Tomátelo con soda… no con cianuro.

Desde que cree Los 56 grupos me di cuenta que una de mis mayores virtudes, es reírme de mí misma. Puede sonar auto destructivo pero yo no lo siento así. Me gusta burlarme un poco de mis desgracias, sobre todo porque no son literalmente desgracias. Por eso de vez en cuando me empiezo a denigrar un poco, dee absolutamente todo por lo que reniego y me pesa 500 kilos de conchudez encima: soledad, vagancia, comer hasta reventar, y putear en Conchulandia cual Huguito Moyano en la plaza de Mayo por el impuesto a las ganancias. Reírme de mi misma me hace bien, aliviana el problema, lo hace más trivial o menos problema al fin.  Cabe destacar que enn ese proceder me ayudaron un par de conchudas que un día empezaron a escribir sus experiencias en el conchu – muro, pero esa es otra historia. Concluí finalmente que la risa era tan catárquica como las lágrimas o más que nada eso dijo Nietzsche un día fumándose algún que otro porrito. Como dice Fito “No seas tan drástica, al fin sacudítelo, sino nunca vas a ser feliz…”, (Adolfito, no tengo que mierda sacudirme, no me vengas con pelotudeces la concha de tu hna. Tenía que decirlo)

Tras la cascada de pelotudos que he tenido la conchudez de soportar, la risa fue un salvavidas para no pegar un salto desde el noveno piso y terminar con esta mierda de vida. Traducción, tirarlos a ellos por el balcón, pero no daba pasar mi vida en un calabozo. Entonces, gracias Dios el “cupido de la amistad” me tiene primera en su lista, porque con mis amigas empezábamos a flashear pelotudeces y surgían diálogos pseudo psicóticos/conchudos

-¿Salís esta noche? – me pregunta Titi, una de mis mejores amigas.

-No, me quedo con mi novio – contesto rápidamente, y las dos nos reímos estruendosamente. Eso solo puede ser un chiste, de los buenos.

-Ah, yo también. Mi gordito me extraña. – me miro fijo- Además vos sabés lo celoso que es. No le gusta que me ponga polleras y salga a emborracharme con una mala influencia como vos.

-¡Es tan celoso tu gordito! ¡Oh, es un tierno! Te re ama amiga.- respondo yo, siguiéndole el juego.

-Conmigo colgó los botines- dice fingiendo orgullo la conchuda de mi amiga.

-¡Es un amor! Anoche con Pablito (nombre inventado) tuvimos sexo desenfrenado.  Me recompensó le hice un pollito que me salió para chuparse los dedos.

-Te fuiste al pasto con eso, vos no sabes cocinar.- ¡Eso me dolió como la mierda! ja,ja,a

En el caso de que fuera cierto, creo que jamás le cocinaría un pollito a mi supuesto gordito. Primero, porque no quiero acostumbrarlo al modo de vida patriarcal, que la mujer hace de sirviente de un cerdo que exige exóticos platos de comida que soy incapaz de preparar. Segundo, para mi cocinar pollos es de cornuda conciente. Siempre visualizo así las cornudas, cocinando un pollito mientras el otro se fifa a la compañera de facu. Por ende JAMÁS voy a cocinar pollos. Por las dudas, le hago panchos con salchichas vencidas al hijo de puta.

Y entonces de repente, hoy llegó esa oportunidad de burlarme de mí misma.  Desde temprano me llamaron de desconocido muchas veces, y yo como estoy absolutamente segura que no tengo puñetero admirador secreto, me hice la dolobu y no atendí. Soy tan pero tan conchuda que en el fondo esperaba un admirador secreto. A una se le ocurren esas cosas, lo que hace la desesperación, o la falta polvos accesibles. ¡Dejame de joder! A veces me tengo lástima, otras me enojo con la vida, y otras, quisiera salir de mi cuerpo para cagarme bien a boyos.. El teléfono sonó por quinta vez tipo siete de la tarde cuando yo caminaba por Rosario, transpirada por la maldita humedad y con ansias por llegar a mi casa.  Además, para dar la impresión de que hablo con alguien del sexo opuesto – por lo menos quiero dar a entender que mi vida amorosa no es una reverenda mierda.. Lesto, me hago la exitosa, de paso hay un grupito de chicos, seguramente cree que soy feliz (?)

-Hola. – dice la amable voz de una chica- ¿sos la titular de línea?

-Ehhh.. no… ¿que querés? – Caracter de mierda modo on.

-¿Sos mayor de edad?

-Si… – “Que rompe huevos con las preguntas la argolluda esta!,” pensé.
-Como es tu nombre?

-Natalia

-Ah, te comento natalia que personal te ofrece un plan de abono fijo de 220 pesos mensuales, pero vos solo pagarías 130 pesos por mes, por lo tanto te estaríamos regalando 91 pesos adicionales, y además tenés seis números gratis…- dijo todo eso muy rápidamente, muy de chica call center.

-¿SEIS números gratis? – digo sorprendida.

-Si, es muy beneficioso y…

-Te digo la verdad, con el plan que tengo son 4 números gratis y no llegué a usarlos. Tengo menos vida social que la mierda, vos te vas a cagar de risa, pero es la verdad – contesto secamente, aunque con buena onda.

-Jajaja, que personaje…

-¡Y si, viste! Imaginate que la tengo a mi vieja y a una de mis amigas. Ni siqueira mi papa porque tiene Movistar, ¿podes creer? Y bueno, el novio te lo debo viste, cosas de la vida…- me río pa’ no llorar.

-¡Me hiciste reír! -dice la piba- ¡Sos tan graciosa!

-Suelen decírmelo – Traducción: andate a la puta que te parió.- Si quiero cambiar el plan, yo los llamo, no te preocupes genia.- (Pegate un tiro)

-¡Te compadezco Natalia! ¡Un beso!

El te compadezco estuvo de más. A esa piba le sangran las orejas por hija de puta. Compadecer significa sentir compasión por alguien… y lo digo porque es bueno recordarlo. Una cosa es que yo me burle de mi, culo insano, y otra muy diferente que vos te tomes atribuiciones de conchuda arrogante. Si me llama otra vez, le voy a decir que tengo novio y que en ese momento está pelando el choto porque le voy a hacer terrible mamada hasta que me ruegue piedad. A ver si deja de compadecerme la hija de mil puta. ¡Balita en la frente, balita en la frente!

La conclusión es que el humor ayuda. Lo recomiendo, aunque a veces se torna denigrante y por ahi terminás diciendo cosas que te auto lastiman. Sobre todo eso de hablar de novios inexistentes. Los hombres son tan nocivos que hasta los imaginarios y los muñecos inflables provocan conchudez. Cuidado, no abusemos de este recurso. Más temprano, cuando estaba yendo a la facu en colectivo mientras degustaba unos cerelaes (foto) de colores y pensaba en la frase de la película Forest Gump “La vida es una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”.  ¿WTF? ¿Me hago la filosófica? ¡Cualquiera! Creo que si adaptamos la frase al siglo XXI sería, “la vida es una caja de roedores, nunca sabes cual te va a enconchudar”, cuando lo pensé, me metí media bolsa en la boca, así quizá por esas putas casualidades me moría ahogada con esos cereales pedorros con gusto a colorante… mientras soñaba que me ganaba la lotería y así podía pagar un Taxy Boy al menos para que no se me cierre el tajo. ¡Para Nani, pará! Stop! – me susurré-¡ Tomatelo con soda, no con cianuro, conchuda!

Nani, Nanita.

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¿Resentida yo?

Parafraseando a la loca de Mierda, Male Pichot, Antes lo aclaro… “No estoy enojada, hablo así porque soy intensa.”

Al comenzar esta primera nota, busqué el significado de Resentimiento en el google. Tanto pensar en esa palabra de mierda y al final no estoy segura de qué significa. (Lo mismo me pasa con los hombres, ¿pueden creerlo?) Entonces abrí el tío Google y apreté el primer enlace. La definición de Word reference dice “Enojo o enfado por algo: el resentimiento le empuja a ser desagradable con los responsables de su desgracia.”  Leí algunos sinónimos como “despecho”. El primer pensamiento que se me vino a la cabeza es “Ok, soy una forra resentida”. Pero creo que hoy por hoy, en nuestro lenguaje cotidiano, se ha atribuido al resentimiento un significado peyorativo. Cuando me dicen que soy resentida, me ofendo terriblemente, sufro enseguida unos cruces de concha que prácticamente provocan un choque de ovarios (si me ves con cara de culo agarrate es posible que te mande al carajo)  Me imagino que el otro hace una lectura de mí bastante errónea. Interpreto que el otro interpreta que soy capaz de ir rayando los autos de los 500 tipos que me hicieron profundamente conchuda. Primero, no todos tenían autos y está bien admito que ganas no me falta. Pero la verdad es que no llego a tanto… pero de algún modo existe esa violencia interna en mí. Definitivamente mi pecado capital es la ira y a veces se confunde con resentimiento. Tal vez hablo con demasiada vehemencia y eso suele generar en el otro una sensación de avasallamiento. (Me exaspera cuando me lo dicen, me pongo peor) En ese sentido soy demasiado impulsiva, y las palabras que utilizo, muchas veces derraman resentimiento o dan a entender que soy una despechada. Pero no hablo de violencia física. Hablo de sentirse sapo de otro pozo cuando una mina viene y me cuenta “Ay, si, estamos re bien, hace unos meses que salimos”. Cuando escucho historias de amor “de a dos”, y conchudamente empiezo a comparar con la mía. Una costumbre de mierda que tengo, pero no puedo evitarlo. Y después viene la pregunta del millón, ese dedito en el culo que nunca falta… “¿Y vos?, ¿qué onda, seguís sola?” La respuesta que quiero dar: “¿Yo? Administro los 56 grupos la re concha de tu madre, y tengo 85 mil conchudas que te van a hacer mierda si seguís con ese tonito arrogante hija de puta. Ya te voy a encontrar con un perfil privado llorando porque te gorreó, eso le pasa a las superadas como vos yegua puta…” ¡PARA NANI, PARÁ! ¡TRANQUILIZATE QUE DESPUÉS TE TACHAN DE RESENTIDA! ¡Ja! Como si tuviera razones para serlo… Rápidamente mi conchudez me susurra en el oído: 1)Nunca tuve un fucking novio, 2)me enamoré de un pelotudo a cuerdas, 3) no cojo hace 5 meses 4)

 

Respiro hondo, inhalo, exhalo, inhalo exhalo… y no lo escribo de nuevo porque me olvido donde va la puta hache intermedia.

 

Cuando me tranquilizo, reflexiono un poco: El resentimiento surge porque si tengo que relatar mi historia con el roedor no ocuparía más de dos frustrantes/conchudas líneas de rápida codificación “Nos conocimos, yo me enamoré de él y él no de mí. Yo sufrí, pasaron tres años, dejé de verlo y FIN DE LA HISTORIA.” ¿Final feliz? Mirá cenicienta la puta que te parió, no tengo final feliz. El final feliz es un puto verso de los cuentos de hadas. ¿Ven? De ese resentimiento hablo. De sentirme sapo de otro pozo en todos lados. De sentirme diferente. De no encajar. De esa sensación de frustración que no sirve para una mierda, pero está ahí. De esa ansiedad por una historia diferente que no llega. (la frase YA TE VA A LLEGAR ES RESENTIMIENTO) De la espera. Claro que yo hablo de resentimiento conyugal y no de otro. Entonces si me tachás de resentida andate a la puta que te parió. Veni perra, vení a vivir mi vida amorosa, vení y fijate cómo te (re)sentís cuando cupido tachó su nombre de la lista y se limpió el orto con el papel después de cagar. Y váyanse todos a la concha de su madre. ¡ehhh soy intensa, lo aclaré!

 

Atte. Nani, una re-sentida, despechada y sobre todo CONCHUDA. Sigue leyendo “¿Resentida yo?”