iNANIción

Hasta hace unos días atrás, tenía el conchudo problema de no poder llorar. Hacía meses que no lloraba. ¿Tan curtida estoy?, me pregunté. Una cosa es sentirme un potus en lo que a las cosquillas en la panza se refiere, en cuanto a los hombres. Tener muerto el interés, ver agonizar mi paciencia en tan solo media cita, o tres mensajes. O peor, ver que el entusiasmo del otro va menguando, o que es inexistente. Entonces el mío también muere (gracias a todos los santos, aprendí a ser un espejo del otro, eso constituye una ventaja y una desventaja también, pero mejor no desviarme del tema).

No podía llorar, como mi conchudez lo merece.. Decidí recurrir a un clásico: la metodología de utilizar canciones tristes para incitar el sollozo. Pero ni Radiohead, ni Calamaro, Ni las Pastillas del abuelo!, hasta probé con Enrique Iglesias, y juré que ese secreto me lo llevaría a la tumba. Es que a veces escuchar música que socialmente está catalogada como “buena”, no surte efecto en mí. Necesito alguna pedorrada que de a entender que el amor para siempre existe, y no sé, capaz pensar que yo no lo tengo y en el corto plazo, no creo que vaya a tenerlo, me hacía llorar como la terrible conchuda que soy. ¡Pero mi “curtidez” no daba tregua che! Y yo que pensaba que era una conchuda melodramática, llorona. Pero no es tan así. Hace meses que soy el glaciar Perito Moreno. Y estoy repodrida de serlo, me cansé, el agüjerito en el pecho necesita descargar por algún lado.

Después de haber perdido la dignidad, la virginidad, la cordura, y el respeto a mí misma a causa de una obsesión por con la rata inmunda, había perdido mi capacidad de saciar en llanto todas mis penas. (Ya no tenía por qué llorar) Aclaración, dije obsesión porque nada que te hace tan mal puede llamarse amor.  Aunque claramente yo no sé que carajo es el amor, todavía me lo pregunto y tal vez ese interrogante sea la respuesta de porqué estoy TAN sola, conyugalmente hablando, claro. ¿Será que soy de la opinión de Violencia Rivas? “El amor es un error de nuestras hormonas. El amor es un invento un juguete roto, el amor es soportar la mierda del otro”. No se si en estricto sentido la pareja me he bancado la mierda de ese subnormal con pito mediano, pero definitivamente, algo de mierda me he tenido que fumar… O la mierda fue tal vez que el no quería que yo me banqué su maldita mierda. ¡Si seré complicada che!

Y bueno, volviendo al tema, por hache o por be, no podía llorar. ¿Tan mal me dejó esa rata apestosa, como para ni siquiera permitirme llorar por alguna razón hipotética, quizás no merezca la pena, pero que al fin, a mi me afecta? Pregunta larga y sin respuesta. La cuestión es que hoy lo logré finalmente, y lo más paradójico que fue en silencio, y sin ninguna canción berreta. Estaba leyendo un fanfic (¿saben lo que es? Sino saben, no importa, no tiene importancia) en pijama, despeinada, y la luz de la tarde del 11 de julio me pegaba en la cara. Y entonces un pensamiento secundó al otro… y otro, al otro. Esas conclusiones – filosofía conchuda- que en cadena, resultan agobiantes, por ejemplo: “¿Quién dice que el destino está marcado?” ¡No está marcado, lo hacemos nosotros! “Pero no elegimos, no sabemos dónde nos va a llevar cada paso que demos, no sabemos realmente si salir a la calle hoy nos va a costar la vida” Entonces nunca voy a saber, el hecho de que, si este sábado no salgo, y me quedo… no sé, llorando, o escribiendo alguna pelotudez en mi diario íntimo, quizás ese sábado yo hubiera conocido a alguien, que rompa mis esquemas, entre cosas…. “¿Para qué mierda quiero conocer a alguien?  – me pregunté oportunamente- ¿Para que sea lo mismo de siempre? ¿Para sentirme decepcionada otra vez, para culpar a mi mala suerte, o a cupido o a Dios, de que soy una maldita fracasada?”

Finalmente, arribó a mí el peor de todos los pensamientos/sentimientos/predicciones: “Me voy a quedar sola”. Y me voy a quedar sola porque no tengo esperanzas. ¡PERO!, hubo otro pensamiento peor: ¡Estoy sola! , -sonreí como una loca demente. Ése estoy sola, es peor, habla más del presente y muchísimo más cruel y con menos preámbulos que el otro…. Entonces… lloré. Lloré de soledad, patético. Las lágrimas empezaron a salir a borbotones, dejé el celular a un costado y miré al vacío (me re cabió). Y seguí llorando, hasta escucharme, necesitaba escucharme haciéndolo… no por ser masoquista, sino como para asimilar que por fin estaba sacando afuera el peso en el pecho que me había mantenido carcelera de todos esos miedos y frustraciones de los cuales, no tengo armas para defenderme. Lloré por todo, porque a mí me pasa de que, cuando empiezo a llorar, el detonante termina siendo un detalle… y mientras estás llorando, todo va empeorando, es como que TODO ESTÁ MAL. Lloraba por Bruno, mi sobrino, que está creciendo y yo no lo veo más que por cámara web. Lloré porque no estaba estudiando y debía hacerlo, pero no tenía ganas. Lloré porque pasé tres años siendo amiga de una “persona” que me dio la espalda, por una razón ridícula. Lloré porque le entregué el corazón a un hombre equivocado, que no dudó en pisotearlo y cuando me lo devolvió, ya no servía para nada más que bombear la sangre y salir emborracharse con amigas y olvidarse de todo su pesar, consolándose con besos de una noche... (ni siquiera polvos..).

Mientras lloraba como una enferma desquiciada, descubrí poco a poco de todo lo que me estaba hartando, todo lo que no quería hacer más. No quiero escribir, no quiero estar con mis amigas, no quiero salir, no quiero estudiar, no quiero buscar un laburo, no quiero nada. No quiero sublimar más, no quiero reemplazar lo que no tengo, con lo que sí. ¡NO TIENE SENTIDO HACER ESO!  ¿Soy un poco más clara?  Me refiero a… “uy, noche de invierno, re da para estar con alguien. Bueno ya fue, me como un chocolate!” ¡El chocolate es amargo estando sola! ¡O estando sola tanto tiempo como yo así es el chocolate! “Que ganas de alguien le de un peso paralelo a este sillón… bueno no importa, pongo almohadones” ¡Los almohadones no me abrazan ni me cuentan chistes, ni me hacen reír! ¡La concha de la lora! “Bueno estás sola sí, pero tenés unas amigas increíbles” ¡Adoro a mis amigas! ¡Pero mis amigas no me garchan! ¡Son tan heterosexuales como yo y además no tienen pene! Y de paso, también están solas. La puta madre que me re parió… ¡pobre mi vieja! Estoy antojada de amor. No quiero más consuelos baratos….  Si voy a un resto y pido una hamburguesa, no me traigas pollo al verdeo, te pedí una hamburguesa… (Ok, sería al revez el ejemplo pero para que vean que no soy exquisita…) A eso me refiero con sublimar… 

Estoy harta de mirar el lado positivo a todo. Estoy harta de la vida, o de mi vida. Estoy harta de tener que conformarme, de sentir que merezco cosas pero no las llegan (aun no aprendí que la vida es injusta) de estar triste por todo y de tener que ser feliz por nada – y por mucho a la vez.  Estoy cansada de esperar, tengo los ovarios rotos de que todo sea tan difícil para mí, y de que a los demás, le resulte tan fácil…y de mi, por ser tan conchuda de verlo así, pero no puedo verlo de otra forma, qué quieren que les diga. Una cosa es que cupido me odie, y otra muy distinta es que directamente se haya olvidado que nací. ¡Cuánto lo cagaría a tiros! Es paradójico recordar que antes, quiero decir, hace un año más o menos, me sentía tan segura con los nuevos esquemas: no sentir nada, que no pase nada… y ahora solo quiero cagar a patadas esas estructuras y que finalmente, me pase algo... Se que suena  mediocre, o a cuentito de cenicienta, pero hablo en serio, no en un sentido cursi o conchudo… ¿pero existirá alguien en este puto mundo del cual yo me pueda enamorar, y, a su vez, el se enamore de mi?  ¿O, definitivamente para todos hay alguien, menos para mi?  ¡Por lo menos que exista alguna historia al menos para erradicar la errónea idea – mi cabeza sabe que es errónea, pero no mis sentimientos- de que una histora DE A DOS solucionaría el 70% de mis problemas emocionales/conchudos!

Odio victimizarme, y no tengo la intención de hacerlo, pero cada día confirmo más que en mi vida pasada fui Adolfito Hitler.

Patético… espero que pronto termine esta decadencia, o me voy a morir de iNANIción… una manera de negarme, apropósito del significado de esta palabra.

He dicho!

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