Territorio de los miedos apagados…

Territorio de los miedos apagados, de los sueños enumerados, de meses contados, de casi todas mis primeras veces. Camita de mis de almohadones de colores, de mis libros de madrugada, de mis lágrimas infundadas.

Refugio indiscutible de mi corazón abrumado, de todo aquello que no me animé a ser, infalible distracción de películas y helado. 

Explosión de los discursos, de los hogares, de los amparos, de las fotos; desesperación empantanando los pasos, rezo angustiado de los devotos; injusto exilio de tantas vidas, viaje de ida, agonía de gritos pidiendo auxilio. 

Eterna congoja sin consuelo, hojas de lágrimas sin fecha de caducidad, momentánea pesadilla de humo en el cielo.

Tren de este dolor interminable, agotamiento bajo los escombros, multitud de palabras en mi camino, el ‘abracadabra’ del destino sobre mis hombros.

El sepulcro de la desgracia, el vacío, la ausencia, la falta de Mi Oroño y de Mi Salta. 

El duelo en el que me denigro, la angustia, el acolchado que me protegió del peligro, el ficticio final de este letargo, el precipicio de este desarraigo.

Carcajadas inciertas tatuadas en la pared, inspiración de mis mejores vivencias, esta tristeza que me tiene a su merced.

Antiguo hogar ahora desposeído, encubierta ilusión de alas abiertas, resguardo impenetrable sin sus puertas. 

Sillón de los amores a primera risa, mesita ratona de los apuntes desprolijos, aire de melodías a todo volumen, fe que se impregna en crucifijos. 

Recuerdos que nacen y se bifurcan por mis arterias, voces inertes, fotos perdidas, derroche en vano con tanta muerte.

Noches de desvelo, el sin sabor del dolor y del miedo. 

Olorcito al ayer de vainilla en sahumerios, mil astillas en el alma, el presente es un cementerio. 

Nostalgia de nunca más, fragancia de libertad frustrada, balcones negros, hogares de existencia truncada.

Felicidad de color ocre, cotidianidad interrumpida, desgracia impía de murallas rotas, ímpetu que todavía no se agota.

Los consuelos, el después, las caricias, el alfabeto de la espera, el pedido de justicia. 

El alivio que retuerza el calvario, los carteles de “Fuerza Rosario”. 
El desastre que se derrama, que se presentifica a todas horas, la esperanza que me salva, que me alivia, que me devora. 
Lo que se fue, el terror que me quedó, lo que el viento se llevó, el estigma del ayer, las ganas de volver.

Septiembre de 2013

Hacía tiempo que quería compartirlo…

Nani Nanitacropped-img-20121028-00128.jpg

Anuncios