No te enamores de una mujer que es una conchuda.

Inspirándome en el texto de Charles Warnke, “Salí con una mujer que no lee”, les escribí este texto en honor a todas l224036_223301997687383_6862615_nas conchudas de Los 56 grupos que ninguna mujer se animó a hacer. No tomen las palabras al pie de la letra, en algunas partes exageré, pero ya saben, es solo para divertirnos.

”Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti, que nadie puede hacerte daño; hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un solo portazo, hoy vas a reír porque tus ojos se han cansado de ser llanto.”

No te enamores de una mujer que es una conchuda. Desde ya te digo que no te conviene. Es ciclotímica, cambiante, perspicaz y tiene un carácter de mierda. La conchuda no se doblega porque pegues un par de gritos, con ella no te hagas el malo porque salis perdiendo; olvidate de tu pasta de campeón, de macho de ganador, olvidate de la minita que te levantaste así nomás. Inclusive aunque la lleves rápido a la cama, la conchuda quizá mañana se le pira el cerebro y no te contesta más los mensajes. Sí, así de conchuda es la conchuda, por eso ni la mires. La conchuda es media bruja… tiene el superpoder de derrochar en ropa, y sobrevivir la última quincena del mes a base de la caridad, es capaz de limpiar, cocinar y mirar un programa de televisón al mismo tiempo mientras esperas que sus uñas se sequen.

No te enamores de una mujer que es una conchuda. En cuanto te conozca, cual agente del FBI, revisará tu perfil de Facebook desde la primera hasta la última foto de perfil y en todas las que te etiquetaron, con el consiguiente estudio de quién lo hizo, a qué hora y qué clase de fotos eran.  De allí hará una predicción muy acertada sobre tu personalidad, sabrá tus movimientos, horarios de trabajo, preferencias en ropa, cine, deportes, etc.

No te enamores de una mujer que es una conchuda. Ni siquiera vas a poder mentirle, porque la conchuda cuenta con ese olfato femenino que sabrá si te mandaste una cagada. Y te presionará con una mirada penetrante que te obligará a decir que en realidad, ese sábado si fuiste a la fiestita que organizaron tus amigos. Y pobre de vos, flaco, te vas a querer cortar los pocos huevos que te quedan.

No te enamores, hacé todo lo posible por no hacerlo. La conchuda le mostrará tus fotos a sus amigas y criticarán cada uno de tus defectos. Harán asambleas todas juntas y les contará vida y obra de tus padres, de tu ex, de tu deporte favorito, de lo idiota que sos cuando te pones en pedo, hasta de esa ocasión en la que “tu amigo” no funcionó. Juntas se reirán de lo impotente y después cerrarán el tema de conversación diciendo “PAAABRE”

No te enamores de una mujer que es una conchuda. Si le gustás lo suficiente la conchuda enseguidita te asociará a un tema romántico de rock o pop o reagge,  o del género que fuera, y lo cantará hasta que le mandes un mensaje y empiece a saltar cual nena con juguete nuevo, y lo cantará desafinando mientras se ducha. En serio, flaco, no te enamores de una mujer que es una conchuda. Si la cruzás en un boliche y pegan onda, ella no confesará que olvidó depilarse porque te quiere hincar los dientes, le gusta el sexo tanto o más que vos. De verdad, la conchuda no te conviene, no te enamores. El día que te le metas los cuernos, ella, como es una conchuda, te va a perdonar. Y vos, como te perdonan, le volverás a meter la guampas. Este proceso se repetirá reiteradas veces, hasta que ella finalmente te mandará a vivir a Africa de una patada el culo. Después va a empezar una dieta, el gimnasio, la cama solar, va a quedar divina, y se va a chapar a tu amigo querido. Por eso, no te enamores de una mujer que es una conchuda. La conchuda sabrá como ponerte celoso, o cómo darte en ese lugar que te duele chabón. La conchuda tiene un perfil de Facebook trucho donde investiga todos tus movimientos, haciendo que estés constantemente vigilado. Probablemente participa de un grupo que se hace llamar Conchulandia, en el cual todas sus secuaces conchudas se reunen y se te escrachará en tu primera cagada, con foto y todo y hasta les va a contar a las demás que sos impotente, que babeas la almohada y que cuando eras chiquito le temías a las palomas. En serio, no te enamores, la mujer que es una conchuda también es peligrosa. Si la gorreas, la conchuda publicará tu número de teléfono en una página gay, y todos los balas, te van a quemar el cerebro con llamaditos melosos. En serio, no te enamores de una mujer que es una conchuda. Te costará muchísimo entenderla, es como la física cuántica. La oirás quejándose por su peso actual, diciendo que está gorda y al otro día, sorprendido, la descubrirás alegremente y relajada comiendo chocolate y mirando Los Simpsons. Durante su período menstrual y los domingos lluviosos, la conchuda se encerrará a mirar comedias románticas y te llamará para que hagan cucharita, porque siente una profunda tristeza infundada, una tristeza hormonal que jamás podrás entender. ¡Haceme caso! no te enamores de una mujer que es una conchuda. Si fuiste una rata inmunda es capaz de perdonarte a cambio de unas promesas pedorras. Pero ojo, porque el tiro puede salirte por la culata y puede irse con tu amigo, yo te avisé.

No te enamores de una mujer que es una conchuda. En general, se esforzará porque tu plato favorito le salga mejor que a tu vieja, y aunque le cueste plata tirada en ingredientes, lo va a lograr, porque es una conchuda incurable y cuando se propone algo, lo cumple como sea.

No te enamores de una mujer que es una conchuda. Intentará cambiar tus defectos de troglodita, como eructar después de la cena, o putear mirando fútbol. Si te ganas su amor, te fumará jugando a la play con tal de que después, le hagas un buen “servis”.

No te enamores de una mujer que es una conchuda. Cuando le preguntes ¿qué te pasa? Y ella te dice ‘Nada’, seguro te mandaste una cagada y vas a tener que revisar en dónde, porque ella no va a decirte NADA. No te enamores de una mujer que es una conchuda. El día que te olvides de su cumpleaños, o del aniversario, o la menstruación, ella te dejará sin sexo durante un par de noches.

 

Es dificultoso lo que te pido, pero no te enamores.

La conchuda, como siempre tenaz, no dudará en estar ahí, cuando tu vida se ponga color de hormiga. La conchuda será incondicional si hacés lo suficiente para merecer tenerla en su vida. La conchuda siempre estará lista para darte un consejo, o reírse de tus chistes baratos, o para abrazarte, y… haciéndote sentir que tuviste un culo bárbaro cuando te dio bola. La conchuda se fumará a tu amiguita o a tu vieja aunque no las soporte, hará lo posible para que el día de tu cumpleaños estés contento, festejará tus logros por más pedorros que sean, y hasta se alegrará cuando tu equipito de la B por fin haga un gol. Se bancará que estes elogiando a Messi, que insistas en explicarle la ley del off side, y hasta empezará a saber algo de fútbol.

La conchuda aprenderá a jugar a la play y llegará el día en que te gane, y vos te quieras las pelotas.

Cuando la defraudes, ella te perdonará una y otra vez. Ella te comprenderá, entenderá tus tiempos, querrá excusarte de miles de maneras, hará todo por salvar la relación, por continuar a tu lado. Hasta que se cansará y vos, cuando te des cuenta, te vas a arrepentir de haberla perdido. 

Por eso, si te faltan huevos, no te enamores de una mujer que es una conchuda.

 

Hoy, a un año de haber llegado a las 100.000 conchudas, les agradezco por enseñarme a ser una mujer mejor día a día. 

Las amo mucho!

Nani Nanita.

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Los mitos de las mujeres

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Cortala no exagerés, no seas tan drástica, al fin sacuditelo, sino nunca vas a ser feliz.

Como muchas saben, mi vida de escritora, se vio un poco tambaleada luego de algunos desafortunados sucesos, que no valen la pena mencionar en esta entrada. Sin embargo, hace varios días vengo pensando y pensando, ¡si pienso! y me topé con ‘el tema’ para volver al ruedo. ¿De que podría tratarse sino de la conchudez femenina?

Hace un par de noches atrás mientras me secaba el pelo, Hopy – mi querida gatita hermosa-  me miraba como si estuviese tirando una bomba en el medio el monumento a la Bandera. Le sonreí con ternura, no sé que pelotudez le dije, y me miré en el espejo. Yo siempre pienso cosas interesantes mientras me seco el pelo, soy así de interesante desde que nací. (¿)

Existen mitos que generalmente las mujeres nos hacemos creer a nosotras mismas. Si, conchudas queridas, somos las artífices de nuestro propio engaño. Claramente no estoy diciendo nada nuevo, pero de todos modos me siento re curtida cuando vuelvo a ‘confesarme’ estas verdades de hierro. ¡Es que mi conchudez es tal que aún no puedo naturalizarla, no puedo asumir cuan conchuda soy!

Como les decía, a mi entender estamos ‘presas’ (dramatizá, no hay problema) de un híbrido hecho de ‘mitos’ y ‘creencias’ que propagamos de boca en boca, de mate en mate con amigas, de vino espumante en vino espumante. Y bueno así terminamos, ¿no? JE

Acá les dejo las típicas frases o pensamientos  que no son más que un fraude, una mera pantalla para ocultar tu conchudez.

1.- “Solo quiero coger, no quiero nada serio’’  Me río de Janeiro y me Copa Cabana. Es por eso que, como solo querés sexo, vas y te acostas con cualquiera que se te cruza. ¿Ah, como que no? ¿Querés tener piel? ¿Querés un tipo buena onda? ¿Querés también, que comenten los libros favoritos, que te llame después de doce el día de tu cumple, hacerle un pollito al verdeo y que te traiga chocolate cuando estas indispuesta? ¡WOW, QUE IDEA INCLUSIVA TENES DEL SEXO! Bienvenida al mundo real, querés hacer el amor, no tener sexo. Conchuda incurable.

2.- “Divertite con el hombre equivocado hasta que aparezca el indicado” Detesto esta frase pedorra, ya lo saben. ¿Qué clase de hombre equivocado puede divertirte? En mi concepto de HOMBRE EQUIVOCADO (el cual ya especifiqué en cierta nota), es un ruin que te deja plantada, te toma el pelo, se borra, aparece, se borra, te usa, te miente, te boludea, se borra, vuelve. Nadie puede divertirse con eso, solo lo utilizamos de excusa para seguir siendo la boluda de turno. Ya está, si querés seguir con un forro hasta darte cuenta, hacelo, pero no te engañes, equivócate a consciencia de que te estás equivocando.

3.- “A los ex no se los llora, se lo reemplaza” En teoría es una frase muy linda y estética, pero es una vil mentira. Primero, nadie reemplaza a nadie. Ni siquiera una mascota a otra. Cada ser es único, singular e irrepetible. Sí, inclusive la rata inmunda de tu ex. Aunque venga el más lindo del mundo, no va llenar tus conchudas expectativas. A los ex, se los llora, sí. Y es sano llorarlos, para hacer un proceso de duelo y hasta cierto punto cabe aclarar. ¡Con esto no estoy en contra de los reemplazos! Solo digo que no nos hagamos las superadas, y asumamos que nos cuesta ‘soltar’. 

4.- “Si me viene juro que dejo de fumar… si me viene juro que nunca jamás voy a ser tan pelotuda de no cuidarme, si me viene…” En uno de los 56 grupos, escribimos con mi amiga ‘Yo también hice promesas para que me venga, y no las cumplí’. En mi caso, siempre me vino en los dos sustos que me pegué y no, no las cumplí jamás! Soy una reverenda conchuda, lo sé, pero es ley. Nunca cumplimos, aunque nos venga. Ni hablar sino nos viene! jaja

5.- “El lunes arranco la dieta”: Bueno se que esto es completamente relativo, sin embargo yo pienso que una mujer debe planificar con bastante más anticipación, para mentalizarse que prontamente se privará de cosas que la consuelan en momentos melodramáticos; léase chocolate, helado, postres, caramelos, papas fritas, coca cola, alcohol. Dejaría de ser un mito si dijera “El (OTRO) lunes arranco la dieta” o bien “Dentro de 3 lunes arranco la dieta (y durará 6 horas)”

6.- ‘Ya no voy a revisarle su perfil, de hecho lo voy a eliminar’: Igual que el ejemplo de la dieta, nos cuesta muchísimo renunciar a saber sobre esa típica ratita que ‘nos puede’. Por más que nos haga mal verlo con la otra, o bien, laS otraSS, seguimos queriendo saber de la miserable vida de un flaco al cual, en el mejor de los casos , apenitas le importa saber cómo estamos. Solo lo logramos después de habernos dado la cabeza cien veces contra el puto muro de face.

7.-”Es lo último que me compro este mes, lo juro”- OK, por naturaleza comprar boludeces de cualquier índole, responda a o no a necesidades, tales como ropa, maquillaje, libros o zapatos, saca la conchudez. Por ende, aunque estemos secas nos las ingeniamos para comprarnos aunque sea un esmalte de uñas, nos da demasiado placer desembolsar dinero en nosotras mismas. ¡Maldito consumismo! Acabarás con nuestros precarios salarios. ¡JE!

8.- Fantasía radicada en la ingenua creencia que una es lo suficientemente especial como para cambiar la forma de ser de un hombre.- Algo que, muy a mi pesar, he visto en mi misma, y en muchas otras mujeres. Da la impresión de que debemos hacer ‘cosas’ (boludeces, para ser más exactos) para merecer el amor de un hombre que es una tipica ratita. ¡A ver, chicas, intentar cambiar a un hombre te lleva DIRECTAMENTE al país de las conchudas! ¡Es como esperar acertar los números del Quini 6! El día que aprendamos que los hombres NO necesitan a una mujer, sino que las quieren o no las quieren, ese día vamos a ser menos conchudas y más felices. No es por agrandarme, pero creo que de tantos palos, yo sí lo he entendido. ¡YEAH! (?) Si hay un hombre merodeandote que tiene que cambiar para hacerte feliz, haceme caso y alejate.

Bueno, habiendo concluido con esta ‘notita de color’, sobre mi conchudez y la de muchas, me despido atentamente.

Srita Nani- Nanita.