El paso previo

Lo  que no podes es saber de qué lado caerá la moneda

Lo que no podes es saber qué sueño esta noche te espera

Lo que no podes es saber que paso te cambia el rumbo

Por eso no me rompas las pelotas, querés, con tus claves del mundo.

 

La canción de Zabayonni viene como anillo al dedo. En esta entrada, la idea es hablar de recorridos, de caminatas, de trayectos, de proyectos, de lugares, de objetivos. Necesito expresar algo que siempre me pasa y recién hasta hace unos días encontré la perfecta denominación, o el rótulo para llamarlo. Algo que pertenece a mi cotidianeidad, por lo cual me río y también, a veces lloro.

El diccionario de la Real academia Española brinda una cantidad interminable de definiciones, sobre el vocablo “paso”. Es una palabra tan sencilla y tan cotidiana que parece estúpido buscarla en el diccionario, pero interesante también. 1) Movimiento sucesivo de ambos pies al andar. 2) Movimiento seguido con que anda un ser animado. 3)Modo o manera de andar.

La última me encanta, se refiere al modo en que ¿avanzamos? o retrocedemos en la vida. Cada paso nos cambia el rumbo, o nos hace ir para atrás, fracasar, aprender, putear, ganar. Como dice Zamba, cada paso implica una infinidad de consecuencias de las cuales la mayoría, ignoramos. Cada paso lo hacemos a causa un objetivo, un anhelo, pero en el medio del camino nos encontramos con imprevistos, con pasos previos, antes del ese paso definitivo.

Y para describir esos pasos previos es que me senté hoy, a golpear el teclado empujando el sentido que busco encontrar, renaciéndolo. Necesito expulsar estos pre conceptos o voy a explotar, y odio explotar y odio aguantar, y después pago caro reprimir sentimientos. Vamos a vomitar las cosas de a poco, con pasos previos, esos que tanto odio.

Mi vida siempre estuvo plagada de pasos previos. Son engorrosos, molestos, me fastidian, me hartan, me hacen bufar, putear, quejarme al pedo a veces, y gritar de tristeza también. Por ejemplo, tengo que caminar tres cuadras para comprar pan, y en el medio de esas tres cuadras me di cuenta que me faltaba la billetera. El paso previo: volver, buscar la billetera, bajar de nuevo y comprar el pan. La concha de tu hermana, distracción, sos la peor de todas. Hubo otros casos donde sí llevé la billetera y estaba vacía, literalmente. ¡O SEA! Otro ejemplo: Hoy bajé la basura y pisé caca de perro. El paso previo: limpiar la caca de perro de mi zapatilla.

Cuando tuve que ir a personal para que me cambien el black berry, hice todo el trámite y al llegar, NO HABÍA SISTEMA. El paso previo: otro día más sin teléfono.

Cuando volví a vivir a mi querida Salta y Oroño, tenía pactada la visita de Fibertel y Cablevisión para los servicios de cable e Internet, pero ese día, JUSTO ESE DÍA, llovió y no hacen instalaciones con lluvia, por blablablá. Entonces me la pasaron para dos semanas después. El paso previo: ¡dos semanas sin internet cuando yo lo pedí con tiempo! Pequeña puteada se comieron.

El servicio de gas iban a conectármelo el 1 de junio, pero no sé qué mierda pasó, se rompió un caño, se enfermó el inspector, se cago encima la abuela del mayor accionista de Litoral Gas, y NADA, el paso previo es que esperamos un mes más. Hijos de puta.

Como si eso fuera poco, se rompió la ducha, por ende los días posteriores a tener gas TAMPOCO PUDE BAÑARME EN MI CASA. El paso previo: llamar a mi plomero y decirle veni a revisar esto. ¿Se dan cuenta hasta donde llega mi mala leche?

Bueno ni hablar de lo 6 de agosto, ¿a quién mierda poronga le explota la casa? A mi y a los otros desgraciados de este edificio. ¡Dejame de hinchar los huevos, loco! Es demasiado.

Puedo seguir enumerando hasta el cansancio. Una vez fui a rendir una materia y a último momento la pasaron para el otro día. Fue horrible, tuve que volver. El paso previo: La concha de tu hermana, alumnado. No recuerdo si rendí bien, pero me parece que no.

Y si nos ponemos conchudas, podemos enumerar la cantidad de pelotudos que vengo topándome desde los veinte años en adelante. El amor no correspondido, el psicópata, el que vive a 900 kilómetros, el que no hay feeling pero parece que se quiere casar, el amor no correspondo, y por último, el flaquito del Tofi que está enamorado de la ex y me dio La oportunidad renga. (Metete la muleta en el centro hoyo y girala)

La concha bien de su madre, me cago en todos los astros y santos. Como decimos con mi co equiper administradora de conchulandia, JeBus y Cupido o se drogan o nos odian fuerte, o las dos. Y si lo acompañamos de lo conchudas que somos a la hora de “elegir”, todo se pone color de hormiga.

Si bien uno debe reconocer errores, también hay mala leche. Qué mal guionista que es Dios y qué conchuda me hizo, gente. Y lo peor es que, en ese caso, NO LLEGÓ “EL PASO DEFINITIVO”. Lo cierto es que nada me ponehuellas más conchuda que la inmensidad de pasos previos que me vengo fumando en materia sentimental.

Mi viejo me dice que estos inconvenientes “nos ocurren a todos” y yo no estoy tan de acuerdo. Me siento frustrada, gente. Me cabe el melodrama, de un modo peligroso.

Tengo los ovarios inflados a compresor con el hecho de que todo me cueste tanto; me haría bien sentir que todos estamos en igualdad de condiciones, pero no es tan fácil. Necesito pasos definitivos, ir al objetivo sin tantas trabas
.

SI! Quiero que la vida SEA FÁCIL…¿y qué?

Me cago en A, en B y en Z. En todo el abecedario, en los números, en cada rincón de mi conchudez y me tiene harta el sentido chueco de mi suerte! INSISTO: Dios es un guionista del ojete. Listo, lo dije, perdón a los creyentes.

Los invito a contar sus pasos previos. No solo porque nos permiten alivianar el fastidio y dolor que nos producen, sino para que no nos sintamos tan solos.

Estoy conchuda! Muy!

Nani Melodramatica Nanita.

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La oportunidad renga

 

Calavera no llora,
Serenata de amor
Calavera no llora
No tiene corazón. 

Siempre he pensado que cada individuo – hombre, mujer, gato, perro o tortuga – que aparece en mi vida lo hace por algún motivo. Y ese motivo es una enseñanza. Por ejemplo, la rata número 1, apareció para desvirgarme y para hacerme saber que no tenía ni puta idea de cómo llevar adelante un vínculo. Se trató de una relación como todas las primeras, prematura, muy amateur, muy sin estrenar, muy sin saber, y sin sabor también.

Y ese es principalmente la excusa y el motivo de esta nota, contarles una experiencia… y una enseñanza también.

Era un día de abril. Ah! Se ponía poética la conchuda hija de puta. Wow. Me gusta “el flaquito” del curso. El que tiene cara de pervertido. El forrito. (Me divertía la idea de que sea un forro, porque yo soy una conchuda) Pero ¿qué importaba quién era? No planificaba nada.  Después de haber rodado por la tierra, después de haber hurgado entre tanta mierda en la posguerra del amor, parafraseando a Las Pastillas, me puede pasar algo tan cotidiano, tan normal y tan simple, como calentarme con alguien, como recordar que SOY MUJER. Era divertido, era una especie de combustible que provenía de mi y no de él… ¡me puede gustar alguien! Y, para esos períodos tan precoces, su opinión no importaba. No iba a hacer nada por acercarme, no era mi objetivo. Para mi, alcanzaba el pequeño GRAN triunfo de acordarme que no soy un potus, o un cactus en el desierto. Ay si, paren el mundo, Nani tiene concha. El flaquito, con cara de forro, debe ser alto hijo de puta. Che paren, ¿Cómo se llama el flaquito? No habla, es muy callado, no le conozco ni el timbre de su voz. Dios, que mala onda que tiene, por favor… 3…2…1 me secó la concha, no habla, NO HABLA, qué picardía, con lo que me gusta hablar a mí. Dale papurri, quiero conocerte la voz sólo para hacerme la cabeza.

Al mes me di cuenta de cómo se llamaba. ¿Colgada yo? Nah, estaba aburrida. Mi vida era una monotonía y venía con una seguidilla batallas insoportables, e inesperadas, que ni hace falta repetir. (Ese seis de agosto y blablabla) En realidad, no sé si me gustaba él o la idea de que alguien me gustara, de que algo nuevo pasara. Fue una forma de revivir, de aferrarme a algo vital, y despegarme de tanta muerte.

Por estar mirando una novela de Quique Estevanez -las cuales sus tramas son más predecibles que mis historias con los hombres, pero sin final feliz- se me pegó la canción One And Only, de la Conchuda de Adele (así la llamo para mis adentros). Si alguna vez leyeron la letra, se darán cuenta que le pide una oportunidad a un hombre, para “ser la única”. No fue el tema de esta entrada porque es muy conchudo!

La primera vez que hablé con el flaquito se me llenó el culo de preguntas. Pero la puta madre, es suave. No parece agresivo. Ay, Dios. Adoré su sonrisa. Para ser especificas, quiero cogerme a su sonrisa (ja,ja,ja). En otro orden de cosas, le hubiera besado hasta la voz. Todo muy lindo, muy hot, muy cogible, muy garchable hasta que dijo “tengo novia…” y llorar, y llorar! jajajajaja, que frase más desafortunada.

Y bueno. Que se yo. Resulta que llegué a mi casa, encendí la PC. Acaricié a Jopo y sintonicé la canción de Adele. Presté atención a la letra. La puta madre, es re para el. Estoy aburrida, y me encanta flashear. Era demasiado esa letra para un flaco que sólo me gustaba por haber cruzado dos palabras y que encima tenía novia. Y yo lo sabía. Pero me encantaba jugar con eso, solo por diversión y entretenimiento emocional.

Todo cambió cuando un miércoles, hará más o menos un mes, me pidió el número de celular. A mi se trabó la lengua y le contesté que no tenía batería. Si, quedé re bien, bien pelotuda. Empezamos a hablar por Whasstapp y Resulta que se había “divorciado”. Mierda, pensé. Si así utiliza esa palabra en sentido figurado, tenía pensado casarse con la chabona algún día. Pero bueno… no era mi tema. Mi tema es que, había una oportunidad, al menos para cogerle la sonrisa, entre otras cosas.

No tardé en darme cuenta que era cogible en varios aspectos, no solo los psicofísicos. Se brindaba, y parecía hacerlo desinteresadamente, se brindaba quizá demasiado para el tiempo que nos conocíamos. Y lo más loco aún, es que no tenía comportamientos psicópatas, no me asustaba su modo de darme (todo lo contrario, me ponía como loca jaja). Parecía ser medianamente normal, si descontamos el hecho que se cortó con su ex y a la semana estaba garchando conmigo como si nada hubiera pasado. ¿Se podría catalogar un comportamiento psicópata, o un mecanismo de defensa?  ¿Vale la pena descontar semejante detalle? Yo sí lo hice, porque ante todo, conchuda. No se puede premeditar todo, porque el flaco me gustaba y no tenía (ni tengo) pensado casarme con él, y porque nada arranca así como perfecto hasta en los detalles. YA FUE, lo dejé pasar, porque venía sola, y porque mierda, quería cogerle la boca, y estoy segura que él quería yo le coja la boca a él.(y se la cogí jejeje) Pero no nos hundamos en detalles exquisitos.

Garchamos dos semanas y hará un par de días, todo se vino a pique. El flaquito no se olvidó de su ex, claramente. Me trajo un alfajor Tofi para pedirme disculpas y yo tenías los ovarios en compotas, porque la menstruación forra me estaba por bajar en cualquier momento. (La puntería que tiene El flaquito para provocar las ganas de una patada en el orto…) Iba a saltarle con los tapones de punta, quise cagarlo a tiros pero, la verdad, no pude. Parecía sincero y al menos estaba dando la cara. Y, lo más loco, es que también parecía estar más triste que yo, no por mí sino por la otra. Se acordaba de su ex. Extrañaba a su ex. Y sí, por un segundo sentí que mi ego estaba siendo velado en la mesa del comedor y mis ganas de cogerle la boca se transformaron en un afán de bajarle el comedor de una patada voladora. JAJAJAJA, sí, era para que se rieran.

Como autocrítica, tendría que haber frenado a tiempo. En más de una ocasión presentí que era muy apresurado todo. Él apuraba los tiempos a una velocidad alarmante, y yo lo dejé seguir, porque estaba enconchada con el sexo, y que se yo, estoy siempre sola, me muestran la frutilla, y me dan de comerla. AHHH COMERLA…! Sólo reacciono cuando es tarde, cuando debo dar una patada en el orto (claramente, reacciono solo en los extremos) y en el medio me quedo dormida, no pongo condiciones, no protesto, no condiciono, y me cago en todos mis errores. Debo ser menos conciliadora, debo decir NO, cuando no da. (Voy anotar la frase en el inodoro) ¿Cómo puede ser que alguien venga, me desordene la vida y se vaya? Siempre me pasa lo mismo. La diferencia es que ahora me ordené más rápido de lo que pensaba. Debe ser la costumbre…

Lo bueno de todo esto es que esta experiencia conchuda fue diferente a las otras; ya no me cabe tanto el melodrama, ya no tengo ganas de llorar como ayer, y pasaron menos de 48 horas. (Me acordé de un tip “La biblia”: yo también tardé 48 hs en reemplazarlo)

Chicas, no se engolosinen con una chota, porque es peligroso. No vayan tan rápido, no se quemen la cabeza por un poco de placer. Es difícil, lo sé. Sobre todo para quienes tenemos una vida solitaria, para los que sí sabemos estar solos, cuando aparece alguien  que te rompe las estructuras, no estamos acostumbrados a manejarnos “de a dos”,  y todo se siente tan nuevo, tan diferente, tan lindo y tan raro a la vez. Nos acordamos lo gratificante que era sentirse acompañados, contar con alguien, y por dentro nos emocionamos, y pensamos “que lindo sería que pueda ser, al menos una vez en mi vida”. No tengo dudas que así será, algún día en algún lugar, porque a ese hijo de puta padre de mis hijos lo voy a encontrar, LES ASEGURO. (jaja)

Antes que nada debo aprender, incorporar, internalizar y comprender que el “TODO YA” no existe, que las cosas duraderas van a otro ritmo. Todo lo apresurado anula cualquier posibilidad. El todo y el nada son extremos nocivos, que nos destruyen. ¿Cuándo mierda lo voy a entender? Desconfíen si van a 100 kilómetros por hora, porque no es bueno el exceso, y todo termina en una nebulosa incierta. Cuidado. Voy a reconocer más a mi favor que es muy difícil es pensar con claridad cuando estas embarrada de cosas lindas…

La jugué de premio consuelo esta vez. Aunque, pensándolo inversamente, el también fue mi consuelo, a un montón de otras cosas.  No está disponible, no puede ofrecerme por más tiempo lo que me ofreció en pocos días, es una reverenda cagada. Pero la parte que a él le toca, también es bastante triste: lo que me ofreció lo hizo sólo por necesidad. La necesidad de no estar solo, de no tolerar su propia soledad, y sus propios fantasmas. En ese sentido me siento en ventaja. Me sobra coraje para llegar a mi casa y bancarme emocionalmente sola. Soy autosuficiente. Yo puedo estar sin él y sin otro hombre. Si estoy con alguien, es porque quiero, no porque lo necesito. No dependo de nadie más, salvo de la comida y del agua, je. No reniego de mi soledad, a veces la padezco pero no me desespera… de hecho, la disfruto tanto como escribir, a solas, con música en casa. (Nada define mejor el sabor rico de la soledad, que eso. Independencia, poder, tener, creer, CREAR.)

Lo que mejor que pude rescatar, es que, por lo poco que lo conocí, no se trató, en esencia, “el hombre equivocado” que he descrito en aquella nota, no, no. Probablemente fue el momento equivocado y quizá ambos estuvimos equivocados. El por su apuro y yo por no meterle el freno que debería. Puta madre, dormí como loca, y desobedecí otra vez a mi intuición cuando me tiró con su vocecita, ¿no te parece demasiado verlo tres veces por semana????????????????????????????????

Resumiendo, fue una oportunidad renga que me dejó como resto el alfajor Tofi más amargo que comido en un jueves nublado y triste. Fue una oportunidad renga llena de detalles mentirosos, de mitos, con recuerdos empalagosos y sexo exquisito. 

Y viéndolo de esa forma, ojala lleguen más OPORTUNIDADES RENGAS…. jejejejeje

 

¡A ponerle el pecho a las balas!

CALAVERA NO LLORA, NO TIENE CORAZÓN.

Nani-Nanita.

PD: Por otro lado, tengo gas en mi edificio, estamos en la final y BRASIL DECIME QUE SE SIETE, tener en casa a tu papá! ♪♫♫