Tenés derecho a no ser perfecto…

Tenés derecho a no ser perfecto, tenes la obligación de intentar ser feliz. Tenés derecho a cometer tus propios errores y comprender  lo que vinieron a dejarte, lo que necesitabas aprender. A descubrir tu propio modo de ser feliz. A ignorar fórmulas ajenas. A ignorar a los que se burlan de tus sueños. A limpiar tu vida de la gente que sólo te pisotea y te dice que no podés o que no sos capaz. Tenés la obligación de no creerles. Sos capaz, y podés. Tenés derecho a ignorar a quienes desaparecen cuando los necesitas y aparecen cuando te necesitan. Tenés que aprender a decir que no, porque ningún vínculo sano es incondicional ni gratuito: para que subsista y crezca debe haber dos personas que quieran dar y recibir. Siempre es un ida y vuelta y es de a dos. Es así, corta y concisa. Tenes obligación de no rogarle a nadie que te quiera. De cultivar todos los días el amor propio. De perdonarte pese a haber cometido miles de errores. Tenés que abrazarte al que te abraza, querer a quién te quiere, agradecer lo bueno que te tocó, y focalizar en lo que te hace feliz. Tenés que festejar a esas personas valiosas que siguen formando parte de tu círculo. Tenés que seguir luchando aunque haya cosas que te duelan. La vida siempre sigue, incluso después de muchas personas a las que quisiste o amaste. Quedate con lo mejor que te dejaron y borrá el resto. Los que están en tu vida y se brindan, tienen derecho a ser reconocidos y lo que se van, “olvidados”…

 

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Una humilde nota de colores, en el día internacional de la felicidad.

Gracias por leer

Lic. Nani.