Quietud

Tengo que dejar de ser negativa, es mi droga favorita, sabe amarga y a veces me dopa en esa adicción de bajar los brazos, en la comodidad del sufrimiento. La costumbre es un virus letal, sino reaccionas a tiempo vas a morir ahí, o a vivir una vida de mierda. 

Ya lo dijo una canción, a veces el infierno es encantador. 

No estoy segura de las decisiones que tomo, y entonces las escupo; rebalsaron mis pensamientos de ansiedad y se acuchillan unos a otros, y me siento ensimismada en una incertidumbre eterna, que es lo único definitivo en mi vida.

Volar muy lejos para salir de un contexto adverso y meterme inexorablemente en otro, porque se que voy a tener que luchar, y al mismo tiempo estoy cansada. ¿O estoy cansada de estar quieta?  Tal vez el miedo a luchar sea más duro que la lucha misma, bajar los brazos sea más aterrador que un panorama que no llegó, de todo aquello que no me pasa ni me atraviesa ni puedo rozar. Quizá no puedo creer más en mi imaginación salvo raros casos, en el abecedario y en los párrafos, porque escribo para no llorar.

Todo lo imagino negro, todo lo siento extraño, como si yo estuviera aislada de una sociedad que se inunda y se distrae en otros temas, como si viviera dentro de un poema que rima, y es oscuro y negro, aún en las mañanas… que no sé si es cierto, o me lo estoy imaginando.

Me estalla la cabeza, el corazón y las ganas, y sobre todo estas últimas que están paralizadas. Metas cortas, metas simples, no te adelantes. Soy un torbellino de ansiedad que me atormenta cada media hora, sin pausas, sin piedad. ¿Qué mierda me estás pidiendo, dulce? Estoy amargada, no sé como dormir sin mirar el techo durante horas en la oscuridad, pensando una y otra vez lo mismo, con un hueco en el estómago que se siente repleto de vacío. Voy a enloquecer de no tener ni puta idea.

“A-sentimental”

Soy como un ser inanimado que se niega a reaccionar. Tengo una sana obsesión con ponerme crema corporal religiosamente en todo mi cuerpo, hacerme baños de crema y limpieza de cutis, y tatuarme cada cinco meses como excusas para quererme más. Hasta ahí llega mi amor propio.

¿Me olvidé lo que era “sentir”? Gustar de alguien, entusiasmarse, palpar al menos un pedacito de expectativa… ¡creer! Me estoy exigiendo demasiado para lo destruida que estoy.

Si, claro que registro algunas cosas que siento, pero son fugaces, hasta parecen mentira. Es que estoy fuera de mi cuerpo cuando me río. Me desconozco, me olvidé de como suenan mis propias carcajadas. Miro videos de antes para escucharme y abrazar aquella versión de mí, que rota, era indestructible. Exprimo los recuerdos hasta inventarlos como una sombría y  lastimera forma de volver a ser la que fui. 

Volví a la cárcel de viejos pensamientos, y me abandono en ellos, como si me abrigaran de frío el dolor, que  incendia la insoportable condición de latir. Soy ese monstruito que vi por primera vez en el espejo cuando tenía quince años. 

Aquí va el refugio de siempre, el auxilio mudo: Encerrarme en la certeza de un teclado, y agonizar acá, drogándome con esta angustia que no tiene fin, y de la cual no encuentro el punto final.

Existe escribir, el maravilloso escondite de la ficción,  la que invento en un fan fic, porque para soportar la realidad, no queda otra que evadirla.

Educar la cruel ansiedad con dosis de clonazepam, con música, con poemas de Jaime Sabines, o con canciones de Sabina. A veces es insuficiente para abrazarme en el pozo ciego en el me caigo. 

Quizá no soy “a-sentimental”, tal vez me cansé de no lograrlo, de equivocarme, de elegir mal, de haber creído en lo que no era cierto (aunque de veras lo parecía).

Ni siquiera puedo ser fiel a mis propias necesidades, hasta me cuesta llorar. No llorar cuando sentís arrebatadas ganas de expulsar lo que quema adentro, cuando los párrafos no alcanzan, cuando releerme es inútil… no poder llorar es una injusticia, puro autoboicot. ¿Qué me lo impide? ¿Me avergüenza llorar frente a mi misma? ¿Me asusta no poder ponerle un freno, y hundirme demasiado, o tocar fondo que rozo cada día y a cada hora?

No, definitivamente no soy “a-sentimental”, siento mucho…dolor, miedo, ansiedad, adicción a las palabras, al encierro, al aislamiento, a enajenarme escribiendo historias que me imagino.

Hago mil cosas que no tienen ni un puto sentido. No sé si es por mi adicción a hacerme daño o porque necesito sentir que tengo el control sobre algo. Mi pelo paga las consecuencias, este año apareció de todos los colores posibles; mi escasa alimentación, la obsesión por hacer extrema actividad física. Al final, no sirve de nada.

Es un circulo vicioso, vuelvo al encierro, mastico las ideas de un cuaderno amarillento, río ante las ingenuas rimas que escribí a mano, a quien nunca las leyó, me encierro en la última vez que me enamoré, que me sentí viva… y caigo sin paracaídas a este presente en el que tengo un corazón que vive al día.

Si, soy “A-sentimental”: de esperanzas, de ganas de intentar, de pensar en positivo. Soy carenciada en valentía, tengo un posgrado en rendirme, un curso en ahogarme en un vaso de agua.  Soy A-sentimental porque una gran parte de mi se murió, porque no quiero luchar.

Me siento sin fuerzas porque fueron tantas veces las que no pude que no toleraría un golpe más.

Los sentimientos desean, por eso yo soy “A-sentimental” porque ya no deseo nada, ni ayuda, ni electro shock para resucitar, ni un antídoto para un dolor que de verdad no se quita…. Me enamoré de la soledad en la primera cita.

A veces vuelve

A veces me pasa, que olvidé, que ya está. Y de repente, no es que estoy triste, es que me acuerdo; suena la canción…y entonces, la fatídica memoria enumera los motivos por los que hubiera querido que se quede.

No encuentro lo que quiero, escribo a solas, borro, arrugo el papel y lo tiro a la basura. Tan rota, que ya no busco, me aíslo, me abrazo, esquivo decepciones, me aferro a los miedos como profecías autocumplidas. Le erro, me rindo, y vuelvo a escribir, lloro y me río como una rutina de sobrevivir.

Detrás de los miedos, de las palabras que entretejen el discurso, nunca olvidé lo que deseaba; esa ansiedad tenue, apenas brillosa, en el letargo entre el sueño y la realidad, en el segundo donde parpadeo y lo veo por lo rincones, transparente, ficticio, irreal. Sigue sucediendo, muy por dentro, muy secreto, tapado por la vergüenza de recordar, porque no hay contexto para escribir lo mismo.

Los viejos recuerdos son mentiras. No buscan, ni esperan, son fantasías. Es una idea difusa, una ausencia de lo que nunca ocurrió, una hermosa distorsión de un ser que me inventé, un ideal por siempre perfecto de a dos. Su figura no tiene rostro, apenas se con certeza el color de sus ojos, su altura, su perfume al rozarme de casualidad… y sin embargo, es implacable ensoñación de extrema fidelidad.

Es una mentira objetiva, pero psicológicamente cierta. El inconsciente no me perdona la última vez que creí. Es su espectro incorpóreo, con un sabor semi amargo, agridulce, que me roba sonrisas nostálgicas a la luna; desafortunadamente se intensifica su imagen en una fragancia y da puntadas inoportunas.

Casi sin darme cuenta, fiel a mi autoboicoit, me siento inútil cuando me releo. Abro el cuaderno de amarillentas hojas A4 cuadriculadas, y lo invento en medio de un imprudente antojo, como si fuera mío… porque lo es cuando cierro los ojos.

Desencantada

No me abraces, léeme. Soy una máquina de estancarse, y retroceder, o avanzar para atrás vomitando la tristeza en un teclado, y volver a la quietud que me consuela. ¿Alguna vez sintieron que la existencia les pasa por al lado como una brisa y se les escapa entre los dedos?  Me agité de perseguirla y la dejé pasar… sin mí estoy mejor.

Hay algo de dulzura entre tanto desparpajo. Solo alegrarme porque pude, apenas rasgar una ínfima intensidad del discurso, para trasladar a párrafos ingenuos un dolor que no tiene traducción. Y luego los guardo, por color, por nombre, por abecedario. Lo más hermoso de la tristeza incondicional es que resiste todos mis archivos.

La ilusión de ser invisible, es mi refugio y mi propia desgracia. Y lo soy, porque cuando me miran, no pueden leer lo que escribo para “a penas” sanar. Cuando me miran, no sé lo que ven, no me percibo. Necesito que estén ciegos de mí, necesito no ser un punto referencia, ni ejemplo, ni tener voz, ni voto. Leeme, no me mires. Solo ahí reside la vagabunda certeza de que existo…el resto se evapora.

Sino me leen, «no encajo». Mi fisonomía no soporta los ojos de un otro que le quite eco a mis palabras, me siento avergonzada por no poder resumirme, y sin armas sólo por ser observada, sin ser leída.

Me siento ajena, sobro en todos los contextos, no siento, no tengo sentido. Un taxi que frena en el semáforo, un bebé que llora en brazos de su madre, la larga fila para entrar al cajero, la gente grabando audios con frenética ansiedad, el cigarrillo del vecino de enfrente paseando a su perro. Me quedo quieta en una esquina, como quien se cola en una fiesta sin haber sido invitada. Soy una intrusa entre las risas de dos amigos, el Hola y Chau de los vecinos, la música de los autos que pasan. Los libros que no termino y las rimas que no encuentro… que no se si están afuera donde sobro, o en la procesión que va por dentro.

La veo venir desde lejos y hace tiempo. Es la vida sin mí, que apenas sonríe, cínica e indolente. La sentencia de vivir dentro de este disfraz que me aísla de los demás, que me protege, que me hace sentir tan distinta; el sabor agridulce de ser invisible y solo en eso encontrar la paz. No hay otro abrazo que soporte, ni Dios que retroceda. Decidí quedarme conmigo, y respirar por inercia desde que nadie se queda.

La vida sin mí, es estar expuesta a una fractura que no pretendo curar.  La elijo por ser incondicional, porque tiene la sonoridad de un poema,  y fundamenta las bases mi amarga felicidad.  Me abrazo a la paz porque la vida sin mí, escribe, desafina y no razona… la vida sin mí son cenizas fieles de lo que me ha fallado, y siempre me perdona.

 

Palabras de abril

Aun no me animo a relacionar mi rostro con lo que escribo. Es como si me negara, como si lo físico y el teclado estuvieran enemistados. Como si la que escribe y la que se mira en el espejo se odiaran a muerte. Mi cuerpo ama lo que escribo y lo que escribo defenestra a mi cuerpo. No tengo dolor, el dolor me tiene a mí incrustada en sus entrañas. Tengo culpa en mi cuerpo y la culpa tiene a mi cuerpo de rehén, duele el corazón de la culpa en un rincón. Solo me corto con palabras que amo, y resucito bailando.

A veces creo en los recreos del miedo y me siento orgullosa de la mujer que soy. Mis tatuajes me enseñaron a enamorarme un poquito de mí, y él contraste de saber que ellos existen por dolor que sintió mi piel a manos de las agujas. ¿Quién soy yo sin mi dolor? Me da miedo que eso me defina.

Amo bailar porque, mientras tanto, los párrafos y mi rostro se reconcilian, le echo fertilizante a la fe y veneno al miedo, ahí todo lo puedo.
Soy la quietud del miedo a acertar. El miedo a la ilusión, y el miedo a que lo real sea una copia barata de lo que imaginé. Muero y vivo cada día en lo que nunca sucedió.

Que tortura esto de rendirse. Soy mi propia tumba y mi propia salvación. Me equivoco y elijo la peor parte de mí, la más dañina. Me arrepiento, e intento sentir algo por mí. Por ahí le quito la espada a mi amor propio y lo acuchillo. Después el se defiende riéndose de cualquier cosa. En medios de los azotes de esta realidad me di cuenta que quiero renacer, reír no sólo para huir sino para decorar la escenografía de una felicidad real.

Necesito ganas de creer que existe un atajo, necesito ganas de confiar, necesito empezar a saber como dejarme ayudar, necesito ganas de no estar sola. Necesito estar a la altura de lo que aconsejo a los demás, necesito verme como los que me quieren me ven. Necesito hacerme cargo de lo que registro y sigo sin cambiar. Tengo la teoría y la práctica es una realidad que no puedo resolver.

Sobre el punto final, me siento inútil escribiendo. Es como una labor que me gusta pero a la vez me ata al dolor que tengo que describir y me arruina de melancolía. Perdón por la tristeza. Es que nadie escribe sin hurgar en la herida.

29-04-2019

Mandal@ a la mierda

Lo harta que estoy de querer conformar a todos, es increíble.

Lo peor es que no lo puedo cambiar. Cada vez me convenzo mas que debería mandar más a la mierda, y dejar de ser indiferente. No hacerse caso no siempre es bueno… Me gustaría ser yo la que se enoja, la que reclama, y no la que siempre tiene que hacer sentir bien a todo el mundo. El enojo esta devaluado, pero hace tiempo que me quité ese derecho. Entonces me trago ese enojo y tiene consecuencias hasta en mi salud, y me enojo conmigo, y otra vez vuelvo a tener la culpa, por mi indefensión y mi pelotudez. Que harta estoy de poner primero al bienestar de otros, a los demás, de responzabilizarme por todo, quiero poder cambiarlo y no puedo. Hace años que lucho con esto.

Algún día debería mandar a todos a la mierda, porque este papel de pastora de Jesús me esta estresando demasiado. Y lo peor que no es una careta, soy así, y no es bondad, no se confundan, no estoy alardeando de mi bondad, estoy lamentando mi falta de amor propio, de negarme el derecho a reclamar o a decir “esto no me gusta”, “esta actitud no me va” y digo “bueno, estaba mal, no quiso decirme eso” ¡Abrí los ojos, Nani, si quiso y si lo dijo! Y no, sigo justificando cuando los otros me dejan en un lugar desfavorable, que me lastima, . Todo el tiempo la culpa por ser yo, por sentir emociones,. por pensar que si digo que tal cosa me molestó estoy siendo mala persona. ¿Acaso no puedo enojarme o sentir dolor? Dejo pasar todo sin enojarme, y así los otros hacen lo que quieren conmigo. Es un patrón de comportamiento que genera abuso de los demás. (Wow, por qué será que mi zona de confort es el abuso del otro porque no conozco la manera de defenderme? Notese el tono irónico)o

No es responsabilidad de uno satisfacer las demandas ajenas. Hay personas que les das la mano y te agarran el brazo entero. Uno tiene que poner el limite para que una relación de amistad y/o humana sea sana, y no tóxica, y a mi me intoxica ponerme o que me dejen en ese lugar. ¿Cuántas veces voy a permitir que me reclamen (pelotudeces) sin reaccionar? ¿Hasta cuando entender al otro y no escucharme a mí misma?) Al final no puedo ser yo misma con nadie. Si alguien tiene el tónico para saber decir basta, para salir de situaciones así, se hace millonario.
Perdón la descarga. (Ahi vamos de nuevo, perdón por qué? el que quiera leerla lo hace porque quiere, no tengo porqué perdir perdón… así estoy, gente.)

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Lic Nani

 

Viajar♥

Los viajes son viajes hacia uno mismo, y el regalo más lindo es aprender a vivir al día, sin tanta ansiedad, sin tanto miedo. Sin amor propio no hay donde quedarse, la magia a fin de cuentas es lo que creás cuando crees, magia es lo que te hacés creer cuando te das cuenta que sos feliz. Trepé una duna en un día soleado y vi el cielo con pocas nubes, y a esas alturas, supe que la única regla que me guía en cada paso es no hacer daño, el límite siempre es el otro, y uno mismo también… me di cuenta que es tan importante no lastimar al otro como no herirse a uno mismo. 

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Me quedo para siempre con los atardeceres donde busqué mirando el cielo un montón de respuestas, para paradójicamente entender que no necesito ninguna. Que prefiero ir encontrándolas a medida que voy creciendo y descubriendo y aprendiendo más de mí, de quién soy y hacia dónde quiero ir. Creo en cerrar los ojos y saltar, donde diga el corazón, aunque transpiren las manos en el intento, aunque arriesgues el mismo corazón que te dice que te arrojes sin garantías, porque no existen garantías. Al fin y al cabo, el miedo es mental. Es de cobardes quedarse con la duda de quién hubiéramos sido si saltábamos. Hay que creer porque te sostiene y la fe es contagiosa y suele salvar a los que más querés. La humildad y el humor combinados es el cielo en las manos y pocas cosas son tan lindas como las olas abrazando la arena, y el brillo del sol en el agua azul. Las personas fuertes de verdad lloran, se emocionan, se muestran débiles, se permiten conmoverse, son sencillas, y aman un montón. Robar risas es de los delitos permitidos más lindos del mundo y la empatía es y será mi idioma favorito. 

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Ahora sé y espero no olvidarlo. Que hablar y decir lo que sentís libera. Que lo más lindo que puede darte la vida son personas. Extrañar es la prueba más tierna que somos humanos, y que tenemos dentro momentos que a veces tambi

én quedan lejos. Pero tarde o temprano uno se acostumbra a crear otros nuevos… la vida se reinicia todo el tiempo. Ahora ya lo sé, viajar sirve para querer volver, para mirarnos mejor. Para desencontrarse con los motivos para rendirse. De verdad, por si lo dudás…no hay porqué rendirse.

(Texto que escribí en abril de 2018 cuando volví de mi viaje a Jericoacoara, Brasil)

Gracias por leerme!

Lic. Nani

Instagram: lice.nani

Insomnio

Yo quiero saber a que hora se despertará el demonio
Yo quiero saber en que momento atacará el insomnio

En domingo por la tarde, hermosa tarde sol, y yo me predispongo a escribir una nota que tenía durmiendo entre los borradores de notas empezadas, y sin terminar. Es una nota de color que tiene un poco de todas las etiquetas: cuando me río de mí, sobre mi conchudez, Filosfía barata.  Nada nuevo, todo junto.mde

Desde toda la vida, tengo un malestar común que se llama insomnio. Se acrecentó después de ese seis de agosto, que se me volaron las chapas cuando explotó el edificio de al lado mientras dormía. Dormir se convirtió en una actividad que definitivamente me hace sentir vulnerable a todo lo que pueda pasar. Y sentirme indefensa es una de las sensaciones que más detesto

Independientemente que esté muerta del cansancio, como mínimo estoy una hora y media dando vueltas en mi cama luchando contra mí misma para caer al fin en los brazos de Morfeo. El clonazepam – entre otras drogas- ayudó sobremanera, pero la tomo a la una de la mañana, porque definitivamente me resisto de forma inconsciente a dormir. ¡Aunque después lo disfrute!

Estas cosas son algunas de las pienso mientras me resisto al dulce descanso, mientras escucho música de la más variada…Los ejemplos de canciones son el puntapié de pensamientos boludos y no tan boludos.

«Un día la suerte entro por mi ventana
Vino una noche se fue una mañana quizás solamente me vino a enseñar.  Que viene y va, como las olas con el mar se mueven

(Fito y Fitipaldis)

La suerte. ¿Por qué no tengo suerte? ¿Cómo interpreto la suerte? ¿Que mierda es la suerte? La dosis de suerte que tenemos en nuestra vida es meramente un parámetro cualitativo que no podemos medir con objetividad (como casi nada). La mayoría de las personas se consideran sin suerte. La suerte puede ser un parámetro inútil para justificar lo que no hicimos por nosotros mismos. La suerte define donde estamos parados. ¿La suerte es la falta de obstáculos? ¿El azar lo escribe Dios o mi interpretación?  Diganme quien mierda escribe el azar porque sino es una entidad metafísica le lleno el cuerpo de plomo. En el fútbol mi viejo dice que mala suerte es pegarle en el palo. ¿Dios existe, o hay un ser inanimado, de baja estatura como Cupido, que escribe guiones de mierda? Si es como en el fútbol, tengo mala suerte. No, no quiero hacerme la víctima. No voy a hablar de la suerte, porque me enojo con ella. Brilla por su ausencia. En mi vida, y en tantas otras. ¡Se me explotó un edificio! No, no tengo suerte. O mi suerte es la reencarnación del diablo. La suerte es sinónimo de queja y discusión. No voy a hablarle a Lourdes -mi terapeuta- sobre la suerte. Definitivo. Tampoco se si tendré la suerte de contenerme. Ya fue. La suerte no existe, existe la mala suerte. O como dice Fito y Fitipaldis, viene y va. Y en mi caso siempre se va. Chau suerte, nos vimos en el infierno soreta. (?)

“Donde fuiste tan feliz siempre regresarás,

aunque confundas el dolor con la felicidad”(Beret)

La felicidadQue tema tan triste, quiero llorar y no me sale. Ya fue, mañana lloro. No tengo ni puta idea que és la felicidad. ¿Son momentos? ¿Son escasos segundos que se esfuman? ¿Es el pasado?  “Todo tiempo pasado es mejor” Ok, no me rompan las pelotas, mi presente apesta. ¿En serio regresamos al dolor y lo confundimos con felicidad? En las relaciones humanas hay de las dos! Y creemos que volvemos a una sola; no conchuda golpeada, volvés al calvario, no a la felicidad. ¿Entendés o te hago un esquema? El pasado inmediato, también me dan ganas de tragarme una granada. ¿Qué sienten las personas que son felices? Pará, la guita tiene que ver con esto. ¿Messi es feliz? Es millonario, juega como los dioses, y tiene una familia hermosa. Además, tiene salud. Aunque claro, no debe ser feliz cuando en Argentina le hacen buylling porque no ganó ni la copa de leche. ¿Es su culpa? ¿Es suficiente para que se considere infeliz? Shakira también debe ser feliz. Tiene lo mismo. Hace poco me enteré que tuvo un problema en las cuerdas vocales y casi no puede seguir cantando. Como sea, lo solucionó, y fue con guita. En conclusión, soy feliz cuando río con amigas, cuando escribo, cuando tengo sexo con alguien que me gusta, y cuando abrazo a Lucía. También cuando miro mis tatuajes y entro en la talla 36.  En fin, el único que es feliz es Ricardo Montaner, y punto.

Fue fugaz, fue pasajera. Su relación fue un error
Como si se conocieran, conocieron el temor (No te va a gustar)

Errores: Creo que cometí un millón ochocientos mil. Podría salir en los récords guiness.  Tendría que haberle dicho a mi compañerito que sabía muy bien que el me robó el liqui paper en 1995. Tal vez todo empezó ahí. Empecé a ocultar cosas por un liqui paper robado. Seguro ahora es senador el hijo de puta. Ojala se haya intoxicado con el liqui. ¿Qué? No me digan que exagero, mi vieja me cagó a pedos porque era nuevo. 

Así que armate uno, armate uno Hernán.
Que bueno sos armando, te felicito Hernán.
Que suaves son tus dedos, que suave sos Hernán.
Que lindo que es mirarte armando uno Hernán. (Las Pastillas del abuelo)

Marihuana: ¿Tuve algún Hernán entre mis conquistas? No, solo uno. Pagó la cena y después no nos vimos más. Un par de besitos y desapareció. Que idiota, ni siquiera me dejó garchármelo. Bueno, al menos pagó la cena, y me pedí el plato más caro. Aunque era un cheto insoportable y prejuicioso, no le debe haber afectado mucho. No le cabía fumarse un faso. ¿Laburaba en el departamento antinarcos, o qué? Bueno Nani, tampoco uno es vivo por fumarse un porro. ¡Pero si es una pelotudez prejuzgar! Debe ser pañuelo azul. Se pierde de ver animales mitológicos después de fumar y no es que fume tantas veces. Son contadas las veces por año que fumo y solo le doy una seca, porque me hace toser. Creo que no necesito marihuana para fantasear, estoy re loca, que copado jaajajajaja. Algunos dicen que es mejor que el cigarro. Quiero una plantita verde, ¿se la pido a mi vieja? Mejor no, seguro me Igual, ya dejé, llevo tres días sin fumar. Utilizo el vaporizador sabor ananá con tres por ciento de nicotina. De todos modos ahora me fumaría uno. -Bostezo- Me está dando sueño. La marihuana te hace reír de todo. Hasta de la suerte y la felicidad. Son entidades difusas. Debe ser la verdadera realidad, estar fumado te hace ver todo más claro: todo es una mierda de la que nos podemos reír.  Y reír te da felicidad. Amás a todos. Como con el alcohol. Esas alegrías justas que de repente te hacen llamar a tu ex -chongo, o no vio- para que mañana el castillito que armaste con los dragones y unicornios violetas, se caiga encima tuyo transformándose en ladrillitos de indignidad. 

Perdón, perdón, perdón
Por crearme esta falsa historia de amor
Y te pido perdón
Por haber esperado demasiado
De un perdedor (Ha*Ash)

El tema me parece indigno, hablando de indignidad. ¡Indignidad! ¿Que mierda es la dignidad? No me vengan con eso de que perder la dignidad es mandar un mensaje. A menos que el mensaje diga “no puedo respirar sin vos” Dale, no puedo respirar sin Fernet, no exageremos. Dignidad no puede ser decirle a alguien lo que sentís. El tema es no decirlo cuando ya sabes que no hay posibilidades. En fin, necesitamos que nos digan “no te quiero” para mantener lo que en la jerga popular llaman dignidad. Igual para mí ser digno, es no robar, no lastimar al otro, no maltratar. Ahora que lo pienso, mi prioridad siempre fue no lastimar al otro. Me da culpa. Debería darme más culpa lastimarme a mi misma por no lastimar a otros. Pero bueno…soy conchuda.

Las piernas más bonitas, las piernas más lindas piernas que vi (Los redondos)

Me miro las piernas, cuando me las miro siento culpa. Siempre las veo algo gordas. La culpa, justamente. Cuando hablo de culpa, hablo de comida por mi obsesión con la delgadez. Bah, la sensación de entrar en mi ropa más jugada y poder vestirme como una quinceañera. Me gusta, porque me dicen que parezco más chica. La formalidad a veces me aburre. ¿Será que quiero ser diferente a los demás? No, no. Ya soy un bicho raro y a veces no me gusta, siento que no encajo. La culpa es comerme unas papas fritas, aunque las haya disfrutado. Al minuto, en serio, todo tiempo pasado fue mejor. Las papas fritas las hago caseras. El aceite del 94 me cae como ojete, ya no tengo veinte. A los 31 con gastritis las comilonas se pagan caro, y no por tener el culo del tamaño de la casa rosada (lleno de porquerías, valga la analogía) 

Porque conozco yo el calibre de tus besos,
ya no me dejo asesinar por esa boca,no pongo un pleno mas por vos,
no tengo un peso mejor le cedo a otro el turno que me toca. (Las Pastillas del Abuelo)

Guita: La canción se la dedicaba a la rata 1. Hijo de una gran camionada de bestias salvajes con sífilis. Igual no tengo un peso para él, ni para mí. En tres días tengo que llamar a mi viejo para que me deposita las 7 lucas de tarjeta. En las que tengo algunos actos ilícitos. (Máscara de pestañas azul, cremas, fernet para el mes, buzo cangurito en Mar de Ajó, chrome cast, y netflix, aunque eso usan mis viejos también) Me siento un tanto ñoqui cuando llamo a mi viejo para pedirle guita, aparte de frustrada y avergonzada. Mi desempleo es la peor parte de no tener guita. O quizá no. Estar al pedo tiene sus buenos impuestos emocionales. Ganas de romper todo, pero lo evito porque eso también. El desempleo es sinónimo de titulos sangrando en la pared y en un CV riquisimo. Bah, la humildad no vale en este caso. Tengo un buen CV, y derecho a reconocerlo. En voz alta nunca lo digo. Temo hacer sentir mal a otro que tiene el CV vacío. Lo de siempre, mi especie de dignidad filosa: primero el otro y luego yo. 

Las cosas que no pueden ser, son todas las que he sido yo
Las mezclas no me salen bien
Sexo, drogas, rock & roll
(Fito y Fitipaldis)

Sexo… ¿cuánto hace que no la pongo? ¿A cuantos me cogí? Que lo parió soy re puta, tengo la moral sexual de un hombre. (¿Me hago el cambio de género? un pito para mi sola, no estaría nada mal) Ni siquiera tengo un numero, perdí la cuenta. Pero se que son mayor a 30. Que desastre, si mi viejo supiera. (Capaz lo intuye) Por suerte si sabe que tengo preservativos en el cajón y muchos forros en mi prontuario amoroso. ¿Cuantas veces lloré por amor? Bueno, amor… ¿es amor si se me pasa en dos semanas, exagerando? Nah, era capricho. Se van antes de superar la maldita etapa de desilusión. “Ya va a llegar el indicado” Me lo dijeron en la tercera presidencia de Perón y dale, sigo esperando. No hay nadie indicado, nací para escribir, no para aguantar un imbécil con sobrepeso llenándome el bombo. A veces se parece al sueño dorado de los doce años. Creí que a esta altura iba a tener 3 pibes. No sé, igual lo agradezco. Dudo que tenga más que uno, si es que lo tengo.

«Dicen que es imposible, y lo imposible solo tarde un poco más» (Cajelleros)

Lo imposible es imposible no me jodan, callejeros. Y hablando de imposibles, quiero ganarme el Quini. Capaz puedo ser como Messi y fumarme comentarios despectivos y envidiosos, porque me paso rascándome la concha en Ibiza y lo muestro ostentadoramente en redes sociales. Si, posta, me la re banco. ¿Con qué numero soñé el otro día? Debería jugarlo, pero me lo olvidé. ¿Funciona si me lo invento? ¿Qué carajo estoy pensando? Todo esto es una pelotudez. Debería dormir, son las dos de la mañana. Che, estaría re bueno vivir de escribir. Creo que lo hago bien. ¿Me haría peronista por un puestito en página doce? Que pregunta de mierda.  Me van a decir hipócrita, consciencia vendida, oportunista. Pero seguro comprenderán que quiero irme a Ibiza, ¿no? Nadie podría culparme. Jajajajaja (me río sola) Por suerte no mandé el CV a los peronchos. ¿Mirá si mi novela se lleva a serie en Netflix? Ahí si que no saludo más a nadie. (Quien me cree? Soy muy simpática jajaja) Pero si tengo guita me pueden secuestrar. Haría todo para que mis chongos se enteren. Así me los cojo en mi mansión y los rajo a los cinco minutos. Más de eso no duran. Imbéciles.

Posturea para que el mundo lo vea
Que la vida con un filtro no es tan fea (Arnau Griso)

Redes sociales: Sí, con filtro somos más lindos, pero a mi me hace ver blanca y parezco casper. Siempre le meto bronceado, y me preguntan si me fui de vacaciones. Termino diciendoles en comentarios que es el filtro. Lo pongo al pedo. Debería inventarme que me fui a Mar del Plata, pero me dio paja poner fotos. (Jajajajaj) Llegué a un memes. Creo que son lo mejor de las redes sociales. Los memes son un lenguaje visual, una semántica escrita, y caras particulares de famosos o dibujitos expresando emocionalmente el fracaso de esa persona. En general se refieren al fracaso. Creo que en este país evitamos el suicidio, por los memes y los antidepresivos, porque nos hacen reír de nosotros mismos y porque equilibran los neurotransmisores. Reírme de mi misma eso hace olvidar el miedo a la muerte. Reír de la mierda en la que estamos sumergidos. Ah mirá, esta tuvo un bebé. ¡Nunca me enteré! Creí que era el sobrino. Que boluda, no tiene hermanos. Me faltan todos los caramelos. Fulanita puso una foto con la mamá. Tiene cara de buena la vieja. Me puso un me gusta el pendejo que me curtí hace seis meses. ¿Le mando un mensaje? No, no da. A ver su perfil. ¡Tiene novia el hijo de puta! ¿Les cuento a las chicas? No, al pedo, ni tiene importancia. Estoy indignada igual. 

¿Nunca tuviste calambre en las venas?
¿Vergüenza en los dedos?
¿Pereza en la fé? (Ivan Noble)

Tengo interrogantes más pelotudos que Ivan. ¿Cómo hacen para evitar una erección los actores durante una escena de sexo en ficción? ¿Tomarán algo? Yo llego a besar diez meses en el rodaje de una novela y te escribí diez poemas, veinte hojas de mi diario, y cuatro del blog. ¿Tan conchuda voy a ser? Necesito cariño, universo.

Ay, que Dios boludo
se pinchó en la mitad
se hizo el canchero con milagros. (Divididos)

¿Dios existe? Nah, puro verso. El mío se fue de vacaciones junto con Satanás y Cupido. En su mundito hay una serie de mi vida de diez capítulos. Son todos iguales. Una mina desempleada riéndose de memes y chistes, contando pelotudeces en facebook, y publicando frases que pocas veces lleva a la práctica. «¡Ey, lo hago por los demás!», pienso. Capaz tienen más fuerza de voluntad que yo y de paso me la contagian. La vida sería más justa si el barba existiera. Pero nos consuela que haya arriba alguien a quien rogarle, y quejarse de falta de felicidad, sexo, marihuana, guita, buena suerte, y la excesiva culpa.

«Allá donde se cruzan los caminos
Donde el mar no se puede concebir
Donde regresa siempre el fugitivo»
Pongamos que hablo de Madrid (Joaquín Sabina)

Extraño Madrid, que cagada. Me quiero ir a España a ver a mis sobrinos y no tengo un peso. ¿Por qué? Quiero un puto laburo. Llegaron 1500 pesos de luz y consumí menos que el año pasado, pero gasté más. Maldita presión impositiva.

«Hello, can you hear me?
I’m in California dreaming about who we used to be» (Adele)

Música. Sintonizo una canción hermosa. «Hello», de Adele. ¿A quién me hace acordar? A nadie, que triste. Que conchuda también, porque de lo contrario estaría extrañando a alguien. ¿Qué? Me aburro sin extrañar a alguien. Algo muere dentro mío cuando escucho una canción y no hay ningún imbécil dentro. ey, eso sirve para mi diario. Ya lo agrego.  Voy a subir una frase a instagram. Re densa, pero ya fue. Así la borro del celular.

¿Donde están los ladrones? ¿Dónde está el asesino? (Shakira)

Shakira, la chica feliz. Que buen tema de los noventa. ¿Los políticos van a dejar de robar algún día? No, y no tengo ningún pensamiento que contradiga esto. Nada que agregar. Otra expresión de deseo imposible. 

Quehaceres baratos: Promesa… esta semana dos veces a Zumba, sacar turno al ginecólogo, psicólogo, psiquiatra, oculista, dermatólogo, comprar medicamentos. Mierda, cuando cumplí 85 y no me di cuenta? Hablando de fármacos, ¿que mierda hace la pastillita? Tengo sueño. Maldita sean las canciones, las redes sociales, las preguntas existenciales, la falta de guita y empleo y felicidad, los sueños imposibles, los chongos que no sirvieron para nada, las ganas de escribir, mi CV pulido lleno de cosas que no me sirven para un carajo, maldita Shakira, maldito Messi, Dios, y el pelotudo de Ricardo Montaner. La culpa la tienen ellos, la culpa del hijo de puta del insomnio. 

Ya te va a llegar el sueño indicado, Nani. (Han pasado 84 años)

¿Existirá la vida después de la muerte? Bueno, mañana lo pienso, es muy complicado y me estoy quedando dormida.

Tiro el celular abajo la almohada, y me quedo dormida, riéndome de mi suerte. Al final, el insomnio no es tan aburrido.

¿Ustedes que piensan cuando tienen insomnio? Cuéntenme en comentarios, ¡por fa!

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Lista de Spotify “variado”

 

Gracias por leer mis locuras.

Lic Nani.

Instagram: lice.nani

Renacer

Renací cuando aprendí a salvarme, cuando ser fuerte fue la única opción. Es increíble lo formativo que es el dolor, te alecciona, te hace crecer… me convirtió en mi heroína, me bajé mi propia luna, porque entendí que nadie iba a hacerlo por mí. Me hice cargo de cosas que hubiera preferido borrar de la faz de mi memoria. También supe ser mi enemiga, usé el látigo injustamente para conmigo. Empecé por enésima vez los cimientos de mi autoestima con tanto esfuerzo, con tantas caídas en el medio, viéndome obligada a soltar tantas culpas innecesarias e inciertas.
Tuve que irme cuando quise quedarme, y otras tuve que dejar que personas que amaba, se fueran. Construí refugios para abrigar mis demandas de amor. Cuando cicatrizas entra luz por las heridas y de repente caí en algo que desaprendo todos los días… que la felicidad es tan simple; es sentir la parte fría de la almohada, es ante todo la tranquilidad, saborear la comida favorita, las carcajadas con amigos, los mates a la mañana, los libros, las fotos, las palabras, la música, bailar, la risa que no deja de salvarnos, la vida misma, que siempre es hoy y hoy es siempre todavía….si podés correr, si tus ojos ven, si tenes un abrazo a mano, si tenés un techo y un trabajo…
¿Qué carajo es el éxito al final? No me interesa destacarme, ni los aplausos, ni nada, ni que me admiren. El título más importante es el de buena persona, el resto es humo. A la mierda los mandatos. Mi única regla es la libertad de hacer lo que deseo sin lastimar a nadie.
Soy las veces que no me rendí. Soy las veces que me quedé llorando frente a puertas cerradas, porque de eso aprendí. Soy las veces que me fui como acto de amor propio, las veces que eduqué mi empatía para ayudar a los demás. Soy también la que tomó distancia cuando ya no tenía nada para aportar. Soy las veces que me cure llorando frente al teclado. Soy el día que pude defenderme por primera vez. Soy la que pude herir y preferí no hacerlo. Soy la que decidió salir del rol de víctima, porque solo estanca. Soy la que alguna vez hice daño y pedí perdón y también la que perdoné. Pero, ante todo soy la que intenta perdonarse todos los días… y eso es todo lo que se del amor.

Escrito el 14/01/19, cuando me hice mi séptimo tatuaje.

 

Gracias por leer♥

Lic. Nani

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Todo tiempo presente es mejor

 

“Ojala siempre tuviéramos la capacidad de ver lo que tenemos como vemos lo que nos falta”

¿Por qué nos concentramos con tanta intensidad en nuestras falencias y no en todo aquello que nos llena de vida? ¿Por qué tenemos que hacer un esfuerzo sobrenatural para darnos cuenta de esos pequeños momentos que nutren el alma? Aquellos que a diario terminamos naturalizando como sino fueran eternos. Y ahora viene otra frase parafraseada, “quiero volver al pasado en los tiempos que era feliz pero no lo sabía”. ¿No les pasa?49705066_1210594135748046_9031287982547533824_n

Nos vemos en las fotos y pensamos, ¿por qué no disfruté más ese momento, en vez de archivarlo como algo cotidiano, como algo más? Cuando ahora extraño tanto aquella versión de mí.

Como cuesta vivir el presente, carajo, por eso cuesta tanto la felicidad. Es recurrente escuchar la frase “Todo tiempo pasado fue mejor” … ¿Será porque resignificamos los recuerdos valorándolos más cuando ya pasaron? Podríamos cambiarlo, por “todo tiempo PRESENTE es mejor” Al fin y al cabo es lo único, lo único literal, que tenemos a mano: EL HOY Y EL AHORA. En 2014 tatué “La vida es ahora”….(Life is now) Y todavía me cuesta aplicarlo a la realidad. cartel-2-650821

Por otro lado, tenemos cierta tendencia a la melancolía, esa especie de resistencia a DISFRUTAR. Esa postura insalubre a cerrar los ojos y olvidar que estamos vivos y si estamos vivos, estamos a tiempo. Mientras respiremos algo podemos hacer y  DARNOS CUENTA de eso es indispensable. Es desanclarnos de las carencias y aferrarnos a lo que podemos hacer hoy. Desde limpiar el baño, desde tomar un helado, o hacerse una limpieza de cutis, o mirar una serie. Porque hacer es lo contrario de rendirse…

Hoy hice una “mini encuesta” en mi red social Facebook sobre estos pequeños hábitos cotidianos que terminamos “dándolos por sentado”, cuando se pueden parar… Recibí mensajes hermosos. Simples, y el ejercicio lo hice yo también.

La pregunta principal, muy trillada… pero que olvidamos tan a menudo: 

¿Por qué tengo que sentirme agradecido hoy? ¿Qué disfruto en la vida que es totalmente gratis y sólo depende de abrirlos ojos y darme cuenta que esta ahí, listo para hacerme sentir mejor?

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Lo bueno de este ejercicio es que me sirvió a mi también para abrir los ojos y ver mejor de las cosas que otros disfrutan, que yo también tengo, y a veces las paso de largo, concentrándome en todos mis problemas y en las cosas que no puedo controlar. 

Manejar un automóvil: Calculo que eso te debe dar una sensación de libertad que nunca experimenté. Me debo sacar el registro pero por el bien de la sociedad todavía no lo hice. (Le ponemos humor) Creo que es mi cuenta pendiente. Aprender a manejar y perder ese miedo. Como otros disfrutan, irme sin rumbo por las calles, debe ser realmente fantástico. 

Escribir: Total y completamente identificada. Cada día me doy cuenta que el teclado es mi mejor amigo. Cuando me siento mal, cuando me siento bien, cuando me siento sola, cuando no doy más, cuando quiero dar más de lo que tengo.}

Abrazar a mamá: ¿Hay algo más hermoso que un abrazo? Es gratis. Y reconforta más que cualquier medicina. Sobre todo si se trata de una madre, de esas madrazas que son aparte de madres, mejores amigas, consejeras, guerreras, incondicionales. “Conectarse con alguien tan especial” Abrazar a las personas que amamos, es de las cosas más simples y más poderosas que tenemos los seres humanos, que pareciera que nos hicieran vulnerables pero nos hacen fuertes, nos hacen seguir…

“La sonrisa de mi hija, sus ‘te amo’”  No tengo hijos pero lo vivo día a día con mi sobrina. Cuando aprende palabras nuevas. Es emocionante su inocencia, su amor, su fragilidad, su forma tan sencilla de entretenerse. Creo que pocas cosas son tan adorables como los hijos, los sobrinos, los bebés. Imagino que ser madre no es algo fácil, pero la recompensa es mil veces mayor cuando los ves sanos, vivos, y felices…

Los ñoquis de mama: Siempre pensé que cocinarle a los seres queridos es un acto de amor. Y disfrutarlos en medio de risas, anécdotas, haciendo bromas. ¿No les dan ganas de grabar esos momentos y de verlos otra vez? 

Juntada con amigas: Reís con una amiga y todo lo que duele se hace más relativo, más fácil, más sencillo. Te sacuden un par de consejos y de repente, sentís que podés resolver, o aliviar eso que tanto duele. Porque con los amigos solemos hablar de problemas, pero después todo se vuelve anecdótico y pesa menos. Salís renovada como si hubieses ido a una clase de reiki. Y hablo de esos amigos especiales, de esos incondicionales, los de fierro.

“Coser ropa mientras escucho música, con auriculares a todo volumen”. Admirable porque yo no sé ni enhebrar la aguja, siempre fui nula para las actividades prácticas. ¿Saben lo difícil que es hacer algo útil y disfrutarlo? Es para felicitar a la persona que logra esto.

“Bailar zumba” Ni hablar. Bailar es mi pasión después de escribir. Creo que me da alas, no tengo dudas, y puedo entender perfectamente lo que se siente. Y es algo tan sencillo… no es necesario el talento de Julio Bocca. Con ser vos misma es suficiente para sentirse bien. Me explayo sobre zumba en mi última nota.

Ver el amanecer, el atardecer, la Luna: Voy a decir una obviedad… pero… ¿Suelen recordar que TODOS los días amanece, atardece y hay luna y a veces estrellas?  ¿Cuántas veces nos detenemos a mirar esto antes de ir a trabajar? ¿Con que frecuencia, inmersos en nuestras obligaciones, recordamos que existe? De la suerte que tenemos de poder verlo. No todos tienen esa suerte. Hoy mismo podés quedarte en el patio, en el parque, en la terraza, en el balcón, a verlo. Y saber que está ahí para vos, y que te llena de esperanzas, porque realmente es algo hermoso.

La música: ¿Qué decirles de la música que no esté dicho? La música es todo. Alegría, tristeza, recuerdos, nostalgia, melancolía, euforia. Y no importa lo que escuches, importa LO QUE SIENTAS cuando lo escuches. Importa que vibres con la melodía, con la letra, con el sentido, lo que significa para vos. Si lo que sentís te hace sentir (cualquier emoción), estás VIVA. Justamente de eso no hay que olvidarse, y eso es lo que la música te recuerda, que estás acá, viva. La música te salva. 

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“Cantar cantarle a mi hija y que me mire como si yo fuese lo mejor del mundo” Esta frase particularmente me conmovió. En mi experiencia propia, lo sentí conm mi sobrina… que te mira tiernamente, agradeciéndote que estás ahí, ayudándolos a conciliar el sueño. Mágico.

“Sentir el olor la ropa limpia”  Soy fanática de los ricos olores, ni hablar de los perfumes importados, pero bueno, eso es otro tema. La limpieza es un factor cultural que primero incorporamos. Sentirse limpio, es una sensación maravillosa. Yo disfruto de tirar Lisoform jajaja. Un TOC que disfruto…(90 años tengo)

“Jugar con mis gatitos”:  Los animales son un milagro y fueron nombrados por muchas. Son seres inocentes, vulnerables y nacidos para dar amor. Sobre todo los perros y los gatos.  Ellos son incondicionales. Alivian el estrés. Somos afortunados de poder domesticarlos y hacerlos nuestros compañeros. “El ruidito que hace mi cobayo cuando le acaricio la cabeza”. Me resultó sumamente tierno. Esos bichitos son hermosos…”La mirada de mi perra cuando la tengo a upa” , “Jugar con mis perritos Duda y Frida”   ¿Agradeciste hoy por tener la mascota más linda y fiel del mundo? No, no me pongo en maestra ciruela jajaja… los mensajes que estoy escribiendo me los estoy diciendo a mí también.

Actividad física: Algunas mencionaron “ir al Gym”. La gloria liberar endorfinas en hacer algún deporte que te guste. Realmente te hace volver a nacer. Lo que debemos a agradecer es la enorme voluntad que debemos tener para activar, y después merecer esa recompensa de sentirnos felices.

Cada vez que me cuesta arrancar para salir a correr o ir a zumba,

y termino haciéndolo, ni siquiera se cómo

descargalo logré, pero me felicito. No se olviden de ser agradecidos con ustedes mismos por el esfuerzo que hacen, y tampoco de saborear la victoria de haberlo logrado. No es natural…es el alma que esta hablando por ustedes.(Y yo que no quería ponerme cursi)

 

“Caminar sola un rato y respirar el aire y saber que a pesar de todas las mierdas que pase y sucesos traumáticos sobreviví y me tengo Para enmarcar en la pared. A pesar de todo, te tenés a vos. Luchando, peleando, y sonriendo cuando veces, tenes ganas de llorar. Y conteniendo al resto cuando sos vos la que no podés más. Te tenes a vos: herida, rota, remendada. Pero VIVA…

“Pintarme las uñas y depilarme las cejas”  Siento un placer inconmensurable, me identifiqué mucho. Pintarme las uñas escuchando música movida, bien bolichera, bien de zumba, me siento la dueña del mundo. Como si te dedicaras a vos misma, te mimaras, te hicieras una caricia.

“Dos pavadas, pero tengo dos nenas y trabajo todo el día…” Convencete: No son pavadas. Significa que estás luchando para darles una mejor vida. Y te esta costando y que reconozcas ese esfuerzo, hace que quizá el sacrificio sea menor y disfrutes de todo lo que podés darles gracias a tu trabajo agradécetelo. Abrazate y felicítate, porque te lo mereces.

“Desayunar sola a la mañana escuchando música.” Fascinante, la música mientras desayunás es el medicamento perfecto para que tu humor cambie para bien. La música lo es todo, en cualquier momento del día. Soy fundamentalista de los auriculares, no puedo salir de mi casa sin ellos.

“Arreglar el jardín, desmalezar, poner plantitas” Me recordaste a mi hermano que ama la jardinería. Nunca lo hice. Pero debe ser desestrezante. Creo que si te hace sentir tan bien, debería probarlo. Imagino que ver el trabajo terminado debe ser una especie de satisfacción endovenosa. Prometo contarte mi experiencia si alguna vez me animo.  

“Leer un libro una tarde de domingo.” Leer es definitivamente es algo maravilloso, instructivo, desestresante. Lo pongo a la altura de escribir. Es el camino a la inversa, pero aprendés más. Te nutrís. Un placer irremediable. ¿Quién te quita lo leído?

“Ver una película de romance fofo, aunque sepa nunca me va a pasar.” Rozamos la conchudez, sí jajaja. A mi también me encanta ver esas películas Disney. Sobre todo ahora que ya sabemos que son fantasía y no corremos riesgos….(en el mejor del os casos) Si lo disfrutamos, adelante!

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El mate: no puede faltar, lo nombraron muchas. Mates con amigas, mates con mamá, mates con la abuela, mates sola. Es una especie de acompañante espiritual, es que el cebador tome la palabra al entregarlo, y el solitario redondee una idea cuando termina el último sorbo del termo. Hasta en mis peores momentos me dan ganas de tomar mates. Lo siento como un compañero. Y estoy agradecida de poder comprar la yerba que me gusta, pese a mi desempleo jajajaaj (para meterle un poco de humor). A tomar mates, respirar hondo y decir gracias… porque existe, y nada más.

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Hobbies: Cursos de manicuría, de maquillaje, de dibujo, de pintura, de cocina, de lo que te guste. Los hobbies son condimentos a nuestra cotidianidad que nos hacen sentir bien. No son obligaciones, son cosas que hacemos porque nos gustan. No importa cual sea. Pintar sillas, tejer, hacer una huerta, pintar mandalas. Los hobbies te dan vida, no te prives de ellos.

Muchas de las pequeñas actividades cotidianas coinciden con las de ustedes…pero acá van las mías y algunos, son recuerdos, pero los revivo día a día…

Mi familia entera reunida en agosto de 2018, prepararles fernet a mis amigas en la previa y que me digan que soy “el hada del fernet”,  los abrazos y los besos como idiomas universales; mis sobrinos, aun de lejos salvándome la vida en videos; Lucía aprendiendo a caminar. Correr kilómetros y volver renovada, llegar de zumba y tomar mate mirando el bulevar desde mi balcón. Dormir cuando llueve e ir despertándome con ese sonido tan placentero.  Mirar y valorar mi casa, que resistió una catástrofe, tanto como yo y aún la tengo sana y salva. Ponerme crema religiosamente todos los días y acostarme con el aire para que se absorba más rápido. Cerrar los ojos y visualizar todo lo que quiero que pase, como si ya hubiese pasado. La música ensordecedora cuando me baño. Las fotos, amo profundamente las fotos, me parecen la octava maravilla, mi máquina del tiempo. Maquillarme con cumbia mientras tomo Fernet y espero a mis amigas. El olor a libro nuevo y a ropa nueva. Escribir, y todo lo que ello me genera, y me construye: la sintaxis, las rimas, las palabras. Las fechas donde fui feliz tatuadas en mi alma, que las revivo otra vez cada vez que las recuerdo. Todos y cada uno de mis tatuajes y sus razones. Tomar mates con mi papá y que el vea como disfruto la pileta nueva que tanto soñé.  Algo que no me pasa muy seguido: Gustarme en el espejo…pero cuando pasa soy inmensamente feliz. Las charlas eternas con mis amigas. Aconsejar a alguien que se siente mal y sentir que aporté mi granito de arena para que mejoreCuando abro los ojos y estoy viva… recuerdo que sobreviví y siento que por algo estoy acá, y recuerdo ese milagro, los naufragios que me ayudaron a crecer, los consejos que te hacen respirar mejor, los encuentros que perfuman las esquinas, el ritmo, la velocidad, la adrenalina. Mi familia, mis papás incondicionales, conteniéndome todo el tiempo, estando ahí agarrándome las mano para que no me derrumbe…

El cuento que me cuento y edito todos los días, para DARME CUENTA, porque a veces me digo mentiras…

¿Somos conscientes de estas pequeñas cosas que estamos disfrutando o mentalmente estamos pensando en todo lo que nos falta, en las preocupaciones, en las carencias, en los miedos?

Lo pregunto, porque a mi me pasa. Me cuesta estar acá, ahora. Sin pensar en lo que me falta…

La propuesta entonces es…

Conectarnos al presente. A lo que amás, a lo sencillo, a lo que naturalizas todos los días. Porque en serio tenemos que entender, tenemos que DARNOS CUENTA, que no es natural…SON MILAGROS.

 

Lic. Nani

Gracias especiales:

Cristina Vañecek
Xoana Debora Ocampo
Melisa Gallo Troccoli
Sofía Carla
Sofía D’Angelo
Alicia Spini
Thelma Pereyra
Virginia Sosa
Mariana Contreras
Paola De Niro
Diana Castilblanco
Agus Tina
Yenii Navarro
Gii Vazquez
Kari Falcón
Giurlanti Maria Belén
Carina Mansilla
Romi Crema

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Que el fin del mundo te pille bailando

 

Retomé Zumba en junio de 2018, en un mal momento de mi vida, y encontré mi pasaje al cielo después de escribir, porque bailar es lo más parecido a subirse a un parapente y ver todo desde lejos, más simple, más fácil.

Zumba es una forma de entrenar, bailando diferentes ritmos, combinando todas las emociones habidas y por haber. Es una montaña rusa, que oscila en tipografías de alegría.

Siempre renegué de mi cuerpo, por motivos que no vienen al caso. Y bailando empecé a unir mis partes rotas… Cuando me abrazo a aquellos pasos dejo de frustrarme, sonrío, siento la música en mis músculos y en mi sangre, dejo de odiarme. Me desnudo de inseguridades en cada estrofa de cada canción. Los ritmos varían y te balancean en una alegría indescriptible. Salsa, reggetón, rock remixado, marchas.

El lugar donde practico zumba sé llama RUMBA y lo bauticé como “el cuadrilátero de los milagros”.  Bailar es una máquina del tiempo perfecta. Vuelvo al 17 de marzo cuando me recibí, me abrazo a las fechas, las fotos con mi familia unida pasan delante de mis ojos. Es una diapositiva de todo lo lindo que viviste, que pasa como flashes entre las luces.

RUMBA es un salón espejado, con luces en tonos de violeta, fucsia y azul, mis colores favoritos. Hay olor a nuevo y las voces 

rumbaretumban cuando la música se apaga. Las risas se reproducen más veces, es como si en aquel rectángulo de energía todas nos riéramos más genuinamente, disfrutando de algo que termina siendo un narcótico con efectos positivos.

Somos todas muy hermosas. Rumba es mi cajita de colores que mata cualquier estereotipo – a los cuales siempre fui muy permeable- que suele castigarnos afuera. Me siento protegida, ante todo de mí misma. Nos vestimos con calzas que rimen con esa alegría. Las inseguridades mueren, tiramos los celulares a un costado para olvidarnos de todo… y bailar. Como sea, como venga, como te salga. Porque dentro de la cajita de colores solo vale que seas vos misma.

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Zumba es un mundo aparte del que vivo a diario, un mundo que invento cada vez que aprendo un nuevo movimiento, es mi recreo cuando la realidad duele. Cada una ocupa una pequeña porción del salón y todas nos sentimos dueñas del ritmo, que solemos acompañar con las tibias voces que no se oyen, al son de una letra.

Viene un tema que fue el brillo de algún recuerdo, que te envuelve y te eleva, y estás ahí bailando pero también estás allá en el pasado, reviviendo, sin extrañar la que fuiste, porque volvés a serlo. ¿Nunca extrañaron sentirse dentro de un recuerdo, otra vez, por primera vez? Las canciones que bailaste frente al espejo y las cantaste con un desodorante como micrófono, las que bailaste en el boliche con tus amigas, la canción que sonaba cuando conociste a alguien que te voló la cabeza. Esas canciones mientras bailas, son recuerdos, volvés tu versión de ayer que tanto extrañás, a sentir lo mismo, el mismo perfume.  Sin darte cuenta, tenés 15 años otra vez y volás en esa inocencia…En presente y en pasado.

De un segundo a otro TODO es posible. Son minutos infinitesimales donde me creo capaz de todo, y pienso que voy a tocar el cielo con las manos en muy poco tiempo,  creo que mi cuerpo es hermoso, porque es mi arma mortal para sentirme así de feliz.

Perdés el miedo al ridículo. A veces el verbo “Bailar” genera esa inseguridad. “No sé bailar”. No tenés que saber, solo tenes que bailar, como si nadie te estuviera viendo, porque en realidad, nadie lo está haciendo. De hecho, el paso es tuyo y podés reinventarlo; no está mal hacerlo propio, no te señalan por hacer un mal paso. Es un tramo de la vida en la que vale perderse, en la que desencontrarse te hace sentir bien. Como en la vida, a veces no recordás como es el próximo paso, pero si el que sigue y sino lo sabés, solo vale con intentarlo. Y no pasa nada.

Zumba es mi refugio porque en el cuadrilátero de los milagros, no me asusta confundirme, dejo mi encarnada autocrítica a un costado… tiro mi remera y luzco mi corpiño deportivo, e ignoro a mi verdugo, el espejo… porque sólo bailando me siento suficiente.

La próxima canción es una oportunidad. En ese pequeño espacio que ocupo en el salón apuñalo mis complejos a base de brazadas al aire, de saltos, de sonrisas profundas, de onomatopeyas. Rumba es el refugio donde es tan relativo todo. Las canciones que alguna vez escuchaste y no te gustaron, ahí adentro son increíbles, porque las estás resignificando con tu cuerpo; el éxito y el fracaso son 

49771555_2408547549217744_1223017883433435136_n.jpgentidades inexistentes, la hora de la clase es la hora feliz donde me perdono todo, donde me olvido de lo que aún no puedo perdonarme, donde mi cuerpo me quiere y yo quiero a mi cuerpo.

Zumba es un discurso corporal que me enamora cada día más. Los pasos son las palabras, los brazos los tildes, la cabeza el puntito de i , el cuerpo un número uno y a veces podemos formar un ocho, entonces el viento pasa por las piernas, y saltas, y sentís el sudor por la espina dorsal, y gritás de energía, y qué placer.

El ritmo es la hoja en blanco, en la que volvés a empezar. Es un popurrí de todos los lenguajes; escena, texto, video, y música al mismo tiempo. Es moverse, y es la quietud de esto que digo mientras lo escribo, es bailar, pero es más que eso, es una experiencia intransferible. 

Sonreímos al bailar, en ese pedacito del mundo tan nuestro, en esas luces de boliche, en ese humo, en ese perfumito que hay cuando entro, allí escribo los hechos con mi cuerpo, le echo fertilizante a la fe y veneno al miedo, ahí todo lo puedo. Me siento invencible, inmortal. Me divierto, e intensifico el paso que ya sé, lo mejoro, lo consuelo sino sale bien, mi mente me perdona y al mismo tiempo escribe el texto en el contexto apremiante por retener cada frase en medio del sudor y las onomatopeyas; las últimas canciones son las que más disfruto, ya soy tan feliz que no siento el cansancio. Al final, como a menudo en la vida, pero esta vez a nuestro favor, estiramos la parte que más nos duele y respiro una paz inderrotable.

Bailar es el efecto sedante de todos los días. Sigue agarrándome la mano antes de caer, sigue consolando mis noches cuando el termómetro de la fe se pone frío.

En Rumba cada una hace un paso como puede, cada una da lo que puede. Y es mágicamente suficiente. Así de simple. Esa falta de exigencia saca a relucir lo mejor de una. No existe la mirada del otro que mide el éxito, no hay nada que probarle a nadie, solo probarte a vos mismo que bailando podés ser feliz. 

Cuando me hundo en mis tristezas siempre se que puede a salvar mi día bailando y magicamente, que nada sé derrumbe

Cualquier fin del mundo es un comienzo si te pilla bailando.♥

Lic. Nani

PD: ¿Saben qué? Creo que escribo mucho mejor de lo que bailo…jajaja (No podía guardarme el comentario conchudo, obvio)

 

Quedate ahí

 

Quedate ahí… donde puedas decir lo que pensás, ser vos mismo, bailar como si nadie te viera, desafinar como un perro, hacer chistes negros, dar consejos incómodos, partir al medio las tristezas, festejar las alegrías, soltar tus miserias sin miedo ni vergüenza. Quedate ahí donde te deseen el bien, el logro de tus objetivos, aunque el resto no haya podido alcanzarlos, donde te acomoden las ideas con dos palabras, donde se animen a decirte que ese color te queda espantoso. Quedate con quien vibre con tus éxitos, con quien rime con tu sentido del humor, con quienes te abracen y lo sientas como refugio. Quedate con personas que te enseñen a reír de vos mismo, a relativizar el dolor, a potenciar tu fuerza, con los que te inciten a salir de la cama cuando no querés enfrentar el mundo, los que te den la confianza suficiente para llamarlos llorando cuando se te rompió una uña o una esperanza, con los que puedas compartir lo que escribís, con los que puedas contar risas y secretos con total libertad, con los que te preguntan si llegaste bien, o analizan tus sueños, con los que buscan palabras abajo las baldosas cuando no saben cómo ayudarte. Quedate con los que desean saber si tuviste un buen día, con los que le den de comer a tu autoestima, con los humildes, y los fuertes, con los que tienen ganas de vivir. Con los que no te juzguen y te acepten tal cual sos, con los que sepan reconocer las faltas, con los que te perdonen las tuyas, con los fieles, los incondicionales, los leales, con la gente de palabra. Quedate con puedas ser, amoroso, humilde, malhumorado, verborrágico, insoportable, en cualquier momento o lugar. Quedate con los que te olvides del mundo con una sola carcajada y puedas llorar sin pudores. Quedate con los que te muestren el lado positivo de tus derrotas, lo bueno de tus fracasos, con quienes te recuerden tus virtudes cuando tu mundo se caiga a pedazos. Quedate con las personas que aunque no veas tan seguido, hables y puedas sentir que el tiempo no pasó, con los que te recuerden que estás vivo y que podés seguir luchando. Quedate donde podés ser feliz, porque los mejores lugares son personas. ♥️ 

 

Muero de pronto, vivo siempre.

Todo es así
cuadros dentro de cuadros
siempre un final sin fin
después de un nuevo ensayo.

Se vivir
y es merodear
entre tantos ojos.
Leer, deletrear,
aquel, real
mensaje entre líneas.

(Catupecu Machu)

Llorá, araña las paredes, agonizá cada segundo de tu espera. Entra sin pausas en la tristeza más amarga, sin la más mínima resistencia, no pongas obstáculos, no te obstines, desnúdate ante esta miseria. Toma el café de la mañana escuchando una dolorosa canción que te recuerde a él, sabiendo que no es ni será el hombre que esperas. Si es necesario pegá un cartel con el estribillo en el calefón y en la pantalla del televisor. Torturate, persuadite lentamente por el duelo.

Llora, derramá lagrimas hasta el espasmo, suspirá de dolor; lamenta haber creído una vez más en vano. Parpadea y sentí los latidos acelerados, queriendo morirse de ansiedad, podridos de latir. Que te entre el melodrama, aceptalo. Dejá que las lágrimas recorran tus mejillas impunemente, lleguen hasta tu cuello, deja a tu mirada perdida en la pared blanca, sin ver nada más que su recuerdo. Relee la conversación estúpida que tuvieron, e ilusiónate otra vez;  a los diez minutos sentí el gusto a sangre en tu boca por haberte caído de cara a la realidad… la amarga verdad de saber que no puede ser, que no será, que nunca fue, que no es.

Sucumbí ante sus ataques de histeria, movete según sus reglas, seguile el juego, jugá a ganarle, a no perder las ganas de ganar; aférrate a la mediocre promesa de un polvo , a soñar que dormis con él y preguntarle que piensa del aborto, si cree en el sistema solar, si alguna vez se fumó un porro, si por fin se animó a ser él mismo soñá con que te trae el desayuno a la cama, y decepcionate otra vez cuando no lo haga. Despertate sollozando.

Y cuando él se decida a verte, después de coger, echalo, tratalo como a un pedazo de carne, desangrate de ganas, trágate todo lo que sentís. O no, jugátela, demostrale que te importa, aceptá sus respuestas mudas, insistí. Vivi esta frustación pensando, nuevamente, que será la ultima.

Volve a escribirle para recibir el “no” que te escupe en la cara, como respuesta porque su emocionalidad inestable no sabe lo que quiere. Confundite con sus celos infundados, sin derecho a expresar, ahorra los tuyos… disfrutá aquel deporte favorito q13588938_10156997577955234_1956537984_oue tiene de incendiarte la mente, saboreá el masoquismo de saber que vos le das el bidón y el fósforo encendido.

Bancate cada pelotudez que haga, cada acto de inmadurez, báncate lo que te niega, agarra cualquier migaja que provenga de él, CANSATE, agotate de su oportunidad renga. Que se corte por fin la cuerda que estiró por sus idas y venidas, por la prematura decepción; asumí que tu miedo te salva, y que su miedo también. Que no se pierden porque no se animan a tenerse. Que el no puede y vos tampoco .Que ese día no va a pasar nada, que no hay nada nuevo por acontecer, porque sencillamente no hay espacio, y tampoco sabés si vos podrías darlo. Aceptá que su mensaje arribara tarde y será ambiguo e intermitente como siempre, angustiante. Acepta que el mejor de los casos es que no llegue nunca.

HARTATE de una vez, llora porque te equivocaste, por tu patológica costumbre de interesarte en lo imposible, por tu adicción a lo inalcanzable, porque a vos también te faltan ovarios para animarte; envolvete en tu imaginación, viajá a Jupiter y supone lo que piensa el otro. Dalo por hecho. Llorá otra vez hasta anestesiarte con la brasa de imaginar lo peor.

Espera que suene tu teléfono y morite de ansiedad; camina por las calles de junio anegadas de hojas secas como tus expectativas,  llorando otra vez. Parpadeá , sentí como la tristeza de repente muera y la ira te envuelva, que el odio te de una mano y te haga firme y dura. Volvé a ponerte de pie como venganza… pedile a tu amiga que te mande reiki; caé de nuevo, enviale el mensaje de chistes pelotudos y cuando veas que no te sirve, revoleá tu intención contra la pared. Hacé lo mismo con tu inocencia barata.

 

Agarrá una hoja en blanco y dibujá un cuadro sinóptico de esta crisis, reconocé que siempre supiste que no era real, ni posible (por eso te aferraste). Desarmá el deseo en pedacitos, limpiá la sangre de tu cara mientras lo acribillas sin piedad, agarrátela con él aunque sea protuberancia tuya; escarbá su raíz, de donde viene y hasta dónde quiere llegar. Palpá los motivos corrosivos por los que te aferraste a ese capricho con nombre y apellido. Aguardá en el balcón mojándote, a que pare de llover. Revolvé en el cajón de las circunstancias, sacale jugo a la derrota, alecciónate, preguntate por qué apareció en tu vida sino iba a quedarse. Odia a Dios, cúlpalo de todo, insúltalo en arameo porque nunca te tiene piedad.

Hacé borron y cuenta nueva, porque Dios te dio mucho más de lo que esperabas. A vos misma, a vos, que cerras los ojos y estas viva.

Mirate al espejo, observá tus curvas, tus 58 kilos, relee tus escritos, y date cuenta que pese a su metro 81, no está a tu altura. Cerrá los ojos de dolor recordando su lengua adentro tu boca el primero de junio, con 5 grados bajo cero, y desabrigados. Sacudí la cabeza y borrá la escena con una puñada en el centro de las bocas juntas. Olvidate de pronto, que la piel no te deja huir. Aferrate a tus propios barrotes hasta que se doblen y se rindan, mientras enterrás el deseo.

Descartá recuerdos, no los bastardees, soltalos, guardalos por un tiempo. Madrid vestida con mensajes, ilusiones que mentían, mensajes que te incendiarion la cabeza, conversaciones hasta las tres de la mañana, fotos de tu cuerpo en su celular, promesas de polvos inconclusos (porque el ego duele más que el alma). Suprimí, archivalos, guardá cada texto dentro de una carpeta de Word, adentro de otra carpeta, enterralos virtualmente. Eliminá las capturas. Parpadea, seguí adelante.

Es difícil, y si, te dejás llevar otra vez…arrasada por tus ganas de ser sus ganas.

¿Y qué?

Caé de nuevo en la miseria de cigarrillos mentalados de tu agria decepción; relativízalo, reite a carcajadas, reconcíliate con Dios, escribí una nota de blog, empezá a archivarlo, tachá de tu mente la imagen de su fisonomía en en el contexto la casualidad donde lo encontrás.. Nada de eso es real, ni posible de conocer. Traicionate y después pedite perdón. Otórgatelo.

Alejate, alejate de una vez de una persona que no sabe lo que quiere. Llorá pero aprendé a alejarte. Tomá clases, practicá, salí a correr, agitate, transpirá la camiseta de tu ultima maratón. Bailá zumba, reíte con amigas, comete un chocolate. Limpiá tu casa bailando. Agredecé que tenés una. Amá mucho a los que se juegan por vos, y descartalo a él, que no lo hizo. Racionalizá. Disminuilo en tu cabeza, intentalo al menos

Fracasá de nuevo en la tentativa, suspirá porque te duele. No te avergüences por eso. Tenés derecho al dolor, y a la frustración. No hay que dudar de lo que duele. Estás viva, peor sería que no duela, que vivas anestesiada. 

Escribilo, escribilo triste, feliz, superada, borracha, libre, escribí esta desilusión sin que te importe la sintaxis. Vomitá lo que sentís. Largalo. Escribí desprolijo, a mano, con teclado, con puntos suspensivos. Llora, 8 semanas, 4 horas, 25 minutos.

Destruí tu hígado. Castigate con ABSOLUT y Speed, con Sex and beach, cerveza o fernet, todos los fines de semana, abusá de las faldas cortas, y no ahorres labial rojo fuego. Gritá, cantá hasta que te duela la garganta, soltá tu pelo. Reventá de resentimiento y enojo; cogete a otro pibe, se puta, se la más puta y después sentite vacía. Odiate. Sentite fracasada. Odia tu mala suerte, culpala de todo, castigá al azar. Empezá a soltarlo de desilusión. Profana el dolor de adentro tuyo. No lo dudes, es necesario.

Parpadeá, tocá tu rostro, entendé que después de depurarte en llanto y alcohol, después de la ceguera de no verlo por tantos días, ya no tenés tantas ganas de llorar. Que ya no estás tan segura de porqué llorabas. Que tu ego herido te tapó la verdad, la verdad que en el fondo no te pasa nada fuerte con ese chabón. Solo fue un espej20160704_234412ismo de lo que tuviste ganas que pase. 

Soltalo de miedo, soltalo por su puerta cerrada, por su indefinición. Renace, reite  de lo que se pierde y de lo que te salvaste; convencete de una vez: la vida te está haciendo un favor. Lo que sucede conviene y lo que no, también. No pierdas la esperanza nunca, aferrate a vos misma.

Reite de vos misma por pensar que podías ir a algún lado con él. No lo odies, es otro, es su mambo y su rollo. No te hagas cargo, “perdonalo” por no haber podido o no haber querido. Comprendelo de alguna manera. El resentimiento también tenés que soltarlo, ocupa tiempo y energías.

Volvé a exprimir el dolor de tu antigua tristeza; reite nuevamente porque sabés que reír te salva. Reite a carcajadas de tu estupidez. De haber caído en semejante idiotez. Guardate y resguardate de dejar entrar a alguien nuevamente, empezá a filtrar quién merece un segundo de tu tiempo y quien absolutamente nada, aprendé a ver donde depositas expectativas y con respecto a quien…  porque hay una sola vida para comprender que la vida es una sola. Sentí en tu cuerpo la adrenalina de que su hechizo termine, la paz de ver que todo vuelva a la normalidad.

El resentimiento se va cuando reconoces que todo se trataba de un absurdo capricho.

Renacé lentamente. Date el tiempo para eso.

Siempre termina a tiempo lo que improbablemente puede empezar.

Esta, es una carta a mí misma;

ahorrando miles de detalles, claramente, pero parece que la oportunidad renga II,

que me afectó más de la cuenta.

¿Y ustedes, en que fase están?

Gracias por leerme

Licenciada Nani Nanita, animando a mostrar miserias en su blog, reflexiva de otra forma, haciendo clic con otitis y tirada en la cama, convencida de que se puede soltar,y sonriendo porque reír te salva y la vida es hoy.

En otras palabras… orgullosa de mí.

 

No te enganches

 

Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues ya se ha despedido de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
-Charles Warnke

Creo que hay un grupito de frases desafortunadas que tengo marcadas a fuego en mi lista negra. Por ejemplo: “Tenemos que hablar”, “¿Te recibiste?”, “¿Y por qué estás soltera si sos divina?” y una de las peores, es “No te enganches”.  En este momento todas mis queridas y conchudas lectoras, sonríen de forma perversa, recordando al conchudo puto que se lo dijo alguna vez.

El unico que me dijo algo asi, fue la Rata uno, creador de mis primeros síntomas de conchudez y sueños rotos. Digo todo esto cagándome de risa, no sólo porque la rata uno tuvo consecuencias excelentes como la creación de conchulandia;  también pude comprender con el tiempo que esa “relación” se forjó en base a mi autoestima roto y un pelotudo a cuerda, pero mejor no ahondar en detalles.

Lo puntual para esta entrada es que, por esta epoca es muy común la frase “no te enganches”, y en el 90% de los casos, esa frase la dice el masculino. ¿Por qué? Porque nosotras, cuando no queremos nada serio somos bien claras. Mensajito de madrugada, ¿donde estás papurri?, hacemos lo nuestro y fue. No necesitamos aclarar con palabras lo que dicen nuestras acciones. Vale no generalizar, al menos yo soy así. No me engancho por coger una vez. El tipo tiene que esmerarse en otros detalles, por ejemplo que tenga cerebro y que las charlas sean excepcionales, y me hagan crecer. Que tengamos el mismo idioma, que es tener el mismo sentido del humor. No enumeraré más detalles, porque sino todos se van a enterar como enamorarme (Aguantá, Megan Fox!!! Jajajaja)

Siguiendo con el tema, existen cierta clases de hombres que la asignatura histeria la rinden en dos días sin estudiar. Me explicaré: la juegan de marido haciendo boludeces innecesarias y que nadie les pidió (mensajitos melosos, gestos tipicos de pareja formal, regalitos de cumpleaños y demás), y después se desentienden con esa frase del orto. Es decir, no pueden sostener lo que provocan, y eso es de infradotado emocional. Me molesta sobremanera que se hagan los novios a los dos días. Tranquilízate, querido. Vos no te enganches.

 ¿De quién habla esa frase? ¿Es un freno para quién? ¿Para el emisor o el receptor? No quiero entrar en tecnicismos, pero creo que estamos ante un claro problemita de comunicación. “No te enganches”:  si leemos la frase literalmente sugiere que el receptor que está invadiendo un terreno que no le pertenece. En cualquier circunstancia o contexto de la frase, la primera sensación es chocante… pareciera que te están escupiendo un asado de la forma más ordinaria que puede haber, y en general la frase  en tono “aviso” o “alerta” suele llegar TARDE.

Si vamos al transfondo de la frase, me doy cuenta que quien la dice es el heredero Horangel o Ludovica, esos que leen los signos y los astros y no sé que mierda más. Para mí es casi como decir “En diciembre de 2017 voy a comer pavo.” ¿Cómo carajo vas a saber que mierda vas a comer en 2017 si tal vez no estás vivo, campeón?

El no te enganches es una advertencia a futuro de un plano tan endeble e inestable como el emocional. Sobre todo impredecible. Las emociones son incontrolables, ilegibles, y a veces no las podemos traducir a palabras. Mucho menos las emociones que aún no llegaron, Y MENOS TODAVIA LA DE LOS OTROS. Intentarlo rozaría el disparate.

Cuando te dicen “no te enganches” están presuponiendo que vos directamente sos capaz de engancharte, enamorarte, atarte a esa persona. Punto negativo, demasiado arrogante. (Aguanta, clon de brad pitt, inolvidable serial.)

No te enganches. Demuestra inseguridad, miedo y  un precario afán de querer controlar una situación que claramente es incontrolable, tanto de un lado como del otro. Querer controlar las relaciones interpersonales, tanto lo que uno siente, y menos aún, lo que siente el otro es de analfabeto emocional.

En primer lugar, tenés que poner un freno, porque nadie tiene derecho a decirte como tenés que sentirte. Al mismo tiempo, yo tampoco puedo exigirle al otro qué sentir. Por ejemplo: si tal persona se permite sentir cosas por mí, ilusionarse, engancharse, y se da el caso que no puedo responderle, dolorosamente, el problema es de esa persona. Parece descarnado, pero es así. Cada uno debe hacerse responsable y aceptar los riesgos y las consecuencias de haberse jugado. Podemos discutir cómo se llegó a eso, si esas sensaciones de “enganche” tienen o no bases reales, pero lo cierto es que el responsable siempre es de quien lo siente. Y, lo que se siente, se siente.

La realidad, es que cuando un chabón dice eso, solo se está atajando. Nadie puede hablar de un miedo ajeno. Nadie puede direccionar ni frenar lo el otro va a sentir. Tampoco es verosímil dársela de Gandhi intentando salvarle el culo a la otra persona . Decir no te enganches es casi una acusación  que señala al otro, como culpable por haberse permitido ese “sentimiento” (que un pelotudo presupone que tenés). Pero sobre todas las cosas, en muchas ocasiones, el no te enganches, habla de un miedo del emisor.

Hablando específicamente de hombres, porque soy mujer…

El miedo a engancharse es de ellos, a embadurnarse con su propio juego, a dejarse llevar y creerse el simulacro de ‘novios’ que suelen armar, a que les termine gustando nuestra devolucion, nuestro modo de dar. Tienen miedo a creerse lo que realmente provocaron.  (Repito, no generalizo, no todos los hombres son así, al que le quepe el saco que se lo ponga)

Nosotras (entiéndase por nosotras, la mayoría de las excepcionales mujeres que me rodean), no tenemos miedo de dejarnos llevar, o lo tenemos, pero lo enfrentamos.

Si me pasara de ver que el otro está demasiado entusiasmado con la relación, directamente le haré saber con actos que el interés no es mutuo. Responderé menos mensajes, contestaré tarde, o le diré de buenas maneras que quiero ir despacio, suavizando la respuesta. Vomitarle “No te enganches”, es soberbio y hasta hiriente si sabes que la otra persona está enganchada.

Todo este análisis es igual para la frase “tengo miedo de engancharme, no quiero que después nos peleemos o terminemos mal” etcétera. De la misma manera, se está tratando de predecir un futuro incierto. ¿Hay perdida de tiempo más absurda? ¿Te la vas a dejar de jugar por miedo?  ¿Vas a perder un buen momento de garche por eso? Con ese criterio no haces nada, porque todo supone cierto riesgo.

Conclusión: hacete cargo de lo que sentís, y yo me hago cargo de lo que siento. Si coincidimos, felizmente podemos armar algo juntos. Y si hay una disparidad, yo se muy bien cómo salir adelante, y calculo que vos también (pero es problema tuyo) Las cartas tarde o temprano deben mostrarse y lo sabremos.

Muchachos, no abran el paraguas antes de que llueva, eso demuestra que tienen terror.

Insisto. El miedo es propio de quién le pide al otro que no se enganche. Si les dicen eso, acomódenlos como se merecen. Y recuerden: no se enganchen (con pelotudos)

Gracias por leer.                                                                             

Licenciada
Nani.

 

Mi soledad y yo


Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo.

Va dedicado especialmente a las personas solitarias.

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Bersuit vergarabat dijo que por las noches desesperaba, para Joaquín Sabina era una amante inoportuna, Fito aseguró que era una droga dura que no te dejaba sostener los ojos fijos en el televisor ni el mundo bajo tus pies; Laura Pausini le puso de nombre soledad a una canción donde la laucha de Marcos se fue al carajo y la dejó re pagando. Ale Sanz la usó de compañía para escribir “Mi Soledad y yo”, casi personificando a un castigo extra natural como souvenir de un amor que lo había dejado. (Y de japa, le dio título a esta nota, pero él no lo sabe jaja) 
Todos los temas mencionados tienen algo en común. Que la soledad es horrible, hasta la palabra tiene un tinte fonético a melancolía, a tristeza, a conchudez mal curada… (¿se cura la hija de puta? Creo que no, jajaja) En fin, todos la ven como una reverenda mierda, y lo entiendo, porque en su misma definición, está asociada a estar vacío y sin nadie alrededor, pese a necesitarlo.
Creo que sentir soledad no significa padecerla. Generalmente se asocia la soledad con soltería. No siempre es así, a veces no tenemos pareja pero estamos rodeados de seres maravillosos. A veces la soledad no se trata de un par, sino de un amigo, de una madre, o de un padre. A veces la soledad es ausencia. Mi única soledad es ”conyugal”. Dejaremos el tema del sexo aparte porque tampoco tengo. (ja,ja,ja) Con mi familia tengo millones de diferencias y unas trenzadas discusiones donde nos mandamos a la mierda, pero los amo profundamente, y lo mismo me pasa con los amigos que tengo, los que veo a veces, y los que veo siempre. También mis amigos virtuales, que saben darme perspectivas diferentes de mi vida, me ayudan a mejorar. Cada persona, por alguna razón está presente en mi día y me hace sentir menos sola.
Lo cierto es que hay cosas que te da una pareja que son irremplazables. No hablo de la cursilería barata de las novelas, hablo de cosas reales. Alguien que te ayude a volver a tu eje y te haga crecer y creer, una persona en la que puedas haber construido la suficiente confianza como para mostrarle tus miserias, lo que te duele y avergüenza, sin tapujos, sin miedos. En una palabra, alguien que no desplace a tu soledad, sino que acepte tus momentos a solas con vos mismo, y te de espacio para dejarlos ser. La pareja sin ese cimiento no tiene sentido alguno, es una mentira.
Para lograr construir un vínculo sano en pareja (al menos, en el sentido en que yo concibo una pareja de verdad), es indispensable saber y aprender a estar solo.
Para mi saber estar sólo es poder bancarse emocionalmente, por el contrario de “estar desamparado”. El que sabe estar solo puede con todo.

Saber ser “tu propia ayuda” –parafraseando al maestro Cerati – en momentos desfavorables. Descubrir cuándo hay que parar, conocerse los límites y las filosas verdades, narrarse por dentro, encontrar algo nuevo, porque al fin y al cabo el interior también es explorable. Saber estar solo es prescindir de esa dulce voz paternal, consejera y paciente que te diga “Basta, no te auto flageles más pensando boludeces, salí a correr, despejate y querete un poco” .

Cuando esa voz que nos salva, que nos mueve a estar mejor, o a hacer algo bueno por nosotros mismos, cuando esa voz proviene de nuestro interior, significa que el amor propio EXISTE y es real, y no estás en soledad. Estás solo, y sos feliz estando solo con tu propio amor. Ese amor es el que puede brindarse a otro y está listo para recibir más amor de otra persona que también tenga algo propio para dar.
Yo no estoy sola. Me siento sola en ocasiones cuando no tengo con quién planificar ciertas cosas o con quien hablar de la vida, , y de las novelas que quiero escribir, por ejemplo. Me siento mal con mi soledad cuando me falta, esporádicamente, un oído que me escuche hablar de mis sueños borrachos y dulces de ser escritora de cuentos infantiles o guiones de novela. Igual me encanta hablarle a mi gato, eh. Me siento sola, cuando dudo de mi y de mis capacidades. Pero solo dura un momento y después esas inseguridades se apagan.

Entonces comprendo, después de muchas reflexiones conmigo misma, que no estoy sola o mejor dicho, que estoy sola porque puedo. Porque me alcanza el enorme mundo interior que me acompaña. Tengo mi casa, a la que amo y es mi refugio, tengo mi trabajo, tengo mis momentos, mis libros y mis frases, mis textos, mis cuadernillos, mis amigas, las miles facetas del humor, y no sigo porque ya hice un Inventario de mi felicidad hace un par de años.

Lo que me asusta de mi soledad es que mi modo de vida es diferente al del resto. Vivimos en sociedad y la gente va enyuntada a todos lados: cine, comidas, entretenimiento, todo implica o debe ser de a dos o de a más de uno. . Voy por la calle con mis super lentes de menos seis de miopía, siempre con el rimmel a cuesta, maquillada, perfumada, con mi cartera llena de libros y alguna chuchería que de “contrabando” me compré. Me siento en una mesa de un bar, saco mi cuadernillo y mi lapicera y después de pedirle un te a la moza, me pregunta si espero a alguien. <<Si, espero un hombre que nunca va a llegar>>, pienso melodramáticamente. “No, no espero a nadie.” Le contesto. La sociedad sugiere todo el tiempo un deber ser con alguien: planes, familia, hijos, camioneta y perro labrador. Y suena tan bien cuando imaginamos, sonaba tan lindo a los doce años, que en la vida real los intentos frustrados de alcanzar el sueño dorado, son una reverenda cagada. Me encantan las criaturas, pero viste, que se yo, no tendría cuatro pibes. Creo que después del primero no me enganchan más. ¿El amor es para siempre? No se, el de mis viejos pareciera que sí. 
Resumiendo, no padezco la soledad, padezco la sociedad… para ser más exactos, el lugar social que el estar solo ocupa. Un lugar completamente ninguneado. Todos te tienen pena, pero ninguno de ellos sabe estar en tus zapatos, ninguno sabe estar solo o sola…

Hagamos catarsis.

Quiero confesar que soy feliz con mí “estar sola”. Soy Nani, tengo 28 años, alrededor de tres boludos en mi prontuario amoroso y otros en lo sexual. Me enamoré perdidamente de uno de esos tres, y me enganché con el resto, y después quedé sin muchas ganas de volver a intentarlo, justamente porque no tenía el combustible principal, amor propio.
Soy una persona solitaria, me encanta correr maratones y volver y que nadie me espere al final de la meta y tomarme mi Gatorade sola, y que el resto me mire como un si fuera un tiranosaurio rex cagando en el living. Me gusta cantar mientras limpio (ladrar), andar en pelotas por mi casa en verano con aire acondicionado, depilarme en la cocina, leer los portales de noticias digitales mientras tomo mi café matutino, dejar todo tirado cuando estoy apurada porque total nadie lo va a ver.
No tuve relaciones largas, ni noviazgos de añares, pero tuve y tengo otras cosas. Todavía no aprendí a estar en pareja pero si a estar sola y probablemente es lo más difícil.
Me enamoré muy tempranamente, me enamoré de ‘escribir’, a los cinco años. Vuelco mis inspiraciones repentinas en e-mails que me auto-envío. Canto horriblemente mal y mi voz es grave, pero me consuelo cuando me dicen que mi voz es de locutora. Planeo hacer vacaciones sola, pese que todo el mundo me esté señalando con que “es aburrido”. Me pinto los labios en el ascensor cuando estoy apurada, hago compras hablando al pedo con las vendedoras, conozco a todos mis vecinos y grito los goles de Boca como una enferma desaforada, y si, los grito sola.
Soy Licenciada en Comunicación Social, me cabe el melodrama muy seguido, trabajo todos los días dignamente, y tengo matrícula de productora asesora de seguros. Cree los 56 grupos y él fue objeto de mi tesina final de grado. Amo leer novelas de amor que en la puta vida voy a vivir, pero me hace feliz verlas y leerlas. Soy rubia y de ojos celestes, pero adentro hay un especímen raro que prefiero nombrar en tercera persona porque me parece más divertido. Tanto yo como bicho raro tenemos de mejor amigo a un hombre, nuestro padre, al cual amamos profundamente, es el mejor hombre del mundo. De pendeja tenía una amiga imaginaria que se llamaba Budy. La extraño un poco. Probablemente desde ahí ya era un bicho raro jajaja.
Estoy en plena construcción de mi amor propio, pero cada vez más enamorada de este viaje que llamamos vida.

No se olviden nunca:

Tener opciones es tener poder. Elegir es tener poder. Cuando te das cuenta que conformarte no es una obligación ni que estar solo/a una alternativa sino una elección, tenes todo el poder del mundo en tus manos. No todo lo que nos pasa en la vida tiene que ver con una historia de amor con otro, sino también la historia puede ser con uno mismo.

Hay que ponerse de novio con la vida.

Gracias por leerme.
Licenciada Nani.

Mi pre-disposición (al silencio)

 

Si me concedieras un deseo para hacerme feliz,

me gustaría cortar todo lo que sobra de mí.

Ahora sé que el cielo no está lejos, nosotros sí.

Demasiado tiempo huyendo conmigo de mí.-

Fito y Fitipaldishuyendo-conmigo-de-mi

Últimamente tengo la mente puesta en las expectativas, las cuales, creo, siempre marcan cierta posición. Se trata de cómo nos movemos y de dónde ponemos cada una de nuestras esperas. Si las consideramos lícitas o ilícitas, legítimas, reales, exageradas, infladas, desesperadas, agrandadas, nulas, o callejones sin salida.

Lo cierto es que después de unas cuantas desilusiones, cuesta creer que todo va a ir bien. Por lo menos a mí me cuesta mucho. Hasta me atrevería decir que no me animo a pensar lo mejor. ¿Mecanismo de defensa? ¿Conchudez? ¿Pesimismo? Un poco de las tres, diría. Esa predisposición quisiera cambiarla.

La pregunta es, hasta qué punto lo que pensás predispone los hechos. Hasta qué punto influyen tus tendencias psicológicas previas en lo que va a suceder. ¿El miedo predispone? ¿La idea constante en tu mente, predispone a un determinado rumbo? Por ejemplo, cuando conocemos a un chabón que nos gusta y empezamos a frecuentarlo, en vez de disfrutar  vivimos pensando “en cualquier momento se va todo a la mierda”. (Muy conchudas, pero bueno jajaja)

¿Estoy donde estoy porque estoy predispuesta a este lugar? ¿O el “afuera” rige los sucesos que me van a marcar, que me van a tocar, o  que me van a partir al medio o me van a enseñar la lección más importante de mi vida? ¿Sirve pensar en positivo o es un mito más? ¿Tendría que haber hablado o haberme callado? 

A veces, siempre lo digo, pienso que vivo en el paso previo. Pero ya no tengo demasiado derecho a pensar eso desde que obtuve mi título universitario. Es una gran prueba de que yo puedo, y debería ir convenciéndome. Significó un paso adelante, y no uno previo. Salí de del rol de “eterna estudiante”, el cual francamente ya no toleraba más, necesitaba cerrar esa etapa urgente.

Aparte de ser pesimista, histérica, autocrítica (esa última se nota ¿no?). Sin embargo tengo cierta pre disposición que es últimamente se está transformando en un dolor de cabeza. De lo único que estoy segura hoy por hoy es que callar siempre todo, es permanecer borrada, como si uno mismo no fuera sujeto de sus actos, prácticas o emociones… es desamor propio. Y traigo a colación el silencio porque es algo que (lamentablemente) siempre me ha caracterizado.

Si te callas lo que sentís, no es cierto. Siempre pensé eso… De pendeja, por motivos que no voy a nombrar, quedé aletargada en el silencio. Si siento algo que me duele, o que me molesta del otro automáticamente lo reprimo en mi misma. Incluso sabiendo que tengo razón.  “Callate, a nadie le importa.” Es la voz en mi cabeza. Y callarse implica guardar dolor adentro que te va pudriendo.

Callar es una manera de huir. Pero como la canción de Fito y Fitipaldis, donde sea que huyas, te llevás con vos mismo. No hay escapatoria, no te calles más.

¿Les pasó alguna vez de callarse algo que les hacía mierda? ¿Les pasó de guardar adentro de su alma mucho pero mucho dolor? ¿Les pasó de llevar una mochila demasiado pesada, que les avergüenza?  ¿Les pasó, como consecuencia, empezar a convivir con un dolor pesado, que te corrompe todos los días?

Es una mierda. Propongo que abandonemos la insana predisposición a callarnos la boca. Que aprendamos a decir: lo que sentimos, lo que pensamos, sin miedo al rechazo o quizá, aprendiendo a tolerar el rechazo, porque DECIR siempre tiene consecuencias, pero créanme, se los dice una que se ha puesto un bozal durante gran parte de su vida, y créanme que esas consecuencias son mejores que callarse. Hasta me atrevería asegurar que duelen menos.

Al menos tengamos como objetivo DECIR lo que es necesario, para una sana convivencia con el otro (se trate de un amigo, de un amor, de un familiar) Como seres humanos que somos debemos aprender a discriminar lo que es NECESARIO decir y lo que es mejor callar, porque no aporta nada. Y también elegir el modo y el momento indicado.

Callar no es una buena opción. Callar y acumular es insano, gente. Y sobre todo, cuando uno calla, el resto empieza a callarse también con uno.  Se hace una bola de silencios que no dicen nada, pero denotan relaciones rotas, vínculos deteriorados. Y nosotros en el medio, tristes, sin nada por hacer. Entonces herimos al otro y el otro nos hiere y termina siendo una cadena de heridas, de amistades que se terminan, de diálogos cortados, de distancias sin final.

No se alejen de alguien por callarse la boca. Hablen, de buenas maneras, pero digan. Los amigos verdaderos son los que se animan a hablar y a decir qué les duele, a hacer críticas constructivas, los verdaderos amigos no sólo estamos para cagarnos de risa y chupar birra, ¿no? Los verdaderos amigos son los que van a plantearte las cosas, de manera seria y con un mate de por medio, sin alterarse ni maltratar. Si tenes un amigo o una pareja así, que te ayuda a creer, que le agrega optimismo a tu predisposición, que te insta a HABLAR y contar como estás aunque no tengas nada en concreto para decir más que fuiste al dentista, que CREE en vos pese a verte derrotado, si estas rodeado de gente que te dice las cosas de frente, que no se calla porque sabe que podes dar más, que podes ser mejor, si tienen cerca a esa clase de persona, no las dejen ir. (Si me pongo a pensar, tengo pocas personas así, pero las tengo y una es mi viejo, y mi vieja, las dos personas que más admiro en este mundo.)

No se callen, ayuden también ustedes, hablen aconsejen, envíen poemas y libros, abracen, quieran COMPARTAN, que lo bueno de la vida es eso. Aprender a decir lo que pensamos a quienes queremos y mejorar entre todos.

Renovada y Feliz, la joven de 27 que ya no acumula silencios destructivos,

Licenciada Nani 

 

 

 

Confesiones (por primera vez)

Confesiones.-erfsererewre

Después de una charla con mi psicóloga, acá estoy, de confesiones pedorras. Hoy no puedo hacer filosofía barata, ni poesía barata, ni hablar sobre mi conchudez, porque hoy básicamente vengo a hablar de mí y de un pozo ciego en el que me caigo que no es melodrama, es un modo de existir erróneo…. Y lo hago por mí, pero también por lo que puede ser un mal generalizado….

Ella se ha cansado, de tirar la toalla
va quitando poco a poco telarañas
No ha dormido esta noche, pero no está cansada
No miró ningún espejo, pero se siente “toa” guapa

Qué difícil es entender que el otro está tan complicado como uno. Qué difícil es entender que la felicidad no es una totalidad acabada, sino construida.  Qué difícil comprender la mixtura de las caras que forma el cubo de ese misterio que llamamos felicidad y de los millones de discursos arraigados a ello, y de las fórmulas truchas, de la familia, de los hijos, del amor, de la amistad, de los que vienen y de los que se van. Cuánto cuesta llegar a entender que detrás de TANTAS construcciones, detrás de tantas creencias la mayoría filosas y fraguadas, y mentirosas, detrás de tanta mierda de canción muy por detrás, estoy bien y soy feliz. Pero para llegar y acceder a ese “atrás” hay mucha mierda, mucha mierda… Qué difícil es conjugar la instantaneidad del mundo de hoy con la inmediatez de una ansiedad que no da descansos, que aprieta, que acumula una angustia sin fin.

Hoy, ella se ha puesto color en las pestañas
Hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
Hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
Hoy es una mujer que se da cuenta de su alma

Qué difícil desenredarse de las expectativas ajenas, o peor, de lo que uno cree que son expectativas ajenas o impuestas, o inventadas, pero no son las propias y qué fácil me resulta castigarme cuando no las cumplo. Qué fácil (y qué duro al mismo tiempo) frustrarme cuando siento que no soy LA MUJER  que debería ser, sino lo que puedo; soy esa que  me sale, la impulsiva, la loca, la verborrágica, la solitaria. Soy ese bicho raro adentro de una rubia de ojos celestes, porque soy experta en eso de sentirme borrada y o de borrarme….  y el bicho raro que habita en mí solo puede vaciedad y tristeza, a veces sólo me siento sola con pensamiento tristes. A veces francamente, dolorosamente, me gustaría gritar “NO PUEDO”.

Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´tras ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente mira como pasa

Qué insana la costumbre de permanecer en los extremos, qué insalubre y qué triste dejarse morir allí, como suelo hacer muy seguido. Qué ridículo y patético creer en falsas totalidades, en el “todo ya” que me anula y que no existe. ¡Por Dios, tengo que recordar que el todo ya no existe! Qué fácil es perseguir  metas invisibles, difusas, y sentirme exceptuada del patrón de una mujer ideal (y por ideal me refiero a no real) al que nunca llego, y al que naturalmente, nunca voy a llegar, porque el patrón se mueve, se bifurca, desaparece y reaparece, y me tortura. Porque ese patrón lo encarna un ‘otro’ imaginario, que derrocha perfección, alegría, felicidad…. Todo lo que yo no tengo, porque siempre me quedo sola con mi… angustia, porque el 99.9% siento que no puedo…

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír porque tus ojos de han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado

Qué fácil y dañino me es darme con un caño, culparme de todo, encontrar límites fantasiosos, no poder parar con la culpa ni un minuto, no poder parar con nada, utilizar cualquier excusa con tal de tender a esta… angustia. Qué complicado es mirarse en el espejo y decirse la verdad, sin pelos en la lengua. Qué rápida soy para auto evadirme, para postergar eso donde me construyo y me armo; qué triste es tener un talento innato para tapar lo mejor o dejarlo tirado bajo el anonimato, en un rincón, en la mesita de luz, o en mi diario íntimo. Qué triste es no animarme a más, qué convencida estoy de que no puedo. 

Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´tras ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente mira como pasa

Hoy no has sido la mujer perfecta que esperaba na roto sin pudores las reglas marcadas
Hoy has calzado tacones para hacer sonar sus pasos
Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso

¿Qué pasa cuando el daño, el perjuicio que nos aqueja, el dolor que nos duele, la bala que nos dispara, el sujeto que apunta el gatillo, somos nosotras mismas? ¿Qué pasa cuando una es verdugo, heroína, y tiene el papel secundario en un mismo cuerpo, y al mismo tiempo?  ¿A quién culpar? ¿Quién se hace responsable si el daño me lo causo sola? ¿Qué se hace cuando ya decidí todos los finales antes de que comiencen? ¿Cómo termina el cuento si la princesa es un bicho raro que se odia y se avergüenza de sus miserias?

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír porque tus ojos de han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado

“Nadie me quiere como olvidas tú” dijo Elena Poe,  y qué dolor tan inmenso es dedicarme esa frase a mí misma. No paro un minuto de olvidarme de mí.

Enfrentarse a uno mismo implica angustia, la angustia implica reflexión y la reflexión es cambio… Estoy en la segunda etapa: angustia. 

En cambio, aquí estoy, estrellada con la reflexión paralítica y con un síndrome incurable de permanente angustia.

Srita. Nani Nanita

PD: La canción de Bebé es una expresión de deseo…. y como un hermoso contraste de lo que soy y de cómo me siento hoy.