Mi soledad y yo


Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo.

Va dedicado especialmente a las personas solitarias.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Bersuit vergarabat dijo que por las noches desesperaba, para Joaquín Sabina era una amante inoportuna, Fito aseguró que era una droga dura que no te dejaba sostener los ojos fijos en el televisor ni el mundo bajo tus pies; Laura Pausini le puso de nombre soledad a una canción donde la laucha de Marcos se fue al carajo y la dejó re pagando. Ale Sanz la usó de compañía para escribir “Mi Soledad y yo”, casi personificando a un castigo extra natural como souvenir de un amor que lo había dejado. (Y de japa, le dio título a esta nota, pero él no lo sabe jaja) 
Todos los temas mencionados tienen algo en común. Que la soledad es horrible, hasta la palabra tiene un tinte fonético a melancolía, a tristeza, a conchudez mal curada… (¿se cura la hija de puta? Creo que no, jajaja) En fin, todos la ven como una reverenda mierda, y lo entiendo, porque en su misma definición, está asociada a estar vacío y sin nadie alrededor, pese a necesitarlo.
Creo que sentir soledad no significa padecerla. Generalmente se asocia la soledad con soltería. No siempre es así, a veces no tenemos pareja pero estamos rodeados de seres maravillosos. A veces la soledad no se trata de un par, sino de un amigo, de una madre, o de un padre. A veces la soledad es ausencia. Mi única soledad es ”conyugal”. Dejaremos el tema del sexo aparte porque tampoco tengo. (ja,ja,ja) Con mi familia tengo millones de diferencias y unas trenzadas discusiones donde nos mandamos a la mierda, pero los amo profundamente, y lo mismo me pasa con los amigos que tengo, los que veo a veces, y los que veo siempre. También mis amigos virtuales, que saben darme perspectivas diferentes de mi vida, me ayudan a mejorar. Cada persona, por alguna razón está presente en mi día y me hace sentir menos sola.
Lo cierto es que hay cosas que te da una pareja que son irremplazables. No hablo de la cursilería barata de las novelas, hablo de cosas reales. Alguien que te ayude a volver a tu eje y te haga crecer y creer, una persona en la que puedas haber construido la suficiente confianza como para mostrarle tus miserias, lo que te duele y avergüenza, sin tapujos, sin miedos. En una palabra, alguien que no desplace a tu soledad, sino que acepte tus momentos a solas con vos mismo, y te de espacio para dejarlos ser. La pareja sin ese cimiento no tiene sentido alguno, es una mentira.
Para lograr construir un vínculo sano en pareja (al menos, en el sentido en que yo concibo una pareja de verdad), es indispensable saber y aprender a estar solo.
Para mi saber estar sólo es poder bancarse emocionalmente, por el contrario de “estar desamparado”. El que sabe estar solo puede con todo.

Saber ser “tu propia ayuda” –parafraseando al maestro Cerati – en momentos desfavorables. Descubrir cuándo hay que parar, conocerse los límites y las filosas verdades, narrarse por dentro, encontrar algo nuevo, porque al fin y al cabo el interior también es explorable. Saber estar solo es prescindir de esa dulce voz paternal, consejera y paciente que te diga “Basta, no te auto flageles más pensando boludeces, salí a correr, despejate y querete un poco” .

Cuando esa voz que nos salva, que nos mueve a estar mejor, o a hacer algo bueno por nosotros mismos, cuando esa voz proviene de nuestro interior, significa que el amor propio EXISTE y es real, y no estás en soledad. Estás solo, y sos feliz estando solo con tu propio amor. Ese amor es el que puede brindarse a otro y está listo para recibir más amor de otra persona que también tenga algo propio para dar.
Yo no estoy sola. Me siento sola en ocasiones cuando no tengo con quién planificar ciertas cosas o con quien hablar de la vida, , y de las novelas que quiero escribir, por ejemplo. Me siento mal con mi soledad cuando me falta, esporádicamente, un oído que me escuche hablar de mis sueños borrachos y dulces de ser escritora de cuentos infantiles o guiones de novela. Igual me encanta hablarle a mi gato, eh. Me siento sola, cuando dudo de mi y de mis capacidades. Pero solo dura un momento y después esas inseguridades se apagan.

Entonces comprendo, después de muchas reflexiones conmigo misma, que no estoy sola o mejor dicho, que estoy sola porque puedo. Porque me alcanza el enorme mundo interior que me acompaña. Tengo mi casa, a la que amo y es mi refugio, tengo mi trabajo, tengo mis momentos, mis libros y mis frases, mis textos, mis cuadernillos, mis amigas, las miles facetas del humor, y no sigo porque ya hice un Inventario de mi felicidad hace un par de años.

Lo que me asusta de mi soledad es que mi modo de vida es diferente al del resto. Vivimos en sociedad y la gente va enyuntada a todos lados: cine, comidas, entretenimiento, todo implica o debe ser de a dos o de a más de uno. . Voy por la calle con mis super lentes de menos seis de miopía, siempre con el rimmel a cuesta, maquillada, perfumada, con mi cartera llena de libros y alguna chuchería que de “contrabando” me compré. Me siento en una mesa de un bar, saco mi cuadernillo y mi lapicera y después de pedirle un te a la moza, me pregunta si espero a alguien. <<Si, espero un hombre que nunca va a llegar>>, pienso melodramáticamente. “No, no espero a nadie.” Le contesto. La sociedad sugiere todo el tiempo un deber ser con alguien: planes, familia, hijos, camioneta y perro labrador. Y suena tan bien cuando imaginamos, sonaba tan lindo a los doce años, que en la vida real los intentos frustrados de alcanzar el sueño dorado, son una reverenda cagada. Me encantan las criaturas, pero viste, que se yo, no tendría cuatro pibes. Creo que después del primero no me enganchan más. ¿El amor es para siempre? No se, el de mis viejos pareciera que sí. 
Resumiendo, no padezco la soledad, padezco la sociedad… para ser más exactos, el lugar social que el estar solo ocupa. Un lugar completamente ninguneado. Todos te tienen pena, pero ninguno de ellos sabe estar en tus zapatos, ninguno sabe estar solo o sola…

Hagamos catarsis.

Quiero confesar que soy feliz con mí “estar sola”. Soy Nani, tengo 28 años, alrededor de tres boludos en mi prontuario amoroso y otros en lo sexual. Me enamoré perdidamente de uno de esos tres, y me enganché con el resto, y después quedé sin muchas ganas de volver a intentarlo, justamente porque no tenía el combustible principal, amor propio.
Soy una persona solitaria, me encanta correr maratones y volver y que nadie me espere al final de la meta y tomarme mi Gatorade sola, y que el resto me mire como un si fuera un tiranosaurio rex cagando en el living. Me gusta cantar mientras limpio (ladrar), andar en pelotas por mi casa en verano con aire acondicionado, depilarme en la cocina, leer los portales de noticias digitales mientras tomo mi café matutino, dejar todo tirado cuando estoy apurada porque total nadie lo va a ver.
No tuve relaciones largas, ni noviazgos de añares, pero tuve y tengo otras cosas. Todavía no aprendí a estar en pareja pero si a estar sola y probablemente es lo más difícil.
Me enamoré muy tempranamente, me enamoré de ‘escribir’, a los cinco años. Vuelco mis inspiraciones repentinas en e-mails que me auto-envío. Canto horriblemente mal y mi voz es grave, pero me consuelo cuando me dicen que mi voz es de locutora. Planeo hacer vacaciones sola, pese que todo el mundo me esté señalando con que “es aburrido”. Me pinto los labios en el ascensor cuando estoy apurada, hago compras hablando al pedo con las vendedoras, conozco a todos mis vecinos y grito los goles de Boca como una enferma desaforada, y si, los grito sola.
Soy Licenciada en Comunicación Social, me cabe el melodrama muy seguido, trabajo todos los días dignamente, y tengo matrícula de productora asesora de seguros. Cree los 56 grupos y él fue objeto de mi tesina final de grado. Amo leer novelas de amor que en la puta vida voy a vivir, pero me hace feliz verlas y leerlas. Soy rubia y de ojos celestes, pero adentro hay un especímen raro que prefiero nombrar en tercera persona porque me parece más divertido. Tanto yo como bicho raro tenemos de mejor amigo a un hombre, nuestro padre, al cual amamos profundamente, es el mejor hombre del mundo. De pendeja tenía una amiga imaginaria que se llamaba Budy. La extraño un poco. Probablemente desde ahí ya era un bicho raro jajaja.
Estoy en plena construcción de mi amor propio, pero cada vez más enamorada de este viaje que llamamos vida.

No se olviden nunca:

Tener opciones es tener poder. Elegir es tener poder. Cuando te das cuenta que conformarte no es una obligación ni que estar solo/a una alternativa sino una elección, tenes todo el poder del mundo en tus manos. No todo lo que nos pasa en la vida tiene que ver con una historia de amor con otro, sino también la historia puede ser con uno mismo.

Hay que ponerse de novio con la vida.

Gracias por leerme.
Licenciada Nani.

Magia es CREER

Magia es creer

Tengo miedo de que el miedo,

te eché un pulso y pueda más

No te rindas no te sientes a esperar

Si robaran el mapa del país de los sueños

Siempre queda el camino que te late por dentro

Si te caes te levantas, si te arrimas te espero

Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo

Especialmente para Victoria Montes y otras tantas que admiro♥

BOICOT: dícese la acción de ejercer presión para impedir algo a alguien. Me acabo de enterar que podía definirse con esas palabras jajajaja. Para decirlo en criollo, el autoboicot es cuando uno se hace un piquete a uno mismo, y no siempre es un acto consciente, llega a ser un hábito malsano que contamina todo.
Si lo pensamos desde la lógica parecería increíble que una persona pueda hacerse daño a sí misma, para impedir algo que desea, ¿no? Pero así de complicados somos, porque este tipo de conducta es bastante común; yo doy fe de esto, soy una conchuda incurable.
El autoboicot es una criatura mágica inmortal que siempre está presente, lista para el ataque arrojando su veneno mortal en cada cosa que nos proponemos o intentamos construir. También está en el día a día. Para ir a un ejemplo práctico: en una juntada con amigas, todas miran la foto que se sacaron para subir a redes sociales…y, minuciosamente lo primero que recalcamos es: “¡Salí gorda, boluda!”, “Por favor, no la subas, tengo patas de gallo” “Se me ven las celulitis no saquemos fotos en la pileta” “Estoy despeinada, saquemos otra” Si bien esto puede deberse a que vivimos en una sociedad donde la estética juega un papel muy importante, sospecho que nosotras seríamos igual de conchudas si, por ejemplo, se usara estar más rellenita. Existe una tendencia a buscar constantemente el defecto, algo qué mejorar en el mejor de los casos, porque yo siento por momentos que tengo que volver a nacer. ¡Alto autoboicot, mamu!

Hace un tiempo leí una frase en un libro, que me quedó grabada (pero nunca lo aplico a la práctica, por hija de puta jajaja *Me estoy autoboicoteando, ¿ven?*)
La frase era:
“TU NO ERES TU MENTE. Tienes una mente, pero no eres tu mente. Tampoco eres la conversación que mantienes tú misma en tu cabeza.”
Y con conversación se refiere a todo eso que pensamos cuando vemos, por ejemplo, a un chabón divino por la calle “¡Nunca me daría bola!”
En mi caso, he sostenido este tipo de “sentencias mentales” y condenatorias durante toda mi vida, y probablemente más de una que me esté leyendo, también.

La mente es la creadora de ese espectro mágico que llamamos autoboicot, el peor enemigo de cualquier tipo de satisfacción. Quizá nos enseñaron a pensar mal, o nos enseñaron a autoboicotearnos, no lo sé, no estoy apta para hablar de ese modo sobre nuestra educación o el modo de vivir de esta sociedad. Sí puedo afirmar que nuestra mente autoboicoteadora tiene como hobbie hablar de nuestros errores, de nuestras carencias, de todo lo que hicimos mal, y como si eso no bastara para hacernos mierda, también nos recuerda a menudo cómo hubiesen sido las cboicot_auto2osas en caso de no cometer esos errores *INSERTAR AQUI escena de fantasía perfecta, que llevado a la práctica no existe*.
Nuestra mente es una forra que nos recuerda momentos indignos como cuando nos arrastramos por nuestro ex, o rendimos mal una materia, de cómo la actual de nuestro es más flaca, más linda, de cómo SIEMPRE nos enamoramos de un imbécil y demás hijadeputeces. En definitiva, la mente se esfuerza en compararnos con los demás, en angustiarnos…para decirlo en una frase estamos mentalmente al horno jejeje.
El autoboicot es nuestra propia ruina, no sirve de nada, aunque se vuelva inevitable. De forma casi instintiva solemos pensar lo peor. En mi caso, para sentirme alegre y pensar cosas lindas, tengo que hacer un esfuerzo tremendo. Para empezar, nos auto definimos con una vara muy pesada y eso duele. Nos cabe la fusta, viejas. Cuando no hay un Christian Grey, estamos nosotras ahí presentes para el sado conchudismo extremo que termina en autoboicot. Una mierda.

El autoboicot es un látigo que el 100% de las veces impide que alcancemos cualquier meta. En lo personal, este año 2015 está siendo un año muy positivo, doble recibida, y conseguí trabajo. Pero yo les aseguro que a priori, tuve que creer que había una posibilidad de que así fuera. Luego de todas las pruebas que tuve que pasar,  lo más difícil del estado de devastación en el que quedé fue animarme a creer que se puede, que se puede ser feliz, que se puede pensar en positivo, que las cosas podían cambiar, y así tener fe en que algo bueno iba a llegar. El apoyo de mis viejos logró eso, pero también, mis propias ganas de salir adelante. Creer, tener fe, sonreír, refugiarse en la alegría y en el humor, reconocer nuestras propias virtudes, es fundamental para estar bien y quererse, CREER es todo lo contrario de autoboicotearse. Nos autoboicteamos cuando dudamos de nosotros, definitivamente.

Acá me voy a poner cursi, *CHANANANA…ANANANANANANANA* Nah, en serio, creo que las virtudes, la fe, están en el corazón… no me refiero al órgano que bombea sangre y conchudez liquida, eh, hablo de explotar esa parte de nosotros mismos que nos apasiona: pintar, escribir, dibujar, ayudar a la gente, cantar, bailar, hacer un deporte. Esa actividad en donde nos olvidamos de todo, donde somos plenamente nosotros con nuestra pasión…en esos segundos, el autoboicot queda muy lejos.
El autoboicot es una forma de moderna flagelamiento, y creo que es muy dolorosa, viene de la persona más importante de nuestras vidas: nosotros mismos. El flagelo mental es implacable, cuando nos definimos de un modo injusto destruimos nuestro autoestima, nos faltamos el respeto, nos descalificamos cruelmente y luego esas agresiones las pagamos con muchas horas de angustia. Hay muchas formas de autoboicot. Creer que no podemos es una, y probablemente condiciona el resto: creer que no podemos conseguir un trabajo, que no podemos volver a enamorarnos, conocer París, correr veinte kilómetros, o cualquiera que sea la meta, creer que estamos exceptuados, que el resto pertenece a una secta que es capaz y nosotros no, porque estamos aislados. El autoboicot en general no tiene fundamentos, es una costumbre. Cada uno sabrá porque lo padece y de donde viene como para empezar a trabajarlo. Y convencernos de a poco que PODEMOS LOGRARLO, que lo merecemos, y que si te esforzás, ES POSIBLE. Aclaro, va más a allá del éxito y de cualquier resultado, porque el éxito primero es CREER que podes y segundo es HACERLO.

Todos tus logros se deben a que previamente te creías capaz de hacerlo.

El autoboicot te separa de tus sueños porque perdiste antes de empezar, de probar, de equivocarte o insistir. Y sin experiencia nadie gana, y sin animarte a más, perdés porque no pudiste arriesgarte, ni siquiera intentaste, perdés sin tocar la pelota porque no te atrevés a pensar que TE LO MERECES y que puede ser posible. O tal vez tengas miedo de lo que sos capaz si lo te lo propones…

Así las invito a despertar, a abrir los ojos y a detener tanto flagelo en vano. No chapoteemos más en la mierda conchus mias, dejemos de lado nuestro propio parloteo mental, lo único que hace es agregar dudas infundadas que no sirven de nada… Hay que grabarse esto y repetirnoslo todas las mañanas

“Sos CAPAZ, Vos PODÉS alcanzar tus metas, TE SOBRAN FUERZAS PARA CONTINUAR, sos una gran  persona, y si nunca te rendiste con todo lo que te pasó es por ALGO. Lo vas a conseguir, solo tenes que CREER EN VOS….. Magia es creer en vos mismo”

Así que nada, chicuelas, eso. Just do it dijo don Nike. AH, saltaba con cualquiera.

LAS AMO FUERTE CONCHUDITAS LINDAS ♥

ATTE. Licenciada y Productora de seguros, un poco menos autoboiciteada NANI NANITA.
CHAPEABA CON LOS TITULOS LA TILINGA JEJEJEJEJE

Mi pre-disposición (al silencio)

 

Si me concedieras un deseo para hacerme feliz,

me gustaría cortar todo lo que sobra de mí.

Ahora sé que el cielo no está lejos, nosotros sí.

Demasiado tiempo huyendo conmigo de mí.-

Fito y Fitipaldishuyendo-conmigo-de-mi

Últimamente tengo la mente puesta en las expectativas, las cuales, creo, siempre marcan cierta posición. Se trata de cómo nos movemos y de dónde ponemos cada una de nuestras esperas. Si las consideramos lícitas o ilícitas, legítimas, reales, exageradas, infladas, desesperadas, agrandadas, nulas, o callejones sin salida.

Lo cierto es que después de unas cuantas desilusiones, cuesta creer que todo va a ir bien. Por lo menos a mí me cuesta mucho. Hasta me atrevería decir que no me animo a pensar lo mejor. ¿Mecanismo de defensa? ¿Conchudez? ¿Pesimismo? Un poco de las tres, diría. Esa predisposición quisiera cambiarla.

La pregunta es, hasta qué punto lo que pensás predispone los hechos. Hasta qué punto influyen tus tendencias psicológicas previas en lo que va a suceder. ¿El miedo predispone? ¿La idea constante en tu mente, predispone a un determinado rumbo? Por ejemplo, cuando conocemos a un chabón que nos gusta y empezamos a frecuentarlo, en vez de disfrutar  vivimos pensando “en cualquier momento se va todo a la mierda”. (Muy conchudas, pero bueno jajaja)

¿Estoy donde estoy porque estoy predispuesta a este lugar? ¿O el “afuera” rige los sucesos que me van a marcar, que me van a tocar, o  que me van a partir al medio o me van a enseñar la lección más importante de mi vida? ¿Sirve pensar en positivo o es un mito más? ¿Tendría que haber hablado o haberme callado? 

A veces, siempre lo digo, pienso que vivo en el paso previo. Pero ya no tengo demasiado derecho a pensar eso desde que obtuve mi título universitario. Es una gran prueba de que yo puedo, y debería ir convenciéndome. Significó un paso adelante, y no uno previo. Salí de del rol de “eterna estudiante”, el cual francamente ya no toleraba más, necesitaba cerrar esa etapa urgente.

Aparte de ser pesimista, histérica, autocrítica (esa última se nota ¿no?). Sin embargo tengo cierta pre disposición que es últimamente se está transformando en un dolor de cabeza. De lo único que estoy segura hoy por hoy es que callar siempre todo, es permanecer borrada, como si uno mismo no fuera sujeto de sus actos, prácticas o emociones… es desamor propio. Y traigo a colación el silencio porque es algo que (lamentablemente) siempre me ha caracterizado.

Si te callas lo que sentís, no es cierto. Siempre pensé eso… De pendeja, por motivos que no voy a nombrar, quedé aletargada en el silencio. Si siento algo que me duele, o que me molesta del otro automáticamente lo reprimo en mi misma. Incluso sabiendo que tengo razón.  “Callate, a nadie le importa.” Es la voz en mi cabeza. Y callarse implica guardar dolor adentro que te va pudriendo.

Callar es una manera de huir. Pero como la canción de Fito y Fitipaldis, donde sea que huyas, te llevás con vos mismo. No hay escapatoria, no te calles más.

¿Les pasó alguna vez de callarse algo que les hacía mierda? ¿Les pasó de guardar adentro de su alma mucho pero mucho dolor? ¿Les pasó de llevar una mochila demasiado pesada, que les avergüenza?  ¿Les pasó, como consecuencia, empezar a convivir con un dolor pesado, que te corrompe todos los días?

Es una mierda. Propongo que abandonemos la insana predisposición a callarnos la boca. Que aprendamos a decir: lo que sentimos, lo que pensamos, sin miedo al rechazo o quizá, aprendiendo a tolerar el rechazo, porque DECIR siempre tiene consecuencias, pero créanme, se los dice una que se ha puesto un bozal durante gran parte de su vida, y créanme que esas consecuencias son mejores que callarse. Hasta me atrevería asegurar que duelen menos.

Al menos tengamos como objetivo DECIR lo que es necesario, para una sana convivencia con el otro (se trate de un amigo, de un amor, de un familiar) Como seres humanos que somos debemos aprender a discriminar lo que es NECESARIO decir y lo que es mejor callar, porque no aporta nada. Y también elegir el modo y el momento indicado.

Callar no es una buena opción. Callar y acumular es insano, gente. Y sobre todo, cuando uno calla, el resto empieza a callarse también con uno.  Se hace una bola de silencios que no dicen nada, pero denotan relaciones rotas, vínculos deteriorados. Y nosotros en el medio, tristes, sin nada por hacer. Entonces herimos al otro y el otro nos hiere y termina siendo una cadena de heridas, de amistades que se terminan, de diálogos cortados, de distancias sin final.

No se alejen de alguien por callarse la boca. Hablen, de buenas maneras, pero digan. Los amigos verdaderos son los que se animan a hablar y a decir qué les duele, a hacer críticas constructivas, los verdaderos amigos no sólo estamos para cagarnos de risa y chupar birra, ¿no? Los verdaderos amigos son los que van a plantearte las cosas, de manera seria y con un mate de por medio, sin alterarse ni maltratar. Si tenes un amigo o una pareja así, que te ayuda a creer, que le agrega optimismo a tu predisposición, que te insta a HABLAR y contar como estás aunque no tengas nada en concreto para decir más que fuiste al dentista, que CREE en vos pese a verte derrotado, si estas rodeado de gente que te dice las cosas de frente, que no se calla porque sabe que podes dar más, que podes ser mejor, si tienen cerca a esa clase de persona, no las dejen ir. (Si me pongo a pensar, tengo pocas personas así, pero las tengo y una es mi viejo, y mi vieja, las dos personas que más admiro en este mundo.)

No se callen, ayuden también ustedes, hablen aconsejen, envíen poemas y libros, abracen, quieran COMPARTAN, que lo bueno de la vida es eso. Aprender a decir lo que pensamos a quienes queremos y mejorar entre todos.

Renovada y Feliz, la joven de 27 que ya no acumula silencios destructivos,

Licenciada Nani 

 

 

 

Confesiones (por primera vez)

Confesiones.-erfsererewre

Después de una charla con mi psicóloga, acá estoy, de confesiones pedorras. Hoy no puedo hacer filosofía barata, ni poesía barata, ni hablar sobre mi conchudez, porque hoy básicamente vengo a hablar de mí y de un pozo ciego en el que me caigo que no es melodrama, es un modo de existir erróneo…. Y lo hago por mí, pero también por lo que puede ser un mal generalizado….

Ella se ha cansado, de tirar la toalla
va quitando poco a poco telarañas
No ha dormido esta noche, pero no está cansada
No miró ningún espejo, pero se siente “toa” guapa

Qué difícil es entender que el otro está tan complicado como uno. Qué difícil es entender que la felicidad no es una totalidad acabada, sino construida.  Qué difícil comprender la mixtura de las caras que forma el cubo de ese misterio que llamamos felicidad y de los millones de discursos arraigados a ello, y de las fórmulas truchas, de la familia, de los hijos, del amor, de la amistad, de los que vienen y de los que se van. Cuánto cuesta llegar a entender que detrás de TANTAS construcciones, detrás de tantas creencias la mayoría filosas y fraguadas, y mentirosas, detrás de tanta mierda de canción muy por detrás, estoy bien y soy feliz. Pero para llegar y acceder a ese “atrás” hay mucha mierda, mucha mierda… Qué difícil es conjugar la instantaneidad del mundo de hoy con la inmediatez de una ansiedad que no da descansos, que aprieta, que acumula una angustia sin fin.

Hoy, ella se ha puesto color en las pestañas
Hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
Hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
Hoy es una mujer que se da cuenta de su alma

Qué difícil desenredarse de las expectativas ajenas, o peor, de lo que uno cree que son expectativas ajenas o impuestas, o inventadas, pero no son las propias y qué fácil me resulta castigarme cuando no las cumplo. Qué fácil (y qué duro al mismo tiempo) frustrarme cuando siento que no soy LA MUJER  que debería ser, sino lo que puedo; soy esa que  me sale, la impulsiva, la loca, la verborrágica, la solitaria. Soy ese bicho raro adentro de una rubia de ojos celestes, porque soy experta en eso de sentirme borrada y o de borrarme….  y el bicho raro que habita en mí solo puede vaciedad y tristeza, a veces sólo me siento sola con pensamiento tristes. A veces francamente, dolorosamente, me gustaría gritar “NO PUEDO”.

Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´tras ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente mira como pasa

Qué insana la costumbre de permanecer en los extremos, qué insalubre y qué triste dejarse morir allí, como suelo hacer muy seguido. Qué ridículo y patético creer en falsas totalidades, en el “todo ya” que me anula y que no existe. ¡Por Dios, tengo que recordar que el todo ya no existe! Qué fácil es perseguir  metas invisibles, difusas, y sentirme exceptuada del patrón de una mujer ideal (y por ideal me refiero a no real) al que nunca llego, y al que naturalmente, nunca voy a llegar, porque el patrón se mueve, se bifurca, desaparece y reaparece, y me tortura. Porque ese patrón lo encarna un ‘otro’ imaginario, que derrocha perfección, alegría, felicidad…. Todo lo que yo no tengo, porque siempre me quedo sola con mi… angustia, porque el 99.9% siento que no puedo…

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír porque tus ojos de han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado

Qué fácil y dañino me es darme con un caño, culparme de todo, encontrar límites fantasiosos, no poder parar con la culpa ni un minuto, no poder parar con nada, utilizar cualquier excusa con tal de tender a esta… angustia. Qué complicado es mirarse en el espejo y decirse la verdad, sin pelos en la lengua. Qué rápida soy para auto evadirme, para postergar eso donde me construyo y me armo; qué triste es tener un talento innato para tapar lo mejor o dejarlo tirado bajo el anonimato, en un rincón, en la mesita de luz, o en mi diario íntimo. Qué triste es no animarme a más, qué convencida estoy de que no puedo. 

Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´tras ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente mira como pasa

Hoy no has sido la mujer perfecta que esperaba na roto sin pudores las reglas marcadas
Hoy has calzado tacones para hacer sonar sus pasos
Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso

¿Qué pasa cuando el daño, el perjuicio que nos aqueja, el dolor que nos duele, la bala que nos dispara, el sujeto que apunta el gatillo, somos nosotras mismas? ¿Qué pasa cuando una es verdugo, heroína, y tiene el papel secundario en un mismo cuerpo, y al mismo tiempo?  ¿A quién culpar? ¿Quién se hace responsable si el daño me lo causo sola? ¿Qué se hace cuando ya decidí todos los finales antes de que comiencen? ¿Cómo termina el cuento si la princesa es un bicho raro que se odia y se avergüenza de sus miserias?

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír porque tus ojos de han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado

“Nadie me quiere como olvidas tú” dijo Elena Poe,  y qué dolor tan inmenso es dedicarme esa frase a mí misma. No paro un minuto de olvidarme de mí.

Enfrentarse a uno mismo implica angustia, la angustia implica reflexión y la reflexión es cambio… Estoy en la segunda etapa: angustia. 

En cambio, aquí estoy, estrellada con la reflexión paralítica y con un síndrome incurable de permanente angustia.

Srita. Nani Nanita

PD: La canción de Bebé es una expresión de deseo…. y como un hermoso contraste de lo que soy y de cómo me siento hoy.

 

 

— La esperanza

La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

— Julio Cortázar.esperanza,-flecha-168016

Dicen que la Esperanza es la confianza de lograr una cosa o de que se realice algo que se desea, y yo no estoy tan de acuerdo, a veces tenemos esperanza porque justamente es lo único que falta por perder, porque tener esperanza no es una cuestión de elección. He decidido escribir sobre ella, la esperanza, porque creo que hay mucha tela para cortar sobre esta palabra tan emocional, que también es un sentimiento, y en muchos casos, suele ser una traba también, que justamente no ayuda a SOLTAR, ni a soldar. Je.

Probablemente la esperanza tenga que ver con la espera, a veces termina siendo una entidad difusa que describe ciertos aspectos de nuestra vida que no podemos controlar. Entonces esperamos, ayudando un poco al destino, rendir bien un parcial, conseguir prontito un laburo, poder comprar el aire acondicionado o irte de vacaciones, o hacerle un regalito a mamá este mes, (ay, estoy tierna♥) o garchar de vez en cuando, para cortarla con tanta ternura boluda. Jejejejeje (“Lo dulce no saca la sed”)

Por ejemplo, mi gato de llama Hope (“esperanza” en inglés), porque un año atrás, necesitaba con todo mi ser creer que algo bueno iba a venir. Lo cierto es que no se puede vivir sin esperanza porque sería como vivir sin creer; sin esperanza, estaríamos viviendo en posición de perpetua derrota, de duelo sin consuelo, estaríamos perdiendo el día de hoy las batallas de ayer y no estaríamos jugando las de mañana. Sin esperanza, cualquier golpe significaría un contundente knock out. La esperanza nos ayuda a tolerar, a existir mejor, a crear templanza, a formar tu carácter, a soportar.

Es una entidad completamente irracional, porque no importa el estado de cada desafío, la esperanza recita siempre un “más allá” incierto, y ese más allá es el futuro impreciso, dudoso, incorpóreo.

La esperanza es una emoción, que independientemente del contexto o la trama, es siempre lícita o legítima. El dicho lo dice claramente: “Lo último que se pierde es la esperanza”. Entonces, ¿siempre estamos esperando algo más? ¿Siempre está bien sentirnos esperanzados? Desear es lógico, pero deseo tiene que ver con la vida, con la acción. Sin embargo, a tener cuidado, es muy fácil confundir esperanza con insistencia.

Vamos a un ejemplo práctico: si te fue mal con una amiga, ¿por qué tener esperanzas de que te puede ir bien en algún futuro insistiendo con esa amistad? Es ilógico. Otro ejemplo: con la rata uno insistí años, esperando que cambie, que sea el hombre que yo pretendía que fuera (rídiculo).  La esperanza en ese caso no me sirvió de nada, al contrario fue altamente destructiva. La esperanza no sirve en situaciones irreversibles. Cuando todo está podrido, arruinado, cuando ya se perdió el respeto, la dignidad, cuando ya se pasaron los límites aceptables en cualquier tipo de vínculo.

Me parecería más sano, trazar límites entre lo esperable y lo que no lo es. Basta de colores rosas y estrellitas, la esperanza no siempre es positiva, no es sano vivir esperando milagros. Si me siento a esperar que Bradly Cooper me toque el timbre para garcharme, necesitaría un fibrón indeleble para dibujarme la raya del culo. Si me siento a esperar que un tipo cambie por mi, entonces también es lícito esperar acertarle a los 6 números del quini. ¡No hagamos boludeces en nombre de la esperanza, por favor!.

Sentimos esperanzas contra nuestra voluntad, porque psicológicamente, no podríamos vivir sin ella. El quid de la cuestión está en saber distinguir que situaciones ameritan esperanzas, energías, ilusiones o fe y cuales ya no tienen remedio.

Estoy segura que, si me siento a esperar que la felicidad llegue cual paquete a mi casa, voy a morir en el país de las conchudas… jejeje ¡Y si me siento a esperar que Cupido no sea un hijo de re mil puta mandándome pelotudos por doquier también! pero eso es otro tema…

Nada. Eso. Si llego a encontrar cosito para discernir lo que es esperable o no, ME HAGO MILLONARIA y ahí si que no contesto más whastapp ni nada de todo eso (?). Hablando en serio, no siempre es tan complicado distinguirlo, si bien en ningún ámbito existen las garantías, la intuición femenina nunca falla. 

En definitiva, no vivamos esperando, esperemos viviendo.

A recordar siempre mi frase de cabecera: SE PUEDE.-

Y recuerden… este blog les trae suerte… la suerte de ser altas conchudas como yo.♥

Las quiero 🙂 

Srita Nani Nanita.

SOLTAR

Los amores,
el derroche,
los finales abiertos..
Lo que habita en otros lados
y aun no conocemos.
Lo que pides,
Lo que puedo,
Lo que queda en intentos.
todo a punto de alterarse,
siempre a todo momento.

Hace un tiempo que vengo armando esta nueva entrada, mentalmente. Sobre todo porque estoy en una etapa de “cierre de etapas”, valga la redundancia; es probable, o eso espero,  que se abran puertas nuevas. Para empezar nuevos capítulos, debo cerrar los anteriores, o salir, o dar por terminado, o sellar, pónganle el nombre que más les guste.

¿A qué me refiero con cerrar etapas, situaciones, momentos? ¿A borrar? ¿A erradicar? ¿A prohibir? En un principio, debo admitir, creí que se trataba de eso. De intentar tapar todo aquello que me produjera cierto dolor, o malestar, o tristeza. Después entendí que evadir el dolor no sirve. El dolor enseña, lastima, humaniza, y sobre todo el dolor duele y la única forma de superarlo es atravesándolo. Al esquivarlo, al no reconocerlo, nos perdemos de esa lección que vino a dejarnos. Porque yo soy de la que piensan que el dolor es el mejor maestro que tenemos en la vida. Llamamos dolor a los errores que cometemos, a las decepciones de los otros, a los fracasos, a las desgracias, a las muertes, en fin todas esas situaciones que hacen que nos caigamos al piso y quedemos inmersos en duelos, en inevitables duelos.

Cuando hablo de cerrar a etapas, me refiero a SOLTAR. Y voy a escribirlo con mayúsculas porque me llega, me atraviesa esa palabra y escribirlo en grande, hace que la crea más verosímil, más posible. ¿Qué es SOLTAR, aparte de cerrar etapas? ¿Es igual que en modo literal, cuando uno suelta un globo inflado con helio y vuela hacia arriba? Probablemente SOLTAR tenga mucho que ver con DEJAR IR, eso que no nos suma: se trate de un amigo, de una pareja, de un trabajo, o de un pariente. Principalmente me refiero a ciertos modos de existir que nos hacen terriblemente infelices.

Por ejemplo, hay que SOLTAR roles. El rol de víctima al que me aferré cuando ocurrió la tragedia del 6 de agosto, me dejó en ruinas. Por suerte lo pude soltar rápido y comprendí que sino activaba moría en ese rol de mierda. El rol de siempre “disponible”. No es sano dar la impresión que estoy disponible para hacer todos los favores del universo. No es sano porque el resto se abusa y no es sano porque no nací para vivir para los demás, no me hace bien la invasión de los otros. Entonces, hay que aprender a decir que no, es sano conocer nuestras propias limitaciones, SOLTEMOS el “no”,  pongamos un freno cuando es pertinente. El rol de fracasada es otro que se convirtió en un veneno turbio. Tuve fracasos, y tuve aciertos también. ¿Por qué tengo que auto torturarme con las mismas boludeces de siempre? Se trata de la vida, ni más ni menos. Además, todo es demasiado relativo. ¿O existe un manual de cuáles son roles y cuáles fracasos? Son entidades muy difusas que no debemos reducir ni darlas por definidas. Y todo es relativo, hasta los fracasos, si sabemos aprovechar lo que nos deja.

Me refiero a soltar esas emociones que no aportan nada más que al malestar. Se trata de no embadurnarse de melodrama, porque el melodrama es peligroso. Por ejemplo, hay veces que me intoxico a propósito con la tristeza, porque me gusta escribir, y si estoy melodramática el texto en cuestión sale más estéticamente legible; el problema es pasarse de la raya y empezar a creerse ese melodrama que creaste vos misma. Hablo de quedarse en un pensamiento que te destruye. Habitar los peores recuerdos, tener miedo de salir de ahí. El miedo es otra cosa que hay SOLTAR, porque cuando es excesivo te estanca, te paraliza, no te ayuda a avanzar.

¿Cómo se hace para SOLTAR? ¿Qué se hace mientras  SOLTAMOS? ¿Escuchamos música? ¿Escribimos? Cantamos, hablamos con amigos, vamos a terapia, nos reímos, nos fumamos un porro, nos fumamos un atado de Lucky 10 convertible, estudiamos, escribimos la ConchuTesis, buscamos laburo, nos recibimos, morimos frente a la televisión, leemos los diarios, leemos novelas de amor (esa mejor no), jugamos al quini 6, nos matamos a pajas, compramos libros de autoayuda, nos enconchudamos con alguna canción de Rosana o de Pedro Aznar...  ¿O mejor garchamos con cuanto pelotudo se nos cruza? Con el neurótico, con el hombre equivocado, con el no correspondido, con el pendejito sexy, con el ex, con el mamerto de turno, con el primo de la amiga, y mejor no sigo porque se entendió la idea, ¿no? Jajaj. ¿O nos quedamos solas, un viernes a la noche en cama, mirando como caga un tigrecito en Animal Planet? (Sí, lo hice, porque LOSER)

Lamentablemente la respuesta, a ciencia cierta no la sé. Es probable que se trate de todas esas cosas juntas. Porque creo que, inmerso uno en el concepto de SOLTAR, está el verbo seguir y el adverbio “adelante”.

Creo que SOLTAR es mirar hacia delante, dejar de preocuparse para empezar a ocuparse, desintoxicar tu vida de personas que no te están sumando cosas buenas, sino todo lo contrario, NO idealizar sujetos, no poner a nadie en un pedestal, y sobre todo, soltar es valorarse, tener dignidad, saber hasta dónde se puede luchar por alguien y hasta donde uno debe detenerse, porque como dicen las Pastillas, hay que saber cuándo parar.

SOLTAR es relajarse, es SOLTAR miedos, preocupaciones, pensamientos negativos, personas que no ayudan, SOLTAR es amor propio, es tener la suficiente valentía para decir basta. Hay que saber detectar cuándo una lucha ha terminado y no queda nada más por hacer que SOLTAR, dejar ir.

SOLTAR no tiene que ver con rendirse, todo lo contrario, tiene que ver con cambiar de dirección cuando ya no es adecuado y sano continuar de ese modo, SOLTAR es dejar de aferrarse a situaciones que nos dañan, que nos dejan en ruinas, para armar otras que nos hacen sentir vivos y felices, SOLTAR es dejar de vivir por lo que no existe, y aferrarse a lo que sí, SOLTAR es elegir ser feliz con lo que uno tiene y sabiendo que lo que no conseguimos, siempre depende de uno. SOLTAR, es dejar ir, SOLTAR es dejar de esperar cosas de los demás, para cultivar y sembrar cambios positivos de uno mismo, de hecho, SOLTAR es saber que todo depende de uno mismo, y no de los otros. SOLTAR es confiar en que todo va a estar bien, SOLTAR es optimismo y sobre todo SOLTAR ES DARSE EL PERMISO DE SER FELIZ!

SE PUEDE, gente y esa es mi única verdad.10413433_10204467768995036_8202386114414834939_n

Seguir

Olvidar

Liberarse

Transformarse

Alegrarse

Reaccionar

Los/as invito a todos a SOLTAR.

Sobre nosotras chicas, vayamos soltando las harinas refinadas porque viene el verano, la puta madre que me re parió.  (Sabes que te amo, no es con vos, vieja!)

Jajajajajaja

Las amo, bellas

Srita. Nani-Nanita.

La oportunidad renga

 

Calavera no llora,
Serenata de amor
Calavera no llora
No tiene corazón. 

Siempre he pensado que cada individuo – hombre, mujer, gato, perro o tortuga – que aparece en mi vida lo hace por algún motivo. Y ese motivo es una enseñanza. Por ejemplo, la rata número 1, apareció para desvirgarme y para hacerme saber que no tenía ni puta idea de cómo llevar adelante un vínculo. Se trató de una relación como todas las primeras, prematura, muy amateur, muy sin estrenar, muy sin saber, y sin sabor también.

Y ese es principalmente la excusa y el motivo de esta nota, contarles una experiencia… y una enseñanza también.

Era un día de abril. Ah! Se ponía poética la conchuda hija de puta. Wow. Me gusta “el flaquito” del curso. El que tiene cara de pervertido. El forrito. (Me divertía la idea de que sea un forro, porque yo soy una conchuda) Pero ¿qué importaba quién era? No planificaba nada.  Después de haber rodado por la tierra, después de haber hurgado entre tanta mierda en la posguerra del amor, parafraseando a Las Pastillas, me puede pasar algo tan cotidiano, tan normal y tan simple, como calentarme con alguien, como recordar que SOY MUJER. Era divertido, era una especie de combustible que provenía de mi y no de él… ¡me puede gustar alguien! Y, para esos períodos tan precoces, su opinión no importaba. No iba a hacer nada por acercarme, no era mi objetivo. Para mi, alcanzaba el pequeño GRAN triunfo de acordarme que no soy un potus, o un cactus en el desierto. Ay si, paren el mundo, Nani tiene concha. El flaquito, con cara de forro, debe ser alto hijo de puta. Che paren, ¿Cómo se llama el flaquito? No habla, es muy callado, no le conozco ni el timbre de su voz. Dios, que mala onda que tiene, por favor… 3…2…1 me secó la concha, no habla, NO HABLA, qué picardía, con lo que me gusta hablar a mí. Dale papurri, quiero conocerte la voz sólo para hacerme la cabeza.

Al mes me di cuenta de cómo se llamaba. ¿Colgada yo? Nah, estaba aburrida. Mi vida era una monotonía y venía con una seguidilla batallas insoportables, e inesperadas, que ni hace falta repetir. (Ese seis de agosto y blablabla) En realidad, no sé si me gustaba él o la idea de que alguien me gustara, de que algo nuevo pasara. Fue una forma de revivir, de aferrarme a algo vital, y despegarme de tanta muerte.

Por estar mirando una novela de Quique Estevanez -las cuales sus tramas son más predecibles que mis historias con los hombres, pero sin final feliz- se me pegó la canción One And Only, de la Conchuda de Adele (así la llamo para mis adentros). Si alguna vez leyeron la letra, se darán cuenta que le pide una oportunidad a un hombre, para “ser la única”. No fue el tema de esta entrada porque es muy conchudo!

La primera vez que hablé con el flaquito se me llenó el culo de preguntas. Pero la puta madre, es suave. No parece agresivo. Ay, Dios. Adoré su sonrisa. Para ser especificas, quiero cogerme a su sonrisa (ja,ja,ja). En otro orden de cosas, le hubiera besado hasta la voz. Todo muy lindo, muy hot, muy cogible, muy garchable hasta que dijo “tengo novia…” y llorar, y llorar! jajajajaja, que frase más desafortunada.

Y bueno. Que se yo. Resulta que llegué a mi casa, encendí la PC. Acaricié a Jopo y sintonicé la canción de Adele. Presté atención a la letra. La puta madre, es re para el. Estoy aburrida, y me encanta flashear. Era demasiado esa letra para un flaco que sólo me gustaba por haber cruzado dos palabras y que encima tenía novia. Y yo lo sabía. Pero me encantaba jugar con eso, solo por diversión y entretenimiento emocional.

Todo cambió cuando un miércoles, hará más o menos un mes, me pidió el número de celular. A mi se trabó la lengua y le contesté que no tenía batería. Si, quedé re bien, bien pelotuda. Empezamos a hablar por Whasstapp y Resulta que se había “divorciado”. Mierda, pensé. Si así utiliza esa palabra en sentido figurado, tenía pensado casarse con la chabona algún día. Pero bueno… no era mi tema. Mi tema es que, había una oportunidad, al menos para cogerle la sonrisa, entre otras cosas.

No tardé en darme cuenta que era cogible en varios aspectos, no solo los psicofísicos. Se brindaba, y parecía hacerlo desinteresadamente, se brindaba quizá demasiado para el tiempo que nos conocíamos. Y lo más loco aún, es que no tenía comportamientos psicópatas, no me asustaba su modo de darme (todo lo contrario, me ponía como loca jaja). Parecía ser medianamente normal, si descontamos el hecho que se cortó con su ex y a la semana estaba garchando conmigo como si nada hubiera pasado. ¿Se podría catalogar un comportamiento psicópata, o un mecanismo de defensa?  ¿Vale la pena descontar semejante detalle? Yo sí lo hice, porque ante todo, conchuda. No se puede premeditar todo, porque el flaco me gustaba y no tenía (ni tengo) pensado casarme con él, y porque nada arranca así como perfecto hasta en los detalles. YA FUE, lo dejé pasar, porque venía sola, y porque mierda, quería cogerle la boca, y estoy segura que él quería yo le coja la boca a él.(y se la cogí jejeje) Pero no nos hundamos en detalles exquisitos.

Garchamos dos semanas y hará un par de días, todo se vino a pique. El flaquito no se olvidó de su ex, claramente. Me trajo un alfajor Tofi para pedirme disculpas y yo tenías los ovarios en compotas, porque la menstruación forra me estaba por bajar en cualquier momento. (La puntería que tiene El flaquito para provocar las ganas de una patada en el orto…) Iba a saltarle con los tapones de punta, quise cagarlo a tiros pero, la verdad, no pude. Parecía sincero y al menos estaba dando la cara. Y, lo más loco, es que también parecía estar más triste que yo, no por mí sino por la otra. Se acordaba de su ex. Extrañaba a su ex. Y sí, por un segundo sentí que mi ego estaba siendo velado en la mesa del comedor y mis ganas de cogerle la boca se transformaron en un afán de bajarle el comedor de una patada voladora. JAJAJAJA, sí, era para que se rieran.

Como autocrítica, tendría que haber frenado a tiempo. En más de una ocasión presentí que era muy apresurado todo. Él apuraba los tiempos a una velocidad alarmante, y yo lo dejé seguir, porque estaba enconchada con el sexo, y que se yo, estoy siempre sola, me muestran la frutilla, y me dan de comerla. AHHH COMERLA…! Sólo reacciono cuando es tarde, cuando debo dar una patada en el orto (claramente, reacciono solo en los extremos) y en el medio me quedo dormida, no pongo condiciones, no protesto, no condiciono, y me cago en todos mis errores. Debo ser menos conciliadora, debo decir NO, cuando no da. (Voy anotar la frase en el inodoro) ¿Cómo puede ser que alguien venga, me desordene la vida y se vaya? Siempre me pasa lo mismo. La diferencia es que ahora me ordené más rápido de lo que pensaba. Debe ser la costumbre…

Lo bueno de todo esto es que esta experiencia conchuda fue diferente a las otras; ya no me cabe tanto el melodrama, ya no tengo ganas de llorar como ayer, y pasaron menos de 48 horas. (Me acordé de un tip “La biblia”: yo también tardé 48 hs en reemplazarlo)

Chicas, no se engolosinen con una chota, porque es peligroso. No vayan tan rápido, no se quemen la cabeza por un poco de placer. Es difícil, lo sé. Sobre todo para quienes tenemos una vida solitaria, para los que sí sabemos estar solos, cuando aparece alguien  que te rompe las estructuras, no estamos acostumbrados a manejarnos “de a dos”,  y todo se siente tan nuevo, tan diferente, tan lindo y tan raro a la vez. Nos acordamos lo gratificante que era sentirse acompañados, contar con alguien, y por dentro nos emocionamos, y pensamos “que lindo sería que pueda ser, al menos una vez en mi vida”. No tengo dudas que así será, algún día en algún lugar, porque a ese hijo de puta padre de mis hijos lo voy a encontrar, LES ASEGURO. (jaja)

Antes que nada debo aprender, incorporar, internalizar y comprender que el “TODO YA” no existe, que las cosas duraderas van a otro ritmo. Todo lo apresurado anula cualquier posibilidad. El todo y el nada son extremos nocivos, que nos destruyen. ¿Cuándo mierda lo voy a entender? Desconfíen si van a 100 kilómetros por hora, porque no es bueno el exceso, y todo termina en una nebulosa incierta. Cuidado. Voy a reconocer más a mi favor que es muy difícil es pensar con claridad cuando estas embarrada de cosas lindas…

La jugué de premio consuelo esta vez. Aunque, pensándolo inversamente, el también fue mi consuelo, a un montón de otras cosas.  No está disponible, no puede ofrecerme por más tiempo lo que me ofreció en pocos días, es una reverenda cagada. Pero la parte que a él le toca, también es bastante triste: lo que me ofreció lo hizo sólo por necesidad. La necesidad de no estar solo, de no tolerar su propia soledad, y sus propios fantasmas. En ese sentido me siento en ventaja. Me sobra coraje para llegar a mi casa y bancarme emocionalmente sola. Soy autosuficiente. Yo puedo estar sin él y sin otro hombre. Si estoy con alguien, es porque quiero, no porque lo necesito. No dependo de nadie más, salvo de la comida y del agua, je. No reniego de mi soledad, a veces la padezco pero no me desespera… de hecho, la disfruto tanto como escribir, a solas, con música en casa. (Nada define mejor el sabor rico de la soledad, que eso. Independencia, poder, tener, creer, CREAR.)

Lo que mejor que pude rescatar, es que, por lo poco que lo conocí, no se trató, en esencia, “el hombre equivocado” que he descrito en aquella nota, no, no. Probablemente fue el momento equivocado y quizá ambos estuvimos equivocados. El por su apuro y yo por no meterle el freno que debería. Puta madre, dormí como loca, y desobedecí otra vez a mi intuición cuando me tiró con su vocecita, ¿no te parece demasiado verlo tres veces por semana????????????????????????????????

Resumiendo, fue una oportunidad renga que me dejó como resto el alfajor Tofi más amargo que comido en un jueves nublado y triste. Fue una oportunidad renga llena de detalles mentirosos, de mitos, con recuerdos empalagosos y sexo exquisito. 

Y viéndolo de esa forma, ojala lleguen más OPORTUNIDADES RENGAS…. jejejejeje

 

¡A ponerle el pecho a las balas!

CALAVERA NO LLORA, NO TIENE CORAZÓN.

Nani-Nanita.

PD: Por otro lado, tengo gas en mi edificio, estamos en la final y BRASIL DECIME QUE SE SIETE, tener en casa a tu papá! ♪♫♫

 

 

Una de cal y otra de arena

 

 

“Y una vez que la tormenta termina, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa sí es segura: cuando salgas de lIMG-20140602-01225a tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata la tormenta.”

 

Haruki Murakami

 

Como pienso alrededor de 46 horas al día (así estoy) y cambio de idea otras 18, voy y vengo tantas veces, que esta nota es una mixtura de lo que fui escribiendo en estos meses de ausencia por el blog!!. Espero que me hayan extrañado aunque sea un poco.

 

El mes Mayo 2014, fue un mes inolvidable para mí porque finalmente pude regresar a mi hogar. Y todavía disfruto de los grandes beneficios de que ellos hayan sucedido, la alegría va a ser eterna, LO SÉ Y LO SIENTO.

Desde que volví a casa no puedo dejar de notar todas las cosas positivas que me dejó haber estado fuera de ella por causas tan trágicas y dolorosas, y durante tanto tiempo. Después de algo tan duro como el 6.08.13, mi vida dio vuelco tremendo… y uno le empieza a dar valor a todo lo que antes naturalizaba o daba por hechas y ¡Hola!. No tenemos NADA comprado. Todo tiene su fecha de caducidad, porque la vida es así. Es más tarde de lo que pensamos.

El otro día leí un estado que rezaba “En fin, la vida es como Miley Cyrus, a veces inocente y otras una puta de mierda”. Cuánta verdad, por favor. La vida te da y te quita todo el tiempo. Nosotros decidimos, jugamos con nuestras cartas, y hacemos lo que podemos. A veces ganamos otras perdemos.

Son etapas, son lecturas, son visiones. Son momentos. Seguro que también les pasa de ser negativos, aburridos, y de angustiarse sin saber bien el motivo… por todo y por nada. A veces solo me sale ver lo malo, lo triste y no le encuentro sentido a estar existiendo así, de esta forma tan amorfa, tan chata, impotente, tan sin nada por hacer. De repente, todo es gris y solo veo a miles de perfectos dibujantes trabajando en un Call Center. A mujeres hermosas, al lado de forros que no las valoran. Miles de tipos, al lado de mujeres que solo les importa el dinero, o que son altas perras, en este mundo GARPA ser una perra, es ley.

 

Existen millones de autoestimas destruidos, de sueldos que no alcanzan, de familias que rompen el nido. De escritores frustrados, encerrados en su habitación, deprimidos. Laburantes sin trabajo, destinos torcidos. Desencuentros amorosos, palabras sin oídos. Probablemente hoy murieron cientos de mascotas, dejando un lugar vacío.

Desastres naturales, que se llevan hogares y vidas. Chicos pidiendo limosna para comer en un semáforo de Avenida Pellegrini. Personas que muere asesinada por 10 mugrosos pesos. Narcotraficantes amigos de la de los funcionarios…. Políticos que mienten, novios que engañan, amigos que traicionan, suerte que duerme en un placard. Familias que se deshacen, hermanos que no se hablan, padres que se mueren. Seguramente, hoy habrá más de un despedido de su trabajo. Probablemente hoy diez universitarios rindieron un examen mal y tienen que volver a rendir.

Las caras y las clases de desgracias, de tristeza son infinitas. No terminan más. Las depresiones que piedras en el mar, y tantos niños sin resucitar. La soledad es una pandemia gigante.  Las tragedias son impredecibles, nos olvidamos todos los días de nuestra fragilidad, de que existe una muerte, de que existe un punto final; porque en esa cotidianidad, nos perdemos. Y existen bombas, guerra, explosiones de gas, trenes que chocan, accidentes de tránsito, bebés que mueren antes de nacer, vidas que se pierden injustamente. Despedidas violentas como un choque frontal. Injusticias que no tienen explicación, DOLOR, que solo dejan resignación. Personas que acuchillan tu confianza, que te clavan un puñal cuando apenas te diste vuelta.

La vida está llena de tristezas, las cosas malas son algo de todos los días, pero que en ese vaivén las ignoramos, porque no hay otra forma de vivir que ignorando estas cosas, sino sería imposible. Y de repente aparecen cosas como una muerte, que es como un rayo que cae sobre el mundo y acaba con todo, y te recuerda que somos frágiles, que nuestra armonía es efímera, te recuerda que nuestro tiempo algún día se va a acabar y destroza cualquier futuro imaginable, porque lo cierto es que no sabemos si hay un futuro. Es una putada.

Todo tiene su contracara, gracias a “Dios”.  Pese a todo que también hay alegrías, las hay.

Hoy vi en la calle al menos tres embarazadas acariciando sus vientres. También, 3 padres riéndose con sus hijos. Cuatro parejas agarradas de la mano. La gente que me rodea, me ha dicho un halago. Un chico me dijo “Qué linda sos”, arrancándome una sonrisa. Dos amigos se encontraron y se dieron un abrazo prometiendo “organizar una juntada”, de esas que pocas veces se concretan (pero a veces sí y esta tal vez sea una de esas veces).

Al menos cinco personas salieron del sanatorio, acompañadas por sus familias. Me metí en un almacén y el hombre que me atendió era increíblemente simpático. Mi vieja me llamó para preguntarme cómo me había ido en el curso. Mi sobrino hace morisquetas que veo a través del Skype, y me llama tía con su vocecita tierna, y dulce.

También es maravilloso estar acá, caminar por las calles y pensar que algún día, con un granito de arena, uno puede cambiar algo. Es importante, descubrir que cuando uno da, recibe, no literalmente, sino que recibe una satisfacción interior de haber hecho algo por alguien. Cada tormenta, cada dolor, nos ayuda a crecer y por eso estamos acá, para atravesar, para luchar, para recuperar, para aprender el modo de vivir. Porque vale la pena vivir, justamente porque algún día nos iremos, nadie sabe dónde, nadie volvió para contarlo.

Es maravilloso estar vivo porque existe la locura. La pasión, la obsesión. Me gusta la gente que está loca, que está loca de verdad. Que sigue soñando en grande, que se anima, que no es cobarde. Me gusta la gente que siempre quiere más, que siempre desea hacer cosas, leer un nuevo libro o escribirlo, tener una buena charla,  saber apreciar las pequeñas grandes cosas como abrazar a su mascota o a su madre, o hacer amigos constantemente. Me gusta la gente que quiere cosas verdaderas. Tener amigos de verdad, besar de verdad, decir la verdad, sentir de verdad, hacer el amor de verdad. Me gusta la gente que se entrega a pesar de que pueda volver a perder, me gusta la gente que se arriesga, porque sabe que en esta vida no nadie ni nada ofrece garantías. De hecho me atrevo a decir que las personas más bellas que he conocido, saben lo que es la derrota, la tristeza, el dolor y han tocado fondo.

 

Existe la alegría, y como dice Benedetti, hay que defenderla de las ausencias pasajeras, y de las definitivas. Existe porque estoy acá, porque amo todos mis diarios íntimos, del 1 hacia el  14. Amo todo lo que escribo, de la primer hasta la última letra. Amo cada recoveco de mi vida, donde hay un pedacito de risa para compartir, una anécdota que reconforta el alma, un recuerdo que consuela, un diálogo para perpetuar. Amo esos segundos donde me sentí dentro de una novela, dónde la magia existe milagrosamente, aunque después se vuelva a desmoronar. Amo los días de sol, la nostalgia, los abrazos, las palabras, el mate, amo las frutas y amo el helado de chocolate. Amo salir a caminar, comprarme ropa, ir al cine, amo el humor político, amo la inminencia de algunos hechos, la vorágine de mis letras, la mirada de los que amo  y su efervescencia.

Me gusta la gente inteligente, que conserva esa inocencia de asombrarse aún. Amo las personas que viven cada beso, como si fuera el primero, que se emocionan con una ilusión, que se animan a ilusionarse.

Admiro cada mujer que he conocido en Los 56 grupos. No hay una que no me haya arrancado una sonrisa, dado un buen consejo o que me haya hecho llorar de emoción. Estoy orgullosa de estar ahí, presenciando cada cosa que viven y aprendiendo junto a ustedes. Soy feliz por cada amistad que se formó allí.

Amo tenerle respeto y milagro a lo que aún no llegó. Amo esperar con esperanza, amo aferrarme a cada uno de los consejos que doy. Amo rodearme de fe. Amo cuando no dudo que yo SÍ puedo lograr todo lo que yo deseo, aunque ni siquiera sepa bien cómo. Amo profundamente escribir, sentir, poder ver más allá, describir… estar viva. A veces reniego de esto, pero también amo sentirme diferente. Amo haber aprendido de algunos de mis errores…y añoro internalizar la enseñanza de los que todavía sigo cometiendo.

Amo cada lección que el dolor me enseñó, amo a mis padres, a mis hermanos y mis amigas. Amo profundamente todos mis libros, los que leí y los que no también. Valoro todo lo que aprendí de haber trabajado en un Call Center y de haber ido a la facultad todos estos años. Me siento afortunada y también orgullosa de la mujer que soy, de lo que logré y aún de todo eso que ha sabido manchar el fracaso. Amo cada fragmento de mi existencia del que también reniego, porque gracias a ellos aprendí que no era mi objetivo ser perfecta. Admiro mi forma de aconsejar, y mi gran humildad y humanidad, admiro reconocer mis partes buenas, porque es algo sano y una forma de fortalecer mi autoestima.(ya que el pobre viene hecho mierda)

Amo hasta mis peores miserias y dolores, a veces extraño la mujer que supe ser con el hombre que no se lo merecería.

Amo mi Salta y Oroño, amo lo que soy después de eso, lo que aprendí y lo que intento aleccionar todos días de mi vida.

Estoy feliz de haber vuelto a nacer un 6 de agosto de 2013, pese a cada miseria que me tocó vivir después, compensada por la enorme alegría de haber podido volver, 17 de mayo, 9 meses y 11 días después.

Y definitivamente amo la vida, pese a que exista la muerte.

 

Porque lo dulce no sería tan dulce, sin lo amargo.

 

Nani Nanita.

Desbalance de año

Desbalance de año

 

Después de haber rodado por la tierra

de haber hurgado entre tanta mierda

en la posguerra del amor…

Después de algún antes que no recuerdo

de estos labios que besan tuerto

de este esguince de corazón…

images

En mi vano intento de analizar los sucesos de este 2013, lo primero que me nace escribir, es que siento que pasaron once años en uno. Por ende mi análisis puede ser el primo lejano de un texto que posea algo de coherencia. Aviso por las dudas. JE.

Que se yo. Este año fue una mezcla, un subi-baja, aunque más baja que subi, un torbellino de imágenes confusas, mi mente fallando después de agosto. Y me pegaron un tiro en el alma en julio.

Este año sustituí el azúcar por el edulcorante ¡y logré acostumbrarme, sí!, seguí discutiendo con mi ansiedad las locas ganas de fumar, me he sentido completamente alejada de ‘mis amigas de siempre’, empecé disfrutar otras cosas, otros lugares, antes impensados como refugio.

En el 2013 leí más que otros años: “Bienvenido dolor”, de Pilar Sordo, “El lado B del amor” Rolón, “Esta noche dime que me quieres” y “Perdona si te llamo amor” de Federico Moccia,  “Y ellos se fueron” (no recuerdo la autora, es una novela de época), “Poemas de amor” Pablo Neruda (Adoro la poesía). Y cada vez que leo siento que mi mundo se re-significa, que vuelvo a nacer, que aprender algo nuevo es algo que me llena de alegría, de vida. Que comprendo muchísimo más quién soy, cuanto más se, cuanto más lo aplico a mi vida…

Tuve en febrero un vano intento de ser ordenada, que aún conservo a medias. A mi favor podría argumentar que me parece sumamente orgásmico llegar de trabajar, o de la facu y sacarme el calzado y dejarlo tirado en la cocina. O el corpiño colgado en una silla, o en el picaporte del baño. Lo triste es que SOLO en esas pequeñas cosas hallo lo más parecido a un orgasmo. JA,JA,JA

En marzo, rendí una materia llamada Metodología de la investigación en comunicación. Por rumores de pasillo era muy complicada, los profesores jodidos. En fin, las perspectivas eran decadentes, pero milagrosamente fue la primer materia que aprobé por mi optimismo, sabiendo poco, pero convencida de que iba a poder. Y más que descontar una materia, aprendí que cuando puedo quiero. El problema es que se me olvida, muy seguido.

En abril logré hacer dieta durante un mes seguido, sumando actividad física. Otra vez mi fuerza de voluntad sorprendiéndome, alegrándome, y brindando frutos increíbles como cuando dejé de fumar. Estaba más buena que Pampita (boee.. manera de decir jaja) y me sentía muy bien con mi cuerpo. ¡Debo acordarme de esto!

En mayo me reencontré con mi sobrino, con sus manos chiquititas, con su inocencia, con su Mickey insoportable y cantante. Con ciudades y paisajes que provocaban ganas de escribir mucho, de soñar y hasta de enamorarme. Bruno y su energía,  sus ganas de saltar en la cama transformó mi mundo en una fiesta donde las mamaderas son un manjar y el puré es avioncito, y cualquier canción motivo de carcajadas, de sonrisas. Todo eso mientras leía a Rolón y a Federico Moccia. En mayo un enano de menos de un metro colmó aquellas noches de amor, observándolo dentro de su piyamita y morirme de amor, como nunca antes. Y en mayo también, como todo reencuentro, he tenido esas despedidas, esos dolores, agrios, amargos y también, dulces dulces…

Conocí la ciudad más hermosa del mundo, París. La ciudad a la cual me gustaría volver cuando esté enamorada, y ojala pueda cumplirlo, al paso que voy es medio difícil jjaja.

En este 2013, me he mareado de los boliches y los he dejado de lado. Los cambié por bares. ¿Habrá sido la crisis de los veintipico? Aunque ya esté más cerca de los 30… ¡ouch!

Este año he tenido menos sexo que un potus, pero he sufrido menos porque no me enganché con ninguno, porque no dejé entrar a ninguno. He cancelado todas mis posibilidades por temer el fracaso. Porque no estoy preparada para que un tipo me vuelva a mentir, estoy asqueada de tanta rata inmunda, de tanta mentira, de tanto hombre equivocado suelto por ahí.

En junio, bueno, estaba en plena crisis personal. Sentía que no había nada bueno para mí. Se me fue el optimismo al carajo y me empecé a deprimir, a hundir lentamente, si seré conchuda.

En julio la vida me dio un palazo terrible, se me fue alguien a quién yo estimaba mucho. Y de repente la muerte se hizo presente para recordarme con muy poca pedagogía que esta existencia es limitada, como todo, como la vida misma. Entonces mi dolor por esa partida, me hizo entender que debo perder el miedo a perder el control… porque nunca voy a poder controlarlo todo. ¡Maldito afán cartesiano de sociedad moderna!

En agosto… ya saben, la explosión de casi todo mi mundo. El derrumbe de todas mis esperanzas, de lo único que tenía. El encuentro con el caos, con la nada misma. No tenía laburo, no me había recibido, no tenía dinero, no tenía sexo jajaja. Lo único cierto era MI CASA. Mi hogar, el refugio de todos los días, el abrigo, sus paredes. Y el 6 de agosto lo perdí, salí de mi casa de un modo horrible… con suerte de permanecer ilesa, de estar viva. Por fuera, claro. Por dentro, a veces tengo amnesia, a veces mi mente rebalsa de recuerdos vomitivos, aterrorizadores, imposibles de traducir a un lenguaje corriente. A veces vuelven las pesadillas, los dolores, los esguinces de corazón, las marchitas flores. A veces todo otra vez, es dinamita, a veces se vuelven a morir esas personas… en el afán de re-significar tan terrible episodio… de comprenderlo de una vez, de darle un punto final.

Septiembre fue un mes horrible del ‘después’, de las consecuencias de tanta mierda; reconstruí otro hogar, muy cerca del anterior, del cual había quedado inhabitable, destruido, al igual que yo… y tantos otros afectados.

Septiembre fue mi primavera rota, mi mudanza bajo la lluvia, mi dolor petrificado, aceptado, cortándome. Fue ver quiénes estuvieron ahí conmigo, y quiénes se borraron.  Mi herida a flor de piel. Septiembre fue una tajadita de luz cuando apareció un trabajo para dejar lastimarme tanto con pensamientos de mierda…

El sábado 5 de octubre donde la Esperanza, o Esperanzo en este caso… llegó a mi vida. Hopito, una gatita de tres meses, el cual fue gatitO. El llenó de vida mis días, me colmó de un amor tan puro que yo no conocía, porque yo lo salvé a ella dándole un hogar y el me salvó a mi convirtiendo mi nuevo departamento en un hogar…

Debería reconocer que después de julio y agosto ya nada fue/es/ni será igual. Sin embargo, a pesar de tanto dolor y desconsuelo, aprendí tantas cosas este año.

Aprendí que por ejemplo, que cada episodio, hecho, o acción tienen un ángulo donde son perjudiciales, que nada es totalmente beneficioso, ni totalmente perjudicial. Que los extremos no existen, que nada importa demasiado, salvo que estamos vivos.

Aprendí, que el dinero no te hace feliz, solo te da comodidad. Que la sonrisa de todos los días es importante, porque sino se transforma en un día perdido, en un día menos, en un día más sin ser aprovechado. Que está bueno festejar los cumpleaños, sacarse muchísimas fotos, capturar momentos, apropiarlos, no olvidarlos jamás.

Aprendí que los recuerdos, o la forma en interpretamos los hechos del pasado vienen con un agregado de felicidad, haciéndolos parecer perfectos, por eso el pasado siempre se percibe como algo mejor que el presente.

Aprendí que es genial permitirse comer un chocolate sin culpa, mandar a la mierda a la gente que no merece nada de nosotros, escuchar una canción de los quince, creer que podemos lograr nuestros sueños, mirarse al espejo y pensar que somos lindas y atractivas, que el amor propio es esencial para poder querer a los demás.

Aprendí que a veces es sano bajar las expectativas, no auto-exigirse tanto, no estar dándome con un caño las 24hs del día por todo lo que aún no logré.

Aprendí que nada es tan insalubre que negar la realidad, que hay que aceptar las cosas como son, que el tiempo que se va y no vuelve, y que la vida sobre todo es muy corta para estar triste.

Aprendí que la muerte no solo es la contracara de la vida, sino su mismo límite. Que muchas cosas giran alrededor de ese misterio, del más grande del mundo… que estamos expuestos a ella a todo minuto, a cada instante.

Aprendí que sobrevivir a una tragedia, no es vivir ya de la misma manera, sino replantearse casi todas las convicciones que antes guiaron mi vida.

Aprendí del desgarro de perder a alguien querido de forma abrupta, prematura, injusta. Aprendí eso, que debo ajustarme a la vida, porque la vida es injusta. Porque los acontecimientos no saben de piedad, ni de justicia, ni de bondad, simplemente pasan y debemos aceptar sus consecuencias.

Aprendí que los merecimientos no existen ante esa fragilidad a la que estamos expuestos todos los seres humanos. Nadie merece quedarse sin un hijo, sin un padre, sin un abuelo, sin un hermano, pero pasa porque es el costo de vivir, porque toda vida tiene un fin.

Aprendí que el costo de vivir en cierta forma es ver morir a los demás, es soportar ausencias, desilusiones; el costo de vivir es fracasar, perder, que un amor nos defraude, quedarse sin laburo, que un amigo nos traicione, que un trabajo nos salga mal. Aprendí que a pesar de hacer todo bien, igualmente las cosas pueden salir mal.

Sin embargo estoy convencida que vale la pena estar acá, vivir la vida, luchar cada batalla, disfrutar cada momento, sentir cada palabra.  Tiene sentido cada disputa, cada dolor superado, cada herida cerrada, cada cicatriz compensada con un nuevo amanecer, cada carcajada con amigas, cada segundo donde abrazás a tus padres, a tu hermanos, a tu familia, donde existen las bromas, donde soñás con tus sueños, cada paso dado por el título que tanto esfuerzo te costó conseguir. Tantos meses de ahorro para comprarte aquellos zapatos que te hacen sentir princesa….la vida tiene sentido porque es hermosa, cada detalle la hace inmensa, graciosa, entretenida. Porque esforzarse vale la pena, porque el humor te salva del dolor, porque escribir es un acto de fe incomparable, porque las palabras, porque las comidas, porque todas las sensaciones, porque el abrazo, el beso, la caricia, la sonrisa, porque las ilusiones, porque los libros y las oraciones. Vale la pena luchar por lo que vale la pena tener.

Les deseo un buen año para todas. GRACIAS chicas, conchudas mías lindas, por cada palabra de consuelo en este difícil año que me tocó. Nunca voy a olvidar, fueron un gran apoyo para mi y lo agradezco profundamente.

2014, allá voy. No prometo nada, sólo dar lo mejor de mi.

Nani Nanita.

Ese seis de agosto

Sólo tengo de aquel tren al paraíso
Un furgón impenetrable sin sus puertas.
Y una sábana impermeable de granizo
De una cama que solía ser caldera
Ya no tengo aquella risa terapeuta
Y este espanto tenebroso no da tregua.
Me ha quedado una existencia belicosa
De una paz que hizo a mi vida encantadora.

Ilusa Ilusión, Salta la banca

Hoy, el último día del mes que, sino fue de los peores de mi vida, le pega en el travesaño. Me abriga la necesidad de escribir para quitarme el peso por dentro, para darle un sentido a tantas palabras en mi mente pugnando por salir, buscando adquirir un sentido, amoldarse a la catarsis.

Siento los escombros de aquellas paredes rotas que antes eran hogares, aplastándome la razón todo el tiempo, los tengo encima de mío, ahogándome. El desastre se repite, y se repasa a cada minuto en mi recuerdo, revivo esa pesadilla todos los días. No encuentro palabras para explicar esta desesperación, esta inminencia, este miedo que me condena todos los días. No puedo entender, el porqué de esto, no hay explicaciones.

Ese martes 6 de agosto de 2013 desperté, y salté de mi cama de inmediato, destemplando mi cuerpo produciendo en él un repentino enfriamiento. No logro recordar si me expulsó algo hacia adelante o me levanté sola, todo es muy confuso. Me acurruqué contra el placard, asustada, abrazándome a mí misma. En mi cama había pedazos de vidrios, el palo de la cortina, esa goma en el extremo de los vidrios. Creí que era un tornado, pero descarté la idea al ver el cielo totalmente despejado.
Me asomé caminando lentamente a la ventana, y, en ese momento no me percaté de que una de las torres donde vivían mis vecinos, estaba ausente. Solo vi una, a la cual le faltaba la pared exterior, donde se veían las heladeras, las camas, los hogares hechos cenizas, el dolor tan expuesto, tan morbosamente cierto, la verdad más cruda que me tocó observar. Y estiré la mano, como si con ese gesto pudiese calmar el caos de angustia en el que me hundía.

Grité fuertísimo, pero nadie me escuchó. En ese instante mis oídos se activaron y escuché sirenas, gritos, pedidos de auxilio. Corrí descalza por el pasillo lleno de vidrios y mi living comedor era un desastre. El aire acondicionado colgando, la ventana ya casi inexistente, los fierros esparcidos, las cortinas. Mi mente bloqueada, asustada, traumada, paralizada. Quieta, incapaz de hacer otra cosa que no sea gritar y llorar.

Aparté los vidrios con las manos, y tomé el tuvo del teléfono fijo para llamar a casa de mis padres. ¡Tenía tono! Me daba ocupado. El olor a pólvora, el polvillo de mi casa, la pesadilla hecha realidad. Mucho humo, mucho humo negro. Tosí. Me daba ocupado. Hasta que comprendí que me estaba llamando a mí misma. Hice un esfuerzo sobre natural para recordar el prefijo y el número y después de -creo- dos tonadas, atendieron.
-Hola.-dice mi viejo con un envidiable tono despreocupado.
-Papi, el departamento…-le grité quebrada- Papá…
-¿Qué? ¿Qué pasó? ¡Dejá de llorar y explícame!
-Esta todo destruido… todo roto… se rompió todo… tiraron una bomba, no sé…
-Tranquila, ya voy para allá. Tranquila.
-Veni rápido, tengo miedo. -repuse sollozando.
-Cerrá las llaves de gas.
(Poco brujo mi viejo, ni sabía lo que había pasado, no había salido en las noticias.)

Caminé sobre el colchón de vidrios que inundaba cada pedacito del suelo, mis pies descalzos corriendo encima de ellos. Senti dolor en la planta de los pies, seguro me estaba cortando, pero no me importó. Los gritos ensordecedores aumentaron su volumen, mis sentidos se fueron recuperando recién a tres minutos reloj de la explosión. Los escuchaba claramente pidiendo ayuda, pero yo no podía ayudarlos, ¿qué podría que hacer? Rogaban desesperados que se quemaban….
Empecé a toser y a llorar más fuerte, ni cuenta me daba que tenía que irme de mi casa. Mi mente no llegaba a procesar la gravedad de lo que estaba pasando. Golpearon la puerta y sonó el timbre (¿Sonó? No estoy segura)
-¿Nadia?- Matías, mi vecino del noveno B.
-…
-¡Nadia! ¡Abrime la puerta!
-Si…-reaccioné.
-¡Nadia, carajo! ¿Estás herida?
-No, no encuentro las llaves…
-Apurate, porque tenemos que bajar. Esto se puede venir abajo.
No encontraba las llaves, que mierda loco. ¿Dónde volaron?
¿Qué mierda dijo? ¿Se va a derrumbar? No creo, no creo. No puede ser, es mi casa, no puede caerse así como así. No lo parece. Pensar todo eso en una puta fracción de segundo. Y tenía razón, mi edificio lo resistió. Qué lúcido es uno cuando tiene tanto miedo. ¿Y las llaves donde mierda están? Aparte con las manos la enorme cantidad de vidrios, adornos rotos, encontré un billete de cinco pesos, los aparté, impaciente. Me arrodillé sobre las astillas y por fin las hallé. El llavero de Boca, la pequeñísima Torre de Eiffel, el llavero de Madrid que a Bruno tanto le gustaba. ¿Cómo puede ser que algo tan pequeño como un llavero tenga tanta historia? Abrí la puerta e instintivamente abracé a mi vecino. El no estaba para abrazos, enseguida me apartó.
-Ponete una bata y un par de zapatillas. Ya tenemos que salir de acá.
-Bueno.
-Cerra tu puerta, la mía se la llevó, está todo roto. Debe ser porque es blindada.
-Sí.
-Apurate y ni si te ocurra a tocar el ascensor.
-¿Agarramos el celular?
-Voy a ver si lo encuentro, pero rápido.

Comenzé a bajar. Mierda, son nueve pisos. Me resbalé varias veces por el polvillo de los escalones, pero afortunadamente sin caerme. A mi vecino lo perdí en el octavo, se metió en cada departamento a ver si había alguien para ayudar. Unos huevos del tamaño de Francia.
Me dijo que siga, que me apure. Rápido. Ay ¿por qué se escuchan tantas sirenas? ¿Tan grave es esto que pasó? Siete pisos. ‘No se derrumba, no se derrumba, no tengo miedo. No lo tengo. Pero sí, lo tengo, estoy cagada en las patas….Pobre mi vieja, debe estar preocupada.’ Seis pisos. Me encontré con la viejita del sexto acompañada una mujer más joven, quién siempre la cuidaba. De unos 65 años más o menos. ‘La chica te ayuda, mira’, dice la mujer. Seamos sinceros: La chica quiere irse a la mierda porque no tiene pensado morir a los 26, señora. (Le ponemos humor, SÍ) La ayudé pero, ella no quiso, se quiso agarrar de la baranda. La vieja es sorda, así que se reía, no tomaba consciencia de nada. La envidié secretamente.
Mierda, se escuchaban gritos de abajo, creo que había gente rompiendo la reja del edificio. Mierda. ¿Se viene abajo? Mi celular amaga a sonar, pero enseguida se cortó, tengo más de 20 llamadas perdidas y se fue la señal otra vez. Son las 9:55. Cinco pisos. ‘Recemos un Ave María’, les propongo a las otras dos. ‘Dios te Salve María, llena de eres de gracia, el señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de vientre, Jesús.’ Y, en la mitad, me olvido como sigue. ¡Pero si nunca rezo, que me hago la católica practicante ahora! Mierda, lo que hace el miedo. Y la mujer me dice. ‘Bajá tranquila nena, nosotras estamos bien’. Cuatro pisos. Tres. No hay luz, creo que no hay luz pero se ve porque ¿qué hora es? 10:01. La concha de su madre, que tiempo infinito me hicieron perder esas dos para salvar mi vida. Dos pisos. ¡Está todo hecho mierda, los departamentos no tienen puerta, el ascensor, tampoco! *Nani, empezando a caer* ¡La puta madre, qué mierda es esto, el apocalipsis! ¡POR FIN LLEGUÉ A PLANTA BAJA! Había tres bomberos y un señor, con una corbata y una panza muy grande.
-¡Nena, salí de acá urgente, no podemos cerrar la llave de gas! Afuera te van a ayudar a…
-¿Qué pasó?
-Explosión de gas. ¡Anda afuera!- se inmiscuyó adentro a buscar gente.
No lo pensé dos veces. Salí y todo era caos. La calle Salta cortada, miles de curiosos mirándome. Giré mi cabeza y el edificio de al lado mucho fuego. Mucho fuego, mucho, como en las películas pero tan real que daba miedo. Nunca vi tanto fuego tan cerca. La calle llena de colchones, de pertenencias ajenas destruidas.
No me desperté, es una pesadilla. ¡Ya me voy a despertar, esto no nunca pasó! ¡Esto no me está pasando!
La gente me miraba, me rodearon, me preguntaron si estaba herida. Estaba SOLA. Sola. Me llama mi hermano… Se cortó varias veces. ‘Nadia, ¿dónde estás? ¿Dónde estás?’ Solo recuerdo que le dije llorando desesperada… ‘Ale, exploto todo, todo todo…’ No recuerdo que me dijo.
Se me acerca una de defensa civil o no sé qué, no estoy segura.IMG-20121206-00175
-¿Tu nombre?
¿Mi nombre?
-No sé.-Ella sonríe, comprensiva.
-Tranquila.- se va.
Sola, estaba sola. No había una cara conocida. Hasta que encontré una conocida de la facultad y me llevó al bar Anajuana. Me dieron un vaso de agua y al rato llegó mi hermano. Por Dios, nunca lo vi llorar así, que horror, estaba tan desesperado.
¿Qué pasó? Empezaba a tener lagunas de memoria a los pocos minutos.
Y después de eso… todo fue una sucesión de días tristes, horribles, confusos, de días donde me ahogo de miedo, y sueño con explosiones.
Dios mío, ¿qué pasó, barrio querido? La gente está triste, todo es tan silencioso. Nos pasó por encima una aplanadora. ¿Cómo y cuándo se supera esto? Porque como soy una ansiosa de mierda, quisiera sentirme bien ahora, pero no lo logro. Todo es muy confuso, muy triste, muy devastador, para digerirlo fácilmente.

Tengo parte del dolor atascado en mi garganta, en mis ganas, obstaculizando mis fuerzas. Tengo cascotes de familias amputadas clavadas en el pecho, tengo los nombres de esos inocentes pegados a mi lengua y a mi memoria. Tengo en mi alma, Mi Salta y Mi Oroño agonizando en el morbo de los medios. Tengo miles de ojos que me miran con lástima y hablan sin tacto, ni cuidado sobre mi casa y mi barrio. Tengo un puñal clavado en mi pecho, mis fotos, mis momentos ausentes de esas paredes que antes los contenían, los abrigaban. Mi colchón lleno de tierra, la muerte vecina, el constante desvelo, la angustia en la que me caigo, el precipicio de este desarraigo, mi cotidianidad derrotada, arruinada. Mi presente seco, sin techo.
Me quedé sin renglones, impactada al vacío. Desde ese martes, seis de agosto.

PD: Sólo podría agregar que, a pesar de haber caminado sobre los vidrios y sentir que me cortaba, no me hice nada, tengo los pies intactos. La psicóloga dice que es la adrenalina, pero yo lo llamo milagro.

Nani Nanita.

Las cosas que me quedan

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

“Es un milagro despertar
saber que nada es para siempre y hoy…
desafiar a las leyes dela gravedad
sólo reírme hasta verme flotar
no me creo que todo haya ido tan mal
prueba el efecto de resucitar…
cuando el mundo se pone oscuro
se pone lento, todo mal
por el mundo, yo no me dejo desanimar.”

Fito Páez

‘Las cosas que me quedan’ es la contra cara de ‘Lo que el viento se llevó’. No le puse ese título porque prefiero hablar de ‘lo que el viento dejó’, suena mejor. Dicen que después de la tormenta siempre llega calma, pero sé que después de ti, después de ti no hay nada… ♪ Perdón, me perdí mientras cantaba Ale Sanz. jajjaajaja

Yendo al punto, siempre dicen que algo queda, que todo tiene solución menos la muerte. Y mejor no hablemos de esa forra hija de puta; el otro día me dio una paliza sin precedentes y quedé tan rota que a veces SOBREvivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo ♫ (Joaquín, mi amado)

Algo queda. Incluso cuando estás más vacío que papel de chocolate cerca de mis manos. Aún después de que te rompan el corazón en mil pedazos, que te echen de un laburo, entre otras desgracias. Ahí en los suburbios, donde todo es oscuridad, las malas lenguas dicen que algo te queda y donde descubrís quien realmente sos. Cuando pasa el tiempo y las heridas van cicatrizando, cuando vas asimilando y te vas acostumbrando que ‘la forma’ en que son las cosas, cuando explorás esas ciudades del después, encontrás el sabor de la experiencia. Y la experiencia te da aprendizaje, y el aprendizaje te ayuda a no cometer los mismos errores (en el mejor de los casos, claro.) Lo he dicho muchas veces, pero el gran maestro de esta vida es el dolor. Aprendemos a los golpes, nada más cierto que esto.
Paradójicamente, los golpes además de ‘educarnos’ sin mucha pedagogía, nos dejan tesoros. *Si Dios nos mandara una carta o nos diera lecciones de vida resultaría menos doloroso je,je,je* Ah no, cierto que sin dolor no se aprende.

Algo queda. Me quedan las ansias de aprovechar al máximo cada momento, de exprimirlo, de sacarle el jugo, por más pequeño o  modesto que sea. Soy una convencida de que lo más grandioso de esta vida son los detalles. Hace unos días me puse a leer conversaciones de chat que tuve con ‘la gente’, en general. Y mierda, capaz les diga una boludez: yo no me había dado cuenta pero soy re simpática. Jajaja, eso que también tengo un carácter de mierda… el punto es… ¡cuánto cuesta ver mis virtudes, que pedazo de conchuda! Y esas virtudes forman parte de Las cosas que me quedan y que a veces paso de largo, las naturalizo. En definitiva, la experiencia de ‘verme desde afuera’ tuvo como resultado la grata sensación de que sería amiga de mí misma. Modestia aparte, debo decirlo, es difícil que yo te caiga mal. Y lo digo sin vueltas porque soy demasiado modesta, de hecho si ven a mi amor propio díganle que vuelva, que se me hace difícil vivir sin él. jejejeje

Algo queda. A mí por ejemplo, me quedan estas ganas de reír. Adoro la risa, es terapéutica. Soy especialista en reír, inclusive en la peor de las tristezas. Creo que es un don saber reír en las adversidades o en medio de una tormenta de conchudez. Hoy por ejemplo dentro de mi absurdo melodrama, pensé cosas graciosas todo el día, por ejemplo ¿por qué es tan difícil que a mi me paso algo copado? La pregunta era tan pelotuda que me empecé a reír sola Jaja RE GRACIOSO. ¿o no? Ok sino se rieron, nada peguensé un tiro.

Algo queda. Me quedan, mis amigas, que a pesar de todos nuestros desencuentros se que siempre estarán conmigo. Me quedan las ganas de vivir, de escribir, de conocer, de experimentar, de arriesgarme, de pensar que puedo. ¿Se dieron cuenta lo difícil que es creer que lo vamos a lograr, que es confiar en nuestras capacidades? Seguramente sí… y sino les cuesta, los admiro.

Algo queda. Quienes te ayudan, las personas que te consuelan, que te brindan una palabra de aliento cuando todo es penumbra y oscuridad. Quienes creen que un mundo mejor es posible, que resucitar de los escombros puede ser real si te lo proponés. Me quedan las ganas de preparar gelatina con yogur (?), de aprender alguna que otra receta mejor que esa, de leer un libro nuevo, de escribir una canción, de decorar mi habitación, de creer que puedo enamorarme de un hombre que no sólo valga la vida, sino también los momentos, mi tiempo mis ganas, mi corazón mi todo; (¿no será mucho?)  Me quedan las ganas de salir a rollear una vez más bajo el sol de Rosario, de volver a ver a mi sobrino y darle muchos besos en esos cachetes; las fotos, los recuerdos, las renuentes tardes de sol, caprichosas como el azar. Me quedan los papeles de chocolate, el flash de su sonrisa, las fechas de rigor tatuadas en mi memoria, catorce de octubre, once de diciembre, ese abrazo y nunca te voy a olvidar. Me queda la fantasía, la esperanza, el teclado, las letras, las frases, las fragancias, los aromas, el roce. Conchulandia. Mamá, papá y su grandeza. Y sus ganas de romperme los huevos… jejeje

Algo queda. Me queda esta conciencia de que ser feliz es una decisión terriblemente difícil de tomar, decisión al fin. Me queda este sinsabor, esta amargura, que si bien son términos peyorativos, me ayudan a entender que la vida es muy corta para lamentos. Y básicamente, me queda por decirles que el mensaje de esta entrada es precisamente ése. Alertarlos de que somos finitos… que la vida no ofrece mucha certeza, salvo una y es que tarde o temprano llegará a su fin. Que somos efímeros, que hoy sí y mañana quién sabe y a veces ‘la forra’ no avisa, y no da revancha ni lugar a despedidas. Por eso vivan intensamente el ahora, luchen por sus sueños, amen a sus seres queridos, demuestren cariño, corran riesgos, enamórense, cambien de carrera o de trabajo si no les satisface, muévanse de donde están parados si así no son felices, vuelvan a empezar mil veces si es necesario, resurjan de las cenizas, esperen, superen, suspiren, escriban, pidan ayuda, pierdan el orgullo cuando la situación lo amerite, valorense mucho; CREAN en ustedes mismos, porque lo que uno CREE, también lo CREA y sobre todo porque hay una sola vida para comprender que la vida es una sola.

Gracias por todos los comentarios que me dejan siempre.

Me fui a ser feliz. (Mentira, me fui a morfar porque me pica el bagre jajaja)

Nani Nanita.

Un día como hoy

Solo sé que me vi
Con la vida aleteando en el vacio
Con el sol en la maleta por si el frio
Me agarraba sin saber a donde ir

Rosana

Te levantás un lunes como hoy, de mal humor. O de humor neutro, no sé. Hacés pis y ahí sí, el humor está tentado a salir. TE VINO. ¡Y si! Te vino, fue. Sos mujer, lo estabas esperando. Al fin viene algo que estabas esperando, aunque no quisieras que venga. CONCHUDEZ.

Desayuná un café con leche, con tostadas. Le ponés queso blanco y miel, porque adorás esa combinación. Prometiste no jugar con los excesos, entonces sólo te comés tres. ¡Y cuando masticás a conciencia te das cuenta que te llenaste, que fue suficiente para saciarte! Igual me hubiera comido diez más… Te vestís, doblás el pijama. Escuchás a tu madre quejarse porque no estiraste la cama. “Nunca será suficiente para ella”, pensás resignada. Te tapás las ojeras, te ponés manteca de cacao sabor fresa y te peinás un poco. Frío, mucho frío. Te subís al auto. Tenés una charla de igual a igual con tus viejos sobre política. Y sobre la vida, y sobre todo. Sentís una tajadita de esperanza colarse en tus ojos, en tu interior. Aunque sea diminuta, casi invisible, existe y te hace bien.

Ordenás el departamento, quitás la mugre de los rincones, limpiás un poco los vidrios. Te tomás dos mates con tu vieja; la soportás criticando todo, cambiándote las cosas de lugar, la amás pero es insoportable, debería aprender a mirarse el culo un rato en vez de hinchar tanto las pelotas.
Vas al cine sin más expectativas que divertirte y ves una película pochoclera (no hay muchas opciones). Resulta que, no es tan mala como se puede esperar. Los zombies te producen una emoción mezclada entre la risa, el sarcasmo y la pena. Pitt te sigue provocando ganas de tener sexo desenfrenado con él mismo, aunque tenga cincuenta años y patas de gallo. Todo un logro.

A la hora de bajarte del auto ya tenés mal humor. Tus viejos empezaron a remarcar todos tus errores, a quejarse de tus quejas, y te quedás con ganas de mandarlos a la mierda. Te bajás casi sin saludar, con cara de culo; solo te consuelan mates y Facebook, o diario íntimo o blog. Pero no resulta ser así, porque aparte de estar indispuesta primer día y de haberte puesto de mal humor, el ascensor está roto y VOS VIVIS EN EL NOVENO, pedazo de conchuda.
Con toda la furia, subís la escalera, ahogándote escalón de por medio. Tus ocho años de fumadora todavía te pasan factura. (Gracias a Dios ya sos ex fumadora) De todos modos, cada dos pisos frenás descansar cual vieja de 70. No terminaste de subir, que recordás que debés ir al centro nuevamente… putas escaleras, otra vez. Al menos esta es en bajada.
Ya en el centro y escuchando una canción de Rosana como para clavarse diez tiros en la teta, caminás sin rumbo fijo. Hace un frío de cagarse, la gente se queja…*putos*
Llega el minuto ansiado en que te olvidás del mundo. De la insatisfacción de tus padres. De tu propia insatisfacción. Del desencuentro con tus amigas. De tu soledad. De tus seis kilos de más. De tu frustración personal. De tus mambos de pendeja.

Y caminás, y mirás vidrieras sin ver bien lo que estás mirando. Distraída… Entrás en una librería, te comprás el libro que esperabas leer hace tiempo. Te pone contenta esa sensación… sonreís, te animás a disfrutar sin culpas. Lo único que nadie te va a quitar, lo que lees.   Retomás tu camino de vuelta a casa, te comprás un chocolate, uno pequeño. Saboreas el dulce en tu boca y te reís otra vez. Adorás cuando se deshace en tu boca y lo pegajoso que es. Adorás personificar al chocolate y considerarlo tu amante prohibido. Jajajaja…. Sí! adorás un poco tu conchudez… Varios chicos te miran, seguro piensan que estás loca. Te sentís muy invisible como para creer que te miran por algo más.

Y vas quitando peso de tu maleta. El dolor, la vergüenza, tu baja autoestima, lo que no sos; olvidás en esos instantes la vida que no tenés y que quisieras tener. Y te acordás, de cuando tu viejo te llevaba a ver a Papá Noel y creías verlo por entre los árboles. De la primera vez que anduviste sin rueditas en la bicicleta. De cuando te caíste de la hamaca y mamá te puso una curita en el codo. De esas trenzas que te hacía la abuela que te quedaban para el culo. De los mates el sábado a la tarde cuando una de mis amigas contaba una nefasta experiencia sexual. De ese abrazo de bienvenida en un aeropuerto, del calor de sus ojitos marrones al despertar. De las miles fotos que pasan por tu cabeza… De su vocecita hablándote desde el recuerdo, de su amor traspasando la pantalla…1044142_510073139065204_484682142_n

Y, gracias a ese instante, gracias a ese día lleno de trivialidades, lleno de todo y de nada a la vez, a pesar de estar indispuesta, de sentirte sola, de tener miles de mambos, comprendés porqué vale la alegría y la pena estar vivo.

Hacelo humo

Estoy segura que muchos de los que habitualmente leen mis notas en esta ocasión puede que se abstengan. Sobre todo los que llevan años al lado de un gran compañero pero pésimo amigo, el cigarrillo. El motivo de esta nota es mi imperiosa necesidad de vomitar mi experiencia de ex fumadora y no dudo que este es el espacio idóneo para hacerlo, no solo por mí: humildemente siento que esto le puede servir a algunos que intentan quebrar el malsano vínculo con el tabaco.

Como muchos de ustedes saben, yo soy una ex fumadora empedernida. Recuerdo cuando a mis 12 años, fui con mis amigas a las vías del tren, lugar que se radicaba lejano a nuestros hogares, para cometer una insignificante hazaña: prenderse un cigarrillo a escondidas de nuestros padres, algunos fumadores. En ese entonces el atado de diez salía $ 1.20, sólo eso costaba. Recuerdo que la primera pitada de mi vida me provocó una tos estruendosa. Era realmente asqueroso, ¿cómo alguna vez mi papá fue capaz de sentir atracción por ese palito de humo que raspaba la garganta? Que inocente fui en ese momento, no estaba al tanto que justamente esa, es la trampa mortal del tabaco. Como sabe tan asqueroso, pensamos que nunca nos vamos a enviciarnos con él, y nos ‘quedamos tranquilos’ por así decirlo(Párrafo aparte, mujeres, ¿no nos pasa lo mismo con algunos hombres?) 

No hay dudas: empezamos a fumar por idiotas. Por idiota, a los 15, sólo fumaba los fines de semana, alrededor de unos diez cigarrillos. A los 15 y medio empecé a fumar uno o dos por día. A los 16, ocho cigarrillos diarios, a veces menos porque tenía que esconderme de mis viejos. A los 17, mis viejos se enteraron y en ese entonces tenía toda la libertad para salir al patio a fumar, alrededor de unos 15 por día. Y a los 18, empecé la facultad, todo nuevo (excusa) y salté a un atado diario. En épocas depresivas, casi treinta, después me exigí fumar ¡solo! veinte por día... y quizás algunos más si rendía un examen final. ‘No aguanto los nervios’, me excusaba. Pero todo eso es una mentira, o más bien un popurrí de pretextos típicos de un fumador. Cuando sos un rehén de vos mismo/a, fumás cuando estás triste, porque estás triste; fumás cuando estás de mal humor, porque estás de mal humor; fumás de vacaciones, porque estás de vacaciones. Fumás porque estás feliz. Fumás por todo.

La única verdad es que el cigarro te fuma todos los momentos de tu vida, desde el primero hasta el último. Es un ladrón innato que deja los residuos por todo tu cuerpo… te roba los sabores de las comidas, resistencia física, y oxígeno en sangre. Te produce un catarro crónico continuo y un plus de alquitrán para tus pobres y maltratados pulmones. Amenaza tus defensas, un simple resfrío dura como cinco días. También aporta a tu persona una pizca de rechazo social: los restaurant, los pubs, ya no hay lugar para vos y para tu amigo, por ley pasaron a ser “sectores no fumadores”. Sólo podés fumar en la vía pública. Sin embargo, prenderte un cigarro en la parada de colectivo significa un círculo de ausencia a tu alrededor de por lo menos un metro, la gente se aleja para no oler el humo que despide tu amigo.  Ni hablar de las consecuencias estéticas que no dejan de notarse: grasitud en la piel, dientes amarillentos, brillo opaco en el pelo, olor a tabaco constante. Como si fuera poco, la persona que te besa siente que está chupando una bolsa de basura.

En conclusión el cigarrillo es total y completamente repudiable.

Cuando era fumadora, mi organismo vivía en guerra constante. Mi garganta odiaba al cigarro porque ella es muy débil, y el humo le irritaba la poca salud con la que contaba. Mi hígado odiaba a mi garganta, porque los antibióticos eran muy agresivos para él y por su culpa tenía que beberlos. Y yo nadaba en una frustración amarga por no ser dueña de mi misma, de mis actos, de mi comportamiento. Ser fumadora te quita autonomía, es deprimente.

El domingo 19 de agosto a las 14 hs. me fumé mi último cigarrillo justamente porque me enfermé. Diagnóstico: placas, fiebre alta, garganta hinchada. Inyecciones. Estuve muy mal, y yo no exagero, casi le digo a mi vieja que me interne con suero. Apenas mejoré, a los pocos días. Mi cerebro empezó a pedirme tabaco, pero no lo obedecí. Comencé a pelear y a discutir con mis autoritarias ganas de aquel insignificante palito de humo, que nada aportaba a mis entrañas y al mismo tiempo le daba sentido a todo.  Yo estaba presa de él, de esa sustancia venenosa, era su esclava. Y esa sensación es humillante.

Ya iban 4 dolorosos días sin fumar y yo sufría mucho. Hasta que me clavé un parche de nicotina en la espalda y me calmé. Quizá es psicológico, no lo sé. Pero a mi me tranquilizó. En momentos duros, recordaba a mi tía que murió escupiendo pus de los pulmones, ahogada. Y mi vieja, sufriendo, viéndola morir. Solo eso me frenaba. Había una sola cosa de la que estaba segura: no quería morir así, no quería, pero sobre todo, no quería vivir así tampoco.

¿Les cuento un secreto? Nunca confié en que lo iba a lograr, pensaba ‘el domingo que viene fumo, tengo que aguantar una semana, solo una semana.’ Y cuando llegó el domingo, no fumé, no tenía sentido. Porque noté algunos cambios en mi piel, y como toda conchuda coqueta, me gustó el nuevo aspecto que tenía. Aparte, ¡UNA SEMANA SIN TABACO! ¿Y si aguantaba una semana más?

Ahora, estamos en abril y el 19 va a hacer OCHO MESES SIN TABACO.

Tengo una buena noticia. Se puede, gente, SE PUEDE.

Es cierto eso de que no hay que subestimar a ningún enemigo. Dejar de fumar es extremadamente difícil. Para empezar, consiste un proceso químico: el cuerpo pide y exige esa droga que le han estado suministrando durante años. Cuando interrumpís el consumo, nace una contradicción entre lo que dice tu cabeza y lo que dice tu cabeza. Son dos enunciados antagónicos que se superponen todo el tiempo y generan una gran abstinencia y ansiedad. Dejar de fumar, es un gran logro y tiene innumerables beneficios, más de lo que ustedes imaginan, pero como todo gran logro requiere un gran esfuerzo por parte de quien desea conquistarlo. Nada es gratis en esta vida, esto mucho menos.

A554809_554807354564592_1454558287_n ustedes fumadores, les hablo. A vos, que fumás a diario diez, quince o veinte unidades diarias del último asesino legal. A vos, que la idea de vivir sin tabaco se te hace inconcebible, pero la idea de morirte por él no te inmuta. A vos, que pensás que nada va a tener sentido si te alejás del cigarrillo, que en su ausencia creés que ya no habrá placer en tu vida.

A vos, que no te imaginás la vida sin un cigarro después de cenar, almorzar o desayunar. A vos que te agitás caminando una cuadra y tenés menos de veinticinco años. A vos, que despedís catarro sin parar. A vos te digo, que dejar de fumar, es mucho más que dejar de fumar.  Dejar el tabaco es crear una filosofía de tus ganas, es poner a prueba lo peor de vos mismo. Dejar el tabaco es hacer tangible la voluntad, jugar con ella, recrearla, existirla tocarla por primera vez. Dejar de fumar es personificar tu voluntad y abrazarla por fin. Dejar de fumar, es sorprenderse de lo que podemos lograr cuando nos proponemos algo. Es caer en la cuenta de que somos más capaces de lo que creemos. Dejar de fumar es que tus mañanas sean más limpias, que el aire llegue a tus pulmones más suavemente, que la piel te mejore de un día para el otro. Es comenzar a percibir con mayor nitidez todos  los olores, disfrutarlos, saborearlos.  Dejar de fumar es prolongar la duración de los perfumes, y que de hecho puedas comprarte uno por mes, ahorrando la plata que malgastabas en tabaco.

Dejar de fumar es despabilar los cinco sentidos de la mugre, limpiarlos y devolverlos al mundo real. Dejar de fumar es que las aceitunas tengan mejor gusto, que redescubras el verdadero sabor a chocolate y que el queso cremoso sea cual orgasmo con el amor de tu vida. Dejar de fumar es estar del lado de esa parte de la sociedad que se quiere a sí misma, que se cuida, que tiene autoestima. Dejar de fumar es desarrollar tu autoestima, es llenarte de confianza: ‘si pude dejar de fumar, puedo bajar cinco kilos, rendir tres materias, ahorrar 200 por semana y olvidarme de mi ex.’ Dejar de fumar, Es entender que no necesitás eso para estar bien…. Dejar de fumar, es animarse a dar el paso, es querer estar mejor.

Dejar de fumar es como ser feliz… solo depende de una decisión: LA TUYA.

DEJAR DE FUMAR, ES DURO. NO DEJARLO, ES MÁS DURO TODAVÍA.

Nani Nanita.

Inventario (de mi felicidad)

Cada uno da lo que recibe,
Luego recibe lo que da,
Nada más simple, no hay ninguna norma
Nada se pierde, todo se transforma.
Jorge Drexler.

Nada más oportuno que el día de la fecha para escribir sobre felicidad. Justamente, hoy es el “Día Internacional de la felicidad”. No voy a negar que me enteré porque es trendig topic en Twitter. Leí el titular de una nota diciendo que hoy es el primer aniversario, y aún no tengo ni put* idea por qué. ¿Realmente importa? 

Lo paradójico es que abrí este blog por motivos totalmente contrarios a la felicidad: resentimiento, angustia, pena, tristeza, ausencias. ¡Conchudez! (Vale aclarar que ésta última a veces es buena, pero en exceso genera consecuencias emocionales con una peligrosa tendencia al melodrama) . La “¡Crisis!” del maldito febrero conchudo mi diagnóstico era un parte médico reservado: incluía un 14 de febrero ausente y frustrado, las ganas de dar amor a un hombre que no tenía ojos ni nombre, porque no existía, y un autoestima moribundo, pegado con La Gotita a la almohada donde lloraba, lloraba y no paraba de llorar. 

En plena crisis, mis enunciados, mis discursos se resumían en una constante queja: que me falta, que no tengo, que no puedo, que estoy harta. Por Dior, Channel y Cacharel, ¡cuántos complejos! Nada me llenaba, que nada me alcanzaba. Solía preguntarme, ” ¿Por qué a mi? ¿Hasta cuando esperar? … ” Y no sigo porque la montaña de pelotudeces sería interminable.

Un miércoles… ¡Ah, si! ¿cuándo fue?, 27 de febrero, salí de Terapia. Contextualizando, estaba a una semana de rendir un final con irrisorias posibilidades de aprobar a causa el poco tiempo que le estaba dedicando. Lo más grave es que tampoco me importaba, me había perdido de verdad, me estaba costando simbolizar, casi que ni hablaba con nadie. Salí ese miércoles del consultorio de Flor y caminé por calle Corrientes con rumbo ciego e implacablemente triste. Por suerte mis ojos vidriosos se escondían bajo los lentes de sol. No recuerdo exactamente que fue lo que con mi psicóloga, pero si con gran nitidez los momentos posteriores, las imágenes que vi. Miraba las vidrieras, todo carecía de sentido, hasta los zapatos más lindos…. Solo sentí conmiseración por una mujer que estaba tirada en el suelo con un bebé y clamaba por monedas; también cierto remordimiento social porque apenas me detuve a mirarla, ni le dejé monedas. Nunca lo hacía, a veces quería hacerlo pero nunca lo hacía… ¿por qué? Si a mi me encantaba ayudar… ¡Alto estado de conchudez! 

Entonces, la vidriera de una librería muy popular me atrajo y me acerqué decididamente para verla mejor. Alguien salió de ella y mis fosas nasales detectaron un placentero olor a café y el olor a café me hace sentir alegre, o tal vez me consuela cuando estoy triste. Entré sin dudarlo y comencé a observar los libros… el primero que me llamó la atención fue “Bienvenido Dolor”, de Pilar Sordo. Leí la sinopsis y pensé: “Esto no puede ser casualidad”. Abrí mi cartera, y no crean que me lo quise robar, mi intención era cerciorarme de mi efectivo y tal como sospechaba, tenía solo diez mugrosos pesos. Pero algo adentro me dijo que tenía que comprar ese libro como sea y a mi papá jamás le hubiese gustado que yo termine con antecedentes policiales, así que aboné el libro con la extensión de tarjeta, para emergencias. Total, no me había comprado nada desde enero. (?)

Lo leí en menos de 72 horas. Alternándolo, con inútiles horas de estudio y poca concentración. Sumado a otros sucesos importantes que pertenecen a mi privacidad (bueh, ¿quién sos?jajaja) me hizo un clic la cabeza, y por fin comprendí que la vida es una construcción. Que mis días solo dependen de mí misma, al menos en un 90%. Que el estado de ánimo es una construcción. Que el punto de vista hace al objeto, parafraseando a Saussure. Que la alegría es algo que encontramos en nuestra cotidianidad, que lo bueno de todos los días sólo proviene de nosotros mismos y no es algo exógeno. Depende de nuestra decisión tomar lo mejor que tenemos y capitalizarlo en lo que llamamos felicidad.

A mi favor, debo reconocer(me) que es comprensible que deseemos tener a alguien especial a nuestro lado. Y que no tenerlo genera una gran frustración, baja de autoestima, entre otras. A veces esa carencia es un dolor inclasificable, si la dejás actuar la soledad genera un óxido en el corazón y te va matando de a poco, y quitando las ganas de vivir.  El 14 de febrero fue depresivo, triste,  no podía  entender porqué a mi siempre me tocaba estar sola, ¿por qué? si yo era una buena persona, si siempre intentaba dar lo mejor de mí. Sentía que la vida me debía algo, me dolía que ‘cualquiera’ lo tenga menos yo…me torturaba el hecho de percibir que para mí era más difícil que para los demás.

Después entendí que la vida no me debe nada, que la felicidad está encapsulada en eso que llamamos actitud, si tu actitud es negativa siempre vas a estar mal y te vas a sentir infeliz, angustiado/a y triste. Por el contrario si le insertás garra, buena onda, sonrisas y sobre todo una gran dosis de humor y personalidad a todo lo “ácido” que te toca vivir, vas a pasarlo mucho más fácilmente y vas a vivir el dolor de una manera más inteligente y adulta. Aprendí que uno no elige qué problemas tener pero sí cómo enfrentarlos – y de ahí está la diferencia entre felices e infelices-, que si miramos cada vida de cerca vemos que recorremos los mismos aprendizajes, y que la única manera de aprender es equivocándose, es atravesando el dolor y no negándolo.

Un modo clásico de ser infeliz es postergar lo que tenemos por lo que no tenemos, dejando de vivir a causa de esa carencia. Yo lloré muchísimo por la soledad, porque no se me daba, por el enjambre de pelotudos que conocí, por personas no meritorias de mi amor, amistad o lo que fuera… Hasta que caí que esas experiencias dolorosas me ayudaron a ser una mejor mujer, que el dolor es la única manera que la vida tiene para enseñarte cómo son las cosas y cómo debemos comportarnos. Mi abuela me lo decía, aprendemos a los golpes, ni más ni menos. El mejor consejo siempre es la experiencia, por ende no sirve lamentarse por ellas, ni arrepentirse. Siempre son grandes lecciones y a la larga nos damos cuenta que por más doloroso que fuera nos sirvió para crecer.

También noté que postergo mi sonrisa de hoy solo porque no tengo es un tipo al lado. Quizá simplifiqué un poco, pero en resumidas cuentas, ese era el motivo de toda la locura. ¡Algo que está genial, en el mejor de los casos! Reconozco la maravilla de una relación a largo plazo… y yo no lo tengo, es una realidad dolorosa. No obstante, ¿Por eso voy a dejar de vivir lo que sí tengo? ¿Por eso voy a desperdiciar cada momento increíble que me da la vida? Los padres que me tocaron, mi familia, mi sobrino, mis amigas, la facultad, mis otros deseos. He llegado a decir “estoy harta de sublimar”, pero no se trata de reemplazar, no se trata de tomar lo que tenés como una especie de premio consuelo y decir “Bueh, me conformo con esto”. ¡No, no, no, no se trata de eso! Se trata de cagarte de risa. De reírte todos los días hasta que te duela la panza. De limpiar escuchando alguna canción pedorra, como el Gamgam Style o Piel Morena. Se trata de comer chocolate sin culpa, lo suficiente como para no agarrarte un ataque de hígado. Se trata de crecer, de aprender, de progresar evolucionar de escribir. De levantarte a la mañana y respirar aire puro y sonreír. De las fotos, de las amigas, de las bromas. ¡Del humor negro! Adoro el humor negro. De reírse de eso que nos hace llorar. De crear, de creer… porque lo que creés, creás.

Felicidad es escuchar al otro, es darle a alguien la posibilidad de abrir la mente y que caiga de que el dueño de su vida es sí mismo y nadie más. Felicidad es abrazar la vida, es vivir intensamente…  la pasión por los libros, por las historias, por las novelas, por los programas, por los periódicos.

Felicidad es amor a la palabra, a los días de sol, a las noches de lluvia, al frío y a la bufanda en mi cuello. Es sentir que no estamos solos, que siempre hay alguien.  Que después de las lágrimas, los ojos ven mejor la realidad. Felicidad es ser consciente que nadie te hace lo que no querés, que somos lo que permitimos que nos hagan. Felicidad es saber decir basta, es saber decir que no. Felicidad es putear mirando fútbol, putear por el período, que tu equipo haga un gol, es correr hasta que las piernas no te den más. Felicidad es un llamado telefónico de tu mejor amiga contándote los detalles sexuales con su chongo de turno y riéndote a carcajadas. Felicidad para mí, es mi Diario íntimo donde en los márgenes dice “Conchulandia”.  Felicidad es algo que se percibe con los cinco sentidos, los colores (violeta y fucsia), las formas, el terciopelo, el olfato, felicidad son los olores ricos. Felicidad es llegar a casa sacarte el corpiño, ponerte las pantuflas de garra y recordar a tu amigo imaginario de la infancia. (Yo tenía uno, se llamaba ‘Budi’) Felicidad es el abrazo de papá, la parte fría de la almohada, la sonrisa antes de quedarte dormida, los niños, las mascotas, el eco de la canción que te gusta, felicidad es amor y es saber que “No se puede vivir del amor” y escuchar ese tema en la ducha antes de rendir un final que seguramente te van a cortar el pescuezo y que por actitud aprobé.

En definitiva, ¿cuántas cosas que nos hacen felices pasamos por alto todos los días, mientras nos quejamos porque todo eso que nos falta? ¿Cuantas veces naturalicé un domingo con mis viejos, cuando se muy bien que el día X no los voy a tener? ¡Cuantas veces no le hice justicia a esos segundos increíbles cuando yo sabía que no iban a volver! ¡¿Cuantos abrazos dejé seguir de largo?! ¿Cuando dejé que la amargura me ciegue tanto?

La clave está en disfrutar y cuánto cuesta, en el menor momento de distracción, ya estamos amargándonos de nuevo. Gracias a Dios cuando eso ocurre sacudo la cabeza y digo, STOP! Hasta acá llegó la era de la boludez.  El legado más importante que te deja aprender a disfrutar todos los días es descubrir que el dolor es bastante conchudo. Cuando dejas de darle importancia, el muy turro se va sin decir nada.

Justamente, porque la única manera de ser feliz es sonriendo pese a las innumerables razones que tenemos para llorar…en ser capaz de disfrutar, aún cuando hay cosas que te duelan, cuando hay cosas que te faltan. Porque nunca vamos a tener todo….

Felicidad es por sobre todas las cosas darte cuenta que uno decide ser feliz.

Nani oportunamente feliz Nanita y sus pantuflas de garra color lila. ‼OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El hombre equivocado

Llévame si quieres a perder,

Sin ningún destino,

Sin ningún porqué

-Ale Sanz

Especialmente para vos, At.

Desde hace un par de días mi mente me exigía imperativamente pasar en limpio las palabras de esta nota. Es tan autoritaria esta necesidad que por momentos miraba mis apuntes y quería tirarlos por la ventana para abrazarme al teclado y crear el sentido de eso que uno muere por decir. Como soy una transgresora incansable, ayer anoté algunos párrafos ilegales, para no olvidarme las ideas. Dije ilegales porque ayer solo horas me separaban de un examen oral terrible, que por suerte aprobé. ¡Si seré conchuda!  Quizás solo a quienes nos gusta escribir –las bloggeras lo sabrán- entiendan cómo la cabeza dejar crecer esa inmediatez y desesperación por decir lo que uno de algún modo necesita expulsar YA.

Antes que nada, voy a explicar el título de esta entrada. Probablemente la razón sea más que obvia: me torturé tanto durante años, armando el boceto del hombre indicado, intentado configurarlo en mi imaginación (ya que jamás apareció el desgraciado) que tuve la urgente necesidad de hablar de “ese otro”, del equivocado, que a fin de cuentas es lo único que tuve la desgracia (o la suerte) de conocer.

Debe haber tantos hombres equivocados, como caras tiene mi conchudez, por ende no hace falta – y sería inviable-  describirlos a todos. El concepto general del susodicho está más que claro: tengo la certeza de que al menos el 99% de las mujeres hemos conocido al “hombre equivocado”.  Sin embargo me gustaría precisar algunas de las características que a mi entender tendría este sujeto.

El párrafo anterior lo escribí tan formalmente, que parece un texto de metodología.

El hombre equivocado es una criatura salvaje, una especie monstruito que aparece de la nada, con todo. Se brinda, te da, desde sexo hasta algún que otro momento para degustar. Te compra con ciertas actitudes, sabe cuál es tu punto débil, por eso uno de los primeros pasos que da es hacerte sentir que te necesita. Vos estás encantada en ese nuevo papel… le das todo, demasiado, hasta quedarte seca, porque él te necesita y de repente, vos también empezás a necesitarlo.  En este proceder el hombre equivocado se trasforma en tema de conversación con tus amigas. Hablar de vos indefectiblemente implica hablar de él, se convierte en una referencia de tu mundo emocional. Vivís en una fiesta de colores, con pitos y matracas. Hasta que, como todo hombre equivocado, te empieza a decepcionar.  Comienza a derrumbarse lo que en un principio creíste… real. Lo entendés, porque eso es amor, cedés a todo, aunque sepas que no es virtud. Porque ÉL es hombre que te cautiva con una impunidad por momentos injustificada, que te convence con cualquier palabrerío barato…. Entonces le dejás pasar una y otra humillación y tristeza que te cause por no poder renunciar a tenerlo en tus días. El hombre equivocado desentierra canciones de amores no correspondidos, de desencuentros amorosos y de absurdos finales felices. No tardás en entrar a la ducha y entonarle Corazón Partío desafinando más que Natalia Oreiro, (o Natalia Franceschini, ¿la conocen?). Redondeando, el Hombre equivocado es quién a sabiendas que sea “el equivocado”, extrañamos, lloramos, añoramos, insistimos con él y su amor.  Nos preguntamos hasta dónde vamos a llegar con eso y hasta llegamos a pensar que la misma condición de imposible es lo que lo hace tan deseable. Es una relación nociva que te intoxica y que no podés soltar. El infierno a contramano.

Cuando conocemos un hombre y nos gusta, a veces sin querer, otras queriendo, no podemos evitar hacer “la vista gorda”. Consciente o inconscientemente pasamos por alto determinados detalles, que siendo pequeños, dicen mucho de una persona. A veces no nos damos cuenta, otras pecamos de ingenuas, otras nos engañamos por esa necesidad de querer y ser queridas… pero de alguna u otra manera, nos acercamos al cactus como globitos inocentes creyendo que “todo va a estar bien”, o nos la jugamos para saber qué pasará, cuando de entrada las cosas venían poniéndose color de hormiga, o de rata inmunda, o de hombre equivocado.

A ver, si lo primero que te dice es “No te merezco“, te lo firmo, no te merece. Solo te dice para bajes la guardia y creas que él es una pobre víctima. Si te dice que es un hijo de puta, es muy probablemente tenga razón. Ningún hombre que realmente está interesado en una mujer le diría semejante cosa, ningún hombre que quiere lo mejor para vos juega un picadito con tu autoestima. Ningún hombre que sólo se mira el ombligo puede hacerte feliz. Ningún hombre que habla mal (o a veces, en exceso) de sus amigos o de sus ex es un tipazo. Ninguna persona que te promete, y no cumple puede darte algo de felicidad.

“Estaba enamorada, no me daba cuenta.” ¿Enamorarnos es perder la autonomía, la autocrítica? ¿Tan difícil es entender que somos dueños de nuestras vidas? ¿Tanto cuesta girar el timón cuando algo no nos cierra? Cuando estamos en esta situación y no sabemos bien si seguir o no, mucha gente aconseja: “Jugátela, en el amor hay que ser valiente.” Claro que amor y valentía van de la mano pero cuando el amor es de a dos, cuando se rema de a dos. Ser valientes no es ir derechito a la silla eléctrica a ver si de casualidad cambian la sentencia y te absuelven, entonces, ¡Magia y final feliz! Despertemos mujeres, salgamos de la enceguecedora burbuja de pelotudeo, dejemos de narcotizarnos por un par de llamaditos, dejemos de dar todo a cambio de poco, prestemos atención. Hacernos las boludas, pensar bien del otro cuando no estamos muy seguras de quién es, dejar pasar situaciones contundentes que nos hacen dudar puede costarnos carísimo.  Muchas simplistas me dirán, “mientras esperás al indicado, divertite con el equivocado.” Bien, yo pienso que con el hombre equivocado no te divertís, solo sufrís. Y que sino sufrís, sino hay algo más o menos fuerte, la relación muere. O evoluciona y fluye o no lo ves más, o se transforma en un vínculo sin importancia.

Ojo, no estoy en contra de la ilusión porque, ¿hay algo más lindo que creer que lo vamos a lograr?. Estoy en contra de la ceguera, de la negación de la realidad, de que tenga que ser a cualquier precio. “Miénteme, dime que algo queda entre nosotros dos…” cantamos mientras tanto, cuando entre los dos hubo buenos momentos pero también malos, y muy malos.

Nos pasamos horas criticando y despotricando a un hombre equivocado que dejamos entrar en nuestra vida y en nuestro corazón casi de forma gratuita. Estamos tan sedientas de amor que con dos o tres llamaditos pareciera que nos rompen los esquemas y se apropian de todo esa capacidad de dar. Por ahí tenés una amiga lúcida, que por ejemplo te dice: “Gorda, ¿por qué le contaste eso? ¿No es demasiado confiar tanto en él?”  Una sigue sin reaccionar, niega, continúa a ciegas, solo para pelarse la frente con el cemento porque el hombre equivocado gratuitamente, tiene nuestra confianza. Al insistir tanto con el monstruito, nos convertimos en esclavas de esa estúpida fantasía femenina de querer cambiarlos, porque en el fondo esperamos que cambie, aunque lo neguemos, esperamos la aparición del hada madrina que convierta la calabaza en carruaje. Es duro decirlo pero ¿hay algo más patético? ¿Hasta cuándo vamos a hipotecar nuestra vida intentando rehabilitar pelotudos? En otras palabras, el fin de este extenso texto, es proponer que hagamos una autocrítica y admitamos que el hombre equivocado no existe, el hombre equivocado es una consecuencia de nuestras malas elecciones, de jugárnosla cuando hay miles de indicios que te dicen que no lo hagas y aún así nos arriesgamos perdiendo nuestra dignidad rogando y derrochando amor propicactuso. El hombre equivocado no existe porque las que estamos equivocadas somos nosotras, que les permitimos quedarse en nuestras vidas sin hacer el suficiente mérito para obtener semejante privilegio. 

Dejemos de creer que son todos iguales, no es así. La mujer que piensa que son todos iguales no merece un hombre distintoNo tengo dudas que cuando por fin salgamos de esa burbuja, les aseguro que el hombre equivocado dejará de ser irresistible para pasar a ser una persona digna de conmiseración.

El hombre equivocado solo puede servir para saber que el HOMBRE INDICADO está en otro lado, lejos de ser un egoísta, hijo de mil puta.

Nani Nanita. 

Dar es dar

Cuando el mundo me pregunta de ¿por qué, por qué, por qué?
¿Por qué das vueltas la rueda, porque no te detenés?
Yo te digo que dar es dar.

Dicen que después de que pase la tormenta, viene la calma… la misma calma que antecede una nueva tormenta. Es un ciclo sin fin… y ahora me encuentro en un “Stand By” de este lunes confundido, raro, de este lunes que podría ser peor.  Uy, arranqué melancólica y eso que el otro día prometí una escritura alegre, jajaja… si seré hija de puta. En fin, lo cierto es que siento desgano, hartazgo, quejas; cuando tengo unos segundos de lucidez,  me arrepiento de quejarme tanto, de hacerme mala sangre, de la amargura. Tengo tanto para estar bien… Si pudiéramos ver con tanta claridad lo que tenemos como vemos lo que nos falta, sería grandioso.

Sigo sintiéndome un sapito en un pozo, que lejos está de encontrar un pequeño racimo de compañía, pero no voy adentrarme demasiado en este tema, aunque me sienta un poco aislada del mundo e incomprensiblemente conchuda, intentaré hacer de este post lo más agradable y ligero de leer posible, je!

Desde agosto hasta ahora, mi vida dio un giro de trescientos sesenta grados. Hice un clic antes impensado para una voluntad un tanto arruinada y un autoestima “muy adherido al suelo” como cantan Las Pastillas. Me dejé de comer las uñas, dejé de fumar (increíble, sí, fumaba 20 por día y a veces más), y en febrero me pintó “la de ser ordenada” (cuak). Mi placard, que cuando lo abrías corrías peligro de muerte por la avalancha de ropa, sigue increíblemente ordenado desde ese 29 de enero donde me prometí mantener el orden. En eso tuvo que ver mi vieja, que me recalcaba “tu mente es un lío porque tu placard en un lío…” En teoría mamá siempre tiene razón, pero esta vez le pifió feo; ordené todo y mi cabeza sigue siendo un quilombo, ni siquiera alcanzó la purificación tirando bombachas de 2008.

Se puede decir que estos cambios son positivos, ¿no? Fue como hacerme un regalo grande y ostentoso para mí misma, para mi salud, para mi futuro. Y sin embargo, que no tengo a quién darle todo lo bueno que soy ahora. ¡No alcanza dármelo a mí misma! Me siento desperdiciada, desaprovechada. Lo que tengo para dar, se pudre adentro mío, sin florecer, sin nacer, y muta en una angustia que yo no les puedo explicar. Es como comprarse una bolsa de caramelos y no tener con quien compartirla, o un cochecito sin bebé, o una cama sin almohada…

Se trata siempre de eso, de dar, de saber cuándo actuar, cuando esperar, cuándo dar. Sin ese “otro” para brindarnos, esas ganas de dar, quedan obsoletas (para no decir que las tenes al reverendo pedo). Lo peor de todo no es no tener con quién, sino ser consciente que eso que tenés para dar no se lo podés dar a cualquiera, eso complica mucho las cosas. No cualquier hombre merece tu atención, tu contención, tu alegría, tus momentos, tu paciencia y sobre todo tu tiempo. El hecho de que no sea un común y corriente sino uno en especial que esté dispuesto a devolverte todo eso con crece, tiene como consecuencia que sea más difícil encontrarlo…

¿Hasta dónde dar? Siempre nos preguntamos lo mismo, es una constante. ¿Es tan delgada esa línea entre dar y rogar? Más allá de esa necesidad de “darle todo”, ¿uno debe dar todo a cualquier precio? Por ejemplo, conocés a un lindo chico, te gusta, te llama… y después querés dar algo, demostrarle que estás ahí. No lo pensás dos veces, el te llamó, tenés el derecho a hacer lo mismo. Entonces se forja una especie de vínculo que no tiene nombre, pero que te encanta tanto como él, lo disfrutás sobremanera. Pasan unos meses y se el pibe, sin explicación se borra…después vuelve. Y una se pregunta, ¿le sigo dando lo que siento, o se lo niego? Se lo doy aunque no se lo merezca, ¿lo quiero más que a mí misma? ¿tanto miedo me da estar sin él, que no me puedo negar? ¿hay un límite para dar? Yo que soy la dueña de los excesos, que no sé disfrutar sin irme al extremo, puedo decir que cualquier exceso es malo, hasta el exceso de amor, de dar amor. Creo que sí hay un límite para dar, porque amar ilimitadamente es desamor propio.  

Es frustante… tengo tanto para dar, que a veces se aprovechan y me agarran de boluda. Tengo tanto para dar y lo di tantas veces en vano, que en ocasiones me pongo paranoica y no mando un puto mensaje, por no estar muy segura. Qué locura tengo! Quizás se deba al hecho de que me pudrí del boludeo. Me pudrí de garcharme a un tipo para sacarme las ganas. Me pudrí de comerme un viaje que no va a ninguna parte, de estar por estar…. Esto va a sonar cursi… pero hoy por hoy me causa rechazo estar con un tipo por una necesidad de mi cuerpo y no de mi alma.

Lo bueno de esta conclusión es caer en la cuenta lo valioso que uno tiene para dar, y justamente por eso mismo hay que pensar un poco a quíen dárselo, ¿quién hace los méritos suficientes para permitirle quedarse en mi vida – o ser intermitente en algunos casos de histeria masculina- o mandarlo a volar de una patada a Júpiter…? Porque a Marte con algunos no voy ni en pedo…. No es por fatalizar, pero fijémosnos. El amor no es solo entrega, el amor es entregar y RECIBIR. Es de a dos… Si me das, te doy y sino te vas a la puta madre que te parió, imbécil…. jojojo

Dar es dar. Es encontrar en alguien lo que nunca encontrás.

Nani Nanita.

20071119022753-dar-amor

Crisis!

Mírenla, miren miren miren mírenla
mírenla, ella está tan sola
Ciro y los Persas.

Estoy en crisis y puede que este post los estrese, no las/os ayude para nada, los entristezca, las ponga conchudas, melancólicas, con necesidad y chocolate, y todo eso que la conchudez nos incita a hacer para apagar el vacío existencial. El mío en realidad es un más grande que el agujero de la capa de ozono.

Me siento un sapo -EN UN- pozo. Me siento en crisis. Me siento aislada, distinta, marginal, como le diría Soraya Montenegro a María del Barrio. Me siento melodramática, (¿Vos decís? Ni a palos). Me siento SOLA. Y por momentos reniego de esa soledad; mentira, siempre reniego, estoy harta de la NADA, o de lo POCO, o de los putos amagues, de los flacos vende humo, de que parezca y NO SEA, de que NUNCA SEA…. Esto parece un libro de quejas, pero lo cierto es que me siento carente de cariño y sino lo escribo en algún lado, sino le digo a nadie, creo que voy a explotar……

¿Hace falta aclarar que no hablo de un cariño fraternal, paternal, marital, o de amigos? ¿Hace falta ser gráfica y decir que necesito un buen HOMBRE (y si viene con buena chota mejor, pero es un detalle)?

El otro día con mis amigas decíamos que estábamos faltas de pija, pero es mentira, yo les dije que es mentira. Si fuera todo por culpa de una pija, sería más solucionable: salís al cheboli, te encamas con el primer imbécil con la cara “mas o menos” ordenada, te fijas que tenga todos los dientes y que no sea chorro, cargás la cartera forros texturados y a otro asunto. La podés pasar bien o mal, pero coger vas a coger y si ese es tu problema, las ganas estarían satisfechas, al menos en un sentido literal. Y si hablamos de AMOR… si! De ESE amor.

Ese pibe con el que…(momento cursi en 3,2,1….) te sentás en el sillón y lo mirás de reojo y te sentís abrumada de la alegría que te provoca tenerlo al lado, y si hablás con él, es como si hablaras con una amiga, y no tenes que medirte porque podés (y es casi una obligación) ser vos misma con él, ese que te da los mejores consejos, aunque no te gusten, ese que te cuenta su libro favorito antes de dormirse, y dice alguna otra pelotudez. Que es tu amigo y tu amante al mismo tiempo, que te cuida cuando te pescaste esa gripe de mierda, y te alcanza pañuelitos Elite cuando te pintó la conchudez melancólica. ¿Pido mucho? Si, yo sé que si. Es que estoy dispuesta a dar mucho también…. (aclaraba..:) ¿por qué no aparece, por qué NO A MI? No piensen que no me pregunté si yo estaba haciendo algo mal, que no hice una puta autocrítica sobre esta situación de mierda, porque les juro que me pregunté tres millones de veces, ¿qué mierda estoy haciendo mal? ¿No estoy predispuesta? ¿no me delineo hasta para ir al súper? no intento aflojarle a las toddy, y al chocolate para no seguir disminuyendo mi nivel de cogibilidad?

Entonces, haciendo todo lo que hay que hacer, existen los siguientes interrogantes: A) ¿cómo conseguís ese amor? “Cuando menos lo pienses aparece” Hola! Nunca voy a dejar de pensar, porque es lo que más deseo entendés????  . B) ¿quién elige quién se merece el amor? ¿el azar? ese ser tan… indefinido, que no vive en ningún lugar y que al mismo tiempo está en todos llamado Dios? Bueno voy a explotar… estoy re podrida de sentir que la vida me debe algo y que se niega a dármelo. De saber existe una vida mejor pero que de algún modo es inalcanzable para mí. Me pasa que estoy harta de esperar y me estoy desesperando… sobre todo después de cierta cagada que me mandé, hizo más difícil todo esto de estar sola. [no especifiquemos mejor] Estoy harta de todo. De sentirme un cero a la izquierda en el amor. “¡Dejá de llorar por lo que no tenés y alegrate por lo que tenés!” Ese consejo me lo paso por el orto, así nomás. Ese consejo me lo dice alguien que tiene flor de macho al lado, que se la empoma todas las noches y que la pasa bomba. ¡¡ASÍ CUALQUIERA DA EL MENSAJITO DE CARPE DIEM!!! 1) No lloro por lo que no tengo, sino por lo que NUNCA tuve. 2) si te ponés en mi lugar CAPAZ entendés un poco de ese vacío que te envuelve todos los días, que ya no sabés qué poronga hacer para no sentirte así. ¿Cuántos fracasos faltan para que llegue el indicado? ¿Cuántas versiones baratas/falsas de amor voy a tener que padecer para que por fin Nani merezca tener el verdadero? En fin, si alguna escribió su nombre en lugar del mío, yo no tengo una puta respuesta para darle, solo esperanza. Solo sublimen, reemplacen, hagan otra cosa, no pienses “distraete,” me dicen… mientras yo me cago de odio.

En fin, vayanse todos a la concha de su madre. Ojo, todos no te incluye, no te sientas tocada, hablo con el destino o hablo sola. ¡Hasta eso hago sola! ja,ja,ja. Estoy enojada, triste, tengo ganas de llorar, de romper algo, tengo ganas de no tener ganas, o de tener ganas de estudiar je!529530_538871709480023_46683621_n

Nani Nanita.