Mandal@ a la mierda

Lo harta que estoy de querer conformar a todos, es increíble.

Lo peor es que no lo puedo cambiar. Cada vez me convenzo mas que debería mandar más a la mierda, y dejar de ser indiferente. No hacerse caso no siempre es bueno… Me gustaría ser yo la que se enoja, la que reclama, y no la que siempre tiene que hacer sentir bien a todo el mundo. El enojo esta devaluado, pero hace tiempo que me quité ese derecho. Entonces me trago ese enojo y tiene consecuencias hasta en mi salud, y me enojo conmigo, y otra vez vuelvo a tener la culpa, por mi indefensión y mi pelotudez. Que harta estoy de poner primero al bienestar de otros, a los demás, de responzabilizarme por todo, quiero poder cambiarlo y no puedo. Hace años que lucho con esto.

Algún día debería mandar a todos a la mierda, porque este papel de pastora de Jesús me esta estresando demasiado. Y lo peor que no es una careta, soy así, y no es bondad, no se confundan, no estoy alardeando de mi bondad, estoy lamentando mi falta de amor propio, de negarme el derecho a reclamar o a decir “esto no me gusta”, “esta actitud no me va” y digo “bueno, estaba mal, no quiso decirme eso” ¡Abrí los ojos, Nani, si quiso y si lo dijo! Y no, sigo justificando cuando los otros me dejan en un lugar desfavorable, que me lastima, . Todo el tiempo la culpa por ser yo, por sentir emociones,. por pensar que si digo que tal cosa me molestó estoy siendo mala persona. ¿Acaso no puedo enojarme o sentir dolor? Dejo pasar todo sin enojarme, y así los otros hacen lo que quieren conmigo. Es un patrón de comportamiento que genera abuso de los demás. (Wow, por qué será que mi zona de confort es el abuso del otro porque no conozco la manera de defenderme? Notese el tono irónico)o

No es responsabilidad de uno satisfacer las demandas ajenas. Hay personas que les das la mano y te agarran el brazo entero. Uno tiene que poner el limite para que una relación de amistad y/o humana sea sana, y no tóxica, y a mi me intoxica ponerme o que me dejen en ese lugar. ¿Cuántas veces voy a permitir que me reclamen (pelotudeces) sin reaccionar? ¿Hasta cuando entender al otro y no escucharme a mí misma?) Al final no puedo ser yo misma con nadie. Si alguien tiene el tónico para saber decir basta, para salir de situaciones así, se hace millonario.
Perdón la descarga. (Ahi vamos de nuevo, perdón por qué? el que quiera leerla lo hace porque quiere, no tengo porqué perdir perdón… así estoy, gente.)

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Lic Nani

 

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Viajar♥

Los viajes son viajes hacia uno mismo, y el regalo más lindo es aprender a vivir al día, sin tanta ansiedad, sin tanto miedo. Sin amor propio no hay donde quedarse, la magia a fin de cuentas es lo que creás cuando crees, magia es lo que te hacés creer cuando te das cuenta que sos feliz. Trepé una duna en un día soleado y vi el cielo con pocas nubes, y a esas alturas, supe que la única regla que me guía en cada paso es no hacer daño, el límite siempre es el otro, y uno mismo también… me di cuenta que es tan importante no lastimar al otro como no herirse a uno mismo. 

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Me quedo para siempre con los atardeceres donde busqué mirando el cielo un montón de respuestas, para paradójicamente entender que no necesito ninguna. Que prefiero ir encontrándolas a medida que voy creciendo y descubriendo y aprendiendo más de mí, de quién soy y hacia dónde quiero ir. Creo en cerrar los ojos y saltar, donde diga el corazón, aunque transpiren las manos en el intento, aunque arriesgues el mismo corazón que te dice que te arrojes sin garantías, porque no existen garantías. Al fin y al cabo, el miedo es mental. Es de cobardes quedarse con la duda de quién hubiéramos sido si saltábamos. Hay que creer porque te sostiene y la fe es contagiosa y suele salvar a los que más querés. La humildad y el humor combinados es el cielo en las manos y pocas cosas son tan lindas como las olas abrazando la arena, y el brillo del sol en el agua azul. Las personas fuertes de verdad lloran, se emocionan, se muestran débiles, se permiten conmoverse, son sencillas, y aman un montón. Robar risas es de los delitos permitidos más lindos del mundo y la empatía es y será mi idioma favorito. 

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Ahora sé y espero no olvidarlo. Que hablar y decir lo que sentís libera. Que lo más lindo que puede darte la vida son personas. Extrañar es la prueba más tierna que somos humanos, y que tenemos dentro momentos que a veces tambi

én quedan lejos. Pero tarde o temprano uno se acostumbra a crear otros nuevos… la vida se reinicia todo el tiempo. Ahora ya lo sé, viajar sirve para querer volver, para mirarnos mejor. Para desencontrarse con los motivos para rendirse. De verdad, por si lo dudás…no hay porqué rendirse.

(Texto que escribí en abril de 2018 cuando volví de mi viaje a Jericoacoara, Brasil)

Gracias por leerme!

Lic. Nani

Instagram: lice.nani

Tenés derecho a no ser perfecto…

Tenés derecho a no ser perfecto, tenes la obligación de intentar ser feliz. Tenés derecho a cometer tus propios errores y comprender  lo que vinieron a dejarte, lo que necesitabas aprender. A descubrir tu propio modo de ser feliz. A ignorar fórmulas ajenas. A ignorar a los que se burlan de tus sueños. A limpiar tu vida de la gente que sólo te pisotea y te dice que no podés o que no sos capaz. Tenés la obligación de no creerles. Sos capaz, y podés. Tenés derecho a ignorar a quienes desaparecen cuando los necesitas y aparecen cuando te necesitan. Tenés que aprender a decir que no, porque ningún vínculo sano es incondicional ni gratuito: para que subsista y crezca debe haber dos personas que quieran dar y recibir. Siempre es un ida y vuelta y es de a dos. Es así, corta y concisa. Tenes obligación de no rogarle a nadie que te quiera. De cultivar todos los días el amor propio. De perdonarte pese a haber cometido miles de errores. Tenés que abrazarte al que te abraza, querer a quién te quiere, agradecer lo bueno que te tocó, y focalizar en lo que te hace feliz. Tenés que festejar a esas personas valiosas que siguen formando parte de tu círculo. Tenés que seguir luchando aunque haya cosas que te duelan. La vida siempre sigue, incluso después de muchas personas a las que quisiste o amaste. Quedate con lo mejor que te dejaron y borrá el resto. Los que están en tu vida y se brindan, tienen derecho a ser reconocidos y lo que se van, “olvidados”…

 

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Una humilde nota de colores, en el día internacional de la felicidad.

Gracias por leer

Lic. Nani.

Todo tiempo presente es mejor

 

“Ojala siempre tuviéramos la capacidad de ver lo que tenemos como vemos lo que nos falta”

¿Por qué nos concentramos con tanta intensidad en nuestras falencias y no en todo aquello que nos llena de vida? ¿Por qué tenemos que hacer un esfuerzo sobrenatural para darnos cuenta de esos pequeños momentos que nutren el alma? Aquellos que a diario terminamos naturalizando como sino fueran eternos. Y ahora viene otra frase parafraseada, “quiero volver al pasado en los tiempos que era feliz pero no lo sabía”. ¿No les pasa?49705066_1210594135748046_9031287982547533824_n

Nos vemos en las fotos y pensamos, ¿por qué no disfruté más ese momento, en vez de archivarlo como algo cotidiano, como algo más? Cuando ahora extraño tanto aquella versión de mí.

Como cuesta vivir el presente, carajo, por eso cuesta tanto la felicidad. Es recurrente escuchar la frase “Todo tiempo pasado fue mejor” … ¿Será porque resignificamos los recuerdos valorándolos más cuando ya pasaron? Podríamos cambiarlo, por “todo tiempo PRESENTE es mejor” Al fin y al cabo es lo único, lo único literal, que tenemos a mano: EL HOY Y EL AHORA. En 2014 tatué “La vida es ahora”….(Life is now) Y todavía me cuesta aplicarlo a la realidad. cartel-2-650821

Por otro lado, tenemos cierta tendencia a la melancolía, esa especie de resistencia a DISFRUTAR. Esa postura insalubre a cerrar los ojos y olvidar que estamos vivos y si estamos vivos, estamos a tiempo. Mientras respiremos algo podemos hacer y  DARNOS CUENTA de eso es indispensable. Es desanclarnos de las carencias y aferrarnos a lo que podemos hacer hoy. Desde limpiar el baño, desde tomar un helado, o hacerse una limpieza de cutis, o mirar una serie. Porque hacer es lo contrario de rendirse…

Hoy hice una “mini encuesta” en mi red social Facebook sobre estos pequeños hábitos cotidianos que terminamos “dándolos por sentado”, cuando se pueden parar… Recibí mensajes hermosos. Simples, y el ejercicio lo hice yo también.

La pregunta principal, muy trillada… pero que olvidamos tan a menudo: 

¿Por qué tengo que sentirme agradecido hoy? ¿Qué disfruto en la vida que es totalmente gratis y sólo depende de abrirlos ojos y darme cuenta que esta ahí, listo para hacerme sentir mejor?

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Lo bueno de este ejercicio es que me sirvió a mi también para abrir los ojos y ver mejor de las cosas que otros disfrutan, que yo también tengo, y a veces las paso de largo, concentrándome en todos mis problemas y en las cosas que no puedo controlar. 

Manejar un automóvil: Calculo que eso te debe dar una sensación de libertad que nunca experimenté. Me debo sacar el registro pero por el bien de la sociedad todavía no lo hice. (Le ponemos humor) Creo que es mi cuenta pendiente. Aprender a manejar y perder ese miedo. Como otros disfrutan, irme sin rumbo por las calles, debe ser realmente fantástico. 

Escribir: Total y completamente identificada. Cada día me doy cuenta que el teclado es mi mejor amigo. Cuando me siento mal, cuando me siento bien, cuando me siento sola, cuando no doy más, cuando quiero dar más de lo que tengo.}

Abrazar a mamá: ¿Hay algo más hermoso que un abrazo? Es gratis. Y reconforta más que cualquier medicina. Sobre todo si se trata de una madre, de esas madrazas que son aparte de madres, mejores amigas, consejeras, guerreras, incondicionales. “Conectarse con alguien tan especial” Abrazar a las personas que amamos, es de las cosas más simples y más poderosas que tenemos los seres humanos, que pareciera que nos hicieran vulnerables pero nos hacen fuertes, nos hacen seguir…

“La sonrisa de mi hija, sus ‘te amo’”  No tengo hijos pero lo vivo día a día con mi sobrina. Cuando aprende palabras nuevas. Es emocionante su inocencia, su amor, su fragilidad, su forma tan sencilla de entretenerse. Creo que pocas cosas son tan adorables como los hijos, los sobrinos, los bebés. Imagino que ser madre no es algo fácil, pero la recompensa es mil veces mayor cuando los ves sanos, vivos, y felices…

Los ñoquis de mama: Siempre pensé que cocinarle a los seres queridos es un acto de amor. Y disfrutarlos en medio de risas, anécdotas, haciendo bromas. ¿No les dan ganas de grabar esos momentos y de verlos otra vez? 

Juntada con amigas: Reís con una amiga y todo lo que duele se hace más relativo, más fácil, más sencillo. Te sacuden un par de consejos y de repente, sentís que podés resolver, o aliviar eso que tanto duele. Porque con los amigos solemos hablar de problemas, pero después todo se vuelve anecdótico y pesa menos. Salís renovada como si hubieses ido a una clase de reiki. Y hablo de esos amigos especiales, de esos incondicionales, los de fierro.

“Coser ropa mientras escucho música, con auriculares a todo volumen”. Admirable porque yo no sé ni enhebrar la aguja, siempre fui nula para las actividades prácticas. ¿Saben lo difícil que es hacer algo útil y disfrutarlo? Es para felicitar a la persona que logra esto.

“Bailar zumba” Ni hablar. Bailar es mi pasión después de escribir. Creo que me da alas, no tengo dudas, y puedo entender perfectamente lo que se siente. Y es algo tan sencillo… no es necesario el talento de Julio Bocca. Con ser vos misma es suficiente para sentirse bien. Me explayo sobre zumba en mi última nota.

Ver el amanecer, el atardecer, la Luna: Voy a decir una obviedad… pero… ¿Suelen recordar que TODOS los días amanece, atardece y hay luna y a veces estrellas?  ¿Cuántas veces nos detenemos a mirar esto antes de ir a trabajar? ¿Con que frecuencia, inmersos en nuestras obligaciones, recordamos que existe? De la suerte que tenemos de poder verlo. No todos tienen esa suerte. Hoy mismo podés quedarte en el patio, en el parque, en la terraza, en el balcón, a verlo. Y saber que está ahí para vos, y que te llena de esperanzas, porque realmente es algo hermoso.

La música: ¿Qué decirles de la música que no esté dicho? La música es todo. Alegría, tristeza, recuerdos, nostalgia, melancolía, euforia. Y no importa lo que escuches, importa LO QUE SIENTAS cuando lo escuches. Importa que vibres con la melodía, con la letra, con el sentido, lo que significa para vos. Si lo que sentís te hace sentir (cualquier emoción), estás VIVA. Justamente de eso no hay que olvidarse, y eso es lo que la música te recuerda, que estás acá, viva. La música te salva. 

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“Cantar cantarle a mi hija y que me mire como si yo fuese lo mejor del mundo” Esta frase particularmente me conmovió. En mi experiencia propia, lo sentí conm mi sobrina… que te mira tiernamente, agradeciéndote que estás ahí, ayudándolos a conciliar el sueño. Mágico.

“Sentir el olor la ropa limpia”  Soy fanática de los ricos olores, ni hablar de los perfumes importados, pero bueno, eso es otro tema. La limpieza es un factor cultural que primero incorporamos. Sentirse limpio, es una sensación maravillosa. Yo disfruto de tirar Lisoform jajaja. Un TOC que disfruto…(90 años tengo)

“Jugar con mis gatitos”:  Los animales son un milagro y fueron nombrados por muchas. Son seres inocentes, vulnerables y nacidos para dar amor. Sobre todo los perros y los gatos.  Ellos son incondicionales. Alivian el estrés. Somos afortunados de poder domesticarlos y hacerlos nuestros compañeros. “El ruidito que hace mi cobayo cuando le acaricio la cabeza”. Me resultó sumamente tierno. Esos bichitos son hermosos…”La mirada de mi perra cuando la tengo a upa” , “Jugar con mis perritos Duda y Frida”   ¿Agradeciste hoy por tener la mascota más linda y fiel del mundo? No, no me pongo en maestra ciruela jajaja… los mensajes que estoy escribiendo me los estoy diciendo a mí también.

Actividad física: Algunas mencionaron “ir al Gym”. La gloria liberar endorfinas en hacer algún deporte que te guste. Realmente te hace volver a nacer. Lo que debemos a agradecer es la enorme voluntad que debemos tener para activar, y después merecer esa recompensa de sentirnos felices.

Cada vez que me cuesta arrancar para salir a correr o ir a zumba,

y termino haciéndolo, ni siquiera se cómo

descargalo logré, pero me felicito. No se olviden de ser agradecidos con ustedes mismos por el esfuerzo que hacen, y tampoco de saborear la victoria de haberlo logrado. No es natural…es el alma que esta hablando por ustedes.(Y yo que no quería ponerme cursi)

 

“Caminar sola un rato y respirar el aire y saber que a pesar de todas las mierdas que pase y sucesos traumáticos sobreviví y me tengo Para enmarcar en la pared. A pesar de todo, te tenés a vos. Luchando, peleando, y sonriendo cuando veces, tenes ganas de llorar. Y conteniendo al resto cuando sos vos la que no podés más. Te tenes a vos: herida, rota, remendada. Pero VIVA…

“Pintarme las uñas y depilarme las cejas”  Siento un placer inconmensurable, me identifiqué mucho. Pintarme las uñas escuchando música movida, bien bolichera, bien de zumba, me siento la dueña del mundo. Como si te dedicaras a vos misma, te mimaras, te hicieras una caricia.

“Dos pavadas, pero tengo dos nenas y trabajo todo el día…” Convencete: No son pavadas. Significa que estás luchando para darles una mejor vida. Y te esta costando y que reconozcas ese esfuerzo, hace que quizá el sacrificio sea menor y disfrutes de todo lo que podés darles gracias a tu trabajo agradécetelo. Abrazate y felicítate, porque te lo mereces.

“Desayunar sola a la mañana escuchando música.” Fascinante, la música mientras desayunás es el medicamento perfecto para que tu humor cambie para bien. La música lo es todo, en cualquier momento del día. Soy fundamentalista de los auriculares, no puedo salir de mi casa sin ellos.

“Arreglar el jardín, desmalezar, poner plantitas” Me recordaste a mi hermano que ama la jardinería. Nunca lo hice. Pero debe ser desestrezante. Creo que si te hace sentir tan bien, debería probarlo. Imagino que ver el trabajo terminado debe ser una especie de satisfacción endovenosa. Prometo contarte mi experiencia si alguna vez me animo.  

“Leer un libro una tarde de domingo.” Leer es definitivamente es algo maravilloso, instructivo, desestresante. Lo pongo a la altura de escribir. Es el camino a la inversa, pero aprendés más. Te nutrís. Un placer irremediable. ¿Quién te quita lo leído?

“Ver una película de romance fofo, aunque sepa nunca me va a pasar.” Rozamos la conchudez, sí jajaja. A mi también me encanta ver esas películas Disney. Sobre todo ahora que ya sabemos que son fantasía y no corremos riesgos….(en el mejor del os casos) Si lo disfrutamos, adelante!

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El mate: no puede faltar, lo nombraron muchas. Mates con amigas, mates con mamá, mates con la abuela, mates sola. Es una especie de acompañante espiritual, es que el cebador tome la palabra al entregarlo, y el solitario redondee una idea cuando termina el último sorbo del termo. Hasta en mis peores momentos me dan ganas de tomar mates. Lo siento como un compañero. Y estoy agradecida de poder comprar la yerba que me gusta, pese a mi desempleo jajajaaj (para meterle un poco de humor). A tomar mates, respirar hondo y decir gracias… porque existe, y nada más.

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Hobbies: Cursos de manicuría, de maquillaje, de dibujo, de pintura, de cocina, de lo que te guste. Los hobbies son condimentos a nuestra cotidianidad que nos hacen sentir bien. No son obligaciones, son cosas que hacemos porque nos gustan. No importa cual sea. Pintar sillas, tejer, hacer una huerta, pintar mandalas. Los hobbies te dan vida, no te prives de ellos.

Muchas de las pequeñas actividades cotidianas coinciden con las de ustedes…pero acá van las mías y algunos, son recuerdos, pero los revivo día a día…

Mi familia entera reunida en agosto de 2018, prepararles fernet a mis amigas en la previa y que me digan que soy “el hada del fernet”,  los abrazos y los besos como idiomas universales; mis sobrinos, aun de lejos salvándome la vida en videos; Lucía aprendiendo a caminar. Correr kilómetros y volver renovada, llegar de zumba y tomar mate mirando el bulevar desde mi balcón. Dormir cuando llueve e ir despertándome con ese sonido tan placentero.  Mirar y valorar mi casa, que resistió una catástrofe, tanto como yo y aún la tengo sana y salva. Ponerme crema religiosamente todos los días y acostarme con el aire para que se absorba más rápido. Cerrar los ojos y visualizar todo lo que quiero que pase, como si ya hubiese pasado. La música ensordecedora cuando me baño. Las fotos, amo profundamente las fotos, me parecen la octava maravilla, mi máquina del tiempo. Maquillarme con cumbia mientras tomo Fernet y espero a mis amigas. El olor a libro nuevo y a ropa nueva. Escribir, y todo lo que ello me genera, y me construye: la sintaxis, las rimas, las palabras. Las fechas donde fui feliz tatuadas en mi alma, que las revivo otra vez cada vez que las recuerdo. Todos y cada uno de mis tatuajes y sus razones. Tomar mates con mi papá y que el vea como disfruto la pileta nueva que tanto soñé.  Algo que no me pasa muy seguido: Gustarme en el espejo…pero cuando pasa soy inmensamente feliz. Las charlas eternas con mis amigas. Aconsejar a alguien que se siente mal y sentir que aporté mi granito de arena para que mejoreCuando abro los ojos y estoy viva… recuerdo que sobreviví y siento que por algo estoy acá, y recuerdo ese milagro, los naufragios que me ayudaron a crecer, los consejos que te hacen respirar mejor, los encuentros que perfuman las esquinas, el ritmo, la velocidad, la adrenalina. Mi familia, mis papás incondicionales, conteniéndome todo el tiempo, estando ahí agarrándome las mano para que no me derrumbe…

El cuento que me cuento y edito todos los días, para DARME CUENTA, porque a veces me digo mentiras…

¿Somos conscientes de estas pequeñas cosas que estamos disfrutando o mentalmente estamos pensando en todo lo que nos falta, en las preocupaciones, en las carencias, en los miedos?

Lo pregunto, porque a mi me pasa. Me cuesta estar acá, ahora. Sin pensar en lo que me falta…

La propuesta entonces es…

Conectarnos al presente. A lo que amás, a lo sencillo, a lo que naturalizas todos los días. Porque en serio tenemos que entender, tenemos que DARNOS CUENTA, que no es natural…SON MILAGROS.

 

Lic. Nani

Gracias especiales:

Cristina Vañecek
Xoana Debora Ocampo
Melisa Gallo Troccoli
Sofía Carla
Sofía D’Angelo
Alicia Spini
Thelma Pereyra
Virginia Sosa
Mariana Contreras
Paola De Niro
Diana Castilblanco
Agus Tina
Yenii Navarro
Gii Vazquez
Kari Falcón
Giurlanti Maria Belén
Carina Mansilla
Romi Crema

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Que el fin del mundo te pille bailando

 

Retomé Zumba en junio de 2018, en un mal momento de mi vida, y encontré mi pasaje al cielo después de escribir, porque bailar es lo más parecido a subirse a un parapente y ver todo desde lejos, más simple, más fácil.

Zumba es una forma de entrenar, bailando diferentes ritmos, combinando todas las emociones habidas y por haber. Es una montaña rusa, que oscila en tipografías de alegría.

Siempre renegué de mi cuerpo, por motivos que no vienen al caso. Y bailando empecé a unir mis partes rotas… Cuando me abrazo a aquellos pasos dejo de frustrarme, sonrío, siento la música en mis músculos y en mi sangre, dejo de odiarme. Me desnudo de inseguridades en cada estrofa de cada canción. Los ritmos varían y te balancean en una alegría indescriptible. Salsa, reggetón, rock remixado, marchas.

El lugar donde practico zumba sé llama RUMBA y lo bauticé como “el cuadrilátero de los milagros”.  Bailar es una máquina del tiempo perfecta. Vuelvo al 17 de marzo cuando me recibí, me abrazo a las fechas, las fotos con mi familia unida pasan delante de mis ojos. Es una diapositiva de todo lo lindo que viviste, que pasa como flashes entre las luces.

RUMBA es un salón espejado, con luces en tonos de violeta, fucsia y azul, mis colores favoritos. Hay olor a nuevo y las voces 

rumbaretumban cuando la música se apaga. Las risas se reproducen más veces, es como si en aquel rectángulo de energía todas nos riéramos más genuinamente, disfrutando de algo que termina siendo un narcótico con efectos positivos.

Somos todas muy hermosas. Rumba es mi cajita de colores que mata cualquier estereotipo – a los cuales siempre fui muy permeable- que suele castigarnos afuera. Me siento protegida, ante todo de mí misma. Nos vestimos con calzas que rimen con esa alegría. Las inseguridades mueren, tiramos los celulares a un costado para olvidarnos de todo… y bailar. Como sea, como venga, como te salga. Porque dentro de la cajita de colores solo vale que seas vos misma.

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Zumba es un mundo aparte del que vivo a diario, un mundo que invento cada vez que aprendo un nuevo movimiento, es mi recreo cuando la realidad duele. Cada una ocupa una pequeña porción del salón y todas nos sentimos dueñas del ritmo, que solemos acompañar con las tibias voces que no se oyen, al son de una letra.

Viene un tema que fue el brillo de algún recuerdo, que te envuelve y te eleva, y estás ahí bailando pero también estás allá en el pasado, reviviendo, sin extrañar la que fuiste, porque volvés a serlo. ¿Nunca extrañaron sentirse dentro de un recuerdo, otra vez, por primera vez? Las canciones que bailaste frente al espejo y las cantaste con un desodorante como micrófono, las que bailaste en el boliche con tus amigas, la canción que sonaba cuando conociste a alguien que te voló la cabeza. Esas canciones mientras bailas, son recuerdos, volvés tu versión de ayer que tanto extrañás, a sentir lo mismo, el mismo perfume.  Sin darte cuenta, tenés 15 años otra vez y volás en esa inocencia…En presente y en pasado.

De un segundo a otro TODO es posible. Son minutos infinitesimales donde me creo capaz de todo, y pienso que voy a tocar el cielo con las manos en muy poco tiempo,  creo que mi cuerpo es hermoso, porque es mi arma mortal para sentirme así de feliz.

Perdés el miedo al ridículo. A veces el verbo “Bailar” genera esa inseguridad. “No sé bailar”. No tenés que saber, solo tenes que bailar, como si nadie te estuviera viendo, porque en realidad, nadie lo está haciendo. De hecho, el paso es tuyo y podés reinventarlo; no está mal hacerlo propio, no te señalan por hacer un mal paso. Es un tramo de la vida en la que vale perderse, en la que desencontrarse te hace sentir bien. Como en la vida, a veces no recordás como es el próximo paso, pero si el que sigue y sino lo sabés, solo vale con intentarlo. Y no pasa nada.

Zumba es mi refugio porque en el cuadrilátero de los milagros, no me asusta confundirme, dejo mi encarnada autocrítica a un costado… tiro mi remera y luzco mi corpiño deportivo, e ignoro a mi verdugo, el espejo… porque sólo bailando me siento suficiente.

La próxima canción es una oportunidad. En ese pequeño espacio que ocupo en el salón apuñalo mis complejos a base de brazadas al aire, de saltos, de sonrisas profundas, de onomatopeyas. Rumba es el refugio donde es tan relativo todo. Las canciones que alguna vez escuchaste y no te gustaron, ahí adentro son increíbles, porque las estás resignificando con tu cuerpo; el éxito y el fracaso son 

49771555_2408547549217744_1223017883433435136_n.jpgentidades inexistentes, la hora de la clase es la hora feliz donde me perdono todo, donde me olvido de lo que aún no puedo perdonarme, donde mi cuerpo me quiere y yo quiero a mi cuerpo.

Zumba es un discurso corporal que me enamora cada día más. Los pasos son las palabras, los brazos los tildes, la cabeza el puntito de i , el cuerpo un número uno y a veces podemos formar un ocho, entonces el viento pasa por las piernas, y saltas, y sentís el sudor por la espina dorsal, y gritás de energía, y qué placer.

El ritmo es la hoja en blanco, en la que volvés a empezar. Es un popurrí de todos los lenguajes; escena, texto, video, y música al mismo tiempo. Es moverse, y es la quietud de esto que digo mientras lo escribo, es bailar, pero es más que eso, es una experiencia intransferible. 

Sonreímos al bailar, en ese pedacito del mundo tan nuestro, en esas luces de boliche, en ese humo, en ese perfumito que hay cuando entro, allí escribo los hechos con mi cuerpo, le echo fertilizante a la fe y veneno al miedo, ahí todo lo puedo. Me siento invencible, inmortal. Me divierto, e intensifico el paso que ya sé, lo mejoro, lo consuelo sino sale bien, mi mente me perdona y al mismo tiempo escribe el texto en el contexto apremiante por retener cada frase en medio del sudor y las onomatopeyas; las últimas canciones son las que más disfruto, ya soy tan feliz que no siento el cansancio. Al final, como a menudo en la vida, pero esta vez a nuestro favor, estiramos la parte que más nos duele y respiro una paz inderrotable.

Bailar es el efecto sedante de todos los días. Sigue agarrándome la mano antes de caer, sigue consolando mis noches cuando el termómetro de la fe se pone frío.

En Rumba cada una hace un paso como puede, cada una da lo que puede. Y es mágicamente suficiente. Así de simple. Esa falta de exigencia saca a relucir lo mejor de una. No existe la mirada del otro que mide el éxito, no hay nada que probarle a nadie, solo probarte a vos mismo que bailando podés ser feliz. 

Cuando me hundo en mis tristezas siempre se que puede a salvar mi día bailando y magicamente, que nada sé derrumbe

Cualquier fin del mundo es un comienzo si te pilla bailando.♥

Lic. Nani

PD: ¿Saben qué? Creo que escribo mucho mejor de lo que bailo…jajaja (No podía guardarme el comentario conchudo, obvio)

 

Las etapas del duelo

Duele el corazón,

cuando te lo dejas

cerca del final

donde todo empieza.

Escuché por ahí que existen una serie de etapas de “estados emocionales” que atravesamos hasta poder ”dejar en el pasado”, aquella situación que regó el conchudometro de nitroglicerina. 

Las etapas de superación son subjetivas. Cada persona va a pasando por estos estados de manera diferente, y algunas incluyen etapas que para otras ni asoman. Ya escribí una nota parecida sobre este proceso, pero en esta entrada, voy a apelar al humor para contar mi proceso de sanación(?), y no tanto a romantizar mi tristeza.

La típica situación, y en la que disculpen si peco de soberbia, me siento EXPERTA: te comés el viaje con un chabón que te encanta, te pinto el mundo de rosa y vos te embalaste, y te pasaste tres pueblos, te bajaste en Júpiter y quedaste a pata a las 2 de la mañana. Quebrada, meamor.

Viernes por la noche, cuando venías cagando ositos cariñosos y flasheando amor, el irresponsable emocional e histérico te sale con esto por mensaje de WhassApp:

“Quería explicarte que no podemos seguir porque yo no estoy preparado para tener una relación, porque se le rompió la patita a mi perrito, porque tengo el calzoncillo lleno de palometas, blabla”

Te cagó el fin de semana, el hijo de una camionada de putas. No te dan ganas de nada, y es lógico.

La primera etapa es la desesperación, el melodrama que roza lo tragicómico.  Se siente trac trac trac en mi corazón conchudo. Llanto, llanto, y más llanto. Por la calle, en los baños, en los bondis, en los ascensores. El paquete de pañuelitos descartables se vuelve una prolongación de mi mano. Así de conchuda.

Nada me distrae, nada me gusta, todo me aburre,45163699_2265561380183029_8827792968933965824_n porque lo único que quiero hacer es cogerme a un pelotudo que ya no quiere cogerme a mi. Estás al pedo en casa y querés patear todo pero renunciás a esa descarga porque sabes que después tenes que pagarlo vos. Entrás a Instagram para autoflagelarte con frases cursis, del tipo “deja que sane, deja que vuele, dejalo ir”. A la concha de su vieja, sí, inmaduro de mierda, turista emocional, deforestado mental (y demás insultos parecidos). 

Al día siguiente la catarsis de llanto empeora, es DOMINGO: lloro por la calle, por el súper, y sin lentes de sol. Termino siendo la hermana gemela del Wason, por ser fundamentalista de la máscara de pestañas. Aunque sea a prueba de agua, siempre me convierto en un monstruito. La gente me mira raro, y después me da risa cuando te ves mirando una vidriera, pensando “encima ni siquiera puedo reventar la tarjeta para consolarme”. 

Lunes: la rabia viene en mi ayuda. Y el odio siempre es un poco más racional que el dolor. Me acuerdo de todo lo malo que tenía el susodicho: de las boludeces, de los planteos, de los comentarios desagradables. Odio hacia él y hacia mi misma. Bah, odio todo: el amor, los corazones, los besos, mi suerte, las canciones, odio los mensajes de todos los tipos, su histeria, en fin, no quiero saber nada con los hombres.El odio te hace más fuerte. “No lloro más, si se quiere ir, que se vaya” (Mentira, sigo llorando)

El martes a la noche cometiste el insalubre impulso de escuchar Beret porque te crujía elIMG_20181015_015221 pecho de las ganas de garcharte al irresponsable emocional, y necesitabas sentirte comprendida. Canto en la ducha… “Vuelve, a decirme lo de siempre, que me quieres pero no puedes tenerme” Salgo de bañarme, y como soy una conchuda consagrada se me ocurre la poco feliz idea de releer conversaciones viejas. Llegue a la maldita etapa del venenoso revisionismo histórico. Llanto de nuevo, cuanto te cabe el melodrama.

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El día miércoles, empiezo a fantasear posibles venganzas, como chaparme a su amigo contra la pared. Aun sabiendo que sos tan buena mina que no serías capaz.

Llega el viernes, y respiro hondo ordenando mis ideas perversas. Las ganas de poseer a ese cuerpo prohibido siguen intactas. Es momento de ingresar a la fase de abrazarse a sustancias nocivas para la salud; te juntas con un grupete de amigos a fumar faso y a tomar fernet. Fumate una chala que esta todo bien ♪ Aterrizás en Júpiter de nuevo, pero al menos ahora sabés que es porque fumaste y no porque un pelotudo te dejó de garpe. Te reís hasta que te duela la panza por cualquier motivo fumancho, llegás a casa y te morfas todo porque te pegó una lija tremenda. Dormís feliz como un koala.

Al otro día te despertás, bastante mejor. Hasta que recordás que soñaste con él. Que le sacabas la ropa, le hacías sexo oral, lo toqueteabas todo y acababa en tus brazos. Te despertás con su olor en la punta de la nariz. Y si, Morfeo es otro hijo de puta. Le mandas un audio a tu amiga puteando en Arameo.

Llega el fin de semana de nuevo y se cumple una semanita sin hablar con el irresponsable emocional. Todo un logro que sabés reconocerte. Ya tenes otra energía, estas empezando a desintoxicarte. Sumado a eso, oportunamente aparecieron dos chonguitos que servirán para distraerse.

Sábado a la mañana. La música viene en tu ayuda, esta vez es movida. Y moverse ayudar, bailar también te salva. Y como los temas movidos también hablan de amor, te sentís comprendida: Carlos Vives, Shakira, Nicky Jam, Natti Natasha, Thalia, Enrique Iglesias, Maluma, Piso 21. Todos en tu lista de Moviditos sonando al palo. Mientras tanto aprovechas para limpiar, y en algunas décimas de segundo sentís que el irresponsable desaparece de tus pensamientos. Poderosa, empezás a sentirte poderosa.45859293_2286623051410195_8553981064282898432_n.jpg

Por la noche, en la previa con amigas surge todo tipo de frases que intentar parecerse a consuelo. Etapa de las amigas que te bancan: “otro boludo más, nani”, “que se vaya a la concha de su vieja” “ya va a pasar” “y si le escribis al pendejo este que te garchaba re bien?” Y otros sabios consejos.

Te envían memes para reírnos de nuestra suerte, porque casualmente en materia de amor y relaciones NO PEGAMOS UNA. Reír, empieza a ayudarte, aunque en el medios le metas un Ale Sanz, Coldplay y Beret. Para no perder la costumbre de dramatizar estas pelotudeces.sdd

La psicóloga siempre aparece en estos capítulos macabros de cupido. “Yo creo que eneste caso cupido te ama, ese chico era demasiado toxico, ibas a enloquecer”. Oh, si ¿has probado enloquecer por un chabon que no sea toxico? Es muy aburrido jajajaajajajajaja. (parafraseando a Los simpsons)

La lija del porrito que te fumaste aflojó. Te mirás al espejo, y sabés que tu conchudez sigue dirigiendo tus emociones. La etapa PERRA empieza. Seguís rota por dentro pero vas a envías de superación. Además, ya te depositaron el sueldo. Cazas la tarjeta, y te mandas cagadas, porque entre escribirle al gil y comprar de más, me quedo con la segunda. Cancelas las harinas, las galletas de arroz. Yogurcito, ensaladita, frutas, caminatas, y ZUMBA. A bailar beba, ya lo vas a superar (?).

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Llega el fin de semana y te la querés poner en todos los sentidos, pero también querés que el mundo lo sepa. Bah, no nos engañemos, solo querés que el intento de hombre con el que te enganchaste se entere de que se está perdiendo un minón (?). Clavás una foto perrísima, fruto de todo lo que te cuidaste en la semana, y pones frases como “la vida es hoy”, sonriendo de oreja a oreja.

El siguiente paso es el reemplazo express coger con uno que  no suponga riesgos. El perfil ideal: mujeriego, inconquistable, baboso, idiota, pero con un envase super follable. Aburrido, en una palabra. Uno que desees su cuerpo y no tanto su mente. Uno con el que no puedas hablar de nada, porque solo esta interesado en terminar de garchar con vos y buscar a la próxima presa. Receta ideal para una distracción pasajera, y ante todo para recordar que EXISTE ALGO MÁS COGIBLE QUE EL OTRO BOLUDO. “Esta es mi noche”, pensas 

Llegás al boli entonada y todo te chupa un huevo. Me pongo a hablar con el prospecto de premio consuelo; mas o menos ya se que decirle, porque voy por el quinto irresponsable emocional. Cuando todo está por salir redondo, tropezás con una piedrita, que es tu misma conchudez. No tenes muchas ganas de cogertelo. No te da para ir a la casa, no querés. Mala señal, rechazo. Mala señal, quiero estar con el otro. Da igual, no te desanimás. Le sacás el numero y cuando te sientas mejor, le das duro y parejo.45809674_2284191818319985_8149967320542871552_n

Llega el domingo y me siento mucho mejor. La indignación me devora, de todas maneras. Quisiera ir y decirle que es un pelotudo, como si eso fuera a liberarlo del pedo emocional que tiene el chabon. O quizá, vaciarle un tarro de pintura en la cabeza, y demás fantasías. Como es ilegal, escribís. Escribir es mi etapa favorita. Escribo rimas, poemas románticos, satirizas tu pena cual Normita Aleandro, lloriqueas frente al ordenador como una niña que le han quitado su juguete. Escribís notas de blog, escribís en los márgenes de los papeles de laburo. Exprimís tu corazón hasta que no quede nada.

Clavás miles de historias de instagram con frases, y te fijás si las mira. Te volás la cabeza pensando si estará garchandose a otra, porque conchuda ante todo. (Si estuviera garchandose otra, cambia algo? Rezá por esa cristiana!) La idea te hace volver a la bronca. Agarrás el teclado y lo prendés fuego… escribís una nota de blog, haciéndole una critica con altura, para decirle decorosamente lo pelotudo que es, sin decírselo en realidad, conservando tu dignidad. (Porque perderla, la perdí a los 20, a los 31 si te querés ir ni te detengo papá, es al pedo)

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Escribir libera…. Después viene la etapa del aceite de coco, porque me empieza a resbalar. Es la más parecida a la superación. Como dije en mi nota anterior, el cactus de la desilusión se va digiriendo a duras penas, a duros penes (jajaja), a puras fumetas, y a base de boludos que sirvan de consuelo. Esta etapa del aceite de coco es genial. Porque no sólo te resbala, sino que te reís de él y de vos. La risa, tal como tengo tatuado en mi tobillo, te salva de nuevo. Te reís de lo que pensaste que podían llegar a ser, de lo conchuda que sos, y hasta te sentís orgullosa de vos misma porque en una semana te olvidaste y dejaste de extrañarlo.

Vuelvo a ver a una amiga en un par de días y ella pregunta:

-Te veo mejor, ya no estas mal por ese chico.- me comenta Yami.

-Estoy mucho mejor… Me costó mucho superarlo.- respondo seria, mientras revuelvo mi café matutino.

-Fue hace una semana, Nani. – repuso sorprendida.

-¿Nada mas?

-Nada más.

-Tengo un máster en superar histéricos. Cupido es mi mejor maestro.

Una vez terminado este proceso express de superación de un irresponsable emocional,  una suele bajar la guardia. Así que cuidado y no salgamos del maravilloso estado de….

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EVERYTHING.

Por el bien del conchudometro, guardia alta. Aunque a estas alturas ya tenemos un colador y no un corazón.

JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJA

Gracias por leer!

Lic. Nani Nanita,

EXPERTA EN IRRESPONSABLES EMOCIONALES. MATRICULA 1987

 

El menos pensado

El menos pensado

“yo soy tu muñeca inflable”, dice ella, 
y se clava el alfiler. 

Empecemos por el final: terminó incluso antes de empezar. Todo lo que no llega a florecer, siempre es eterno, y ese es el peligro emocional más grande. Les hablo de ese tipo de relaciones duran lo suficiente como para ser inolvidables.  Se terminó como siempre terminan todas mis relaciones. El hombre que me interesa, es el hombre equivocado y con ese don a flor de piel de elegir tipos que me decepcionan. Cualquier tipo que me chapo termina siendo un pelotudo.

Lo conocí a una cuadra de mi casa, esperando el colectivo. Sí. Yo conozco chabones en la parada de colectivo y en el supermercado. De no creer…. Como ya saben, todos tienen apodos. Este es “el pececito”, por su signo zodiacal (Piscis).

El susodicho esperaba el 120 comiendo compulsivamente cerealitas de chocolate; vestía una camisa blanca, un jeans, no recuerdo el color.  Parecía ansioso porque subía el cordón de la vereda cerciorándose cada dos minutos si venía o no el colectivo. Me vi reflejada en esa ansiedad. Las galletitas se centrifugaban en su boca a una velocidad impensada, no terminaba una y ya tenía la próxima en la boca. Por suerte masticaba con la boca cerrada, de lo contrario me hubiese resultado desagradable. 

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No lo miré con mi típica actitud depredadora de querer saltarle encima y morfármelo de la misma forma en la que él comía las cerealitas; porque físicamente no es mi estilo. El menos pensado, es justamente el que te hace bajar la guardia. El típico hombre que lo mirás y decís, “es lindo, pero no me gusta.” 

La conversación empezó por culpa de mi reloj, que se cayó al charquito de agua. “Flaca, se te cayó algo”, me advirtió. Para que mentirles, el flaca ya me gustó. Durante una fracción de segundos pensé que era una broma, y me diría alguna pelotudez. Por suerte no fue así. ¿Por suerte dije? Por desgracia. Hubiera ahorrado tiempo y energías.

En mi afán estúpido de devolverle la gentileza, le quise avisar que el colectivo llegaba en 6 minutos según la aplicación  “Cuando llega”. Me puse en ridículo porque “el pececito” laburaba para la empresa de colectivos, y tenía muy claro cómo funcionaba el radar de la fucking aplicación:  me dio una explicación pormenorizada, la cual no entendí un carajo. Rápidamente me recuperé del bochorno, prometiéndome ponerle camisa de fuerza a mi amabilidad.

Cuando llegó el colectivo, me subí primera; prácticamente corrí para que no me pida pagarle el boleto. (Re laucha) Sospeché que no tenía tarjeta, porque solo llevaba las galletitas y su celular. Tampoco estaba para hacer beneficencia con los boletos de colectivo.

Para mi sorpresa, el colectivero no le exigió ningún tipo de boleto, evidentemente ya lo conocía. Ok, el pececito: 2, Nani: 0.

Se quedó unos minutos hablando con el conductor, y comentando el estado del tiempo o vaya a saber qué pelotudez. Yo miré por la ventanilla. Tenía una resaca de la puta madre, el día anterior me había tomado 3 gin tonic.

Se acercó a mí y me preguntó si podía sentarse al lado mío, yo asentí con la cabeza. Después de todo “el canchero”, me salvó de perderme el reloj. Hablamos un poco de todo, y antes de llegar a la terminal de ómnibus me pidió mi Instagram. Me descolocó, no me lo esperaba. No obstante, como actualmente trabajo como vendedora, supe que cualquier contacto me venía bien, así que sé lo di. Después de todo, me había caído bien.

Ingresamos juntos en la terminal de ómnibus, y seguimos hablando unos pasos. Le vuelvo a preguntar el nombre, porque ya me lo había olvidado. Yo quedando para el orto desde los ’80 tomo XVIII. Y bueh. De pedo retengo mi nombre, el resto es pura suerte. (?)

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Una vez que estabamos adentro, cortando la charla inesperadamente, me dice, “yo doblo acá, que te vaya bien” y desapareció. Me quedé con la palabra en la boca porque iba a decir algo (no recuerdo qué), y solo pude contestar, “chau”. Me encogí de hombros y seguí.

Quedó ahí. Para mi no era un proyecto de chongo, ni de nada. Era un contacto que podía servirme para temas laborales. Nada más.

Por ese motivo, a los dos días, le escribí para preguntarle si tenía contactos para ofrecer el servicio que vendo en mi trabajo. Mi mente pecaba de inocente, yo seguía sin dobles intenciones, ante todo porque tenía la cabeza en otro lado. No estaba pensando en levantarme tipos. Para eso hay lugares especiales que se llaman boliches o bares, y no paradas de colectivos. ¿No?

Continuamos hablando por Whassapp, durante una semana. Me gustaba hablar con él, al menos por whassapp. Teniendo en cuenta que solo lo habia visto personalmente una vez.  Un día, me invitó a tomar mates frente al río. Sabía que iba a resolver en ese momento si me gustaba o no, o si sólo podía ser un amigo. El encuentro fue divertido y el tiempo se me pasó volando. Era fácil hablar con él, los silencios no fueron incomodos. Creo estabamos un poco nerviosos, pero lo normal. 

Estando acostada en el césped con el sol de frente mirando el Río Paraná y cebando mates, tuve ganas de darle un beso. Sin embargo, él mantenía una distancia, que a juzgar por sus movimientos no se atrevía a desafiar. Yo no estaba segura que fuera recíproco, entonces me quedé en el molde. ¿Y si era gay? Sentía tensión sexual, pero no queria tirarme a la pileta y generar un momento de mierda. Quizá no me veía como mujer y por un momento pensé que podíamos llegar a ser buenos amigos, y me alegré. Me gusta hacer amigos, aunque me sintiera atraída; sino pasaba nada entre nosotros, podía verlo como tal. Horas más tarde, cuando ya estaba en mi casa, dejó claras sus intenciones diciéndome que yo le gustaba…“Ningún hombre heterosexual te vería como amiga”, mi viejo tenía razón.

Pasaron dos días, y nos besamos en el auto mientras llovía. El sabado siguiente, nos fumamos un caño y tomamos un vino. Lo más loco es que hablábamos como si fuéramos amigos. Nos reíamos de todo. Dicen que cuando dos sé ríen un montón, la cosa es seria. (Puro mito en este caso) Terminamos curtiendo, y muy bien. Al menos yo puedo decir eso, el resto sé lo preguntan a él… les dejo el cel…03…era broma, buitras. jajajaja

El pececito era mi antítesis, al menos en lo que respecta a experiencias amorosas. Había experimentado años de noviazgo, una vida alejada de los boliches y la joda. Se autodefinía como alguien muy tímido, y hubo ocasiones en donde supo serlo. En otras, claramente no tenía nada que ver con aquella etiqueta. Podía ser entrador, y hasta soberbio en su justa medida. Esa seguridad en los tipos que me seduce hasta hacerme reventar las hormonas.

Hablando de reventar las hormonas… Tenía todos los abdominales marcados y un tatuaje que cubría su brazo derecho que me ponía loquísima. Abrazaba muy bien… Y cuando estaba tentado, cambiaba el timbre de voz y hacía que su risa fuera contagiosa. Su sentido del humor y el olor de su piel fueron letales para mí, me desarmaban de placer. En poco tiempo le alcanzó para volarme la cabeza de la forma más linda que hay, me sacó de la anestesia después de dos charlas cara a cara…

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Hasta que mostró todas sus flaquezas, cuando el hombre menos pensado, me salió con un martes trece repleto de excusas endebles e irresueltas como un polinomio matemático, como una fórmula de física cuántica que nunca pude entender. Que “me hablo con otra chica”, que “me estaba enganchando”, que “no estoy preparado para otra relación”, que “sufro mucho los celos.”

Sino estás preparado para otra relación, no la empieces, maestro.

Si te vas a ir con otra, andate y listo.

¿Celoso de qué? 

No entendía NADA.

Lo que sí era claro es que me estaba cortando. Según su lectura, no podía seguir con “lo nuestro”, ese vinculo que no tenía nombre, pero era nuestro.

Es cierto que pisamos el acelerador, pero no recules así nene. Y pensar que no tenías pinta de cagón. ¿No se cansan de retroceder estos especímenes histericos? ¿No piensan antes de generar algo en el otro y en sí mismos?

El sexto sentido de los hombres es darse cuenta de las cosas, TARDE.

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A mi me gustaba muchisimo. Me gustaba la mujer que yo era cuando estaba con él, me hizo sentir suficiente. Yo siempre tengo bajo autoestima, pero con él sentía que bastaba con ser yo misma, con mis carencias, con mis asquerosa sinceridad, mi verborragia peligrosa, con mis inseguridades, mi impulsividad, mi humor negro y pese a todo, estaba bien ser yo. Eso no se siente todos los días. Era genuinamente yo misma, ni más ni menos. Era tan yo misma con él que el Pececito podría leer esta nota y no tendría nada para ocultarle, porque ya lo sabe, porque le fui de frente.  Nunca me puse ninguna careta, tengo 31 para vender simulacros, es estresante y me aburre.

Lo bueno que rescato es que este tipo de irresponsables emocionales que pululan a mi alrededor, “la cagan” más rápido y yo me curo en tiempos récords. Veo venir mi cura en el horizonte, y yo aún estoy parada esperando el 120, que quizá tarde un poco más pero se que va a llegar. Pasa un día a puro Beret, Ale Sanz, Ed Sheeran y Coldplay, con lagrimitas de por medio,  y un día amanece y yo ya seguí mi vida como una autómata. Clavé cumbia y reggaetón, le meto a la zumba y a otra cosa. Es una experiencia corta y amarga como tragarme un cactus. Las espinas pasan por mi tráquea, y siento el gusto a sangre en mi boca, frunzo el ceño, se nublan mis ojos, caen las lágrimas, gimo para soportar el raspón en el esófago. Mi estomago digiere aquella sustancia viscosa de la desilusión.

Al siguiente fin de semana depuro el dolor con alcohol, 3 kilos menos, y un bomboncito chapando en un rincón del boliche. Muero de pronto, vivo siempre.

Ya no son consuelos vacíos, porque esos besos casuales son más reales de los que me dio adentro de su auto, frente al río lloviendo torrencialmente. Los típicos chapes “de levante”, son más sinceros que una conversación en un atardecer, con mates de por medio. Porque sabemos que ese beso es simplemente ese beso, sin pretensiones de generar algo más que un buen momento; en cambio la escenografía de una buena charla, y risas, incluso sin besos, es más ambicioso, tiene más envión para aterrizar en el alma, tiene intención clara de rozar la ternura, esa traicionera que yo tengo a flor de piel, solo por pecar de indefensa en la mayoría de las ocasiones. Pero, ¿sino me dejo llevar por ese momento, quien soy realmente, un robot que vive en piloto automático? Si me retiro, nunca va a ser por miedo, sino porque no me alcanza lo que siento. Prefiero morirme antes de quedarme con la duda.

Además, siempre estamos listos para lo que llega a nuestra vida, sino no hubiese llegado. Si te pasó a vos, es porque podés.

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Lo más triste es sentir, como dice el tango que “al final nada es cierto”. Que para algunas personas los momentos lindos les pasan por al lado y son capaces de soltarlos como sino los hubieran atravesado. O quizá, no los atraviesan. Los viven, los respiran y los terminan y le ponen punto final, como a una jornada laboral o a una risa escandalosa. ¿Es todo tan anecdótico para estas personas? Que aburrido debe ser vivir así, pero bueno es una elección de ellos. El problema es que les hagan creer al resto que estan viviendo eso sin estar en realidad con todo su corazón ahí en ese instante cuando te reís a carcajada con esa persona…. ¿tan por al lado te pasa todo lo que hacés? ¿como separás tus actos de tus ganas? ¿haces todo porque te da igual?

Es muy facil aclaren, “estoy acá siendo el más tierno del mundo, pero esto no es real. No es real lo que te digo. En unos días voy a dar 3000 pasos para atrás, me voy a arrepentir, porque no sé que mierda quiero, no te ilusiones pelotuda. Irresponsables emocionales sueltos por el mundo y yo me los encuentro a todos. ¿Con qué necesidad? Flaco, si querés garcharme andá de una a los bifes, no peques de tierno, soy susceptible al cariño, tengo un déficit del mismo desde 1987. Un poco de respeto, y piedad. Digo, ¿no?

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Y prefiero pensar que lo que sentía no era suficiente para animarse, o que quizá otro sentimiento por otra persona aplastaba lo que yo le generaba. Es doloroso, pero es necesario para el punto final que tengo que ponerle en mi cabeza, para bloquearlo de mi mente.

Se acumula la lista negra de cagones, histéricos que solo sirven para perder el tiempo. Cupido, no seas tan hijo de puta, ya aprendí, mandame uno que al menos me quede como amigo y confidente. 

Lo bueno es que ya mastiqué el cactus, y ahora lo estoy digiriendo a base de fernet y explotando el teclado. Ahora me falta el exceso de rímel en mis pestañas, las faldas cortas  y los 3 kilos menos… y un muñequito inflable para curarme a base de mimos vacíos, de lo que no pasó, de lo que me salvé y de lo que se perdió.

Aunque a veces, me pierda en lo que nos perdimos…

(“No da más de tierna la que no le gustan las relaciones”)

Gracias por leer…

Lic. Nani Nanita.

Más acostumbrada a la tormenta, que a la calma.

P.D.: Si invento el artefacto para detectar HISTÉRICOS, me hago millonaria. Los tipos deberían venir con un trailer para que una sepa donde se esta metiendo. HE DICHO!

Bloquealo…de tu mente.

Escuché, pero deje que se fuera
Recordé todo lo libre que era
No puedo conseguir, cambiar ni corregir
Lo que me corre en las venas…

Después de una especie de discusión o intercambio de palabras poco felices con el histérico de turno, además de generar que mi conchudómetro vuele por los aires, en un impulso lo bloquee de todas las redes sociales.

Esta alternativa del bloqueo virtual, es moneda corriente hoy en día. Creo que es un manotazo de ahogado y nos refugiamos en ella cuando ya no toleramos al otro,  o específicamente, determinada situación con el otro.
Contextualizando: Después del bloqueo, me fui de vacaciones. Dos semanas después de volver, ya llegando a este presente, el histérico seguía bloqueado. La idea hablar de él, ni contar una aburrida historia de cómo un chabón que no te quiere (no te quiere ni coger, vale la salvedad) te escribe, porque no llegaríamos a ninguna parte. Intentar entender a un pelotudo es apagar un incendio con nafta. No perdamos el tiempo.
Hablando con el psicólogo terminé entendiendo que bloquear es un acto evasivo. Quizá es sano en un principio, pero después ya es signo de no tolerar. Siempre fui una persona que no puede soportar el dolor sin causarse otro peor, sin caer en el autoflagelo. Como si para hacer más pequeña esa dolencia, tuviera que generar una pena mayor, para así poder relativizarla. Por ejemplo, cometo excesos, me voy de un extremo al otro, aprovecho el látigo discursivo para darme una y otra vez, me sirvo grandes cucharadas de culpa y las degluto sin un poco de piedad a mi misma. Es retorcido, es psicótico, pero bueno quién dijo que soy sana? jajaja . 
Se que no soy muy original, esto nos pasa a muchas personas.
En el medio de la sesión el psicólogo me preguntó: ¿por qué mierda lo tenes bloqueado, Nani? Lo primero que le contesté “porque el aparece y me habla, es un hijo de puta, no me quiere y me escribe, bla”  Gustavo me miró y asintió con la cabeza: “Si bien ya sabemos que este sujeto que es un boludo consagrado” …. hago pausa para que se rían…. jajaja… “creo que vos le echas la culpa a él de no poder moverte de ese lugar, de no poder ser indiferente, es una responsabilidad tuya resguardarte de sus idas y venidas. Hacete cargo, y aprendé a protegerte, nadie lo va a hacer por vos. Ni siquiera Whasapp ni instagram.”

Me parece una estafa emocional que ni whasapp ni instagram se quieran hacer cargo de lo conchuda que soy! jajaja
Entonces el bloqueo es pura y exclusivamente, para NO HACERME CARGO. Mi estilo de vida favorito: Huir.  La verdad, hablemos en serio chicas… si contestamos un mensaje es porque nos queda un poco de esperanza, porque nunca vamos a ser amigas del ex histérico (Ya es una situación sentimental la histeria jajajajaja, de que me río, es re grave che.)

El año pasado había podido ignorarlo completamente, porque para mi no tenía nada más que hablar con él. ¿Qué es lo que cambió ahora? ¿Acaso algo me hizo pensar que era posible? WHAT ARE YOU TALKING ABOUT?, conchuda jaja.

La esperanza era milimétrica, pero hizo tambalear esa certeza. (Y digo milimétrica porque si hubiese sido etérea no le hubiera dicho que no a tener sexo desenfrenado. Siempre supe hablar con él era una pérdida de tiempo. )

Lo cierto es que cuando finalmente estás convencida de que NO, ignorás aunque te duela. Sos indiferente, aunque lo desees. Sabés que no hay nada por hacer aunque te mueras de ganas. El que se quiere ir, se va. El que abandona, el que se rinde con respecto a alguien, hace un bloqueo mental, no en redes sociales. No tiene nada que ver con dejar de desear, tiene que ver con saber que no tenés más nada para hacer en ese lugar, ni en ese rol, ni con esta persona. Que por mucho que lo quieras, no es correspondido y con eso no se puede hacer NADA. En esta instancia en la que estoy, me duele, pero ni siquiera lloro. Estás más cansado que herido. (Sobre todo estoy harta de mi misma) El tiempo hace el resto y te terminás curando. Digo curar, porque hablamos de personas tóxicas que no te sueltan ni te tienen, son un desperdicio de oxígeno pero existen y no podemos matarlas porque es ilegal. (Jajaja)

Si ya te convenciste que tu mente no es un tacho de basura, es cuestión de tiempo. Pero ni el whasapp, ni instagram, ni facebook pueden hacer un trabajo que es nuestro: Saber correrse de donde nos hacen daño… si somos lo que permitimos que nos hagan, no nos dejemos hacer mierda. No seamos irresponsables emocionales con nuestro propio corazón. Ni siquiera por cordialidad, todo TIENE UN LIMITE.
Hay que saber cuando parar, muchachas.
(Aunque nosotras las paramos todas… ah se iba a la re mierda! Bueno un chiste para romper el hielo!!)

Soy completamente consciente que tal vez dije un montón de obviedades juntas, y no descubrí América, pero tampoco intentaba hacerlo. Sin embargo estas son las típicas cosas que SABEMOS, pero olvidamos que las sabemos. Hay que refrescar la memoria, uno se pierde en el arduo camino de la conchudez jajaja

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Hasta la próxima… y prometo aparecer más seguido de ahora en más, para contarles… porque creo que Cupido ya me esta preparando uno candidato a ser el próximo boludo de turno…. (….CHAN)

Ah, me olvidaba… además de desbloquear, hacerse cargo e ignorar… una buena sacudida CURA TODO….Vamos a por ello!! (Próximamente en las páginas de mi conchudez)

Lic. Nani, “de repente me hago cargo”, Nanita.

(Ahora se hacía la responsable, pikachu. Jajaja ) 

 

Game over, histéricos.

Vengo a decir un par de verdades que me dan vuelta en la cabeza.

Seré directa, no voy a analizar demasiado.

El tipo que es un cagón NO sirve. No importa cuánto te guste, no importa la piel que tengas con él, ni

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cuánto te haga reír, ni el tamaño de su chota, ni lo genial o seductor que te parezca.

Sino tiene huevos para decir lo que le pasa (sea bueno, malo, regular, te guste o no te guste, es lo mismo), si es un cobarde para mostrarse como es, si le hablas como una persona madura y no contesta, y cuando le pones una pelotudez si contesta porque justamente solo sabe decir pelotudeces, NO TE ENGAÑES, NO TE SIRVE NI DE PERCHERO.

Nunca va a cambiar. No existen antídotos contra la pelotudez mental y contra los fracasados y los poco huevos. Son inmaduros, nacieron así, son unos pobres infelices.  Su evolución psicológica NO DEPENDE DE VOS, NI DE NADIE. Nada podes hacer para rehabilitar semejante primate, CONVENCETE.

La histeria tampoco se cura. El mecanismo de comportamiento del histérico es un círculo básico vicioso, que nos produce adicción. NO ES AMOR, NO ES SANO.

El histérico va a volver cuando lo estés soltando, va a hacer las mismas pendejadas de siempre, va a comportarse como un pre adolescente aunque este pisando los 30.

El histérico te va a hacer sentir que vos tenés la culpa de todos sus malestares, usara tu cabeza como tarro de basura; cuando de repente te sientas más confiada porque en “esa semana” parecía haberse bajado de la calesita; en ese momento TE VA A INVITAR A COGER Y APAGARA EL TELÉFONO UNA HORA ANTES DE LA CITA O TE VA A CANCELAR POR UNA PELOTUDEZ. Después va a aparecer a los tres días preguntando si te garchaste a otro cuando el NO TE GARCHA. Cuando te encuentre ebria en el boliche, te va a agarrar, lo vas a putear, pero te vas a ir a garchar con él, porque sos una conchuda incurable. Más tarde, seguirá el circulo vicioso: te dirá una cosa y en el renglón siguiente va a cambiar de idea. Sino me creen queridas conchudas, las invito a releer viejas capturas de whaspapp, son la evidencia virtual de lo que afirmo.

El histérico es irresistible porque en general, es intermitente. Siempre aparece, siempre ESTA SIN ESTAR. En tu cabeza, volviéndote loca con mensajes ridículos.

El histérico es nada menos que la nueva tendencia de “el hombre equivocado”. Joderá con cosas que no debe joder y cuando vos hagas lo mismo te va a tratar de loca. Vas a jugar su juego, vas a intentar que la histeria termine y bajar un cambio, porque ya no te divierte, porque de repente el hijo de puta te importa, pero CREEME EN ESE JUEGO NO HAY FORMA DE GANAR.

El histérico te enferma la cabeza, no te da nada salvo un polvo por mes (con suerte) , y te boludea hasta límites insospechados. Es cagón, va y viene, y no se decide, no es un hombre.

No tiene huevos para jugarse, ni para dejarte en paz, ni para decirte que carajo quiere. ¿Saben por qué? PORQUE NO SABEN LO QUE QUIEREN. Entonces siempre están disconformes y salpican al resto con su mierda.

Con el histérico no se puede ni “chonguear.” No sirven ni para eso, porque como ya dije previamente, NO TE GARCHAN, encima de fumar su locura, tenés que mendigarles la pija.

El verdadero hombre TE GARCHA, Y TE CANTA LA POSTA DE LO QUE QUIERE O NO QUIERE. El chongo con las pelotas bien puestas, te deja satisfecha y te deja intuir si quiere algo serio o no. Pone las cartas sobre la mesa y te dice “que onda”. De hecho, el mujeriego es mejor, porque enseguidita te das cuenta como viene la mano.

Esto me digo a mi misma y a ustedes.

Soltemos

*todo lo que nos genere malestar.

*el afán de querer controlar la locura de un histérico

*todas las pijas que amagan y no nos garchan.

Recordemos

Que cualquier pija es reemplazable.

Ya sufriste cosas mejores que ese pelotudo.

Que mandarlo a la mierda depende de vos.

Aprendamos

Que somos lo que permitimos que nos hagan

Que esperar se espera la comida en un bar, no a un pajero sin huevos.

Conclusiones:

*EL TIEMPO QUE LE DEDICAS AL PELOTUDO, ES TIEMPO PERDIDO

*LOS HISTÉRICOS NO TE HACEN ACABAR, TE HACEN RENEGAR.

*LOS HUEVOS QUE SE OLVIDO EN LA PANZA DE MAMI, NO CRECEN.

Mandalo a cagar porque “PERDERLO” NO ES PERDER NADA,  PORQUE NO TE DA NADA. De hecho, estás ganando algo que no vuelve: valioso tiempo para garchar con otros.

O tal vez si perdamos algo: la presidencia del país de las conchudas.

Cambio y fuera (nunca más literal)

Las saludo atte.

Lic. Nani Nanita.

 

 

Lo contrario de vivir es no arriesgarse

 

Habrá que desempolvar

el disfraz de valiente

y salir a tropezar

Hoy en el día del escritor, estoy orgullosa de colgar una nueva nota. ¡Feliz día para todos los que me leen!  Sin ustedes no podría cerrar el circulo de catarsis. ¡Gracias! ♥

Hoy vengo a hablar de los miedos.

Tenía seis años y rompí un vidrio con la pelota. Era una pelota de ‘volley’. El vidrio se resquebrajó en tres pedazos y fue la primera vez que tuve miedo de que mi vieja me instale una zapatería en el orto. Le eché la culpa a mi amiga imaginaria llamada Budy, pero ella me apuntó con su dedo pulgar haciéndome responsable de aquella accidental travesura. Conchuda hija de puta.

Un par de años después, tuve miedo al dolor. El único concepto de dolor que conocía: el dolor físico. El dolor de rasparme la rodilla y que algún doctor satánico se le ocurra ponerme rifosina y sufrir del ardor.

Cuando tenía trece, leí en un libro que el miedo era beneficioso porque ayudaba a detectar los posibles peligros que acechaban en la vida. En ese momento me pareció perfectamente definido.

Hoy puedo decir que en parte es así. Hace poco leí un tuit que expresaba que “el miedo es eso que te frena ahí donde no tenés ningún obstáculo”. Coincido literalmente en lo que dice. En realidad, no hay obstáculos para jugarse; no a simple vista. Hay una meta, un deseo, o un anhelo que queremos alcanzar y pareciera que sólo depende de nosotros. El tema es que alrededor hay un sinfín de posibilidades que solemos llamar riesgos. 

Cualquier cosa que decidamos, cualquier paso que demos, nos cambia el rumbo. Nos guiamos por lo que sentimos, o por el deber, pero lo cierto es que nunca sabemos dónde nos llevara ese paso ni las miles de vicisitudes, o hechos fortuitos que pueden traer consigo.  

Hay consecuencias de cualquier tipo de decisión que tomás, que pueden afectar a los demás para bien o para mal. Las posibilidades son tantas, como las consecuencias. Una parte de la otra, una es hija de la otra.

Le tememos a todo ese abanico de posibilidades que nos puedan afectar para mal. Los obstáculos en principio son estadísticos, mentales, probables. No lo sabemos. Es la incertidumbre de la vida misma. Lo importante es tener claro eso. Es mejor no hacer sentencias antes de tiempo.no-miedo

El miedo a los riesgos es casi una condición innata. Pero cada uno se hace cargo de sus propios miedos y lo que decide hacer con ellos. Para mí, el miedo es el miedo al miedo. Existen tantos miedos como imágenes tiene un caleidoscopio. El miedo a sufrir, el miedo al fracaso, el miedo a la decepción, el miedo a decepcionar, el miedo a no ser suficiente, el miedo a no poder, el miedo a mostrarnos como somos y quedar como unos idiotas. El miedo a morir (uno del que se muy bien, porque ese 6 de agosto, supe cuan vulnerables somos a la parca).

El miedo, ese miedo que te frena, es una duda atroz. Más de una vez, no sabía con quien quedarme, y me quedé con la duda. Hoy creo fervientemente por miedo no te arriesgas, la duda es una tortura. La duda de no saber que hubiera sido. La duda es preguntarse si el miedo que te detuvo era tan justo como tus ganas de intentarlo. La pena de quedarte con el no y no ir por el si. Las estadísticas previas, a veces basadas en el mismo auto boicot de nuestra mente traicionera. 

¿Cómo saberlo? ¿Cómo saber si es auto boicot o sentido de preservación? Justamente por eso digo que los desafíos implican una enorme incertidumbre. No hay forma de saberlo, pero no hay peor karma es que quedarte con la duda por el miedo de arriesgarse.

El miedo es duda y la duda tortura. Por eso, hace un tiempo que decidí tirarme a la pileta con algunos asuntos haciendo un análisis de las condiciones contextuales. (Me descargahago la analítica. ¿Quien sos, pokemon? jajajajajaja) 

Para no quedarme con la duda decidí jugármela cada vez por lo que siento. Decidí vencer los miedos, y hacerme cargo de verdad. Decidí sacar el disfraz de valiente y salir a tropezar. Decidí ser yo misma en todas las circunstancias, siempre y cuando no termine en cana. Decidí vencer el miedo a decir lo que pienso y a mostrarme como soy, pese a que lo que represento no pueda parecerle correcto al resto. Me animé decir quién soy. A enviar un mensaje si realmente quiero hacerlo y no restringirme por orgullo (si, por dignidad, todo tiene un límite, vale la salvedad). Cuando quiero demostrar, demuestro. Cuando quiero enviar un chiste, lo envío. Cuando quiero compartir algo con alguien, si me dan espacio, intento compartirlo.

Voy perdiendo poco a poco el miedo a ser yo. No sé cuando me animé, pero dosificadamente lo voy logrando.

El miedo en su extremo ya es fobia. El miedo te detiene, pone un manto sobre lo mejor de vos, ocultándolo. El miedo a ser uno mismo oculta tus virtudes, te encierra en una fachada, en una máscara que te lastima, te estandariza frente a los demás. Te ciega frente a la meta y te hace ver a los obstáculos más grandes de lo que son. Te hace ser vulgar, fraguado, y hasta mentiroso. Le vendés al resto alguien que no sos.

Los miedos son una barrera invisible que te nubla las posibilidades. Los desafíos se pierden antes de empezar, porque agarraste a cuchilladas la esperanza. El futuro esta sentenciado con el peor de los pronósticos y el presente se torna de un gris interrogante, “¿Que hubiera sido si me la jugaba?”

Tampoco es cuestión de salta al vacío, como globitos inocentes se acercan al cactus. No hay que llevarlo al extremo, porque sería un pasaje de ida al país de las conchudas. Pero sí, no estamos en edad de quedarnos con las ganas. La vida es hoy, muchachas, y si hay, muchachos… (¿Los conozco de algún lado? ¿Están solteros? Jajaja)

El miedo es como el fuego, hay que atravesarlo, quizá te calienta (excelente jaja) o tal vez te quemás. Pero me quedo con la nariz rota de darme la cabeza contra el tapial, antes de no saber que hubiera sido.miedo6.jpg

Sean siempre ustedes mismos, y si pierden, pierden su ley. Avancen con cuidado, pero con fe, sean fuertes, juéguensela. Cuesta, da pavor, pero lo vale. Vale más perder que la duda atroz. Vale más creer y que después te decepcionen que no haberlo intentado jamás. No importa el prontuario que tengan, no importa si ya te arriesgaste y perdiste mil veces. Soltá el autoboicot, cree en vos.

Jamás voy a volver a quedarme con la duda, es una mierda hacer eso.

Magia es creer. Sobre todo creo en que soy una conchuda. Magia. 

Lo contrario de vivir es no arriesgarse.

Y ustedes, ¿qué quieren ser cuando se animen?

Cualquier cosa, después buscamos ‘La Gotita’ para reparar el conchudómetro. 

 

Gracias por leer

Licenciada Nani.

Siendo conchuda, y cobarde desde el 4 de agosto de 1987 y hasta acá llegué con la fucking cobardía.

Que ganas de coger, ¿no? jajajajajajajaja

Magia es CREER

Magia es creer

Tengo miedo de que el miedo,

te eché un pulso y pueda más

No te rindas no te sientes a esperar

Si robaran el mapa del país de los sueños

Siempre queda el camino que te late por dentro

Si te caes te levantas, si te arrimas te espero

Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo

Especialmente para Victoria Montes y otras tantas que admiro♥

BOICOT: dícese la acción de ejercer presión para impedir algo a alguien. Me acabo de enterar que podía definirse con esas palabras jajajaja. Para decirlo en criollo, el autoboicot es cuando uno se hace un piquete a uno mismo, y no siempre es un acto consciente, llega a ser un hábito malsano que contamina todo.
Si lo pensamos desde la lógica parecería increíble que una persona pueda hacerse daño a sí misma, para impedir algo que desea, ¿no? Pero así de complicados somos, porque este tipo de conducta es bastante común; yo doy fe de esto, soy una conchuda incurable.
El autoboicot es una criatura mágica inmortal que siempre está presente, lista para el ataque arrojando su veneno mortal en cada cosa que nos proponemos o intentamos construir. También está en el día a día. Para ir a un ejemplo práctico: en una juntada con amigas, todas miran la foto que se sacaron para subir a redes sociales…y, minuciosamente lo primero que recalcamos es: “¡Salí gorda, boluda!”, “Por favor, no la subas, tengo patas de gallo” “Se me ven las celulitis no saquemos fotos en la pileta” “Estoy despeinada, saquemos otra” Si bien esto puede deberse a que vivimos en una sociedad donde la estética juega un papel muy importante, sospecho que nosotras seríamos igual de conchudas si, por ejemplo, se usara estar más rellenita. Existe una tendencia a buscar constantemente el defecto, algo qué mejorar en el mejor de los casos, porque yo siento por momentos que tengo que volver a nacer. ¡Alto autoboicot, mamu!

Hace un tiempo leí una frase en un libro, que me quedó grabada (pero nunca lo aplico a la práctica, por hija de puta jajaja *Me estoy autoboicoteando, ¿ven?*)
La frase era:
“TU NO ERES TU MENTE. Tienes una mente, pero no eres tu mente. Tampoco eres la conversación que mantienes tú misma en tu cabeza.”
Y con conversación se refiere a todo eso que pensamos cuando vemos, por ejemplo, a un chabón divino por la calle “¡Nunca me daría bola!”
En mi caso, he sostenido este tipo de “sentencias mentales” y condenatorias durante toda mi vida, y probablemente más de una que me esté leyendo, también.

La mente es la creadora de ese espectro mágico que llamamos autoboicot, el peor enemigo de cualquier tipo de satisfacción. Quizá nos enseñaron a pensar mal, o nos enseñaron a autoboicotearnos, no lo sé, no estoy apta para hablar de ese modo sobre nuestra educación o el modo de vivir de esta sociedad. Sí puedo afirmar que nuestra mente autoboicoteadora tiene como hobbie hablar de nuestros errores, de nuestras carencias, de todo lo que hicimos mal, y como si eso no bastara para hacernos mierda, también nos recuerda a menudo cómo hubiesen sido las cboicot_auto2osas en caso de no cometer esos errores *INSERTAR AQUI escena de fantasía perfecta, que llevado a la práctica no existe*.
Nuestra mente es una forra que nos recuerda momentos indignos como cuando nos arrastramos por nuestro ex, o rendimos mal una materia, de cómo la actual de nuestro es más flaca, más linda, de cómo SIEMPRE nos enamoramos de un imbécil y demás hijadeputeces. En definitiva, la mente se esfuerza en compararnos con los demás, en angustiarnos…para decirlo en una frase estamos mentalmente al horno jejeje.
El autoboicot es nuestra propia ruina, no sirve de nada, aunque se vuelva inevitable. De forma casi instintiva solemos pensar lo peor. En mi caso, para sentirme alegre y pensar cosas lindas, tengo que hacer un esfuerzo tremendo. Para empezar, nos auto definimos con una vara muy pesada y eso duele. Nos cabe la fusta, viejas. Cuando no hay un Christian Grey, estamos nosotras ahí presentes para el sado conchudismo extremo que termina en autoboicot. Una mierda.

El autoboicot es un látigo que el 100% de las veces impide que alcancemos cualquier meta. En lo personal, este año 2015 está siendo un año muy positivo, doble recibida, y conseguí trabajo. Pero yo les aseguro que a priori, tuve que creer que había una posibilidad de que así fuera. Luego de todas las pruebas que tuve que pasar,  lo más difícil del estado de devastación en el que quedé fue animarme a creer que se puede, que se puede ser feliz, que se puede pensar en positivo, que las cosas podían cambiar, y así tener fe en que algo bueno iba a llegar. El apoyo de mis viejos logró eso, pero también, mis propias ganas de salir adelante. Creer, tener fe, sonreír, refugiarse en la alegría y en el humor, reconocer nuestras propias virtudes, es fundamental para estar bien y quererse, CREER es todo lo contrario de autoboicotearse. Nos autoboicteamos cuando dudamos de nosotros, definitivamente.

Acá me voy a poner cursi, *CHANANANA…ANANANANANANANA* Nah, en serio, creo que las virtudes, la fe, están en el corazón… no me refiero al órgano que bombea sangre y conchudez liquida, eh, hablo de explotar esa parte de nosotros mismos que nos apasiona: pintar, escribir, dibujar, ayudar a la gente, cantar, bailar, hacer un deporte. Esa actividad en donde nos olvidamos de todo, donde somos plenamente nosotros con nuestra pasión…en esos segundos, el autoboicot queda muy lejos.
El autoboicot es una forma de moderna flagelamiento, y creo que es muy dolorosa, viene de la persona más importante de nuestras vidas: nosotros mismos. El flagelo mental es implacable, cuando nos definimos de un modo injusto destruimos nuestro autoestima, nos faltamos el respeto, nos descalificamos cruelmente y luego esas agresiones las pagamos con muchas horas de angustia. Hay muchas formas de autoboicot. Creer que no podemos es una, y probablemente condiciona el resto: creer que no podemos conseguir un trabajo, que no podemos volver a enamorarnos, conocer París, correr veinte kilómetros, o cualquiera que sea la meta, creer que estamos exceptuados, que el resto pertenece a una secta que es capaz y nosotros no, porque estamos aislados. El autoboicot en general no tiene fundamentos, es una costumbre. Cada uno sabrá porque lo padece y de donde viene como para empezar a trabajarlo. Y convencernos de a poco que PODEMOS LOGRARLO, que lo merecemos, y que si te esforzás, ES POSIBLE. Aclaro, va más a allá del éxito y de cualquier resultado, porque el éxito primero es CREER que podes y segundo es HACERLO.

Todos tus logros se deben a que previamente te creías capaz de hacerlo.

El autoboicot te separa de tus sueños porque perdiste antes de empezar, de probar, de equivocarte o insistir. Y sin experiencia nadie gana, y sin animarte a más, perdés porque no pudiste arriesgarte, ni siquiera intentaste, perdés sin tocar la pelota porque no te atrevés a pensar que TE LO MERECES y que puede ser posible. O tal vez tengas miedo de lo que sos capaz si lo te lo propones…

Así las invito a despertar, a abrir los ojos y a detener tanto flagelo en vano. No chapoteemos más en la mierda conchus mias, dejemos de lado nuestro propio parloteo mental, lo único que hace es agregar dudas infundadas que no sirven de nada… Hay que grabarse esto y repetirnoslo todas las mañanas

“Sos CAPAZ, Vos PODÉS alcanzar tus metas, TE SOBRAN FUERZAS PARA CONTINUAR, sos una gran  persona, y si nunca te rendiste con todo lo que te pasó es por ALGO. Lo vas a conseguir, solo tenes que CREER EN VOS….. Magia es creer en vos mismo”

Así que nada, chicuelas, eso. Just do it dijo don Nike. AH, saltaba con cualquiera.

LAS AMO FUERTE CONCHUDITAS LINDAS ♥

ATTE. Licenciada y Productora de seguros, un poco menos autoboiciteada NANI NANITA.
CHAPEABA CON LOS TITULOS LA TILINGA JEJEJEJEJE

Mi pre-disposición (al silencio)

 

Si me concedieras un deseo para hacerme feliz,

me gustaría cortar todo lo que sobra de mí.

Ahora sé que el cielo no está lejos, nosotros sí.

Demasiado tiempo huyendo conmigo de mí.-

Fito y Fitipaldishuyendo-conmigo-de-mi

Últimamente tengo la mente puesta en las expectativas, las cuales, creo, siempre marcan cierta posición. Se trata de cómo nos movemos y de dónde ponemos cada una de nuestras esperas. Si las consideramos lícitas o ilícitas, legítimas, reales, exageradas, infladas, desesperadas, agrandadas, nulas, o callejones sin salida.

Lo cierto es que después de unas cuantas desilusiones, cuesta creer que todo va a ir bien. Por lo menos a mí me cuesta mucho. Hasta me atrevería decir que no me animo a pensar lo mejor. ¿Mecanismo de defensa? ¿Conchudez? ¿Pesimismo? Un poco de las tres, diría. Esa predisposición quisiera cambiarla.

La pregunta es, hasta qué punto lo que pensás predispone los hechos. Hasta qué punto influyen tus tendencias psicológicas previas en lo que va a suceder. ¿El miedo predispone? ¿La idea constante en tu mente, predispone a un determinado rumbo? Por ejemplo, cuando conocemos a un chabón que nos gusta y empezamos a frecuentarlo, en vez de disfrutar  vivimos pensando “en cualquier momento se va todo a la mierda”. (Muy conchudas, pero bueno jajaja)

¿Estoy donde estoy porque estoy predispuesta a este lugar? ¿O el “afuera” rige los sucesos que me van a marcar, que me van a tocar, o  que me van a partir al medio o me van a enseñar la lección más importante de mi vida? ¿Sirve pensar en positivo o es un mito más? ¿Tendría que haber hablado o haberme callado? 

A veces, siempre lo digo, pienso que vivo en el paso previo. Pero ya no tengo demasiado derecho a pensar eso desde que obtuve mi título universitario. Es una gran prueba de que yo puedo, y debería ir convenciéndome. Significó un paso adelante, y no uno previo. Salí de del rol de “eterna estudiante”, el cual francamente ya no toleraba más, necesitaba cerrar esa etapa urgente.

Aparte de ser pesimista, histérica, autocrítica (esa última se nota ¿no?). Sin embargo tengo cierta pre disposición que es últimamente se está transformando en un dolor de cabeza. De lo único que estoy segura hoy por hoy es que callar siempre todo, es permanecer borrada, como si uno mismo no fuera sujeto de sus actos, prácticas o emociones… es desamor propio. Y traigo a colación el silencio porque es algo que (lamentablemente) siempre me ha caracterizado.

Si te callas lo que sentís, no es cierto. Siempre pensé eso… De pendeja, por motivos que no voy a nombrar, quedé aletargada en el silencio. Si siento algo que me duele, o que me molesta del otro automáticamente lo reprimo en mi misma. Incluso sabiendo que tengo razón.  “Callate, a nadie le importa.” Es la voz en mi cabeza. Y callarse implica guardar dolor adentro que te va pudriendo.

Callar es una manera de huir. Pero como la canción de Fito y Fitipaldis, donde sea que huyas, te llevás con vos mismo. No hay escapatoria, no te calles más.

¿Les pasó alguna vez de callarse algo que les hacía mierda? ¿Les pasó de guardar adentro de su alma mucho pero mucho dolor? ¿Les pasó de llevar una mochila demasiado pesada, que les avergüenza?  ¿Les pasó, como consecuencia, empezar a convivir con un dolor pesado, que te corrompe todos los días?

Es una mierda. Propongo que abandonemos la insana predisposición a callarnos la boca. Que aprendamos a decir: lo que sentimos, lo que pensamos, sin miedo al rechazo o quizá, aprendiendo a tolerar el rechazo, porque DECIR siempre tiene consecuencias, pero créanme, se los dice una que se ha puesto un bozal durante gran parte de su vida, y créanme que esas consecuencias son mejores que callarse. Hasta me atrevería asegurar que duelen menos.

Al menos tengamos como objetivo DECIR lo que es necesario, para una sana convivencia con el otro (se trate de un amigo, de un amor, de un familiar) Como seres humanos que somos debemos aprender a discriminar lo que es NECESARIO decir y lo que es mejor callar, porque no aporta nada. Y también elegir el modo y el momento indicado.

Callar no es una buena opción. Callar y acumular es insano, gente. Y sobre todo, cuando uno calla, el resto empieza a callarse también con uno.  Se hace una bola de silencios que no dicen nada, pero denotan relaciones rotas, vínculos deteriorados. Y nosotros en el medio, tristes, sin nada por hacer. Entonces herimos al otro y el otro nos hiere y termina siendo una cadena de heridas, de amistades que se terminan, de diálogos cortados, de distancias sin final.

No se alejen de alguien por callarse la boca. Hablen, de buenas maneras, pero digan. Los amigos verdaderos son los que se animan a hablar y a decir qué les duele, a hacer críticas constructivas, los verdaderos amigos no sólo estamos para cagarnos de risa y chupar birra, ¿no? Los verdaderos amigos son los que van a plantearte las cosas, de manera seria y con un mate de por medio, sin alterarse ni maltratar. Si tenes un amigo o una pareja así, que te ayuda a creer, que le agrega optimismo a tu predisposición, que te insta a HABLAR y contar como estás aunque no tengas nada en concreto para decir más que fuiste al dentista, que CREE en vos pese a verte derrotado, si estas rodeado de gente que te dice las cosas de frente, que no se calla porque sabe que podes dar más, que podes ser mejor, si tienen cerca a esa clase de persona, no las dejen ir. (Si me pongo a pensar, tengo pocas personas así, pero las tengo y una es mi viejo, y mi vieja, las dos personas que más admiro en este mundo.)

No se callen, ayuden también ustedes, hablen aconsejen, envíen poemas y libros, abracen, quieran COMPARTAN, que lo bueno de la vida es eso. Aprender a decir lo que pensamos a quienes queremos y mejorar entre todos.

Renovada y Feliz, la joven de 27 que ya no acumula silencios destructivos,

Licenciada Nani 

 

 

 

— La esperanza

La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

— Julio Cortázar.esperanza,-flecha-168016

Dicen que la Esperanza es la confianza de lograr una cosa o de que se realice algo que se desea, y yo no estoy tan de acuerdo, a veces tenemos esperanza porque justamente es lo único que falta por perder, porque tener esperanza no es una cuestión de elección. He decidido escribir sobre ella, la esperanza, porque creo que hay mucha tela para cortar sobre esta palabra tan emocional, que también es un sentimiento, y en muchos casos, suele ser una traba también, que justamente no ayuda a SOLTAR, ni a soldar. Je.

Probablemente la esperanza tenga que ver con la espera, a veces termina siendo una entidad difusa que describe ciertos aspectos de nuestra vida que no podemos controlar. Entonces esperamos, ayudando un poco al destino, rendir bien un parcial, conseguir prontito un laburo, poder comprar el aire acondicionado o irte de vacaciones, o hacerle un regalito a mamá este mes, (ay, estoy tierna♥) o garchar de vez en cuando, para cortarla con tanta ternura boluda. Jejejejeje (“Lo dulce no saca la sed”)

Por ejemplo, mi gato de llama Hope (“esperanza” en inglés), porque un año atrás, necesitaba con todo mi ser creer que algo bueno iba a venir. Lo cierto es que no se puede vivir sin esperanza porque sería como vivir sin creer; sin esperanza, estaríamos viviendo en posición de perpetua derrota, de duelo sin consuelo, estaríamos perdiendo el día de hoy las batallas de ayer y no estaríamos jugando las de mañana. Sin esperanza, cualquier golpe significaría un contundente knock out. La esperanza nos ayuda a tolerar, a existir mejor, a crear templanza, a formar tu carácter, a soportar.

Es una entidad completamente irracional, porque no importa el estado de cada desafío, la esperanza recita siempre un “más allá” incierto, y ese más allá es el futuro impreciso, dudoso, incorpóreo.

La esperanza es una emoción, que independientemente del contexto o la trama, es siempre lícita o legítima. El dicho lo dice claramente: “Lo último que se pierde es la esperanza”. Entonces, ¿siempre estamos esperando algo más? ¿Siempre está bien sentirnos esperanzados? Desear es lógico, pero deseo tiene que ver con la vida, con la acción. Sin embargo, a tener cuidado, es muy fácil confundir esperanza con insistencia.

Vamos a un ejemplo práctico: si te fue mal con una amiga, ¿por qué tener esperanzas de que te puede ir bien en algún futuro insistiendo con esa amistad? Es ilógico. Otro ejemplo: con la rata uno insistí años, esperando que cambie, que sea el hombre que yo pretendía que fuera (rídiculo).  La esperanza en ese caso no me sirvió de nada, al contrario fue altamente destructiva. La esperanza no sirve en situaciones irreversibles. Cuando todo está podrido, arruinado, cuando ya se perdió el respeto, la dignidad, cuando ya se pasaron los límites aceptables en cualquier tipo de vínculo.

Me parecería más sano, trazar límites entre lo esperable y lo que no lo es. Basta de colores rosas y estrellitas, la esperanza no siempre es positiva, no es sano vivir esperando milagros. Si me siento a esperar que Bradly Cooper me toque el timbre para garcharme, necesitaría un fibrón indeleble para dibujarme la raya del culo. Si me siento a esperar que un tipo cambie por mi, entonces también es lícito esperar acertarle a los 6 números del quini. ¡No hagamos boludeces en nombre de la esperanza, por favor!.

Sentimos esperanzas contra nuestra voluntad, porque psicológicamente, no podríamos vivir sin ella. El quid de la cuestión está en saber distinguir que situaciones ameritan esperanzas, energías, ilusiones o fe y cuales ya no tienen remedio.

Estoy segura que, si me siento a esperar que la felicidad llegue cual paquete a mi casa, voy a morir en el país de las conchudas… jejeje ¡Y si me siento a esperar que Cupido no sea un hijo de re mil puta mandándome pelotudos por doquier también! pero eso es otro tema…

Nada. Eso. Si llego a encontrar cosito para discernir lo que es esperable o no, ME HAGO MILLONARIA y ahí si que no contesto más whastapp ni nada de todo eso (?). Hablando en serio, no siempre es tan complicado distinguirlo, si bien en ningún ámbito existen las garantías, la intuición femenina nunca falla. 

En definitiva, no vivamos esperando, esperemos viviendo.

A recordar siempre mi frase de cabecera: SE PUEDE.-

Y recuerden… este blog les trae suerte… la suerte de ser altas conchudas como yo.♥

Las quiero 🙂 

Srita Nani Nanita.

La oportunidad renga

 

Calavera no llora,
Serenata de amor
Calavera no llora
No tiene corazón. 

Siempre he pensado que cada individuo – hombre, mujer, gato, perro o tortuga – que aparece en mi vida lo hace por algún motivo. Y ese motivo es una enseñanza. Por ejemplo, la rata número 1, apareció para desvirgarme y para hacerme saber que no tenía ni puta idea de cómo llevar adelante un vínculo. Se trató de una relación como todas las primeras, prematura, muy amateur, muy sin estrenar, muy sin saber, y sin sabor también.

Y ese es principalmente la excusa y el motivo de esta nota, contarles una experiencia… y una enseñanza también.

Era un día de abril. Ah! Se ponía poética la conchuda hija de puta. Wow. Me gusta “el flaquito” del curso. El que tiene cara de pervertido. El forrito. (Me divertía la idea de que sea un forro, porque yo soy una conchuda) Pero ¿qué importaba quién era? No planificaba nada.  Después de haber rodado por la tierra, después de haber hurgado entre tanta mierda en la posguerra del amor, parafraseando a Las Pastillas, me puede pasar algo tan cotidiano, tan normal y tan simple, como calentarme con alguien, como recordar que SOY MUJER. Era divertido, era una especie de combustible que provenía de mi y no de él… ¡me puede gustar alguien! Y, para esos períodos tan precoces, su opinión no importaba. No iba a hacer nada por acercarme, no era mi objetivo. Para mi, alcanzaba el pequeño GRAN triunfo de acordarme que no soy un potus, o un cactus en el desierto. Ay si, paren el mundo, Nani tiene concha. El flaquito, con cara de forro, debe ser alto hijo de puta. Che paren, ¿Cómo se llama el flaquito? No habla, es muy callado, no le conozco ni el timbre de su voz. Dios, que mala onda que tiene, por favor… 3…2…1 me secó la concha, no habla, NO HABLA, qué picardía, con lo que me gusta hablar a mí. Dale papurri, quiero conocerte la voz sólo para hacerme la cabeza.

Al mes me di cuenta de cómo se llamaba. ¿Colgada yo? Nah, estaba aburrida. Mi vida era una monotonía y venía con una seguidilla batallas insoportables, e inesperadas, que ni hace falta repetir. (Ese seis de agosto y blablabla) En realidad, no sé si me gustaba él o la idea de que alguien me gustara, de que algo nuevo pasara. Fue una forma de revivir, de aferrarme a algo vital, y despegarme de tanta muerte.

Por estar mirando una novela de Quique Estevanez -las cuales sus tramas son más predecibles que mis historias con los hombres, pero sin final feliz- se me pegó la canción One And Only, de la Conchuda de Adele (así la llamo para mis adentros). Si alguna vez leyeron la letra, se darán cuenta que le pide una oportunidad a un hombre, para “ser la única”. No fue el tema de esta entrada porque es muy conchudo!

La primera vez que hablé con el flaquito se me llenó el culo de preguntas. Pero la puta madre, es suave. No parece agresivo. Ay, Dios. Adoré su sonrisa. Para ser especificas, quiero cogerme a su sonrisa (ja,ja,ja). En otro orden de cosas, le hubiera besado hasta la voz. Todo muy lindo, muy hot, muy cogible, muy garchable hasta que dijo “tengo novia…” y llorar, y llorar! jajajajaja, que frase más desafortunada.

Y bueno. Que se yo. Resulta que llegué a mi casa, encendí la PC. Acaricié a Jopo y sintonicé la canción de Adele. Presté atención a la letra. La puta madre, es re para el. Estoy aburrida, y me encanta flashear. Era demasiado esa letra para un flaco que sólo me gustaba por haber cruzado dos palabras y que encima tenía novia. Y yo lo sabía. Pero me encantaba jugar con eso, solo por diversión y entretenimiento emocional.

Todo cambió cuando un miércoles, hará más o menos un mes, me pidió el número de celular. A mi se trabó la lengua y le contesté que no tenía batería. Si, quedé re bien, bien pelotuda. Empezamos a hablar por Whasstapp y Resulta que se había “divorciado”. Mierda, pensé. Si así utiliza esa palabra en sentido figurado, tenía pensado casarse con la chabona algún día. Pero bueno… no era mi tema. Mi tema es que, había una oportunidad, al menos para cogerle la sonrisa, entre otras cosas.

No tardé en darme cuenta que era cogible en varios aspectos, no solo los psicofísicos. Se brindaba, y parecía hacerlo desinteresadamente, se brindaba quizá demasiado para el tiempo que nos conocíamos. Y lo más loco aún, es que no tenía comportamientos psicópatas, no me asustaba su modo de darme (todo lo contrario, me ponía como loca jaja). Parecía ser medianamente normal, si descontamos el hecho que se cortó con su ex y a la semana estaba garchando conmigo como si nada hubiera pasado. ¿Se podría catalogar un comportamiento psicópata, o un mecanismo de defensa?  ¿Vale la pena descontar semejante detalle? Yo sí lo hice, porque ante todo, conchuda. No se puede premeditar todo, porque el flaco me gustaba y no tenía (ni tengo) pensado casarme con él, y porque nada arranca así como perfecto hasta en los detalles. YA FUE, lo dejé pasar, porque venía sola, y porque mierda, quería cogerle la boca, y estoy segura que él quería yo le coja la boca a él.(y se la cogí jejeje) Pero no nos hundamos en detalles exquisitos.

Garchamos dos semanas y hará un par de días, todo se vino a pique. El flaquito no se olvidó de su ex, claramente. Me trajo un alfajor Tofi para pedirme disculpas y yo tenías los ovarios en compotas, porque la menstruación forra me estaba por bajar en cualquier momento. (La puntería que tiene El flaquito para provocar las ganas de una patada en el orto…) Iba a saltarle con los tapones de punta, quise cagarlo a tiros pero, la verdad, no pude. Parecía sincero y al menos estaba dando la cara. Y, lo más loco, es que también parecía estar más triste que yo, no por mí sino por la otra. Se acordaba de su ex. Extrañaba a su ex. Y sí, por un segundo sentí que mi ego estaba siendo velado en la mesa del comedor y mis ganas de cogerle la boca se transformaron en un afán de bajarle el comedor de una patada voladora. JAJAJAJA, sí, era para que se rieran.

Como autocrítica, tendría que haber frenado a tiempo. En más de una ocasión presentí que era muy apresurado todo. Él apuraba los tiempos a una velocidad alarmante, y yo lo dejé seguir, porque estaba enconchada con el sexo, y que se yo, estoy siempre sola, me muestran la frutilla, y me dan de comerla. AHHH COMERLA…! Sólo reacciono cuando es tarde, cuando debo dar una patada en el orto (claramente, reacciono solo en los extremos) y en el medio me quedo dormida, no pongo condiciones, no protesto, no condiciono, y me cago en todos mis errores. Debo ser menos conciliadora, debo decir NO, cuando no da. (Voy anotar la frase en el inodoro) ¿Cómo puede ser que alguien venga, me desordene la vida y se vaya? Siempre me pasa lo mismo. La diferencia es que ahora me ordené más rápido de lo que pensaba. Debe ser la costumbre…

Lo bueno de todo esto es que esta experiencia conchuda fue diferente a las otras; ya no me cabe tanto el melodrama, ya no tengo ganas de llorar como ayer, y pasaron menos de 48 horas. (Me acordé de un tip “La biblia”: yo también tardé 48 hs en reemplazarlo)

Chicas, no se engolosinen con una chota, porque es peligroso. No vayan tan rápido, no se quemen la cabeza por un poco de placer. Es difícil, lo sé. Sobre todo para quienes tenemos una vida solitaria, para los que sí sabemos estar solos, cuando aparece alguien  que te rompe las estructuras, no estamos acostumbrados a manejarnos “de a dos”,  y todo se siente tan nuevo, tan diferente, tan lindo y tan raro a la vez. Nos acordamos lo gratificante que era sentirse acompañados, contar con alguien, y por dentro nos emocionamos, y pensamos “que lindo sería que pueda ser, al menos una vez en mi vida”. No tengo dudas que así será, algún día en algún lugar, porque a ese hijo de puta padre de mis hijos lo voy a encontrar, LES ASEGURO. (jaja)

Antes que nada debo aprender, incorporar, internalizar y comprender que el “TODO YA” no existe, que las cosas duraderas van a otro ritmo. Todo lo apresurado anula cualquier posibilidad. El todo y el nada son extremos nocivos, que nos destruyen. ¿Cuándo mierda lo voy a entender? Desconfíen si van a 100 kilómetros por hora, porque no es bueno el exceso, y todo termina en una nebulosa incierta. Cuidado. Voy a reconocer más a mi favor que es muy difícil es pensar con claridad cuando estas embarrada de cosas lindas…

La jugué de premio consuelo esta vez. Aunque, pensándolo inversamente, el también fue mi consuelo, a un montón de otras cosas.  No está disponible, no puede ofrecerme por más tiempo lo que me ofreció en pocos días, es una reverenda cagada. Pero la parte que a él le toca, también es bastante triste: lo que me ofreció lo hizo sólo por necesidad. La necesidad de no estar solo, de no tolerar su propia soledad, y sus propios fantasmas. En ese sentido me siento en ventaja. Me sobra coraje para llegar a mi casa y bancarme emocionalmente sola. Soy autosuficiente. Yo puedo estar sin él y sin otro hombre. Si estoy con alguien, es porque quiero, no porque lo necesito. No dependo de nadie más, salvo de la comida y del agua, je. No reniego de mi soledad, a veces la padezco pero no me desespera… de hecho, la disfruto tanto como escribir, a solas, con música en casa. (Nada define mejor el sabor rico de la soledad, que eso. Independencia, poder, tener, creer, CREAR.)

Lo que mejor que pude rescatar, es que, por lo poco que lo conocí, no se trató, en esencia, “el hombre equivocado” que he descrito en aquella nota, no, no. Probablemente fue el momento equivocado y quizá ambos estuvimos equivocados. El por su apuro y yo por no meterle el freno que debería. Puta madre, dormí como loca, y desobedecí otra vez a mi intuición cuando me tiró con su vocecita, ¿no te parece demasiado verlo tres veces por semana????????????????????????????????

Resumiendo, fue una oportunidad renga que me dejó como resto el alfajor Tofi más amargo que comido en un jueves nublado y triste. Fue una oportunidad renga llena de detalles mentirosos, de mitos, con recuerdos empalagosos y sexo exquisito. 

Y viéndolo de esa forma, ojala lleguen más OPORTUNIDADES RENGAS…. jejejejeje

 

¡A ponerle el pecho a las balas!

CALAVERA NO LLORA, NO TIENE CORAZÓN.

Nani-Nanita.

PD: Por otro lado, tengo gas en mi edificio, estamos en la final y BRASIL DECIME QUE SE SIETE, tener en casa a tu papá! ♪♫♫

 

 

Una de cal y otra de arena

 

 

“Y una vez que la tormenta termina, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa sí es segura: cuando salgas de lIMG-20140602-01225a tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata la tormenta.”

 

Haruki Murakami

 

Como pienso alrededor de 46 horas al día (así estoy) y cambio de idea otras 18, voy y vengo tantas veces, que esta nota es una mixtura de lo que fui escribiendo en estos meses de ausencia por el blog!!. Espero que me hayan extrañado aunque sea un poco.

 

El mes Mayo 2014, fue un mes inolvidable para mí porque finalmente pude regresar a mi hogar. Y todavía disfruto de los grandes beneficios de que ellos hayan sucedido, la alegría va a ser eterna, LO SÉ Y LO SIENTO.

Desde que volví a casa no puedo dejar de notar todas las cosas positivas que me dejó haber estado fuera de ella por causas tan trágicas y dolorosas, y durante tanto tiempo. Después de algo tan duro como el 6.08.13, mi vida dio vuelco tremendo… y uno le empieza a dar valor a todo lo que antes naturalizaba o daba por hechas y ¡Hola!. No tenemos NADA comprado. Todo tiene su fecha de caducidad, porque la vida es así. Es más tarde de lo que pensamos.

El otro día leí un estado que rezaba “En fin, la vida es como Miley Cyrus, a veces inocente y otras una puta de mierda”. Cuánta verdad, por favor. La vida te da y te quita todo el tiempo. Nosotros decidimos, jugamos con nuestras cartas, y hacemos lo que podemos. A veces ganamos otras perdemos.

Son etapas, son lecturas, son visiones. Son momentos. Seguro que también les pasa de ser negativos, aburridos, y de angustiarse sin saber bien el motivo… por todo y por nada. A veces solo me sale ver lo malo, lo triste y no le encuentro sentido a estar existiendo así, de esta forma tan amorfa, tan chata, impotente, tan sin nada por hacer. De repente, todo es gris y solo veo a miles de perfectos dibujantes trabajando en un Call Center. A mujeres hermosas, al lado de forros que no las valoran. Miles de tipos, al lado de mujeres que solo les importa el dinero, o que son altas perras, en este mundo GARPA ser una perra, es ley.

 

Existen millones de autoestimas destruidos, de sueldos que no alcanzan, de familias que rompen el nido. De escritores frustrados, encerrados en su habitación, deprimidos. Laburantes sin trabajo, destinos torcidos. Desencuentros amorosos, palabras sin oídos. Probablemente hoy murieron cientos de mascotas, dejando un lugar vacío.

Desastres naturales, que se llevan hogares y vidas. Chicos pidiendo limosna para comer en un semáforo de Avenida Pellegrini. Personas que muere asesinada por 10 mugrosos pesos. Narcotraficantes amigos de la de los funcionarios…. Políticos que mienten, novios que engañan, amigos que traicionan, suerte que duerme en un placard. Familias que se deshacen, hermanos que no se hablan, padres que se mueren. Seguramente, hoy habrá más de un despedido de su trabajo. Probablemente hoy diez universitarios rindieron un examen mal y tienen que volver a rendir.

Las caras y las clases de desgracias, de tristeza son infinitas. No terminan más. Las depresiones que piedras en el mar, y tantos niños sin resucitar. La soledad es una pandemia gigante.  Las tragedias son impredecibles, nos olvidamos todos los días de nuestra fragilidad, de que existe una muerte, de que existe un punto final; porque en esa cotidianidad, nos perdemos. Y existen bombas, guerra, explosiones de gas, trenes que chocan, accidentes de tránsito, bebés que mueren antes de nacer, vidas que se pierden injustamente. Despedidas violentas como un choque frontal. Injusticias que no tienen explicación, DOLOR, que solo dejan resignación. Personas que acuchillan tu confianza, que te clavan un puñal cuando apenas te diste vuelta.

La vida está llena de tristezas, las cosas malas son algo de todos los días, pero que en ese vaivén las ignoramos, porque no hay otra forma de vivir que ignorando estas cosas, sino sería imposible. Y de repente aparecen cosas como una muerte, que es como un rayo que cae sobre el mundo y acaba con todo, y te recuerda que somos frágiles, que nuestra armonía es efímera, te recuerda que nuestro tiempo algún día se va a acabar y destroza cualquier futuro imaginable, porque lo cierto es que no sabemos si hay un futuro. Es una putada.

Todo tiene su contracara, gracias a “Dios”.  Pese a todo que también hay alegrías, las hay.

Hoy vi en la calle al menos tres embarazadas acariciando sus vientres. También, 3 padres riéndose con sus hijos. Cuatro parejas agarradas de la mano. La gente que me rodea, me ha dicho un halago. Un chico me dijo “Qué linda sos”, arrancándome una sonrisa. Dos amigos se encontraron y se dieron un abrazo prometiendo “organizar una juntada”, de esas que pocas veces se concretan (pero a veces sí y esta tal vez sea una de esas veces).

Al menos cinco personas salieron del sanatorio, acompañadas por sus familias. Me metí en un almacén y el hombre que me atendió era increíblemente simpático. Mi vieja me llamó para preguntarme cómo me había ido en el curso. Mi sobrino hace morisquetas que veo a través del Skype, y me llama tía con su vocecita tierna, y dulce.

También es maravilloso estar acá, caminar por las calles y pensar que algún día, con un granito de arena, uno puede cambiar algo. Es importante, descubrir que cuando uno da, recibe, no literalmente, sino que recibe una satisfacción interior de haber hecho algo por alguien. Cada tormenta, cada dolor, nos ayuda a crecer y por eso estamos acá, para atravesar, para luchar, para recuperar, para aprender el modo de vivir. Porque vale la pena vivir, justamente porque algún día nos iremos, nadie sabe dónde, nadie volvió para contarlo.

Es maravilloso estar vivo porque existe la locura. La pasión, la obsesión. Me gusta la gente que está loca, que está loca de verdad. Que sigue soñando en grande, que se anima, que no es cobarde. Me gusta la gente que siempre quiere más, que siempre desea hacer cosas, leer un nuevo libro o escribirlo, tener una buena charla,  saber apreciar las pequeñas grandes cosas como abrazar a su mascota o a su madre, o hacer amigos constantemente. Me gusta la gente que quiere cosas verdaderas. Tener amigos de verdad, besar de verdad, decir la verdad, sentir de verdad, hacer el amor de verdad. Me gusta la gente que se entrega a pesar de que pueda volver a perder, me gusta la gente que se arriesga, porque sabe que en esta vida no nadie ni nada ofrece garantías. De hecho me atrevo a decir que las personas más bellas que he conocido, saben lo que es la derrota, la tristeza, el dolor y han tocado fondo.

 

Existe la alegría, y como dice Benedetti, hay que defenderla de las ausencias pasajeras, y de las definitivas. Existe porque estoy acá, porque amo todos mis diarios íntimos, del 1 hacia el  14. Amo todo lo que escribo, de la primer hasta la última letra. Amo cada recoveco de mi vida, donde hay un pedacito de risa para compartir, una anécdota que reconforta el alma, un recuerdo que consuela, un diálogo para perpetuar. Amo esos segundos donde me sentí dentro de una novela, dónde la magia existe milagrosamente, aunque después se vuelva a desmoronar. Amo los días de sol, la nostalgia, los abrazos, las palabras, el mate, amo las frutas y amo el helado de chocolate. Amo salir a caminar, comprarme ropa, ir al cine, amo el humor político, amo la inminencia de algunos hechos, la vorágine de mis letras, la mirada de los que amo  y su efervescencia.

Me gusta la gente inteligente, que conserva esa inocencia de asombrarse aún. Amo las personas que viven cada beso, como si fuera el primero, que se emocionan con una ilusión, que se animan a ilusionarse.

Admiro cada mujer que he conocido en Los 56 grupos. No hay una que no me haya arrancado una sonrisa, dado un buen consejo o que me haya hecho llorar de emoción. Estoy orgullosa de estar ahí, presenciando cada cosa que viven y aprendiendo junto a ustedes. Soy feliz por cada amistad que se formó allí.

Amo tenerle respeto y milagro a lo que aún no llegó. Amo esperar con esperanza, amo aferrarme a cada uno de los consejos que doy. Amo rodearme de fe. Amo cuando no dudo que yo SÍ puedo lograr todo lo que yo deseo, aunque ni siquiera sepa bien cómo. Amo profundamente escribir, sentir, poder ver más allá, describir… estar viva. A veces reniego de esto, pero también amo sentirme diferente. Amo haber aprendido de algunos de mis errores…y añoro internalizar la enseñanza de los que todavía sigo cometiendo.

Amo cada lección que el dolor me enseñó, amo a mis padres, a mis hermanos y mis amigas. Amo profundamente todos mis libros, los que leí y los que no también. Valoro todo lo que aprendí de haber trabajado en un Call Center y de haber ido a la facultad todos estos años. Me siento afortunada y también orgullosa de la mujer que soy, de lo que logré y aún de todo eso que ha sabido manchar el fracaso. Amo cada fragmento de mi existencia del que también reniego, porque gracias a ellos aprendí que no era mi objetivo ser perfecta. Admiro mi forma de aconsejar, y mi gran humildad y humanidad, admiro reconocer mis partes buenas, porque es algo sano y una forma de fortalecer mi autoestima.(ya que el pobre viene hecho mierda)

Amo hasta mis peores miserias y dolores, a veces extraño la mujer que supe ser con el hombre que no se lo merecería.

Amo mi Salta y Oroño, amo lo que soy después de eso, lo que aprendí y lo que intento aleccionar todos días de mi vida.

Estoy feliz de haber vuelto a nacer un 6 de agosto de 2013, pese a cada miseria que me tocó vivir después, compensada por la enorme alegría de haber podido volver, 17 de mayo, 9 meses y 11 días después.

Y definitivamente amo la vida, pese a que exista la muerte.

 

Porque lo dulce no sería tan dulce, sin lo amargo.

 

Nani Nanita.

Fin de año…NO a las expectativas

Tips para este nuevo año que comienza…
No quiero llenar antes de tiempo el 2014 de expectativas, quiero tener objetivos humildes, aquellas cosas simples que me hagan feliz. Por ejemplo, 1) DISFRUTAR de los momentos, parece simple, pero ¿cuántas veces vivimos en piloto automático? En mi caso, muchas! 2) SER POSITIVA, me cuesta un huevo, a ver si lo logramos de una putisima vez :). 3) CREER en mi, creer que puedo. ¡Llamando autoestima! ¡Vuelve con mami pequeño escurridizo! 4) COMPRENDER Y ESCUCHAR A LOS OTROS,no encerrarme en mí misma. 5) SER MEJOR HIJA, MEJOR AMIGA ¡y mejor chonga! jajaj o mejor dicho ser chonga… ¡ouch! 6) PENSAR MENOS todo y actuar más! Menos palabras, más acción.  7) Ser más feliz y no TAN CONCHUDA. 8) AFLOJARLE UN POCO AL MELODRAMA, que de eso no se vive mierda. 9) NO olvidar QUE REÍR TE SALVA Y QUE LA VIDA ES MUY CORTA PARA ESTAR TRISTE.
Les deseo un año lleno de aprendizajes, de logros y buenos momentos. ¡Den lo mejor de ustedes y no se preocupen por lo que no pueden manejar! Eso es perder el tiempo!
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Desbalance de año

Desbalance de año

 

Después de haber rodado por la tierra

de haber hurgado entre tanta mierda

en la posguerra del amor…

Después de algún antes que no recuerdo

de estos labios que besan tuerto

de este esguince de corazón…

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En mi vano intento de analizar los sucesos de este 2013, lo primero que me nace escribir, es que siento que pasaron once años en uno. Por ende mi análisis puede ser el primo lejano de un texto que posea algo de coherencia. Aviso por las dudas. JE.

Que se yo. Este año fue una mezcla, un subi-baja, aunque más baja que subi, un torbellino de imágenes confusas, mi mente fallando después de agosto. Y me pegaron un tiro en el alma en julio.

Este año sustituí el azúcar por el edulcorante ¡y logré acostumbrarme, sí!, seguí discutiendo con mi ansiedad las locas ganas de fumar, me he sentido completamente alejada de ‘mis amigas de siempre’, empecé disfrutar otras cosas, otros lugares, antes impensados como refugio.

En el 2013 leí más que otros años: “Bienvenido dolor”, de Pilar Sordo, “El lado B del amor” Rolón, “Esta noche dime que me quieres” y “Perdona si te llamo amor” de Federico Moccia,  “Y ellos se fueron” (no recuerdo la autora, es una novela de época), “Poemas de amor” Pablo Neruda (Adoro la poesía). Y cada vez que leo siento que mi mundo se re-significa, que vuelvo a nacer, que aprender algo nuevo es algo que me llena de alegría, de vida. Que comprendo muchísimo más quién soy, cuanto más se, cuanto más lo aplico a mi vida…

Tuve en febrero un vano intento de ser ordenada, que aún conservo a medias. A mi favor podría argumentar que me parece sumamente orgásmico llegar de trabajar, o de la facu y sacarme el calzado y dejarlo tirado en la cocina. O el corpiño colgado en una silla, o en el picaporte del baño. Lo triste es que SOLO en esas pequeñas cosas hallo lo más parecido a un orgasmo. JA,JA,JA

En marzo, rendí una materia llamada Metodología de la investigación en comunicación. Por rumores de pasillo era muy complicada, los profesores jodidos. En fin, las perspectivas eran decadentes, pero milagrosamente fue la primer materia que aprobé por mi optimismo, sabiendo poco, pero convencida de que iba a poder. Y más que descontar una materia, aprendí que cuando puedo quiero. El problema es que se me olvida, muy seguido.

En abril logré hacer dieta durante un mes seguido, sumando actividad física. Otra vez mi fuerza de voluntad sorprendiéndome, alegrándome, y brindando frutos increíbles como cuando dejé de fumar. Estaba más buena que Pampita (boee.. manera de decir jaja) y me sentía muy bien con mi cuerpo. ¡Debo acordarme de esto!

En mayo me reencontré con mi sobrino, con sus manos chiquititas, con su inocencia, con su Mickey insoportable y cantante. Con ciudades y paisajes que provocaban ganas de escribir mucho, de soñar y hasta de enamorarme. Bruno y su energía,  sus ganas de saltar en la cama transformó mi mundo en una fiesta donde las mamaderas son un manjar y el puré es avioncito, y cualquier canción motivo de carcajadas, de sonrisas. Todo eso mientras leía a Rolón y a Federico Moccia. En mayo un enano de menos de un metro colmó aquellas noches de amor, observándolo dentro de su piyamita y morirme de amor, como nunca antes. Y en mayo también, como todo reencuentro, he tenido esas despedidas, esos dolores, agrios, amargos y también, dulces dulces…

Conocí la ciudad más hermosa del mundo, París. La ciudad a la cual me gustaría volver cuando esté enamorada, y ojala pueda cumplirlo, al paso que voy es medio difícil jjaja.

En este 2013, me he mareado de los boliches y los he dejado de lado. Los cambié por bares. ¿Habrá sido la crisis de los veintipico? Aunque ya esté más cerca de los 30… ¡ouch!

Este año he tenido menos sexo que un potus, pero he sufrido menos porque no me enganché con ninguno, porque no dejé entrar a ninguno. He cancelado todas mis posibilidades por temer el fracaso. Porque no estoy preparada para que un tipo me vuelva a mentir, estoy asqueada de tanta rata inmunda, de tanta mentira, de tanto hombre equivocado suelto por ahí.

En junio, bueno, estaba en plena crisis personal. Sentía que no había nada bueno para mí. Se me fue el optimismo al carajo y me empecé a deprimir, a hundir lentamente, si seré conchuda.

En julio la vida me dio un palazo terrible, se me fue alguien a quién yo estimaba mucho. Y de repente la muerte se hizo presente para recordarme con muy poca pedagogía que esta existencia es limitada, como todo, como la vida misma. Entonces mi dolor por esa partida, me hizo entender que debo perder el miedo a perder el control… porque nunca voy a poder controlarlo todo. ¡Maldito afán cartesiano de sociedad moderna!

En agosto… ya saben, la explosión de casi todo mi mundo. El derrumbe de todas mis esperanzas, de lo único que tenía. El encuentro con el caos, con la nada misma. No tenía laburo, no me había recibido, no tenía dinero, no tenía sexo jajaja. Lo único cierto era MI CASA. Mi hogar, el refugio de todos los días, el abrigo, sus paredes. Y el 6 de agosto lo perdí, salí de mi casa de un modo horrible… con suerte de permanecer ilesa, de estar viva. Por fuera, claro. Por dentro, a veces tengo amnesia, a veces mi mente rebalsa de recuerdos vomitivos, aterrorizadores, imposibles de traducir a un lenguaje corriente. A veces vuelven las pesadillas, los dolores, los esguinces de corazón, las marchitas flores. A veces todo otra vez, es dinamita, a veces se vuelven a morir esas personas… en el afán de re-significar tan terrible episodio… de comprenderlo de una vez, de darle un punto final.

Septiembre fue un mes horrible del ‘después’, de las consecuencias de tanta mierda; reconstruí otro hogar, muy cerca del anterior, del cual había quedado inhabitable, destruido, al igual que yo… y tantos otros afectados.

Septiembre fue mi primavera rota, mi mudanza bajo la lluvia, mi dolor petrificado, aceptado, cortándome. Fue ver quiénes estuvieron ahí conmigo, y quiénes se borraron.  Mi herida a flor de piel. Septiembre fue una tajadita de luz cuando apareció un trabajo para dejar lastimarme tanto con pensamientos de mierda…

El sábado 5 de octubre donde la Esperanza, o Esperanzo en este caso… llegó a mi vida. Hopito, una gatita de tres meses, el cual fue gatitO. El llenó de vida mis días, me colmó de un amor tan puro que yo no conocía, porque yo lo salvé a ella dándole un hogar y el me salvó a mi convirtiendo mi nuevo departamento en un hogar…

Debería reconocer que después de julio y agosto ya nada fue/es/ni será igual. Sin embargo, a pesar de tanto dolor y desconsuelo, aprendí tantas cosas este año.

Aprendí que por ejemplo, que cada episodio, hecho, o acción tienen un ángulo donde son perjudiciales, que nada es totalmente beneficioso, ni totalmente perjudicial. Que los extremos no existen, que nada importa demasiado, salvo que estamos vivos.

Aprendí, que el dinero no te hace feliz, solo te da comodidad. Que la sonrisa de todos los días es importante, porque sino se transforma en un día perdido, en un día menos, en un día más sin ser aprovechado. Que está bueno festejar los cumpleaños, sacarse muchísimas fotos, capturar momentos, apropiarlos, no olvidarlos jamás.

Aprendí que los recuerdos, o la forma en interpretamos los hechos del pasado vienen con un agregado de felicidad, haciéndolos parecer perfectos, por eso el pasado siempre se percibe como algo mejor que el presente.

Aprendí que es genial permitirse comer un chocolate sin culpa, mandar a la mierda a la gente que no merece nada de nosotros, escuchar una canción de los quince, creer que podemos lograr nuestros sueños, mirarse al espejo y pensar que somos lindas y atractivas, que el amor propio es esencial para poder querer a los demás.

Aprendí que a veces es sano bajar las expectativas, no auto-exigirse tanto, no estar dándome con un caño las 24hs del día por todo lo que aún no logré.

Aprendí que nada es tan insalubre que negar la realidad, que hay que aceptar las cosas como son, que el tiempo que se va y no vuelve, y que la vida sobre todo es muy corta para estar triste.

Aprendí que la muerte no solo es la contracara de la vida, sino su mismo límite. Que muchas cosas giran alrededor de ese misterio, del más grande del mundo… que estamos expuestos a ella a todo minuto, a cada instante.

Aprendí que sobrevivir a una tragedia, no es vivir ya de la misma manera, sino replantearse casi todas las convicciones que antes guiaron mi vida.

Aprendí del desgarro de perder a alguien querido de forma abrupta, prematura, injusta. Aprendí eso, que debo ajustarme a la vida, porque la vida es injusta. Porque los acontecimientos no saben de piedad, ni de justicia, ni de bondad, simplemente pasan y debemos aceptar sus consecuencias.

Aprendí que los merecimientos no existen ante esa fragilidad a la que estamos expuestos todos los seres humanos. Nadie merece quedarse sin un hijo, sin un padre, sin un abuelo, sin un hermano, pero pasa porque es el costo de vivir, porque toda vida tiene un fin.

Aprendí que el costo de vivir en cierta forma es ver morir a los demás, es soportar ausencias, desilusiones; el costo de vivir es fracasar, perder, que un amor nos defraude, quedarse sin laburo, que un amigo nos traicione, que un trabajo nos salga mal. Aprendí que a pesar de hacer todo bien, igualmente las cosas pueden salir mal.

Sin embargo estoy convencida que vale la pena estar acá, vivir la vida, luchar cada batalla, disfrutar cada momento, sentir cada palabra.  Tiene sentido cada disputa, cada dolor superado, cada herida cerrada, cada cicatriz compensada con un nuevo amanecer, cada carcajada con amigas, cada segundo donde abrazás a tus padres, a tu hermanos, a tu familia, donde existen las bromas, donde soñás con tus sueños, cada paso dado por el título que tanto esfuerzo te costó conseguir. Tantos meses de ahorro para comprarte aquellos zapatos que te hacen sentir princesa….la vida tiene sentido porque es hermosa, cada detalle la hace inmensa, graciosa, entretenida. Porque esforzarse vale la pena, porque el humor te salva del dolor, porque escribir es un acto de fe incomparable, porque las palabras, porque las comidas, porque todas las sensaciones, porque el abrazo, el beso, la caricia, la sonrisa, porque las ilusiones, porque los libros y las oraciones. Vale la pena luchar por lo que vale la pena tener.

Les deseo un buen año para todas. GRACIAS chicas, conchudas mías lindas, por cada palabra de consuelo en este difícil año que me tocó. Nunca voy a olvidar, fueron un gran apoyo para mi y lo agradezco profundamente.

2014, allá voy. No prometo nada, sólo dar lo mejor de mi.

Nani Nanita.